Notas del capítulo: ¡Hola de nuevo! De nuevo, después de mil años una actualización. ¡Este capítulo es doble! Ya que es el número 7 y bueno es mi número favorito (Ya luego se darán cuenta a qué me refiero con capítulo doble) :3

Pd: Acabo de darme cuenta que aquí no me salía los separadores de cambio de escena o paso de tiempo. Mil disculpas, lo iré arreglando de a poco.

-Pdt: Paso de tiempo, es decir separo una escena de otra. No es cambio de escena, sino para dar a entender que pasó más de una hora etc


Capítulo 7: Cara

Casi cae al suelo por la impresión. Encendió la linterna para una mejor visibilidad. Miró el lugar haciendo una mueca de extrañeza. Aquel pasillo quemado y repleto de polvo lo podía recordar a la perfección.

–Sasuke, cariño –Lo llamó una mujer con el mismo cabello azul marino que él –Dale un beso a mami –Pidió la mujer con una sonrisa –Ten un buen primer día bebe.

Negó tratando de desviar aquél recuerdo. Podía ver a su madre mimándolo cada vez que lo dejaba y lo buscaba del colegio. Tragó amargo sintiendo un nudo en la garganta.

El sonido de algo golpeando contra el suelo lo sacó de sus pensamientos –Ahh –Escuchó un grito del rubio a lo lejos. Sus piernas se movieron solas para auxiliar al mayor. Miraba el piso tratando de no pisar los escombros.

Un aire helado le pasó por al lado – Cariño –Le susurraron al oído. Giró la mirada y por una milésima de segundo juró ver a su madre. Dio un paso atrás sin poder creerlo y pisó algo que le hizo perder el equilibrio. Cayó sentado. Revisó con la mirada lo que le hizo caer y se sorprendió al ver un llavero de panda. Era pequeño, infantil y tallado en madera. Por alguna razón estaba en perfecto estado a pesar de notarse que era viejo.

Lo tomó extrañado y lo guardó en su bolso. Se quedó sentado observando el lugar. A diferencia de su colegio, este no tenía esa extraña niebla y la linterna alcanzaba a iluminar mejor – ¡Sasuke! –Lo llamó Naruto. Levantó la mirada y se encontró con el rubio cerca tomándole de los hombros.

– ¿Estás bien? –Preguntó preocupado –Revise un poco, hay una salida –Le sonrió tranquilizadoramente –Ven, salgamos –Lo tomó de la mano y lo ayudo a levantarse.

El mayor alumbraba el camino, a pesar de no conocer aquella escuela en pocos minutos fue capaz de ubicarse y de encontrar una salida.

Salieron con cuidado por unas de las tantas ventanas rotas. Se alejaron lo más rápido posible de la escuela hasta que entre la maleza encontraron una vía. Naruto se detuvo abruptamente y abrazó al azabache sorprendiéndolo.

–Perdóname –Susurró –No tenía idea por lo que pasabas –Su voz se quebraba a la vez que ahogaba un pequeño llanto. Se alejó un poco del menor para verle el rostro – ¡Por favor di algo! ¡Reacciona! –Rogó.

Sasuke abrió los ojos sorprendido. Sin saber que decir sólo atinó a corresponder el abrazo del rubio. Naruto rompió en llanto al sentir el tacto reconfortante.

Todo estará bien. Pensó el menor.

No saben con exactitud el tiempo que estuvieron abrazados. Pero en cuanto el llanto del rubio cesó se separó del azabache y le mostró una sonrisa triste.

Sacó su teléfono he hizo una llamada. Se alejó un poco de Sasuke quien lo miraba expectante, luego de unos minutos se acercó al menor.

–Llamé a mi abuelo –Le tomó la mano –Vendrá a buscarnos, pero será mejor que vayamos haciendo camino –Comenzó a caminar guiando al menor.

-Pdt-

Llevaban un rato caminando en silencio cuando Naruto exhaló sonoramente –Sasuke –Lo llamó – ¿Estás bien? – Preguntó de nuevo.

El azabache se limitó a asentir con la cabeza – ¿Es extraño sabes? –Continuó el rubio –Usualmente eres explosivo cuando sientes temor.

Sasuke apretó el agarre ligeramente –…Sí –Respondió apenas audiblemente.

Sin embargo Naruto alcanzó a escucharlo, se giró y lo tomó de los hombros – ¡Respondiste! –Dijo emocionado.

El azabache soltó un largo suspiro. Idiota ¿Cómo puedes estar como si nada? Pensó frustrado. Iba a insultarlo cuando las luces de un auto los alertaron.

El auto se orilló cerca de ellos y el conductor empezó a tocar el claxon desenfrenadamente – ¡Muévanse! – Gritó un hombre al bajar la ventanilla. Su cabello era gris y largo.

Seguramente es el abuelo de este imbécil. Pensó por el parecido de ambos en cuanto a imprudencia.

Naruto se acercó al conductor – ¡Viejo pervertido no tienes por qué gritar! –Gritó el rubio.

– ¡Te dije que no me llamaras así mocoso malcriado! –Respondió el señor con otro grito – ¡Además tengo todo el derecho del mundo de gritar! ¡Interrumpiste mi investigación! –Respondió enojado.

– ¡Oh si claro in-ves-ti-ga-ci-ón! –Dijo el ojiazul con sarcasmo moviendo sus dedos.

El hombre de cabello blanco se bajó del auto en un intento de intimidar a Naruto – ¡Muestra un poco de respeto si tu abuela se entera dónde estás te va a dar escarmiento! –Lo regañó.

El rubio sonrió de forma traviesa –Te llamé a ti porque sé dónde realizas tu investigación –Lo señaló –Pervertido –Susurró divertido.

Sasuke volvió a suspirar y se acercó a ellos antes de que al señor le diera un infarto –Buenas noches –Dijo en su característico tono frío y sin emoción –Soy Sasuke Uchija, amigo de su hijo –Le tendió la mano presentándose –Lamento que le causemos tantas molestias, gracias por recogernos y disculpe la hora.

El anciano aceptó la mano del menor –Jiraya, mucho gusto –Lo miró de reojo analizándolo –Así que Sasuke. Mmm –Se acercó a la cara del menor –Tienes lindas facciones ¡Con razón mi nieto toma duchas largas mientras dice tu nombre! –Le soltó la mano y carcajeó por la expresión de ambos.

Jiraya subió al auto – ¿Qué están esperando? ¡Suban de una buena vez! –Los apuró.


Sasuke pidió que lo dejaran en su casa y durante todo el trayecto se mantuvo callado. Esperó a que el auto de Jiraya se alejara para entrar al edificio. Tomó las escaleras como acostumbraba, se agarró con fuerza del barandal y daba pasos lentos.

No le temía a la oscuridad del lugar a pesar de que en cuanto lo dejaron sólo su cuerpo empezó a temblar de manera intensa. Se detuvo e inhalaba de manera rápida y corta. Seguido a eso apuró el paso y entró de manera silenciosa al departamento.

Caminó lo más rápido que pudo al baño y cerró con llave la puerta. Se acercó al lavamanos y lavó su cara en un intento por tranquilizarse. El aire golpeó contra la ventana haciendo que el azabache pegara un salto. De golpe recordó lo vivido esa noche de atrás hacia adelante. Tapó su rostro con sus manos y ahogó un gemido de dolor. Por un instante llegó a su mente el olor a putrefacción y los llantos del infante.

Cayó de rodillas frente al váter y sin poder evitarlo vomitó todo lo comido de ese día. Su cuerpo ahora temblaba violentamente y sus lágrimas salían sin control.

¿Por qué seré tan débil?

¿Por qué siempre debe de haber alguien cuidándome?

¡¿Por qué nunca soy capaz de proteger a quienes aprecio?!

Se lamentaba el menor mientras vomitaba ácidos estomacales. Pronto empezaron a tocar la puerta. Asustado, agarró su mochila y la abrazó. Se arrastró en silencio hasta toparse contra la pared. Abrió la boca intentando gritar, pero solo sacaba gemidos lastimeros.

Patearon la puerta y todo se volvió negro.

-Pdt-

El olor a comida le revolvió el estómago. Abrió los ojos con pesadez, la claridad lo cegó por unos instantes. Se dio cuenta de que estaba en la habitación de su hermano. Se sentó con cuidado, su cuerpo dolía. Hizo memoria e instintivamente se llevó una mano a su boca en un gesto de sorpresa. Miró hacia la puerta y se encontró con Itachi apoyado en el marco.

El mayor lo miraba –Buenos días – Saludó con su seriedad habitual. Se acercó al menor y le tomó la temperatura con la mano –Ya no tienes fiebre. Pero no debes sobre esforzarte –Pidió.

–Hermano –Lo llamó pero fue ignorado por el mayor.

–Tonto hermanito – Empujo la frente del menor con sus dedos –No te esfuerces en ello –Susurró. Se dirigió a la salida –Regresare en la noche.

¿A qué te referías Itachi? Pensó con leve molestia. Se levantó y caminó hasta la cocina. Deidara se despedía de su hermano y regresaba a la cocina cuando lo observó con preocupación

–Te ves de la mierda –Bromeó Deidara con una sonrisa lastimera. Se acercó a tomarle la temperatura de la misma forma de Itachi –Al menos ya no tienes fiebre –Se alivió.

Sasuke quitó de mala gana la mano del rubio –Al menos ya tu actitud es la de siempre –Dijo el mayor mientras le entregaba un tazón de fruta picada –Come y vístete que saldremos.

El azabache comenzó a sospechar de la actitud del rubio. Por instinto buscó en sus bolsillos su celular y al no encontrarlo lo buscó con la mirada por el lugar. No sabía ni donde había dejado su mochila

–Itachi lo guardó– Dijo al ver al menor buscando algo –Antes de que salgamos te lo doy –Puso los ojos en blanco al ver que el menor chistó.

El ojinegro comió en silencio – ¿A dónde iremos? –Preguntó

Deidara sin evitarlo le dedicó una gran sonrisa de superioridad –Conocerás donde fabrico mi arte –Encendió un cerillo de manera dramática.

El menor lo ignoró, tomo su tazón de fruta y se fue a su habitación – ¡Oye! ¡Te estoy hablando! –Se quejó el rubio – ¡Deberías escuchar maldito niño! –Gritó enojado.

Sasuke comió rápidamente y tomo una toalla para entrar al baño. Notó que la cerradura de la puerta había sido partida. Así que el de anoche era Itachi. Pensó apenado.

Necesito saber si Naruto dijo algo.

Suspiró frustrado.

-Pdt-

Durante todo el camino en el auto Deidara habló sobre los distintos tipos de arcillas, masas, pinturas y tiempo de horneado. Sasuke miraba por la ventana distraído, apretaba el celular en sus manos con temor a encenderlo. Por un instante miró a Deidara y se debatía entre preguntarle qué ocurrió el resto de la noche. Si Itachi estaba enojado y si había llamado a su amigo pidiendo explicaciones.

– ¡Oye! –Lo llamó el rubio haciendo que el menor diera un leve brinco –Ya llegamos –Dijo saliendo del auto.

El azabache lo imitó y observó el lugar. Era una gran estructura compuesta por varios contenedores cortados y enlazados entre sí. Sin poder evitarlo abrió la boca impresionado.

– ¿Este es tu taller? –Preguntó sin poder creerlo.

Deidara lo miró orgulloso –Por supuesto que no, pero está ahí adentro. Lo guió hacia la entrada, el lugar parecía un laberinto y era fácilmente perderse. En la mayoría de contenedores había grandes ventanales que mostraban el taller de cada persona.

–Después de la catástrofe la mayoría de los artistas perdimos la mayoría de nuestras obras –Comenzó a decir a la vez que su mirada se ensombrecía –Era el equivalente del trabajo de nuestras vidas –Levantó la mirada orgullosamente –Por primera vez nos unimos e invertimos en un taller, al principio no eran más que cuatro paredes y discutíamos por el poco espacio. Pero fuimos creciendo hasta lo que ves.

Sasuke miraba a su alrededor, efectivamente el taller tenía múltiples subdivisiones. Cada uno separado por otros contenedores intercalados y con grandes ventanales que permitían el acceso de la vista de cada pequeño mundo.

En uno pudo notar una chica de cabello morado alrededor de cientos de hojas de papel apiladas ordenadamente mientras que con un escalpelo daba pequeños cortes sobre una gran resma que se encontraba en una mesa en el centro –Ella es Konan –La señaló, es experta en dar forma al papel –El azabache levantó la ceja extrañado.

Siguieron caminando y se toparon con otro pequeño puesto. En él estaba un joven de cabello rojo rodeado de partes de marionetas – ¡Sasori! –Lo llamó el rubio pero fue brutalmente ignorado.

El ojiazul suspiró y le sonrió de una manera tenebrosa al joven que lo ignoro –Es aquí – Dijo Deidara deteniéndose. Abrió la puerta y prendió las luces, su taller era del mismo tamaño de los demás, con la diferencia que este incluía una reja y puerta que daban hacia la salida posterior –Cada taller mide en esencia lo mismo pero están modificados según nuestras necesidades –Explicó.

Sasuke continuó explorando con curiosidad el lugar de trabajo de Deidara. Contaba con un horno para cerámica. Un mesón largo de más de tres metros en el que se encontraban varias piezas de modelar desorganizadas. Un lavamanos, varias estanterías y en una esquina un mueble.

–Bienvenido a mi casa –Dijo mientras se colocaba un delantal de cuero y acercaba otra silla al mesón –Siéntate –Indicó.

El azabache obedeció aun impresionado por el lugar. Se lamentó por no traer un libro al darse cuenta de que probablemente vería al rubio trabajar.

Deidara lanzó sobre la mesa una bola de arcilla –Ten – Le acercó herramientas de moldear –Deja tus lamentos y crea algo.

El ojinegro tomó con duda la arcilla – ¿Qué se supone que haga con esto? –Le preguntó cortante – No se moldear arcilla –Separó la masa en varios círculos sin saber qué hacer con exactitud.

El rubio se cruzó de brazos –Siente la arcilla –Tomó una de las bolas separadas por el menor y se la restregó en la cara –Escucha el material pedazo de mierda –Dijo irritado.

Chistó frustrado y se levantó con la intensión de irse – ¿Quieres ser fuerte? – Escuchó y se detuvo justo en la puerta –Acompáñame – Dijo Deidara halando la manga de la camisa al menor.

Arrastró al azabache al taller del pelirrojo –Ese tipo perdió a sus padres a una edad más temprana que tú – Señaló las marionetas –De niño dejó de lamentarse y construyó marionetas a la misma imagen y semejanza de ellos –Lo tomó del cuello –En la catástrofe los volvió a perder.

Lo soltó para seguir arrastrándolo hasta el taller de la chica de cabello morado –Esa es Konan ¡ni si quiera conoció a sus padres! ¡Vivió en la calle! ¡Vendiendo flores de papel fue como salió adelante! –Lo guió hasta unas escaleras que daban a un segundo piso.

En el él rubio siguió arrastrando al menor –Ese es Sai –Señaló un chico de cabello negro pintando lo que parecía ser un león con tinta china – ¡Ese tipo es un rarito y ha pasado por la misma mierda de todos!

Sasuke iba a protestar ya cansado de la intensidad de Deidara cuando este lo tomó de los hombros – ¡Todo el mundo pasa por mierda y aun así salen adelante! –Gritó enojado – ¡Tú debes empezar a dejar de comportarte como un mocoso y asumir tus problemas!

– ¡No hables de mi como si me conocieras! –Escupió con veneno – ¡No eres más que la puta de mi hermano! – Intentó soltar el agarre del mayor pero este no se lo permitió.

Deidara inhaló conteniendo sus ganas de abofetear al menor – ¡Sí! –Gritó – ¡Soy la puta que te ha cuidado junto con tu hermano desde que tenías nueve malditos años! –Los ojos del mayor se aguaron.

El azabache abrió la boca dispuesto a contestar pero no pudo. No encontraba palabras o insultos para que el rubio lo dejara en paz.

Deidara al ver que el menor estaba en silencio siguió –Itachi y yo te vemos como nuestro hijo –Confesó – ¡Así que si no vas a abrir la boca para contar la mierda que te pasa entonces busca un pasatiempo para que no explotes como anoche! –Dijo recobrando su postura.

Sasuke quedo mudo por un momento. Sin poder evitarlo sonrió sinceramente –Lo sé –Murmuró metiendo sus manos en los bolsillos –Vamos –Se limitó a decir.

-Pdt-

El azabache observaba con calma el trabajo de Deidara. El rubio hacía pájaros de arcilla a una velocidad envidiable y a pesar de eso su atención al detalle era increíble. Él por otro lado hacia piezas sin una forma concreta. Aburrido tomó su celular y se armó de valor para encenderlo.

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Miró decepcionado la pantalla – ¿Mi hermano habló con Naruto? –Preguntó de repente.

El rubio negó concentrado en su arte. Sasuke continuó mirando la pantalla del celular y se dignó a marcar, le contestaron enseguida.

– ¡Sasuke! ¿Cómo estás? ¿Cómo te sientes? –Preguntó Naruto emocionado.

Sasuke frunció el ceño –Normal –Respondió cortante.

El rubio rió suavemente – ¿Todo está bien entonces? ¿Si no ocurrió nada por qué llamas? Eso es raro en ti ¿Seguro estás bien? –Preguntó divertido.

El azabache tragó saliva sin saber que responder –…Sí –Dijo irritado.

– ¡Yo me acabo de levantar! –Contó animado –Pensaba en llamarte pero ¡Me quede dormido! ¡Pero aun así me llamaste! Tal parece que estamos conectados –Se burló.

El ojinegro puso una mano en su frente tratando de ocultar su sonrojo –Ajá –Respondió apenado. Decidió que lo mejor era colgar.

Sentía que hervía en rabia. Naruto eres un imbécil. Pensó enojado. Miró de nuevo el celular al tener una llamada entrante.

– ¿Qué? –Preguntó enojado.

La voz de Naruto se enserió un poco – ¿Tienes planes para hoy?

Sasuke meditó un poco –No quiero hacer ninguna estupidez hoy –Respondió enojado – ¿No tuviste suficiente aventura ayer? –Preguntó.

El rubio se rió –La verdad solo pensaba en acompañarte un rato.

El azabache suspiró –Déjame solo –Colgó la llamada

Una risa irritante inundó el taller. El ojinegro miró al rubio con ganas de matarlo– ¿Qué? –Preguntó enojado.

Deidara le guiñó el ojo –Sasuke y Naruto –Canturreó –Sentados bajo un árbol, dándose besitos. Sí señor –Se burló.

El Uchija se levantó de la silla sonrojado – ¡Nosotros no nos damos besos bajo los árboles! –Negó nervioso.

Al rubio le creció más la sonrisa – ¿A no? –Preguntó achicando los ojos – ¿Entonces se han besado en otros lados? –Preguntó haciendo énfasis en lo último.

El sonrojo de Sasuke aumentó – ¡Eso no es de tu incumbencia! –Respondió apenado.

Al mayor se le abrieron los ojos a más no poder – ¡Son novios! –Sentenció – ¡Qué rápido! –Dijo asombrado.

El azabache iba a replicar cuando fue abrazado repentinamente – ¡Suéltame! –Trataba de alejar al rubio.

Deidara lo intentaba de abrazar con todas sus fuerzas –Crecen tan rápido –Decía en tono burlesco – ¡Si hasta hace unos meses fue tu primer día de escuela!

Sasuke frunció más el ceño – ¡No tengo cinco años suéltame maldición! –Pedía irritado.

El celular del azabache empezó a sonar. El rubio le guiño el ojo –Sabes… –Comenzó a decir el de ojos claros –No le diré a Itachi si tu novio viene.

El Uchija puso los ojos en blanco exasperado –Suficiente –Logró soltar su agarre –No te soporto –Tomó su mochila y celular.

El rubio sonrió burlonamente –Me saludas a mi futuro yerno –Se despidió con la mano.

El azabache le mostro el dedo medio antes de salir del taller.


Habían quedado en verse en un punto medio entre la casa de Naruto y el taller donde trabajaba Deidara. La distancia era significativa por lo que a Sasuke no le quedó más remedio que tomar el autobús.

El autobús se encontraba únicamente ocupado por él y por un niño. Se puso los audífonos para distraerse. De pronto recordó el llavero que encontró en la madrugada. Lo sacó del bolso y lo revisó. No había nada extraño en él, sin embargo una sensación incómoda lo inundó en el pecho. De asfixia e incertidumbre.

No supo el por qué pero revisó el llavero de panda repetidas veces buscando la más mínima pista. El autobús se detuvo anunciando la parada. Se levantó quitándose los audífonos y caminó hacia la salida. En cuanto bajó una leve risa le heló el cuerpo.

Se dio la vuelta antes de que el autobús arrancara y alcanzó a ver al niño cuya voz pertenecían a los llantos de la madrugada. Estaba sucio, lleno de sangre y heridas. Su cabello era negro y desordenado.

Dio un paso hacia adelante con la intensión de seguir al autobús y exigir que se detuviera. Pero se arrepintió con la misma. Volvió a girarse y a ver el mapa ubicado en un pequeño poste de información para ubicarse con exactitud. Frunció el ceño al ver que estaba mal definido. Sacó de su bolso el que le había obsequiado el rubio para ubicarse mejor.

Exhaló y tocó su frente en señal de estrés. Había tomado la ruta equivocada. Si no hubiera estado observando el llavero se habría dado cuenta de que el camino era más rural. Analizó el mapa, o se daba la vuelta y caminaba hora y media hasta la siguiente parada o seguía el camino del bosque y se ahorraba una hora de camino.

Guardó el mapa y metió las manos en los bolsillos por el frío que empezó a hacer. Miró el camino de asfalto y notó una niebla espesa.

Tiene un extraño parecido con la de anoche. Pensó

Estuvo tentado a llamar a Naruto o a su hermano pero se arrepintió rápidamente.

¿Quieres ser fuerte? Recordó las palabras de Deidara.

Suspiró, esta vez no tendría a Naruto para ayudarlo.

-Pdt-

No tenía idea de hacia donde se dirigía ni por donde pasaba. Todo el camino le parecía exactamente igual. Nublado, con monte y barro

Su cabello goteaba agua por la humedad del lugar, lo único que lo mantenía cálido era el paso que llevaba. Se detuvo al ver el camino se dividía en dos, uno hacia la derecha y uno hacia la izquierda.

Meditó sobre cuál tomar. Apretó el llavero que llevaba en la mano. Sentía que llevaba al menos hora y media caminando y no lograba ubicarse en el mapa. El sonido de un trueno a lo lejos le indicó que debía buscar refugio.

Sabía que lo más sensato era devolverse, quedarse en la parada y esperar a que pasara otro autobús. Pero sentía que el bosque lo llamaba.

El cielo se tiño de gris oscuro. El azabache frunció el ceño apretando tanto el agarre de sus manos que sus nodillos se pusieron blancos. Decidió no tomar ningún camino y salió de la ruta yendo montaña arriba.

Jadeaba cansado. El ejercicio definitivamente no era lo suyo. Sin embargo debía admitir que desde que el rubio llegó a su vida su resistencia física había mejorado notablemente. Subía por la colina agarrándose de las ramas de los árboles. En más de una ocasión resbaló.

Reprimió un grito al sentir su pié deslizarse, gracias a sus manos no rodaba colina abajo. Pronto comenzó a llover. Sasuke logró llegar al tope de la colina. Tocó sus rodillas con las manos respirando rápidamente. Inclinó su cabeza hacia arriba para tomar el agua que caía del cielo.

Imbécil. Se insultó a sí mismo. Podía estar en un autobús camino a casa de no ser por su terquedad.

Observó el lugar y notó que debajo de la maleza había un pequeño camino de cemento. Continuó el camino con la esperanza de encontrar algún lugar para resguardarse. Caminó durante unos minutos tiritando de frío hasta que la maleza que cubría el camino se fue despejando dejando a la vista un gran edificio abandonado.

Sasuke se detuvo impresionado por semejante construcción en medio de la nada. Miró a su alrededor buscando algún cartel que le indicara el nombre de lo que solía ser. Sin embargo el sonido de un trueno lo hizo cambiar de parecer.

Se acercó a la reja que evitaba el paso al interior del lugar. Era la única forma de acceso al lugar. Soltó un suspiro frustrado. La reja estaba cerrada por un candado viejo y oxidado.

Intentó ingresar al lugar subiendo la reja quedándose a medio camino. Con cuidado se movió lateralmente hasta estar pegado a un lado del muro. Tomó impulso y saltó logrando agarrarse del tope del muro. Pegó un grito por el esfuerzo al subir su cuerpo.

Se giró y cayó de pie dentro del lugar. Sonrió triunfalmente al ver que logró saltar el muro.


osreveR :7 olutípaC

No fue capaz de dormir esa noche. Sentía que algo malo le ocurría a Sasuke desde que lograron salir de la escuela. Trató de ser comprensivo pero el azabache parecía ser una bomba contenida a punto de estallar.

Se levantó de la cama renunciando a cualquier intento de dormir y abrió su gran mochila. Preparó su equipo de acampar y su cámara fotográfica. Eran cerca de las tres de la mañana cuando iba de nuevo de salida.

Respiró el aire frío de la noche y comenzó a caminar alumbrado por su linterna. Llevaba su silbato en el cuello por si aparecía algún animal peligroso. Su paso era rápido pero precavido, le tomó tan solo dos horas llegar a una pequeña quebrada.

Tiró su mochila al piso y estiró su cansada espalda. Colgó su linterna a la rama de un árbol para iluminarse mejor. Armó su tienda de acampar en pocos minutos, acomodó sus cosas dentro y volvió a agarrar la linterna. Caminó un poco en busca de piedras pequeñas y medianas. Las acomodó cerca de su tienda apilándolas y formando una pequeña cueva dejando un espacio abierto arriba y frontalmente.

Buscó ramas secas y demás para acomodarlas dentro de su cueva de piedras y las encendió formando una fogata. Rozó sus manos tratando de calentarlas. Exhaló aliviado al sentir el calor. Encendió un porro y se acostó a un lado de la fogata observando el cielo aclarándose poco a poco.

¿Debería llamarlo? Se preguntó a si mismo preocupado mientras daba una calada larga – O quizás solo sea mi imaginación. Esté durmiendo y me mande al demonio –Se respondió a si mismo sacando una sonrisa.

Sus párpados se empezaron a sentir pesados poco a poco y fue cerrando los ojos dejándose dominar por el sueño.

Estaba aterrado, pero le preocupaba Sasuke. El azabache no mostraba emoción alguna. Al aparecer en la antigua escuela quiso gritar por la confusión ¿Cómo era posible que aparecieran en un lugar abandonado a kilómetros de donde estaban? ¿¡Y cómo fue que lo hicieron a través de un closet!?

Observó a Uchija y este seguía anonadado – ¡Quédate tranquilo! ¡Buscaré una salida! –Dijo a pesar de sentir que no era escuchado. El vacío del lugar le aprisionaba el corazón. Una tristeza profunda lo empezó a llenar por cada paso que daba.

El lugar estaba en ruinas, frunció el ceño. No le temía a la oscuridad ni a los lugares abandonados. Mucho menos a la soledad, pero había algo en esa escuela que le daba mala espina. Se sentía observado por alguien. Por algo, pero ese algo no emanaba la misma energía que el asesino del baño.

Hacía un mapa mental por donde pasaba, varios salones parecían vacíos. Unos pequeños pasos se escucharon al final del pasillo. Apuró su paso y una risa traviesa le pasó por un lado. Giró confundido, no veía a nadie.

De nuevo una risa más suave justo frente a él – ¡Espera! –Lo llamó el rubio tratando de alcanzar el sonido de los pequeños pasos. Justo cuando creyó alcanzarlo el sonido de un crujido lo alertó. Miró hacia arriba y gritó asustado. Parte de la pared superior iba a desmoronarse. Corrió hacia atrás logrando salir ileso.

Tosió por la cantidad de polvo acumulada – ¡Maldición! –Dijo – ¡Pudo matarme! –Murmuró asustado. Abrió la boca sorprendido, justo frente a él estaba la salida.

El sonido de su celular lo despertó. Le costó acostumbrarse a la claridad del lugar. Se estiró en el mismo suelo –Me quede dormido –Dijo adormilado. Sacó su celular y sonrió al ver al dueño de la llamada.

-Pdt-

Guardó sus cosas de acampar, canturreaba una canción emocionado. Estaba logrando ablandar el corazón del azabache. Antes de irse se dio un baño rápido en la quebrada. Sasuke se encontraba lejos así que debía ir a un paso rápido por las montañas.

Se detuvo a mitad de camino y miró a su alrededor, había tomado una ruta que usualmente toman los senderistas, por lo que era normal conseguirse al menos un par de personas en el camino. Se fijó en las nubes, el cielo se encontraba casi por completo despejado. Sin embargo una densa niebla lo empezó a cubrir.

– ¡Oye idiota! –Gritó hacia la nada – ¡Me pudiste asustar en la escuela pero aquí no! –Elevó el tono – ¡Este es mi territorio! –Sentenció.

La niebla lo había cubierto por completo. Sin embargo al rubio le importó poco. Repasó mentalmente cuánta agua le quedaba en las botellas y a cuanta distancia quedaba el siguiente pozo de agua.

Revisó su teléfono e intentó llamar al azabache. Sin embargo este ni si quiera daba tono. Miró la hora y contó hasta cien. No pasaban los minutos. Guardó el teléfono estresado. El rostro de Sasuke llegó a su mente.

Comenzó a trotar a paso lento, por suerte había tomado la ruta cubierta de rocas y tierra. Contaba por cada esquina que giraba o se alejaba lo suficiente se detenía y cortaba parte de una soga.

Hijo, recuerda que el camino suele ser engañoso algunas veces.

Recordó la voz de su padre. Amarraba el pedazo de soga en la rama de un árbol.

La gente suele marcar el camino. Así que debes observar atentamente tú alrededor.

Contaba sus pasos para amarrar otro trozo de soga a otra rama.

Debes de tener especial cuidado si te sabes el camino. A veces los caminos se alargan y son capaces de confundirnos.

Giraba hacia atrás revisando que el camino estuviera tal cual como lo vio al pasar. Rogaba porque a Sasuke no se le ocurriera la mala idea de meterse por un camino de senderismo.

-Pdt-

Naruto se sentó en una piedra agotado. Había estado trotando sin parar, marcando cada camino que tomaba, sin embargo estos no parecían tener fin. Abrió su segunda botella de agua y dio unos cuantos sorbos sin embriagarse. Ya debió pasar por una quebrada o un riachuelo, sin embargo por mucho que caminaba no llegaba a él.

El cielo comenzó a nublarse y la niebla empezó a ser más densa. Guardó el agua y dejó el bolso. Suspiró aliviado al deshacerse momentáneamente de la carga –De saber que iba a terminar perdido en una niebla fantasmal no hubiera traído tantas cosas –Se quejó.

Observó el lugar, la tierra dejó de estar seca y estaba enlodada. Como si hubiera llovido durante horas. Se percató que justo a su lado había un árbol lo suficientemente alto como para poder ubicarlo.

Se estiró un poco antes de empezar a subirlo. Se agarraba fuertemente para evitar resbalar de alguna rama. Llegó lo más alto que pudo antes de que las ramas fueran demasiado débiles para su peso.

La niebla cubría casi todo el horizonte –Soy un imbécil por supuesto que esta niebla tapa todo –Se dijo a sí mismo molesto dándose un golpe en la cabeza.

–Un momento –Se asombró por un segundo. No muy lejos de ahí parecía haber una construcción enorme. Bajó del árbol y tomó su mochila.

–Umm –Tocó su barbilla pensativo –Podría pasar la lluvia que vendrá en mi tienda de acampar, esperar a que escampe y buscar la salida de este lugar para encontrarme con el amargado –Miró hacia donde debería estar la construcción –O ir a ese lugar probablemente embrujado. Pero no conocido para mí –Meditó unos momentos.

¿Y si Sasuke está allá? Se preguntó preocupado – ¡Ahh! –Gritó confundido – ¡¿Por qué todo debe ser tan complicado?! –Se quejó.

Se desvió del camino para ir montaña abajo y explorar aquél lugar.

Llegó justo cuando empezó a llover. El edificio era imponente pero deteriorado, Protegido por muros altos y la entrada del mismo estaba cerrada por una reja vieja y oxidada.

Estuvo tentado a saltar el muro, pero le sería difícil con la mochila. Suspiró y sacó su navaja multiusos. Se acercó al candado oxidado e intentó abrirlo.

Sonrió al escuchar el clak de la cerradura.


Notas finales: Bien, creo que deben estar algo confundidas. Por este capítulo y el anterior. Estoy lanzando muchas incógnitas y pocas (o en su defecto ninguna) respuesta. Sin embargo cada una se ira resolviendo a su debido tiempo. De todas formas he ido dejando pistas sueltas en uno que otro capítulo.

¡Las quiero mucho! Muchas gracias por leer este capítulo y nos leemos (si dios quiere) pronto. Cuídense mucho en esta pandemia! No olviden lavarse las manos constantemente y salir bien protegidos a la calle!

Abracitos y besitos :3

Contestación de review anónimo:

Genesis: Me alegra que te asustara! Ese era el objetivo :D … Con respecto a cómo llegan se ira respondiendo en otros capítulos (lamento si esperabas encontrar alguna respuesta en este) D: De todas maneras ¡Muchas gracias por comentar y apoyar el fic! Se te quiere :3