La noche caía. Dipper se encontraba en su cuarto mientras su kawami dormía profundamente. Eran al rededor de las once de la noche y navegaba en la Internet y algo acaparó su atención.

La reseña de un libro titulado "Antes de ocultarse el alba". Le había encantado tanto la reseña que sus ganas de querer comprar el libro fueron inmensas. Sin embargo vio el precio y casi se le va el alma del cuerpo.

Él no podía pagar eso. Así con un suspiro de decepción y enojo decidió irse a domir para tratar de olvidar eso.

Apenas cerró sus ojos para poder caer en las profundidades del sueño cuando escuchó un sonido-inusual- provenir de su balcón. Vagamente pensó en que quizás podía ser Bill queriéndolo visitar por lo que con una dulce sonrisa y emoción fue hacia el lugar proveniente del ruido que simulaba que alguien se encontraba ahí. El balcón.

Al estar ahí donde las estrellas acompañaban la resplandeciente luz de la luna sintió la brisa abrazarlo. Y grande fue su sorpresa al ver que aquel que se posaba en el barandal sin temor alguno no era aquel que esperaba.

-Sabes Dipper, las estrellas son muy bonitas, no tanto como tú pero son pasables.

-¿Qué haces aquí?- preguntó con cierta desconfianza y enojo por la última vez que estuvo cerca de él aunque por una pequeña parte se sentía culpable ya que Bill le había apuñalado.

-Sólo quiero pasar la última noche con el chico que desde que lo vi me trae completamente enamorado. ¿Está mal eso? Después de todo... Mi tiempo aquí se me agota.

El castaño se acercó un poco mas estando alerta, lo pensó y dijo:

-Supongo que esta bien... Pero no intentes nada por que no dudaré en transformarme y pelear contigo.

-Cómo digas.- respondió natural observando cómo Dipper le ponía atención a cada una de sus palabras por lo que prosiguió a decir:- Sabes, escuché un historia que trataba sobre un hombre cazador que se "enamoró" de su presa y ésta después de un largo tiempo igual se enamoró. Pero los problemas no se hicieron de esperar y el desenlace fue trágico. El cazador se suicidó al saber que ya no podía ver más a su amor, al único que consideraba su hogar y su presa al ver lo muerto también se suicidó. Ambos murieron juntos. Y se dice que en esa misma noche hubo un ave que presenció la muerte de esos enamorados que no podían estar juntos en vida. Y en las estrellas nació una constelación que estaba a lado de otra que representaba a la presa, haciendo referencia que ambos por fin estaban juntos y felices.- término de explicar con una sonrisa triste. Y su acompañante no sabía a que se debía dicha sonrisa tan deprimente.

-Me suena un poco a Romeo y Julieta¿De dónde la escuchaste?- preguntó con interés olvidando casi las cosas que había hecho el pelirrojo. Sus orbes ámbar destellaban o quizás era la luz de la luna que iluminaba sus ojos de una manera especial.

De todas maneras, al mayor le parecía asombroso las cosas que el castaño podía provocar en su interior. Era increíble que él en un principio creyera que esas cosas del romance era estúpido y absurdo. O quizás era que el se había vuelto estúpido por culpa de un hermoso chico como Dipper. Quizás... Si desde un principio hubiera intentado ser mas bueno y conquistarlo de una manera mejor hubiera conseguido por lo menos que el Pines sientiera algo especial hacía él apesar del poco tiempo que le quedaba. Eso le hubiera hecho enormemente feliz. Todo esto pensaba y se lamentaba de no poder haberlo conseguido.

-Por ahí.- respondió apenas reaccionando. Se había perdido entre sus pensamientos y los bellos ojos del muchacho a su lado. Se sentía agradeció de por lo menos pasar un poco de tiempo con él.

-¿Y tiene nombre esa historia?

-Obsesión.

-¿Q-Qué estas-?- y antes de que pudiera intentar o decir algo, sintió los labios del mayor en los suyos. Admitía que se sentían cálidos y quizás adictivos. Un cosquilleo recorrió su espalda y su mente se puso en blanco por unos momentos.

Mientras que el otro disfrutaba inmensamente la acción, el beso no fue salvaje y lujurioso como hubiera esperado, más bien fue tierno y cariñoso. Dipper iba apartarlo con fuerza pero al parecer el mayor leyó su mente y lo hizo antes que el menor, re lamiéndose sus gruesos labios.

-Eres muy dulce, envidio al Cipher.

-Phill... Lo siento... - ¿se disculpó? Con un ligero sonrojo en sus mejillas. Por alguna razón en su cabeza imaginó una vida donde saldría con Phill y le parecería lindo, y al mismo tiempo se decepcionó por pensar ese tipo de cosas ya que el amaba a Bill. ¿No?

-A veces me pregunto que habré hecho en mi otra vida para acabar con éste final.

-No digas eso Phill.

-Creo que más que ser una copia de Chat Noir, rencarne de otra vida pasada, una dónde hice cosas muy malas. Aunque quizás no fue en éste universo si no en otro.- fue lo último que dijo antes de que unos destellos rojos que empezaban desde sus pies iban rumbo hasta arriba, donde poco a poco hacía que el chico desapareciera.

-Phill yo realmente... - abrazó al mencionado por detrás con aprecio. Cosa que sorprendió de sobre manera al pelirrojo sintiendo el agradable cosquiello en su cuerpo y su corazón acelerarse.

Sólo Dipper le causaba esa explosión de emociones sinceras, agradables y a la vez desastrosas para él.

-Te quiero. - escuchó la dulce voz de su hermoso chico decir esas significativas palabras. Por primera vez en su jodida existencia, se sentía amado.

Y por alguna razón... Unas lágrimas escaparon.

Dipper quedó en completa soledad, el pelirrojo se había marchado para siempre. Y le hubiera gustado que encontrará la felicidad con alguien que pudiera amarlo de verdad.

Sólo el Pines y esa ave blanca que casualmente pasaba por ahí vieron como Phill había desaparecido.

"No debiste enamorarte"

Soltó algo que Dipper no escuchó.

Regresó a su cama dispuesto a domir. Mañana sería otro día de su larga vida. Se durmió con el último pensamiento albergar su mente.

Reencarnación.

¿Existía aquello?

¿Capítulo corto? Lo sé.

Pero era todo lo que pude escribir en ésta parte en éste corto tiempo. Ah, tengo que estudiar para unos exámenes muy importantes. Así decidí publicar al menos algo de ésta historia.

El final llegará pronto.