El viaje continúa, esta vez abandonando el frondoso bosque por un paisaje desolado, rocoso, un tanto tenebroso. Rin viaja sobre Ah-Un, Jaken camina al lado de Sesshomaru. Se dirigen hacia donde se encontraba el espíritu dragón, el cual era enemigo de su padre, y fue derrotado por Inu no Taisho al incrustar un colmillo en su cuerpo, el cual lo selló a una roca.

Rin: ¿En dónde estamos?

Jaken: Ah pues es donde se encontraba sellado el espíritu dragón. Lo que me sorprende es que no quedaron ni los rastros de la criatura... Amo, ¿En verdad esto fue obra del incompetente de InuYasha?

Sesshomaru: No estoy seguro de lo que hizo para conseguir tal cosa.

Jaken: No creo que InuYasha haya pulverizado al espíritu dragón... si a su padre le costó la vida para adormecerlo con un conjuro, me parece un relato absurdo ¿no creen? (Voltea y se da cuenta que sus compañeros no le prestaban atención, de hecho ya se habían alejado mucho). ¡Espéreme amo bonito!

Continuaban su marcha por aquél escabroso terreno. Sesshomaru comprobó la certeza de aquellos rumores. En varias ocasiones visitó aquél lugar donde se encontraba uno de los colmillos de su padre, pensó en retirarlo para que de él se forjara una nueva espada, sin embargo, no deseaba deshacer aquel hechizo de su padre, no era por temor al espíritu dragón, era el hecho de guardar respeto ante aquella batalla que su padre había tenido, y el insolente de InuYasha se había atrevido a despertarlo y desafiarlo. ¿Por qué? ¿Qué lo llevó a cometer ese acto? ¿Qué buscaba con ello?... ¿Realmente fue capaz de vencerlo?... Recordaba que su padre había librado esa batalla resultando muy herido... ¿Acaso, por un momento, InuYasha había igualado la fuerza de su padre?... Eso definitivamente no era posible, de ello estaba seguro.

En aquél camino tan solitario, tan desértico, les sorprendió la noche. No era un grato lugar para detenerse, sin embargo, Rin necesitaba descansar. En el cielo esta vez, no había estrella alguna, la majestuosidad de la luna no estaba presente. De repente un sonido rompió el silencio de aquél viaje, un sonido proveniente de las alturas... un relampago y un fuerte trueno. Rin pasó saliva difícilmente. Sesshomaru no sólo conocía los temores de la niña, sino el origen de éstos... Era inminente la tormenta que se aproximaba a ellos... Luego de unos minutos comenzaron a caer unas cuantas gotas, al cabo de pocos segundos eran más, y tras unos instantes ya llovía intensamente. El poderoso demonio comenzó a analizar aquél lugar y pronto encontró un refugio, sin embargo éste se encontraba en las alturas. Montó a Ah-un, donde Rin viajaba y le indicó hacía dónde dirigirse. Jaken logró sujetarse de la cola del dragón, de lo contrario hubiera tenido que llegar por sus propios medios.

Rin no podía ocultar su nerviosismo ante el desastroso clima, el ambiente se comenzaba a sentir frío, en su rostro se reflejaba preocupación. Sesshomaru se acercó a ella y la niña se apresuró a buscar refugio junto al cuerpo de su amo, sin siquiera preguntar se abrazó a él, se sentía temerosa pero trataba de ser valiente.

Sesshomaru: ¿Temes? Rin.

Rin: No señor Sesshomaru.

Sesshomaru: Te noto angustiada.

Rin: Es que... no puedo evitar recordar.

Sesshomaru: (corresponde a su abrazo y la abriga con su estola) Ahora estás segura Rin.

Rin: Lo sé amo, a su lado no existe el miedo. (Sonrió y cerró sus ojos).

Al descender Ah-Un, Jaken fue aplastado por el dragón, difícilmente, apenas podía escapar del peso de aquella bestia.

Jaken: ¡Ay bestia maldita! ya deberías comer menos, estás demasiado pesado... (¡Oh sorpresa! ve a Rin abrazada del amo Sesshomaru y arropada por él). Amo bonito, ¿no me diga que ya se encariñó con la mocosa? (Sesshomaru le envía una fría mirada, indicándole que debe permanecer en silencio) Aaaah perdón amo, ya me callé mire, ya no estoy hablando, mejor me duermo hasta que pase la tormenta... Ah-Un tú también abrázame con una pata anda... (Ah-un sólo lo patea). ¡Mugroso dragón! Ya me las pagarás.

Es verdad, sin darse cuenta, le había tomado cariño a la niña, era difícil aceptarlo, pero esa pequeña humana, sin poderes, se había vuelto importante para él. Le prometió protegerla, lo hacía porque una promesa debe cumplirse, no se dio cuenta en qué momento ocurrió, pero también la protegía porque no deseaba que ningún peligro, por mínimo que fuera, se acercara a ella... La observaba dormir, tranquilamente, en medio de aquella tormenta que meses antes la habría mantenido despierta toda la noche, llorando y sufriendo en soledad... Dormía tranquilamente junto a él, una poderosa bestia, un asesino, un ser que despreciaba a los humanos.. Acarició el pequeño rostro, y pensaba cuántas vidas habían terminado en sus manos, y cuántos seres más serían asesinados por él, cuánto veneno podía emanar de sí... Pero ella no le temía y confiaba ciegamente en él... Incluso en repetidas ocasiones le había mencionado el cariño que le tenía... Esa criatura tan inocente y pura ¿Qué hacía al lado de un asesino como él? Quizás, quien no era digno de ese cariño era él...