Para Dipper todavía le parecía increíble la manera en que el Cipher lograba hacer que sus padres accedieran a que se quedará con el mayor sin poner resistencia alguna. Se había enamorado de un idiota persuasivo, pero admitía que era muy guapo. Todavía se cuestionaba como era posible que un modelo como Bill se fijó en él.

Pero no dudaba que ahora se sentía muy agradecido y amado por el rubio. Ahora lo que le podía llegar a preocupar sería su futuro.

Pasaron la noche en vela, jugando algunos videojuegos mientras comían palomitas. Hasta que llegó el momento de irse a dormir.

-Hey, bichito. - dijo en voz baja pero con suficiente entonación para que el menor lo escuchará.

El mayor rodeó la cintura de su chico.

-¿Qué sucede Bill?- su voz alcanzó ser temblorosa por unos leves nervios que el mencionado pudo percatar.

Ambos con sus pijamas que será mejor no mencionar como son por que posiblemente deben hacerse una idea por los gustos de ambos personajes durante el trama. El rubio acarició con una de sus manos el vientre del castaño mientras con la otra sólo rodeaba sus hombros con gran afecto.

El Pines logró sentir una escalofrío que le recorría justo aquella parte de su cuerpo mientras sentían sus mejillas arder. Pero esa sensación en verdad le encantaba y más por esas suaves caricias brindadas por el rubio.

-¿Nunca me dejarás verdad? ¿Estarás siempre a mi lado?

-Sí Bill... ¿Por qué preguntas?

-No quiero perder de ninguna manera a la persona que amo en éste universo.

-Nunca me perderás. - le dijo sonriendo con ternura.

-Me lo prometes.- dijo Bill haciendo que el menor se volteara y así mirarse entre ellos con seriedad. Con sus respiraciones al chocar.

-Sí.

-Otra pregunta. ¿Quieres llegar virgen hasta nuestro matrimonio?- sonrió divertido mientras admiraba el bello sonrojo que había provocado en su bichito.

-¿P-Por q-qué preguntas e-eso? A-Además de que no es muy seguro que en serio nososotros dos...- fue levemente interrumpido.

-Si fuera por mí ahora mismo nos casamos. Pero quiero saber si quieres esperar hasta perder la virginidad hasta que aquello ocurra para ser más tradicional. O antes de eso, pero si eliges las última opción serás un chico malo.- le guiño pícaro.

El Pines lo pensó, realmente la idea que casarse con Bill le emocionaba y todavía no se sentía del todo preparado para perder la virginidad. Y esperaba que el Cipher respetará su decisión.

-Todavía no me siento preparado Bill... Quiero esperar hasta casarnos.

-Eso quiere decir que si aceptas casarte conmigo de ante mano.

-B-Bueno pues...- empezó a tratar de explicar con aquella torpe timidez que lo caracterizaba y que al rubio le encantaba.

-Te quiero mi lindo bichito. - dijo mientras acercaba el pequeño (al menos para él) cuerpo de su castaño en volviéndolo en un abrazo protector.

Juntaron sus labios sintiendo aquella corriente de electricidad recorriendo sus cuerpos y un calor que les encendía hasta el punto de querer calmarlo con la humedad de sus lenguas. Y entre mas besos y algunas leves caricias quedaron dormidos.

La mañana había llegado bastante rápido. Dipper y Bill desayunaron con tranquilidad, bueno, al menos Bill ya que Dipper se sentía nervioso por que no estaba acostumbrado a desayunar en una mansión junto al padre de su novio quien todavía no sabia de su relación y aparte era su ídolo.

No, para nada acostumbrado.

Sin embargo, la sonrisa comprensiva del rubio sumado a la deliciosa comida lograba calmarlo.

El castaño notó como detrás del padre de Bill, Jill, estaba una mujer que si no mal recordaba, se llamaba Cloe que era su ayudante. Una mujer no muy alta pero delgada. Vestida de manera elegante pero moderna sin llamar demasiada la atención. Su cabello castaño oscuro amarrado en una coleta y con unas gafas para nada anticuadas.

Cloe era una mujer casi inexpresiva o al menos no mostraba mucho sus emociones frente a los demás y no se sorprendía con facilidad. Sería y estricta en su trabajo tal como Jill Cipher. Aunque Dipper no comprendía por que Bill era tan diferente a su padre. O al menos en el ámbito emocional y gustos. Por lo que sabía a Bill no le gustaba trabajar de modelo.

Sin darse cuenta ya había terminado su desayuno pero antes de agradecer y retirarse una conversaion surgió de repente.

-Padre. Necesito hablar contigo de algo muy importante. - comenzó hablar el rubio ciertamente serio ganándose miradas curiosas.

-Qué ocurre.

-Estoy en una relación.- miró levemente al castaño que se veía nervioso. ¿Tan rápido le diría a su padre? Pensó el menor.

-¿Y quién es la afortunada?

-Es un chico.

Un silencio inundó la habitación. Su padre se veía inexpresivo pero analizando la información que le había comentado su hijo. Aunque Cloe se notaba que estaba impactada por lo que se quedó callada. Y Dipper estaba que se moría de los nervios, apostaba que si esté todavía siguiera comiendo estaba seguro que se hubiera atragantado con la comida por la noticia.

Mientras que el de cabellos rubios se mostraba despreocupado, esperando paciente la respuesta de Jill. Había un deje de sorpresa en sus ojos pero no molestia.

-¿Dipper es tu pareja?- preguntó el mayor arqueando una ceja mirando de reojo al castaño. Sus emociones parecían casi nulas.

El Pines escuchaba los latidos de su corazón latir con fuerza, tenía miedo de ser rechazado por el padre de su novio, por su ídolo. Sus labios formaron una curva dispareja por sus evidentes nervios aparte de que las manos le sudaban.

-Sí. - contestó Bill con una radiante sonrisa, tan natural.

-¿Es cierto?- se dirigió a Dipper quién al notar la mirada tan penetrante del mayor apenas y pudo asentir. - Bueno, Bill... - empezó a decir ganándose la atención de ambos.- Es tu vida, puedes decidir con quien tener una relación. ¿Lo quieres?

-Lo amo. Estoy tan enamorado de él como tu con mamá. - respondió sonriendo con orgullo y en sus orbes se notaba un brillo lleno de cariño. Aquello también hizo sonreír levemente al mayor llenándolo de recuerdos gratos y agradables.

-Entonces si es amor, no importa las creencias, la apariencia o si es de tu mismo sexo. Lo que importa es que ambos se quieran lo suficiente para tener una relación así de sería.

-Eso significa que...

-¿A-Acepta n-nuestra relación?- dijo Dipper demasiado nervioso que su voz temblaba y sus ojos ámbar se llenaban de ilusión.

-Por supuesto. Eres un chico agradable con un talento para diseñar y la cocina. Te recuerdo de muchos concursos de diseños, tienes un buen futuro. Además pienso que mi hijo necesitará a alguien que le preparé deliciosos postres como usted. Bill ya esta grande para saber lo que quiere, no le puedo negar nada, o al menos ese tipo de cosas. - asintió totalmente de acuerdo.

Dipper estaba tan sorprendido por esas palabras, más que el mismo Bill.

-Haaaa... Que alivio. - soltó más relajado.

-¿Pensaron que era homofóbico?- dijo Jill encogido de hombros con una mirada algo curiosa e interesante en dicho tema.

-Tal vez. - respondieron los dos al mismo tiempo.

-Hehe.- soltó una pequeña carcagada que parecía ser mentira para su hijo. Pero pronto volvió a su ensamble serio.- Supongo que eso es todo, si me permiten tengo que retirarme.

-Hasta luego padre.

-Qué tenga un bonito día. - deseo con una sonrisa amable y dulce. Realmente él chico le parecía muy amable y honesto para su hijo entre muchas otras cosas.

-Igualmente. - dijo retirándose junto a Cloe quien apenas y podía reaccionar.

-Bien, ahora faltan tus padres.

-Me siento feliz de que haya aceptado nuestra relación. - dijo para si mismo el Pines aunque era inevitable que Bill alcanzará a escucharlo.

-Creo que ya es hora de que te lleve a tu casa.

-Ah, Sí.

La pareja se encontraba ya en la limusina donde estaba el chófer y guardaespaldas personal de Bill esperando una orden por parte de éste.

-Bueno, ya conociste a Cloe ahora te presentaré al guardaespaldas de confianza.- dijo Bill mientras mostraba aquel hombre con traje azul de pelo blanco. Realmente se veía muy joven y varonil aunque tenía más edad de lo que podía aparentar.

-Un gusto joven Dipper, el joven Cipher me a hablado mucho de usted y su relación. - saludo con cortesía y amabilidad. Sonriendo levemente.

-¿Así?

-Por supuesto. Si usted necesita algo hagamelo saber.

-Eh, Gracias, supongo. Y... ¿Cómo se llama?- pudo formular algo incómodo. No le era muy agradable que lo tratarán como si el fuera alguien de la realeza aunque quizás debía acostumbrarse, después de todo el salía con el hijo de Jill Cipher, un famoso a nivel nacional por no decir quizás, mundial.

-Marcos Peppermint Butler. Un placer. Pero puede decirme simplemente Marcos.

-Igualmente. Me puede decir solamente Dipper.

Estrecharon sus manos en señal de cortesía y amabilidad.

Después entraron al vehículo en sus respectivos asientos acomodándose de la manera que más le parecía.

Dipper ya conocía a Marcos pero no de manera formal. Sólo de vista ya que era el guardaespaldas de Bill por lo que nunca estableció conversación alguna con el hombre. Pero supo de inmediato que le parecía una persona muy cordial, amable, seria, estricta, perspicaz y quizás hasta cierto punto, amigable. Por lo que tal vez consideraba que era alguien que le caería muy bien. O tal vez ya que estaba exagerando un poco las cosas. Se preguntaba si Bill también pensaba ese tipo de cosas que lo dejaban tonto y muy pensativo.

-¿Y dónde quieren que les lleve?- preguntó Marcos haciendo que saliera de sus pensamientos.

No se sentía listo, los nervios le consumían incluso más que cuando Bill le había dicho a Jill sobre su relación pero ya no había vuelta atrás. Ya se encontraban ambos en la sala frente a los padres del castaño.

-Y... ¿De qué querían hablar con nosotros?- preguntó el señor curioso igual que su esposa.

Dipper suspiro profundo y miró a su pareja, esté asintió. Se re lamía los labios pensando en cómo empezar.

-Padre, madre... Tengo que decirles que estoy en un noviazgo serio.

-... ¡Mi Dippy ha crecido! ¿Quién es mi nuera?- dijo la mujer contenta y orgullosa esperando emocionada la respuesta de su único hijo, había pensando que quizás moriría sin nietos.

-Ah... Pues...

-Es yerno señora.- corrigió el rubio sonriendo de medio lado con diversión.

-¿Qué?- dijeron los señores Pines confundidos.

-Su lindo hijo ésta en una relación íntima conmigo. Así que sería yerno. Un placer tenerlos de suegros. - alzó su mano como señal de saludo. Sonriendo ahora amable.

-¿¡EHHHH!?- soltó la madre impactada, debatiendo en su mente sobre si alegrarse o alterarse.

-¿¡Mi hijo es gay!?

-Yo diría que bisexual. Pero sí, es gay.- confesó el rubio antes de que Dipper logrará explicar mejor la situación ante sus padres.

Un silencio incómodo invadió el lugar. Dipper estaba (como era de esperarse) nervioso, su madre todavía no salía de su pequeño trance donde surcaban locas ideas sobre la relación de su hijo con aquel modelo guapo. La única desventaja que le encontraba a la situación era que quizás ya no tendría a sus nietos. El padre pensaba algunas cosas, tratando de razonar y ver que le decía a su hijo. Mientras que el único rubio de ahí reía por dentro por las tan 'graciosas' reacciones de los padres de su novio. Aunque si ellos no aceptaban su relación entonces... Las cosas se pondrían para nada agradables.

-Eso explica por un día lo caché limpiándose el culo más de lo debido. Pues claro, cuando limpias la casa es por que van entrar invitados.- pensó el señor Pines convencido de su pensamiento tratando de disimular su extraña sonrisa aunque parecía más bien una mueca de perversión. Ni el mismo sabía por que aquellos pensamiento tan inusuales de él al imaginarse a su hijo saliendo con alguien de su mismo sexo.

-Dipper, cariño... - comenzó la madre ganándose la atención de ambos jóvenes. Mientras que su esposo seguía en las nubes.- Sinceramente me sorprendí, aún sigo sorprendida sobre tu repentina atracción a alguien de tu mismo sexo. Si embargo te aceptaré a ti y al joven Bill en su... relación.

-Me alegra escuchar eso.- comentó el Cipher sonriendo aliviado y victorioso.

-¿Y papá?

-Supongo que tu padre todavía sigue procesando la información... Déjalo pensar un poco más...

-¡Hijo!- exclamó el hombre interrumpiendo ligeramente a su esposa. Había recobrado la conciencia después de tanto haber pensado sobre el asunto.

-¿¡Qué!?

-Quiero que sepas que aunque jamás me espere esto, respeto y acepto tu relación con un hombre. Y aunque sé que no pueden dar hijos no quiero encontrarmelos haciendo cosas indebidas. - traía un ensamble despreocupado pero en su voz se identificaba lo serio que hablaba.

-¡Papá!

-Hahahahaha, tranquilos que esperaremos hasta la boda.- añadió Bill sonriendo divertido acompañado de un guiño atrevido mientras rodeaba la cintura de Dipper para acercarlo más hacia él.

-Hay Dios mío.- dijo el señor Pines apunto de perder la conciencia. Lo dramático se le subía rápidamente a la cabeza.

-No te me desmayes amor... ¡Sería muy lindo ver a nuestro Dipper casado! ¿No te parece?- dijo ella tratando de hacer reaccionar a su marido que poco a poco abría los ojos encontrándose con la dulce sonrisa de la castaña.

-Supongo que sí. Sólo quiero hacerles una pregunta muy seria. - su postura y ensamble lo hacían ver demasiado serio. Un ambiente extraño lo rodeaba.

-Puedo asegurarle que amo a su hijo sobre cualquier cosa. No le haré daño.

-No me refiero a eso.

-¿Qué quieres saber?- preguntó ésta vez el castaño arqueando una ceja.

Un corto silencio hubo, pero rápido se acabo por la pregunta del hombre.

-... ¿Dipper es el pasivo?

-Eso mismo iba preguntar yo.

-Por amor de... Que vergüenza, no vamos a- fue interrumpido por su pareja por lo que no termino de quejarse. Sentía que sus padres lo avergonzaban y a Bill sólo le parecía tierno y divertido dicha escena familiar.

-Sí lo es.- respondió el rubio actuando serio aunque por dentro se moría de la risa.

-¡Bill!- Chillo el menor. Sus orbes radiaban un brillo excepcional y sus mejillas se habían tornado de un rosa vivo haciéndole ver adorable.

-Lo suponía... Mmm... Bueno hijo, lo único que puedo decirles es que sean felices y la silla de ruedas de tu tío está en el sótano.- agregó el padre a la conversación.

-¿Para que necesitamos una silla de ruedas?

-Hay mi pequeño Dip sigue siendo tan inocente.

-Pero así lo amo, suegra.

-Llamanos padres. - dijo la madre sonriendo satisfecha.

Bill y el padre de Dipper asintieron mientras que el mismo Dipper sólo se daba una bofetada mental por el último comentario de su madre.

Al menos todo había salido bastante bien en cuánto hablarle a sus padres sobre su relación.

Ojo: La parte en que el padre de Dipper piensa eso de la casa y los invitados, lo agregué por que una buena amiga me sugirió que lo pusiera cosa que me resultó divertida y lo hice.

Adiós lectores