Pasaron horas antes de que los médicos que había llamado Baxter salieran de la habitación, todos y cada uno de ellos dijeron lo mismo: Angel tenía suerte de seguir con vida. Cuando estos se marcharon del hotel, el lugar permaneció en un interminable silencio, en donde el resto de los pacientes se recluyeron así mismos en sus habitaciones; en ese momento, la presencia de Alastor les aterraba más que de costumbre y no querían correr con el riesgo de hacerlo enojar.
Charlie se había quedado al lado de Alastor después de que trataran sus heridas; pese a la renuncia de éste de emitir palabra alguna y andar con su sonrisa por todos lados. Por otro lado, tanto Baxter como Niffty, entraban y salían de los cuartos de Angel, Vaggie y Molly para cambiar las vendas y ver como seguían.
Así transcurrió una semana entera en la cual Angel permaneció dormido. Al principio todos se habían preocupado por eso, pero tras Baxter aclarar que le habían puesto en ese estado dado el daño a su cuerpo, les tranquilizó.
Charlie había estado muy pendiente tanto de Vaggie como de Molly, una más herida que la otra; y le resultaba irónico el hecho de haber conseguido un nuevo paciente de un feo incidente. Molly había resultado ser muy dulce y atenta con los otros pacientes, continuamente entraba a ver cómo estaba su hermano y aunque sabía que Alastor le había rescatado, siempre mantenía una distancia prudente de él.
—¿Segura que no quieres que te acompañe? —dijo Charlie de nuevo, al ver a Molly tomar una bandeja con comida. Esa mañana la chica se miraba muy decidida a superar su leve aversión hacia Alastor.
—No pasara nada, es lo menos que puedo hacer por él... además, creo que es el novio de mi hermano —dijo Molly con una sonrisa en el rostro, al escucharle tanto Vaggie como Husk escupieron su desayuno y Baxter comenzó a toser tras atragantarse. Charlie rió al ver la reacción de todos, contraria a Niffty quien frunció el ceño al ver el desastre.
—Puede de que tengas razón —comentó Charlie acariciando la espalda de Vaggie. Esta miró hacia Molly y la señaló con el dedo índice.
—No digas cosas desagradables en la mesa.
Husk, sin poder soportarlo más, soltó una fuerte carcajada, para la sorpresa de todos, comenzó a golpear la mesa sin poder detener su histérica risa.
—¡Mierda, perdí! —dijo pasando un fajo de dinero a Niffty, quien sonreía victoriosa.
—¿En serio? —inquirio Vaggie riendo mirándolos con una ceja alzada.
—¡Era muy obvio, torpe gatito! —rió Niffty acariciando la cabeza de Husk, quien solo rió menos fuerte.
Charlie, se sentía con un humor renovado al ver a sus amigos así, las cosas en el hotel parecían ir mejor y sus pacientes progresaban; tenía la leve sospecha de que muy pronto, algunos podrían hacer su check-out.
—Bueno —rió Molly, ese tipo de ambiente le encantaba y se lamentaba nunca haber tenido una reunión familiar así—, creo que es hora de-
Dos pasos irrumpieron las risas de la cocina para que todos vieran de pronto a Alastor de pie en la puerta. Era la primera vez que le veían para el desayuno en días.
—¡Bajaste! —gritó Charlie para luego reír y ponerse de pie.
La leve sonrisa de Alastor se agrando un poco al verla venir, Charlie se detuvo un paso frente a Alastor.
—Buenos días, cariño —saludo Alastor acariciando levemente la cabeza de Charlie—, tenía ganas de venir a ver como esta la demonio más hermosa de todas.
Charlie entonces se sonrojo un poco y retrocedió al toque de Alastor, todos rieron al ver la reacción de Charlie.
—A-Alastor, tu desayuno —interrumpió Molly extendiendo la bandeja con la comida. Alastor al verle, dio un paso al frente y Molly tuvo que resistir el dar un paso hacia atrás.
—Gracias dulzura —dijo tomando la bandeja, ladeo un poco la cabeza e inspecciono el rostro de la chica frente a él—, veo que tus heridas casi se han ido, me alegra, se miraban terribles en ti —comentó moviéndose hacia la mesa.
Molly tomó un mechón de su cabello y sonrió levemente.
—Creo que nunca te agradeci apropiadamente el que ayudaras a mi hermano —dijo sintiendo que era el momento adecuado para hablar del tema.
Alastor solo asintió con la cabeza sin borrar su sonrisa.
—Aunque no fui de mucha ayuda —musito desde su lugar en la mesa.
Charlie al escucharle miró de reojo a Vaggie, está entendió y le dio un codazo a Husk, quien ya veía como Baxter y Niffty ya se habían puesto de pie. Lentamente todos comenzaron a abandonar la cocina, hasta que solo quedaron Alastor y Molly.
—Sin ti mi hermano probablemente... él quizá... —la chica comenzó a temblar sintiendo sus ojos humedecerse al recordar cuando vió por primera vez como quedó Angel. Sabía que mostrar debilidad delante del radio demon era una condena de muerte, pero a esas alturas ya no le importaba.
—¿Te sientes culpable por lo que pasó? —dijo Alastor sirviéndose una taza de café.
Molly apretó los labios al escucharle.
—Si yo no le hubiera dicho a Vox que Angel estaba aquí, tus amigos no habrían salido herido y mi hermano no habría tenido que pasar por ese martirio, pero fui muy cobarde y elegí delatarle —las lágrimas ya bajaban por su rostro, la culpabilidad corría por su cuerpo desde aquel día y eso le había obligado a tratar de redimir lo que había hecho, pues sabía que de haber sido Angel, él jamás hubiera hecho eso.
Alastor recargo su mentón sobre el dorso de su mano mientras veía a la chica llorar; debía admitir que había estado un poco inconforme al enterarse de que ella se quedaría en el hotel y también debía admitir que en un principio evitó estar lo más cerca que pudo de ella, pues de solo hacerlo recordaba que por su culpa Angel estaba herido.
Claro que Charlie se había dado cuenta.
No era que la hubiera perdonado, pero justo en ese momento, verla llorar le hacía sentir feliz; al menos así estaba demostrando que sentía lo ocurrido.
—Es cierto, tomaste una mala decisión —comentó Alastor mirando su desayuno—, sin embargo, piensa en esto —dijo atrayendo la atención de Molly—, de haber muerto por querer protegerlo, Angel nunca se lo hubiera perdonado, tengo entendido que de toda tu familia, solo te tiene a ti para apoyarlo. No te martirices por lo ocurrido, ese tipo de cosas pasan —tan pronto como esas palabras salieron de su boca, recordó la conversación que había tenido con Angel e inevitablemente, el beso que habían compartido. Al verse pensando en eso, Alastor se rió —, se una buena chica y abandona la sala, no me gusta que me vean comer.
Molly asintió con la cabeza tras limpiarse las lágrimas de su rostro, se dirió hacia la salida y antes de cruzar el umbral de la puerta, miró una vez más hacia Alastor.
—Gracias por amar a mi hermano tal como es.
Dicho eso, salió dejando a Alastor con una sonrisa tensa en la cara. Detestaba que los demás se dieran cuenta de su debilidad, pero comenzaba a ser capaz de soportarlo, en ese momento, lo único que le importaba, seguía durmiendo.
—¡Oh, apurate a despertar, dormilon! —comentó para luego comenzar con su desayuno.
