Después de meses sin actualizar, aquí les dejo el siguiente capitulo.

ADVERTENCIA:

La personalidad de los personajes serán Ooc si no les gusta, ¿Qué esperan para salir de la página? no están obligados a leer algo que no les gusta.

La historia Tendrá mucho Romance y Humor. Se tocarán muchos temas sobre celebridades que quizás conozcan, así que si escuchan el nombre de un actor o cantante reconocido no se preocupen es muy importante para el Drama. Ah y pues claro que tendrá su parte erótica y sensual entre los protagonista.

Esta historia es una adaptación, por lo tanto ninguno de los personajes me pertenecen. Sin más que decir, espero y disfruten la lectura.


25. Sin Ti


Sentada en el suelo oyó unos pasos rápidos que se acercaban. Al levantar la cabeza, vio que se trataba de Sasuke y, olvidándose de todo lo ocurrido, se levantó y se echó en sus brazos.

—¿Por qué no me has llamado antes? —Le preguntó él.

El llanto se volvió a apoderar de ella y Sasuke la acarició y la abrazó más fuerte, mientras le daba consuelo. Cuando consiguió tranquilizarla, la sentó en una silla y Hinata le contó entre hipidos lo que ocurría.

—Voy a llamar a mi hermano Itachi. Es uno de los mejores médico y sabrá mejor que yo lo que hay que hacer.

Hinata asintió. Mientras hablaba con su hermano, Sasuke la miraba, sentada en aquella silla, esperando. En los días que llevaba sin verla había adelgazado varios kilos y sus ojeras y su rostro demacrado revelaban lo agotada que estaba.

—Vamos a llevarnos a Hanabi al hospital donde trabaja mi hermano —Dijo cuando colgó—. Itachi ya ha mandado una ambulancia para recogerla. Sobre la cuenta de aquí, les daré mis datos para que me pasen la factura.

A Hinata se le llenaron los ojos de lágrimas.

—Gracias… gracias…

Desconcertado al verla tan desesperada, la sujeto por los hombros.

—A partir de ahora olvídate del dinero, ¿entendido? Tú me has pedido ayuda y yo te la voy a dar.

Una hora después, Hanabi era trasladada al otro hospital. Al llegar allí, Itachi salió a recibirlos y, cuando vio a la joven del pelo de colores, le pareció que la conocía de algo, pero no preguntó. Lo primero era la niña.

—Hola, soy Itachi Uchiha, el hermano de Sasuke —Se presentó, tendiéndole la mano, una vez que hubieron bajado a la pequeña de la ambulancia.

Hinata lo miró y realizo una reverencia.

—Gracias… gracias por todo. —Añadió con una triste sonrisa—: Yo soy Hinata Hyuga.

Instantes después, se les acercó otro médico y, tendiéndole la mano a Hinata,dijo:—Soy el jefe de cardiología pediátrica. —Miró los papeles que Itachi le tendía y preguntó—. ¿Estos son los informes de la paciente?

—Sí —Respondió ella.

Mientras se dirigían al interior del hospital, el doctor se dirigió hacia una enfermera.

—Pídeme análisis de sangre completos, radiografía de tórax, ecocardiografía y electrocardiografía. Seguramente necesitaremos un cateterismo, pero eso se lo haremos mañana. Cuando tenga las primeras pruebas, podré valorar el tema de la operación.

Hinata miró a Sasuke asustada. No entendía nada de lo que el doctor decía. La jerga médica no era lo suyo.

—Tranquila —Dijo él, sonriéndole—. Saben lo que hacen.

—¿Cómo te llamas? —Le preguntó el Itachi a la niña.

—Hanabi —Respondió ella, mirando a su alrededor.

Al ver sus labios azulados y lo asustada que parecía estar, Itachi se inclino hacia ella.

—Tienes un nombre precioso Yo soy Itachi y junto a los otros doctores te vamos a curar. Te aseguro que cuando salgas del hospital, podrás correr en bicicleta todo el tiempo que quieras.

—No tengo bici. Es muy cara y mami no puede comprarla —Contestó la pequeña.

Hinata suspiró al escucharla, había tantas cosas que quería darles pero su estado económico no era el mejor.

—Yo te regalaré la que tú quieras, ¿vale? —Dijo Sasuke sonriendole.

Hanabi asintió.

—¿Puede ser de color verde? —Preguntó con la voz cansada.

—Podrá ser del color que tú quieras —intervino Itachi y añadió—: Ahora, despídete de mamá. Vamos a hacerte unas pruebas y ella no puede venir.

La niña miró a Hinata con gesto asustado.

—Mamita, no te irás, ¿verdad? —Preguntó con un hilo de voz.

Ella la besó emocionada al verla por fin en buenas manos.

—De aquí no me muevo hasta que te tenga de nuevo conmigo.

Una vez se la llevaron en la camilla, a Hinata se le llenaron los ojos de lágrimas.

—Hinata, no te preocupes por nada —dijo Itachi—. La pequeña Hanabi está en las mejores manos. —Y, mirando a su hermano, añadió—: Id a tomar algo a la cafetería. En cuanto acabemos con las pruebas te llamaré al móvil.

—Vamos. Creo que necesitas comer algo —Dijo Sasuke tendiéndole la mano una vez que Itachi se fue.

—Prefiero esperar aquí.

Sin darse por vencido, él le cogió la mano.

—Ya has oído a Itachi —Insistió.

Consciente de que era lo mejor, Hinata se dejó llevar y, por primera vez desde que lo habían dejado, se sintió protegida y segura. Sasuke la hacía sentir todo eso y no solo porque ahora la estuviera ayudando con su problema.

—No sé cómo agradecerte lo que estás haciendo por mí —Dijo, mientras iban hacia la cafetería.

Sasuke sonrió y, tirando de ella, cuchicheó: —De momento, comiendo algo.

La cafetería estaba casi vacía. Era la una de la madrugada y a esas horas pocos eran los que la utilizaban. Se sentaron a una mesa y Sasuke fue a pedir. Minutos después, regresó con una bandeja repleta de comida. Cuando Hinata la vio, sonrió con tristeza.

—No tengo hambre, Sasuke.

Él negó con la cabeza.

—Te vas a tomar un caldo y al menos un sándwich ¡y lo vas a hacer ya!

Ella quiso protestar, pero no tenía fuerzas, y al final se comió lo que él le decía.

—Gracias. —Murmuró sintiéndose mejor.

Sasuke la miraba desde el otro lado de la mesa, deseoso de abrazarla, de besarla, de hablar con ella e intentar resolver lo que había ocurrido entre los dos. Sin proponérselo, Hinata se había convertido en el centro de su vida y las semanas que había estado sin ella habían sido un desastre en lo personal, aunque no en lo profesional.

Como decía su madre, el desamor era una musa estupenda para los compositores y, por primera vez en su vida, Sasuke lo comprobó. Su corazón roto y la ausencia de Hinata le habían bastado para comenzar a componer algo muy interesante.

Ella, que se había percatado de cómo la miraba, pensó nerviosa que tenía que explicarle muchas cosas. Así que, tras aclararse la garganta, le contó la verdad de su vida.

Le habló de su padre, de su madre, de sus tíos y su primo, y de cómo habían llegado a México. También le habló del nacimiento de Hanabi, a la que trataba como a una hija, y de los bares de dudosa reputación en los que había tenido que trabajar como camarera para sacarla adelante. Le relató su faceta como piloto de carreras ilegales en México, del padre de los gemelos y le explicó cómo había huido de él, escondiéndose para que no la encontrara. También le dijo lo importantes que eran para ella y los niños, Kurenai, Azuma, Kiba y Shino. Cuánto cariño les habían dado y cómo, en cierto modo, les salvaron la vida.

Sasuke la escuchó sin parpadear. Nada de lo que le contaba podía haberlo imaginado. Su vida no había sido nada fácil y, a través de sus palabras y del descarnado relato, entendió su cabezonería, su desconfianza y un sinfín de cosas más. Hinata, consciente de lo que le había contado, se recostó en la silla.

—Huyo de mi pasado, de Toneri. Tengo miedo de que me encuentre y… —Sasuke le cogió la mano para darle valor y ella, recuperándose, dijo—: En estos años no he confiado en nadie más que en Azuma, en Kurenai, en Shino y en Kiba, que siempre han estado a mi lado y nunca, a pesar de todo lo que me ha pasado desde que me conocen, me han abandonado. Me han ayudado a sacar adelante a los niños, a pagar las medicinas de Hanabi, en ocasiones la guardería de los gemelos y, como dicen ellos, y yo corroboro, son mi única familia.

—Sin duda son tu familia —Afirmó Sasuke.

—Si no fuera por su cariño y por todo lo que han hecho por mis pequeños y por mí, hoy no estaríamos aquí. —Y clavando los ojos en él, añadió—: Estoy avergonzada de ciertas cosas que hice en mi pasado y aún más por habértelas ocultado, pero… —Y, emocionada, finalizó— gracias por ayudarme con lo de Hanabi. Te prometo que cueste lo que cueste te devolveré hasta el último céntimo y…

—Hinata, basta, olvídate del dinero —Susurró conmovido.

Durante varios segundos se miraron a los ojos.

—Si tú no me hubieras llamado hoy, dudo que hubiera pasado un día más sin hacerlo yo. —Eso la sorprendió y él prosiguió—: He estado mil veces con el teléfono en la mano, pero mi orgullo herido me lo ha impedido. Te echo de menos. Me estaba volviendo loco por no hablar contigo, y asistía a los eventos porque era la única manera de estar cerca de ti. —Y al ver que ella parpadeaba, añadió—: Lo que hicimos en los aseos de El Mono Rojo fue una locura, pero por ti lo repetiría una y mil veces. Porque cada vez que te veo quiero besarte, tenerte y poseerte. Y en cuanto a Sakura, la mujer con la que me has estado viendo, es solo una amiga. No ha ocurrido nada entre nosotros, créeme. La he llevado con la esperanza de darte celos y lo que he hecho ha sido jorobarme más a mí mismo.

—¿Tú querías darme celos?

Sasuke asintió.

—Veo cómo les sonríes a los hombres cuando trabajas y quería que sintieras lo que siento yo cuando te veo hacerlo. Pero repito, no ha ocurrido nada entre Sakura y yo. Después siempre la he llevado a su casa y…

—¿Ella no lo ha intentado?

Sasuke se rasco la nuca, y sonrió con pícardia.

—Por supuesto. Ya sabes que soy irresistible.

—Fanfarrón. —Hinata sonrió al escucharlo.

Tras unos segundos en silencio, él comentó: —Te vi con Gaara. Vi cómo lo besabas y luego os marchabais en su moto. ¿Hay algo entre vosotros?

Hinata quiso desaparecer en ese mismo instante por la culpa. Su corazón dolió y quiso llorar por el arrepentimiento. Entre Gaara y ella no pasó nada, pero aún así estuvo apunto de cometer la mayor estupidez de su vida, y había lastimado a un amigo. Se había traicionada a ella misma como mujer, y a Sasuke de alguna forma. Debía ser sincera con él ahora.

—No, no hay nada —Susurró—. Pero esa noche estaba dolida... por haberte visto besar a esa tal Sakura y él y yo fuimos a un motel.

Sasuke cerró los ojos, dio un golpe en la mesa con la mano y se levantó sin querer escuchar más. Hinata lo vio alejarse hacia el fondo de la cafetería, mientras se pasaba la mano por el pelo, nervioso. Se apoyó en la pared y, tras mirarla unos instantes, regresó a su lado y, agachándose para estar a su altura, le sujetó la cara con las manos.

—No sabes cuánto me jode saber que has estado con él —dijo—, pero yo me lo busqué al iniciar ese juego tan peligroso con Sakura para darte celos.

—Sasuke…

—¿Qué? —Preguntó él en voz baja.

—Esa noche estuve con Gaara, pero él paró cuando susurré tu nombre.

Sasuke acercó los labios a los de ella y la besó con delicadeza.

—Me gusta oír eso, pero no quiero saber más.

Hinata asintió y Sasuke se sentó de nuevo frente a ella en la silla.

—En cuanto a los niños, no te mentiré, me da vértigo, pero sé que forman parte de ti y los quiero también en mi vida. Os quiero a todos en mi vida —añadió—. Y en referencia a ese tal Toneri, no te has de preocupar por nada. Ahora me tienes a mí y yo haré todo lo posible porque ese sinvergüenza no os moleste ni a ti ni a los pequeños.

Hinata sintió sus ojos aguarse. Aquellas palabras la llenaban de felicidad pero no podía ilusionarse.

—Sasuke, no puedo… —Murmuró emocionada.

—Escúchame, por favor. A mi lado podéis estar tranquilos. Me encantan los niños y…

—Te gustan un ratito, ¡lo dijiste!

Él asintió al recordar aquella conversación.

—Lo dije antes de saber que la mujer a la que quiero con toda mi alma tiene tres. Y si tenerte a ti, quererte a ti, significa tener y querer a tres hijos, lo haré encantado. —Y sin parpadear, añadió—: Mis padres, criaron a Shisui como un miembro más de la familia, es mi primo, Mi madre lo quiso como un hijo igual que mi padre lo quiere. El es un hermano para mi, y el mejor amigo y hermano de Itachi. Todo esto de la sangre no es un problema para mi, ¿por qué no voy a querer yo a los tuyos y hacerles sentir que son míos?

—¡Ay, Diosito! —Murmuró Hinata emocionada.

—Y en referencia a Hanabi, no te preocupes por nada, por favor. Yo me ocuparé de todo y…

No pudo decir más. Hinata se levantó y lo besó. Al principio con delicadeza, pero al cogerla él entre sus brazos y sentarla en su regazo, el beso se intensificó, convirtiéndose en un arrebato de pasión. Se habían echado mucho de menos, se habían añorado mutuamente y eso solo podía significar una cosa: se querían y ante algo así no podían hacer nada. Cuando sus bocas se separaron, Hinata aun se sentía como si estuviera sobre una nube.

—No puedo creer que mi niña esté con tu hermano haciéndose pruebas y que yo esté aquí besándote y deseando quitarte la ropa por esas palabras tuyas.

—Cuando todo esto pase, te quiero solo para mí al menos un par de días. Así podré cuidarte, mimarte y hacerte entender de una vez por todas lo importante que eres para mí.

—¿En serio me has echado de menos? —Preguntó ella, todavía sorprendida.

—Cada microsegundo del día.

Hinata no podía creer que después de todo lo malo que le había pasado en su vida, ahora estuviera cambiando su suerte y la de sus niños. Sonrió con alegría.

—Esa sonrisa tuya me vuelve loco y ya soy incapaz de no tenerla solo para mí.

En ese momento, a Sasuke le llegó un mensaje al móvil.

—Es Itachi. Dice que subamos a la planta de pediatría.

Sin tiempo que perder, cogidos de la mano, salieron de la cafetería. En el ascensor, al ver su gesto preocupado, Sasuke la agarró por la cintura.

—Tranquila, cariño, tranquila.

Al abrirse las puertas, encontraron a Itachi esperándolos, apoyado en el mostrador de las enfermeras. Los miró y sonrió al verlos cogidos de la mano, algo que también a él le encantaba hacer con Izumi. Y por ese gesto supo que su hermanito había caído en las redes del amor.

—Acompañadme —Dijo.

Se dirigieron a una sala en la que estaba el doctor encargado, que sonrió al verlos. Una vez todos se sentaron, les explicó que ya habían realizado todas las pruebas excepto el cateterismo, que harían por la mañana.

—Creo que lo mejor sería que ahora os fuerais a descansar —Añadió Itachi.

—No, yo no me puedo ir de aquí —Saltó Hinata.

—Hinata, tienes que dormir —Intentó hacerla razonar Sasuke—. Hanabi estará bien cuidada.

—Le prometí que no me iría sin ella y no me voy a ir —Insistió ella.

Los tres hombres se miraron y, finalmente, el pediatra explicó: —El cateterismo será a las diez de la mañana y la necesito al cien por cien para que luego esté con ella.

—Mañana me tendrá al mil por mil —Afirmó Hinata—, se lo aseguro, pero no me voy a mover de su lado.

Itahi miró a su pequeño hermano.

—Nos quedaremos con Hanabi en la habitación y prometo ocuparme de que Hinata duerma y descanse.

—Entonces no se hable más —Contestó el pediatra y, levantándose, le dijo a Hinata—: Venga conmigo, la llevaré a la habitación de Hanabi.

Una vez en el cuarto, Hinata llamó a Kurenai para contarle lo que había pasado y decirle que Hanabi estaba en el hospital. Itachi, al quedarse a solas con su hermano sonrió.

—¿De la manita? —Se morfo—. ¿Esa no es la chica que…?

—Sí, es ella. La camarera que me echó encima la bebida y que posteriormente estuvo en la fiesta de cumpleaños de Harumi.

—A papá le gusta.

—Lo sé. Me lo hizo saber —Respondió Sasuke divertido.

—¿Ella era el motivo de tu mal humor de los últimos tiempos?

—Sí, pero todo se ha solucionado. Y estoy loco por ella, hermano.

—Wepaaaaa —Exclamó Itachi un poco sorprendido de que su tonto hermano admitiera lo obvio tan fácilmente.

Le creía. Solo había que ver cómo la miraba para darse cuenta de que allí había algo más que una simple atracción sexual.

—Es española, ¿verdad?

—Sí.

—Verás cuando se entere Izumi.

—Ya lo sabe y está como loca porque se la presente.

Al oír eso, Itachi lo miró.

—¿Cómo es posible que yo no supiera nada?

—Porque tu mujercita me ha guardado el secreto, y muy bien, por lo que veo.

Itachi asintió. Izumi era increíble guardando secretos.

—Dos españolas en la familia. Eso a papá le encantará —Comentó divertido.

En ese instante, a Itachi le sonó el busca avisándolo de una urgencia. Sasuke lo abrazó y le agradeció que lo hubiera ayudado con aquel tema. Una vez salieron de la salita y su hermano se marchó, se encaminó hacia la habitación que este le había indicado.

Durante unos segundos se paró ante la puerta y después, tras llamar con delicadeza, entró. La estancia estaba en penumbra y vio a Hinata inclinada sobre la cama. Se acercó a ellas y sonrió al ver a la pequeña con los ojos abiertos.

—Mamita, ¿es el chico guapo del cochazo y de los ojos tan bonitos y profundos como una noche sin estrellas?

—Sí —Contestó Hinata.

—Y tú eres la chica guapa del biquini verde, ¿verdad? —Preguntó él.

Encantada de que se acordara del color de su biquini, Hanabi asintió y Sasuke, sorprendiéndolas a las dos, dijo—: Chica del biquini verde, ¿me ayudarías en una cosa?

—Si es fácil, claro que sí.

—¿Le podrías preguntar a tu mamita si quiere ser mi novia?

Al oír eso, Hinata se sonrojo y se quedó sin aliento. Nunca se había imaginado vivir un momento así.

—¡Ay, Diosito! —Exclamó Hanabi.

Divertido por esa expresión tan de ellas, Sasuke soltó una carcajada y supo que su vida ya nunca volvería a ser la que era.


Notas Finales:

Todas las mentiras, y el pasado oculto de Hinata a sido revelado. Sasuke ya sabe el motivo por el cual oculto su otra vida de él, un nuevo inicio sin mentiras comienza. ¡Pero sabemos que todo no será color de rosa! XD Habrá un gran cambio para los dos, sobre todo para Sasuke.

Sa-Yo-Na-Ra *~*