Parte 25

La Ley de Murphy

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Eran las seis de la tarde cuando Albert llegaba al piso, cuando cerró la puerta tras de sí pudo escuchar la algarabía que venía desde el cuarto de baño, era Candy que estaba intentado darle una ducha a Elly, pero como es típico en una niña de dos años ese momento es el más divertido que se puede tener entre burbujas, chapoteos y juguetes.

La imagen ante sí es más que tierna, la rubia es atenta y cariñosa, secunda a la pequeña en su juego arrancándole tremendas carcajadas. Las saluda y deja que termine de darle el baño, mientras tanto decide recoger su ropa y prepara sus cosas para el viaje.

Ca- Hola Albert ¿Cómo te fue hoy?

Pregunta la rubia llevando consigo a la Elly envuelta en una toalla

JA- Hola pequeña… bien, perdona que no haya podido venir antes, lamento que te perdieras la clase de hoy

Ca- tranquilo, no pasa nada… por un día que falte tampoco es el fin del mundo

JA- ¿Has podido hablar con Carolina?

Ca- Jummm ¡Qué va! No me contesta, estoy preocupada… le he mandado un millón de mensajes y llamadas pero nada, también le avisé al Baby pero como está en el trabajo aún no recibo respuesta

JA- Es muy extraño

Ca- Lo sé, y no me gusta para nada esto… nunca se iría sin decir nada, y dejar así tirada a la Elly como si nada… eso no es típico en ella, con lo que la adora

Acaricia un mofletito de la niña y le hace carantoñas, la conguito sonríe de buena gana

Ca- Albert, te importaría quedarte con ella un momento, necesito ir a su piso para coger ropas para mañana, el pijama, el biberón… o quién sabe, puede que ella ya haya regresado

JA- Claro, ve tranquila yo me quedo con la niña

Recibe a la pequeña y ve como Candy rebusca en el cajón de la cómoda del recibidor, por lo visto tiene ahí una copia de la llave, ambos ven como la rubia se marcha.

Cuando entra en el piso de su amiga se da cuenta que el silencio es sepulcral, se encuentra la luz de la cocina y el salón encendida; se asoma para ver si había alguien pero no encontró nada, por lo que decide ir de una vez al dormitorio que sabe de sobra es el de la niña. Rebusca entre las cosas…

Ca- Necesito algo adecuado para dejarla mañana en la guardería, un pijama limpio, las cremitas pal culito… mmmm ¿Qué más?

Gira un par de veces examinando su derredor cuando le pareció escucha un ruido que proviene de la habitación de al lado, la que es de ella… curiosa se asoma por la puerta y enciende la luz… se sorprende de ver la cama deshecha, los armarios están cerrados, algunos cajones de la cómoda están medio abiertos y le pareció ver una jeringuilla en la mesita de noche

Ca- de seguro es la que utilizó para darle el jarabe a la conguito, jummm entonces debo buscar la medicina de la peque por cualquier cosa

Apaga la luz, cierra la puerta y se va a la cocina para buscar sobre la encimera la cesta que contiene todo tipo de medicamentos para cuando la niña se pone malita; Suero Oral, Dap Sin, Ibuprofeno Infantil, Cremas etctc. Se cerciora que todo quede cerrado y vuelve junto a su amigo que cuida de la pequeña.

Después de darle el biberón y lograr que se durmiera, entre los dos estuvieron llamando a todos los hospitales para saber si había llegado alguna mujer de urgencia con las características de la morena, pero no tuvieron buenos resultados.

Ca- Albert… yo necesito salir a buscarla… esto no es normal… estoy preocupada

JA- Candy… es muy tarde para que andes tu sola en la calle… además no puedes dejar sola a la niña

Ca- Awwwww… esta incertidumbre me mata Albert, no puedo estar sin hacer nada

Estaba por decir algo su amigo cuando le suena el teléfono, ella contesta al ver que es el Baby, su voz suena cargado preocupación por lo que le pone al día de los hechos… después de escuchar todo se ofrece a buscarla por el trabajo, los bares donde suelen quedar para tomar un copa, por las calles y el barrio con tal de encontrarla, Candy le agradece y le asegura que llamará a la policía. Cuando termina la llamada recibe inmediatamente la de él.

Ca-Hola…

Albert al escuchar ese tono de angustia con el que saluda se acerca a ella con la esperanza de que sean buenas noticias

JA- ¿Quién es?

Ca- Lo siento mucho, pero ahora no puedo hablar contigo

La rubia levanta su palma para indicarle al rubio que espere un momento, tiene la urgencia de cortar la llamada, para ella es más importante comunicarse con la policía… pero Anthony al escuchar esa voz masculina cerca de Candy hizo que activara su lado posesivo.

TA- ¿Con quién estás Angese?

Ca- Tss… No es nada, pero de verdad te digo que no puedo hablar contigo, tengo que cortar

TA- Estás cortando solo porque estás con otro ¡Te he pillado!

Ca- No es lo que tú te imaginas Anthony… tengo cosas más importantes que hacer que intentar convencerte de nada, si quieres creer bueno y si no ¡Allá tú! No es mi problema

Dicho esto terminó la llamada y marco a la Guardia Urbana; Albert se había dado cuenta de lo inoportuna que fue su pregunta y por un lado se sentía culpable.

JA- No me hubiese imaginado que ese hombre fuese tan celoso y desconfiado… me temo que esa actitud en él pueda traerle muchos problemas a Candy… lo más sensato es que me aleje de ella para evitarle malos entendidos o puede que lo mejor sea que nos conozcamos de una vez

Ca- Oficial, le puedo asegurar que esa no es una actitud normal de mi amiga, ¿Cómo se va a desaparecer sin decir nada a nadie teniendo una hija? ¿Por qué la iría a dejar sola?

Albert observa como la exasperación se va apoderando de Candy cada vez más, termina la llamada y resopla por el fastidio

JA- ¿Qué te han dicho?

Ca- Que no pueden hacer nada hasta que no hayan pasado veinticuatro horas

JA- ¿Lo dices enserio?

La rubia dirige su mirada en ese instante con cara ¿Acaso no me crees? Dedicada especialmente para Albert. Luego se lleva una mano a la cabeza temiendo un dolor

JA- Perdona… no es que dude de tu palabra... solo se me hace extraño

Ca- Demasiado, diría yo

JA- Tranquila pequeña, verás que pronto aparecerá… iré al igual que el Baby a buscarla por las calles, tú quédate en casa por si regresa en algún momento y para cuidar de Elly… llama a los demás amigos, a sus novios o pretendientes… todo mundo… en algún rincón está y la vamos a encontrar

Le da un beso en la frente antes de tomar su chaqueta y salir a la calle, Candy le agradece el gesto y hace lo que le aconsejó… empieza a llamar a todo mundo, por algún lado tiene que estar su amiga Carolina.

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El orgullo y los celos de Anthony están por las nubes, le cuesta creer que haya algo más importante por lo cual tenga que cortar la llamada estando Angese con un hombre… los celos son horribles para la imaginación.

Lastimosamente esa semana no estaba en su ruta la Xurrería, por lo que su mente hace de las suyas como le da la regalada gana… creando escenas de la rubia en brazos de otro hombre; a lo mejor es un compañero del trabajo, o peor aún, un cliente… sea como sea, "Es un Hombre", uno que tiene pensamientos lujuriosos y perversos al igual que él.

Candy le dijo a Albert la dirección de la guardería antes irse a trabajar, quedaron que al regreso irían a la policía para poner la denuncia de la desaparición de su amiga; mientras estaba en la Xurrería, se le hacía difícil poder concentrarse, y a Mikel eso no le pasó desapercibido, ella le confiesa la extraña situación por la que estaba pasando y su jefe comprensivo le permitió que se marchará antes del tiempo y le pidió que cualquier cosa le tuviera al tanto.

Al llegar a su piso se lo encuentra vacío, se cambia de ropa y es entonces que se da cuenta que en donde vive su amiga Carolina hay ruido, entre aliviada y preocupada vuelve a tomar las llaves del cajón y se dirige a su puerta, ella quiere saber ¿En dónde se ha metido todo este tiempo?

El sonido de la llave en la cerradura lo sorprendieron y justo cuando se acercó para trancar la puerta en ese momento que se ve el rostro de Candy, la rubia se sorprende y pierde los colores cuando ve que la amenazan con un arma blanca

XX- ¿Quién coño eres?

Tira del brazo de ella y de una patada cierra la puerta, Angese da un pequeño sobresalto por el estruendo que hizo la madera al estrellarse contra el marco, el aliento de ese hombre huele a alcohol y sus ojos vidriosos le dan a entender que se ha metido algo más en su cuerpo que simplemente Ron

Ca- ¿Qué haces tú aquí, en el piso de mi amiga?

XX- ¿Cómo que amiga? ¿Acaso ella te avisó? ¿Se ha puesto en contacto contigo?

Candy siente claramente como la punta de ese cuchillo roza la piel de su cuello, un escalofrío la recorrió de pies a cabeza, temía del daño real que le pudiese hacer ese malnacido. La tiene sujeta del brazo con fuerza excesiva, el rostro de él se acerca peligrosamente al suyo, un asco empieza a instalarse en su estómago.

Ca- ¿Qué le has hecho? ¿En dónde está Carolina?

El hombre la arrastra hasta llevarla al dormitorio de la morena, quien se encuentra tumbada en la cama, medio inconsciente, con cardenales en varias partes de su cuerpo y rostro, Candy sintió miedo, mucho miedo ¿Qué sería capaz de hacerle a ella? Sin poder evitarlo las lágrimas hicieron acto de presencia

Ca- Carolina… ¡Carolina! ¿Me escuchas?

XX- ¡Cállate estúpida!

La rubia arrugó el rostro cuando el hombre tiró de su cabello para dominarle, siente como algo extraño empieza a recorrer todo su cuerpo y sin meditarlo bien le da un pisotón y un golpe seco en la mano que sostiene el cuchillo, haciendo que este caiga al suelo, él se queja por el toque pero con su izquierda le da un puñetazo en toda la cara

XX- Agggg… ¡Infeliz! ¿Acaso te piensas que eres más fuerte que yo?

Le da otra bofetada y la toma por el cuello de la camisa levantándola por los aires para lanzarla y que termine chocando con la cómoda, la rubia se queja por el golpe, este se acerca y le da otro que la deja inconsciente.

Cuando Angese vuelve en sí, descubre que está atada de manos y con cinta en la boca, quiere gritar pues tiene miedo… el padre de Elly tiene secuestrada a su amiga, teme de cualquier cosa que le pueda hacer. Se sacude en su lugar intentando zafarse de cualquier manera pero no lo logra, Carolina parece que también está recuperando el conocimiento pero está tan débil, tan lastimada y aún drogada. La puerta de la habitación se vuelve a abrir y se ve a ese infeliz empinándose un botellín de cerveza

XX- Que bueno que despiertas… dime ¿Desistes de tu idea de quitarme a mi hija furcia?

KA- Jummm

La morena casi no se puede expresar, Candy observa cómo se posiciona sobre ella y la sujeta de la quijada, ese hombre está rabioso

XX- No voy a consentir que quieras alejarme de mi hija… se acabó el juego

Le da una bofetada que le gira el rostro y ve que saca una jeringa del bolsillo de la camisa para inyectarle sepa Judas qué… el corazón de Candy late intensamente.

XX- No te preocupes gatita… también me ocuparé de ti, no puedo dejarte viva después de lo que has visto… puede que incluso me dé un caprichito antes de matarte

Candy aleja su torso con intención de huir, si impulsa con sus pies y termina cayendo al suelo, escucha la carcajada del hombre y como su figura se asoma por el borde de la cama, se posiciona igualmente sobre ella a horcajadas mostrándole una jeringuilla, se retuerce con tal de no dejar que ese infeliz le inyecte ese líquido pero solo hizo que le doliera más.

XX- shhhh… tranquila… verás cómo es unos minutos la droga hace su efecto y disfrutarás tanto como yo

Llora, la rubia llora de pavor que crece en su interior, ese hombre acerca su rostro para aspirar su aroma mientras desliza una mano por sus pechos hasta llegar a la cremallera de su pantalón

XX- Te voy a dar por donde ningún hombre te ha dado…

La respiración es agitada, intenta soltar sus manos del amarre en su espalda, pero poco a poco el efecto de la droga se siente cada vez más… la sensación es extraña… como si su cuerpo y su espíritu se mueven a velocidades diferentes; y como ese hombre la levante, solo será una carcasa lo que usará. Él al ver que cada vez se mueve menos, se va a por otra cerveza, debe ser paciente para poder darse ese banquete

XX- Tranquila preciosa… vamos a seguir jugando, algo muy rico contigo

Candy hace el amago que le da una patada, pero es una alucinación y no le hace daño alguno… gira su rostro y ve algo que brilla, pero las lágrimas le dificultan razonar.

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Detiene la moto justo enfrente de la portería, apaga el motor en el momento que dos Mossos D´esquadra llaman al timbre del Ático tercero pero no reciben respuesta, un rubio se acerca en ese instante quién también se sorprende de su presencia.

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Continuaraaa….