Disclaimer: Naruto no me pertenece


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VII. A los veintidós.

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Rock Lee comía presuroso sus dulces, en lo que escuchaba atento las cuentas que hacía Tenten, quien no despegaba su vista de la libreta de notas que tenía apoyada sobre la mesa de aquel restaurante. Incluso su plato de bocadillos seguía íntegro, algo que su amigo de mallas verdes quiso aprovechar y tomar uno de sus dulces, pero recibió un manotazo de la chica.

—¡Listo! —gritó triunfante, mientras cerraba su cuadernillo y se agachaba, para alzar las tres bolsas de compras que tenía abajo—. Las cuentas de la boda de Temari cuadran con todo lo invertido, no tiene de qué preocuparse.

—Pensé que ella y su organizadora de bodas tenían todo ese asunto resuelto, bella flor.

—Pues sí, hasta tiene una chica que se encarga de ello personalmente, pero como madrina de bodas que soy, tenía que asegurarme —guiñó el ojo—. Neji está tardándose mucho.

—Dijiste que no quería venir a comprar los regalos de boda para Shikamaru y Temari.

—Sí, no le emociona mucho que digamos; ya los compramos, por suerte —sonrió—. Debo agradecerte que me acompañes, eh. No te habría molestado si mis amigas no tuviesen alguna misión y si Hinata no estuviera ocupada con su embarazo.

Lee rio, aligerando el ambiente con un movimiento de su mano. Ya había pasado casi tres años desde que regresó la paz en la aldea, o algo así. No después del ataque de Ōtsutsuki Toneri y el secuestro de Hinata a manos de este. Sí que hubo un despliegue de muchos ninjas de Konoha, principalmente, de amigos de la joven, pero no pasó a mayores. Y eso fue demostrado debido a que, después del rescate, ocurrió la popularmente llamada boda del año, donde el héroe de la Cuarta Gran Guerra, Uzumaki Naruto, desposó a la heredera del Clan Hyuga, para gusto y algarabía de muchas personas y amigos de la pareja. Desde ahí pasaron dos años.

Y, aun cuando cualquiera quisiera rebatirlo, quizá eso fue un aliciente para que continúen las bodas entre los ninjas de la misma generación de los recién casados. Unas tres bodas ocurrieron a lo largo de esos dos años y, justo ahora, estaban realizándose los preparativos para la cuarta: Nara Shikamaru y Sabaku no Temari.

Si bien esa boda se realizaría en la siguiente semana, Rock Lee daba por sentado que podría ocurrir otra boda más, una de las que faltan y que es esperada, entre sus dos queridísimos amigos. O eso es lo que él quería que pase de una vez, al ver a su mejor amiga tan concentrada en elegir los regalos adecuados para la boda en Suna. El cejotas sonrió, viendo la oportunidad perfecta para sacar información.

—Creo que ya te tocará organizar tu boda, bella flor.

La castaña lo miró, sorprendida, por unos breves segundos, antes de sonreír y contestar con calma.

—Todavía Neji no me lo pide, además, deseo terminar el año escolar de mis estudiantes en la Academia. Eso pasa y podré ser admitida para tener tres genin a mi cargo en un futuro.

—Pero, pero… no sé, bella flor, creí que con la boda de Hinata ya estarían apurando a Neji.

—Oh… —la chica mordió su labio inferior, tímida como pocas veces—. Ya he conversado con él sobre ese detalle.

Lee pensó que ella no diría más, pues no parecía con ganas de revelar mucho al respecto.

—Prácticamente han conversado todo, eh, mi amigo ya debe estar con miedo de ejecutar sus próximos movimientos de boda.

—Nada de eso —contestó Tenten, entre risas—. ¿Y tú? ¿Ya te quieres casar con Metarîa?

La joven vio a su amigo asentir enérgicamente, mientras masticaba los dangos que se pidió. Después de todo, era predecible: él estaba más que feliz con aquella chica de Iwagakure. Llevaban casi tres años de relación, luego de que el padre de Metarîa lo haya admitido como pareja. No fue tan difícil como todos habían pensado, sino que fue sencillo derrotar al jefe de la casa y a quien se convertiría su cuñado. Neji, al haber acabado con el hermano en menos de cinco minutos, no dejó de decir que fue una pérdida de tiempo total aquel viaje de dos días y que fue innecesaria su presencia. Sin embargo, aun con todo ello, Rock Lee resultó feliz al lado de su adorado metal precioso, como tanto llamaba a su novia.

—¡Así es! Nunca he estado tan seguro en mi vida. Espero que no te moleste ser madrina de bodas de nuevo —la castaña se rio, negando con la cabeza—. A mi eterno rival tampoco le molestará serlo, supongo. Mi cuñado ya no está resentido con él por la humillación en su propia casa. De hecho, ¡estoy listo para pedirle matrimonio a mi amada!

—Me alegro por ti, no creo que te diga que no a estas alturas, ella es tan… —"Pasional y loca por la llama de la juventud como tú" quiso agregar Tenten, pero optó por otra cosa—, parecida a ti. Y se nota que te ama.

—Lo es, incluso ya lo habíamos hablado. Solo que pensé que Neji se me adelantaría al pedirte matrimonio a ti —ella abrió la boca, dispuesta a hablar—. No importa, supongo que en esto al menos le ganaré, ¿eh?

—¿Qué? No pensé que fuera una competencia.

—Oh, no, no, claro que no. Solo que mi amigo siempre está un paso delante de mí, pero en formar una familia primero supongo que él será quien me pida consejos de vida marital en un futuro, ¿no? ¡Ya me veo como un experto!

Tenten prefirió reírse, antes de imaginar a Neji hacer tal cosa. Lee a veces era tan inocente.

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La boda de Temari y Shikamaru en Sunagakure resultó hermosa por donde se la viese, y los invitados disfrutaban ahora de la fiesta que se organizó en la recepción, aun cuando no fuese tan alegre (y con excesos) como las de Konoha. Resultaba bastante elegante.

Tenten disfrutaba de la música con su copa en mano, aun cuando en un principio le parecía deprimente y demasiado aburrida la melodía tocada en Suna, pero con Neji al lado y bastante más tranquilo que en otras celebraciones, era suficiente para subirle el ánimo. Quizá ese estilo calmo era más atractivo para el Hyuga, pero estaba casi segura que él también preferiría algo de variedad como en su aldea natal. Aunque, por ahora, estaba bastante bien, bailaron lo suficiente.

A diferencia de una parejita en el centro de la pista, quienes bailaban con bastante energía aquella canción que parecía vals. La castaña rio un poco al ver a Lee siguiendo los pasos de su novia. Metarîa es una chica tan alegre como él, bastante linda, de cabellos rizados color negro y ojos alargados de color verde. Además, se llevaba bastante bien con ella. Era una combinación entre pacífica y enérgica, lo perfecto como para agradarle a todo el equipo. Incuso se llevaba bien con Neji, con quien conversaba en algunas ocasiones. En conclusión, hacían una bonita pareja juntos.

—¿Interrumpo tus pensamientos? —Tenten giró rápidamente la cabeza hacia su novio, quien le sonreía de lado. Seguro ella estaba con cara de tonta mientras pensaba en sus amigos y estaba ignorándolo. Negó y se sujetó más al brazo del chico, casi apoyando su mejilla en su hombro.

—¿Te cuento algo? Lee le va a pedir matrimonio a Metarîa.

—No me asombra.

—¿Pero…? —alentó, a sabiendas de que había algo más.

—Creo que es muy apresurado.

—Para nada, Neji-kun, es simplemente que no tengo dudas en mis sentimientos y estoy seguro de que quiero pasar mi vida al lado de mi bello metal precioso.

La pareja volteó de repente, al escuchar la voz jovial de Rock Lee. El chico de traje verde sonreía confiado y se había acercado, sin su novia, a sus amigos.

—¿Y eso lo dices porque…? —empezó Neji, con una ceja enarcada. Tenten supo que él sintió como indirecta aquella frase que soltó su mejor amigo, aun cuando podía jurar que no hubo malicia alguna.

—¡Vamos, amigo mío! Es normal reconocer tener miedo al rechazo. Quizá te pueda dar consejos sobre la vida marital después y te infunda algo de la llama de mi valentía.

—¿Miedo? —casi escupió el Hyuga, comenzando a enfadarse.

—Lee, mejor shhh —la castaña quiso callarlo, lanzándole una mirada de advertencia y colocando un dedo sobre sus labios.

—Pues sí, miedo. Es normal si todavía tienes dudas en pedirle matrimonio a la bella flor.

—¿Y qué te hace suponerlo? —Tenten quiso jalarse con desesperación el mechón de su cabello que tenía suelto, al notar que su novio seguía con las provocaciones. Ya le había golpeado el orgullo.

—Bueno, la conoces casi diez años y estoy seguro que en tu clan ya te están diciendo que te cases, ¿eh? ¡No hay de qué preocuparse, Neji-kun! Puedo darte otro empujoncito como hace años, para eso son los amigos, darse un poquito de confianza.

—No sabes lo que dices.

—Oh, eterno rival, no tienes que sentirte inseguro"Genial, miedoso e inseguro" se dijo la chica, queriendo callar a Lee—. Si Tenten siendo tan independiente como es, aceptó ser tu novia, no creo que te rechace en matrimonio. ¡Deja las inseguridades y exprésate con pasión!

—Eh, baja la voz, Lee, alguien puede estar escuchándote…

Y, como si fuera un mal presagio lo dicho por la castaña, el trío se vio acompañado por otros de sus amigos de Konoha, quienes se acercaron afablemente hacia ellos. Aunque no solo con ánimos de iniciar una conversación, sino porque habían escuchado algunas palabras dichas por el cejotas.

—¿Neji miedoso? Eso debe ser un chiste, cejas de azotador —bromeó Naruto, acercándose a su primo cuñado a la vez.

—No creo que sea tan inseguro como para no pedirle matrimonio a Tenten, ¿eh, Neji? —comentó Kiba, posicionándose al lado del chico de mallas verdes, quien estaba dándose cuenta, poco a poco, que la situación se salió de control. Y cómo no darse cuenta, si el gesto enfurecido de su eterno rival era suficiente indicio.

—Eso no es de su incumbencia.

El Hyuga, tan rápido como respondió, se separó del grupo en dirección desconocida. Los dos recién llegados se miraron confundidos, pues no veían tan mal la situación, aunque si así se puso el susodicho con su presencia y posterior broma, agradecieron mentalmente no haber traído consigo al hermano de la recién casada. Lee, por su parte, se vio más arrepentido y quiso ir tras su mejor amigo, pero no sabía qué decir, creyó que sus afirmaciones no estaban tan lejos de la realidad y, si era franco, sentir miedo al rechazo no lo consideraba malo. Lo que desconocía era que no es ese el caso de Neji, y Tenten no toleró más, haciendo una invocación rápida de una de sus pulseras pergamino que siempre traía con ella, a donde sea que vaya.

—¿Ves esto? —extendió una cajita negra de terciopelo, sin abrirla, hacia Rock Lee—. Es mi anillo de compromiso. Creí haberte dicho la semana pasada que sí lo conversé con Neji hace un tiempo. Claro que me pidió matrimonio, pero le pedí que nos casáramos cuando acabe el año escolar de mis estudiantes y lo mantenemos en secreto, tal como te dije. ¡No para que le hagas este ridículo! —aclaró, casi entre dientes por lo enojada que estaba. Después, se dirigió a quien sería el Séptimo Hokage y al líder del Clan Inuzuka, los cuales estaban sorprendidos—. Y pobre de ustedes que comenten algo al respecto y circule como un chisme. Los asesino.

Tenten se fue presurosa, por el mismo camino que siguió su novio. Lee sintió peor culpa recaer sobre sus hombros. Se disculparía con Neji así muriera en el intento.

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Hyuga Neji terminaba de guardar el pergamino de su siguiente misión, mientras salía de la oficina del Sexto Hokage. Exhaló, sin quejarse de no haber tenido tiempo de descansar después del viaje de regreso a Konoha, apenas el día siguiente a la boda de Shikamaru y Temari. Solo le bastaba tener tiempo suficiente para ir a despedirse de Tenten y partiría para acabar aquella misión junto a un escuadrón, no era nada difícil y el tiempo era de dos semanas.

—¡Neji!

El grito alargado de su nombre, justo cuando salió del edificio principal de la aldea, lo detuvo, haciéndole girar con algo de molestia. El pelilargo reconoció que pudo haber mandado a volar a Lee justo en ese instante en que lo vio acercársele debido al ridículo que le hizo pasar, pero haber conversado previamente con su novia le bajó unos puntos a su molestia. Solo tuvo que entender que él tergiversó las cosas.

—¿Qué quieres, Lee? —no obstante, quería sus disculpas. Su orgullo podría más.

—¡Disculparme! Sí que metí la pata bien hondo en esa fiesta y no pensé que te enfadaría tanto el que dijera que tuvieras miedo a…

—No fue eso lo que me molestó, sino tantas mentiras juntas.

—¡Sí, amigo mío! No eres ningún miedoso ni inseguro, solo alguien que pensó sus movimientos. Discúlpame por querer mofarme con ello —agachó la cabeza, visiblemente arrepentido.

—Ajá… —murmuró—. ¿Qué sabes?

—Bueno, que sí le pediste matrimonio a la bella flor, ¡pero no se lo dije a nadie! ¡Lo juro por mi llama de la juventud! —aseguró—. Quizá forcé mucho las cosas.

—Sí, lo hiciste. Fuiste imprudente e impertinente.

—¿Ya no seré tu padrino de bodas? —consultó, con los ojos llorosos.

El Hyuga enarcó una ceja. Lee no cambia. Odiaba reconocerlo, pero cada año que pasaba, las discusiones con Lee le causaban cierta diversión, no así las tonterías o ridiculeces que este hacía y que le implicaban. No le diría a Tenten, por supuesto, que hasta le daba gracia estar en desacuerdo con su otrora compañero de equipo.

—Solo eso te importa, ¿no? —comentó, con un atisbo de diversión—. Quizá lo seas.

—¡Oh, vamos, Neji-kun! Así seremos compadres y sería todavía más genial. Aunque mejor yo me adelanto y te hago mi padrino de bodas. Sí, eso haré, Gai-sensei felicitará mi decisión.

—Si es que te casas antes que yo.

Lee dejó de pensar en sus planes de boda, para levantar la vista hacia los ojos opales de su amigo. Lo llamarían loco y nadie lo creería, pero notaba que los ojos del pelilargo lucían desafiantes, como si ahora fuera él el chico de los retos y estuviese provocándolo. Sonrió confiado y alzó el pulgar.

—¡Esto es un reto, eterno rival!

—No lo es —refutó, pero el cejotas siguió sonriente. Posterior a ello, el portador del byakugan agregó con un tono sugerente—, pero falta poco para que termine el año escolar en la Academia.

—¡Ajá! ¡Lo tienes todo fríamente calculado, Neji-kun! Pero no esta vez, no me ganarás.

El Hyuga negó suavemente con su cabeza, antes de dar la vuelta e irse al hogar de su (todavía no enterada) prometida, mientras se despedía de su rival con la mano. No podía creer que estaba cayendo en ese tipo de provocaciones, Lee logró infundirle su espíritu competitivo.

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—Y con el poder que esta aldea me otorga…

Tenten parpadeó lentamente, sin dejar de ver el rostro de Neji tan cerca al suyo. Él tenía los ojos entrecerrados, fijos y enfocados en los orbes castaños de su todavía prometida.

—… yo los declaro…

La joven quiso comprobar si era observada por los invitados de la boda, pero no debía apartar su vista del rostro del Hyuga, quien colocó su mano sobre la mejilla femenina, sin poderlo evitar.

—… marido y…

Tenten casi se ríe de la situación, pero se contuvo. Neji frunció el ceño y regresó la vista al Kage de la aldea, al notar que este se detuvo.

—… mujer. Puede besar a la novia.

Los invitados estallaron en vítores ante el beso de la recién casada pareja, mientras que algunos arrojaban flores y arroz para la buena fortuna de los novios. Estos lucieron alegres después de compartir el beso de casados, para luego dirigirse a la salida del recinto, acompañados por todos.

—Neji, si te apuraras, en serio, lo agradecería —bufó la castaña, rolando los ojos, hasta que uno le picó y tuvo que frotárselo enérgicamente—. ¿No que tienes los ojos que todo lo ven? ¡No me ayudas quitando la pestaña que me entró!

—No te frotes el ojo así, es peor.

—Ni modo, así tuerta tengo que ir a ver a los recién casados. ¡Por tu culpa me perdí el beso de Lee y Metarîa! Ay, estoy segura que los demás nos vieron durante este rato, qué vergüenza.

—¡Vamos, muchachos! Los vibrantes esposos ya salieron, ¡hay que seguirlos hasta la recepción!

Gai-sensei les avisó con rapidez, mientras pasaba por el lado de la pareja de prometidos con su silla de ruedas y se unió a todos los invitados que salían de la Torre del Tsuchikage. Tenten se cubrió el ojo derecho, se puso de pie y alisó su largo cheongsam rosa con aberturas en las piernas. Neji hizo lo propio, tomándola del brazo para guiarla, por si es que no podía ver bien, debido a la pestaña que le entró en el ojo a su novia, en plena lectura de los votos de los recién casados.

Finalmente, Rock Lee se casó con su novia, Metarîa, en una ceremonia celebrada en la aldea de esta, Iwagakure, por decisión de su familia, ya que a partir de ahora ella podría irse a vivir en la aldea de su esposo y llevar el apellido de este, como también convertirse en ninja de Konoha. Por tanto, les parecía justo que la ceremonia se dé ahí, teniendo más invitados de la aldea del novio, pues este tenía muchos amigos. Evidentemente, dos de los padrinos fueron Neji y Tenten, quienes ocuparon un sitio bastante cercano a la pareja, en el lado de los familiares del novio, junto a Gai-sensei, quien no dejó de llorar durante casi toda la ceremonia.

Una vez fuera de la Torre del Tsuchikage, donde se realizó el casamiento, Hyuga Neji, al lado de una más tranquila Tenten y de Gai-sensei, miró a la feliz pareja por un momento. Ambos estaban dando un discurso sobre la llama de la juventud que unía sus corazones, así como agradecimientos a sus familias, pero él estaba más concentrado en ver el rostro sonriente de su mejor amigo. Bien, con eso aprendía a no retar a Rock Lee, pues este se casó un mes después del día en que se dio el supuesto desafío, justo poco antes de que termine el año escolar en la Academia Ninja y, evidentemente, "ganándole" a Neji en eso. El pelilargo casi ríe ante ese recuerdo, pues no era un desafío real, ya que su boda con Tenten no iba a prepararla con tan poco tiempo de anticipación, mas no le molestaba que su rival se haya casado primero.

—… Y quiero agradecer a Gai-sensei por todo lo antes descrito, por ser como un padre para mí, como el que nunca tuve —el hombre mayor volvió a llorar, y Tenten tuvo que alcanzarle un pañuelo—. ¡No sería lo que soy ahora si no es por él! También quiero agradecer a mis dos mejores amigos, quienes fueron mis compañeros de equipo, ¡pero somos compañeros de vida desde hace mucho! Tenten y Neji son como mis hermanos, ¡y ahora mis padrinos! —la pareja mencionada terminó avergonzándose al ser el centro de atención y recibir aplausos del resto de invitados, quienes no dejaban de silbar. Incluso escucharon las risas y bromas por parte de sus amigos de Konoha—. Además, siempre me apoyaron y están en las buenas y en las malas. Oh, y gracias, Neji, por el impulso que me diste para casarme. Ya sabes —finalizó con un guiño.

—¿Impulso? —le susurró Tenten al lado, confundida.

—Después te cuento.

Pese a la vergüenza y las burlas que siguieron por la última revelación del recién casado hacia su persona, Hyuga Neji sonrió feliz a su mejor amigo.

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¡Hola! ¿Cómo están? Espero que bien y que este capítulo les haya sacado al menos una risita, ya el siguiente es el último.

Aprovechando el estado de emergencia en mi país y pues de pasada para entretenerles o matar el tiempo un ratito :)

En fin, que haya sido de su agrado y espero que esta vez sí puedan dejarme sus comentarios.

¡Saludos!

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