Miraculous, les aventures de Ladybug et Chat Noir y sus personajes son propiedad de Thomas Astruc y Zag Entertainment.

Palabras: 633.

27.- Futuro

Bunnix llegó en mitad del caos por un akumatizado a través de un agujero en el tiempo, Marinette que corrió hacia los edificios para resguardarse y poder transformarse no pudo reaccionar a tiempo, arrolló a Bunnix y ambas rodaron sin control dentro de la madriguera. Tal vez fue la falta de experiencia, en lo que a los poderes de su amiga se refería, pero trató de incorporarse apoyándose en la pared blanca, errando el cálculo, apoyándose en una de las ventanas temporales y cayendo a ella.

Mientras caía Marinette evitó gritar, aunque el terror la atenazaba, sabiendo que no la separaba una gran distancia del suelo, se concentró en caer de pie y minimizar los daños. Pero antes de que sus pies tocasen el asfalto unos brazos la atraparon.

—Eso es peligroso.

Marinette alzó el rostro encontrándose con Chat Noir y su sonrisa desenfadada.

—Gracias, Chat Noir.

No sabía de dónde había salido, pero gracias a él estaba indemne. Le miró con atención, se le veía diferente, más fuerte y relajado, su cabello también lucía diferente.

—¿Has cambiado de look? —preguntó sin lograr reprimir su curiosidad, olvidando que había salido de la madriguera en algún punto del tiempo indeterminado.

—¿A qué te refieres? —murmuró frunciendo el ceño con si le acabasen de hacer la pregunta más absurda de todos los tiempos.

»Plagg, garras dentro.

Se había destransformado frente a ella como si nada. Marinette observaba boquiabierta a la persona que, hasta hacía unos segundos era Chat Noir, y ahora era Adrien Agreste.

—¿Q-qué?

—¿Pasa algo?

—¿Cómo que si pasa algo? ¡Acabas de revelarme tu identidad!

—Y no hay camembert para Plagg... —protestó el kwami flotando dramáticamente por el callejón en el que se encontraban.

Adrien rió.

—Vamos, Bugaboo, conoces de sobra mi identidad.

¿Que ella conocía su identidad? No, claro que no, nunca habían revelado quiénes eran. ¿Y a qué venía toda esa familiaridad en el trato?

—¡No! ¿Cómo iba a conocerla? Espera, ¿me has llamado "Bugaboo"?

—Es difícil guardar un secreto así viviendo bajo el mismo techo.

Marinette sintió que su espíritu abandonaba su cuerpo.

—Marinette, ¿estás bien? Estás muy extraña hoy.

—Oh, Dios mío... —murmuró sentándose en el bordillo de la acera—. No, no, no, no.

—¿Llamo a un médico?

—No, no, no, no...

—Tikki —llamó Adrien, la kwami asomó la cabeza fuera del bolso en el que se ocultaba—, ¿os ha pasado algo? ¿Algún ataque de Hawk Moth?

—No, Marinette, ¿qué...?

La kwami miró a su portadora con el ceño fruncido y luego a Adrien.

—Tú no eres la Marinette de este tiempo.

—¡Oh, Dios mío, esto no debería de estar pasando! ¿Qué voy a hacer ahora? ¡Qué desastre! —exclamó hundiendo el rostro entre las manos, estaba metida en un buen lío, perdida en el tiempo.

—Tranquilízate, cari... Marinette. —Adrien se arrodilló frente a ella, obligándola a alzar el rostro y mirarle a los ojos—. ¿Qué edad tienes?

—¿Cómo?

El muchacho dibujó una sonrisa encantadora que le robó el aliento, a pesar de estar al borde de un ataque de nervios.

—Sé que no lo puedes ver, pero estás dentro del cuerpo de mi Marinette, la de este tiempo, así que no tengo manera de saber de dónde has salido.

—Quince.

Adrien rió de nuevo, aunque Marinette no le veía la gracia.

—Entiendo que estés tan confundida, pero todo irá bien. Bunnix te estará buscando y, créeme te encontrará.

»No tienes de qué preocuparte, deja que te invite a comer algo mientras esperamos a Bunnix.

—Hazle caso, Marinette —pronunció Tikki buscando calmarla—. Todo saldrá bien.

La muchacha se dejó llevar hasta una cafetería cercana en la que parecían conocerles. Cuando empezaba a pensar que jamás podría volver a casa, Bunnix, sacó la cabeza desde su madriguera y la llevó de regreso para derrotar al pobre akumatizado.

Fin

Notas de la autora:
¡Hola! Aquí os dejo otra de esas ideas que están en mi libreta a la espera de ser desarrolladas algún día. Ya sólo quedan cuatro para acabar.