El tiempo transcurría en la vida de los super héroes, nuevos villanos y nuevos aliados llegaron.
París temía de los nuevos villanos pero también tenían toda su confianza en el nuevo grupo de super héroes.
En aquella noche donde la luna llena brillaba en todo su esplendor, cerca de la torre eiffel, en el techo de uno de los edificios más grandes de ahí; se encontraba dos de los más conocidos y protectores, héroes de la ciudad de París.
Muchas peleas, nuevos poderes, nuevos héroes, nuevos amigos, nuevos enemigos que tenían que enfrentar juntos.
Ahora nuestros héroes, que llevaban más de tres años siendo pareja y sus trajes habían cambiado sin cambiar aquel toque de los colores de sus Miraculous.
Bill con la edad de 21 años y Dipper con casi 20 años, por que esa misma noche era su cumpleaños. Y pasarla con su novio y amigos había sido sensacional.
—Que silencio. — comentó el de traje rojo viendo de reojo a su acompañante que parecía tener la mirada perdida.
—Sí. — fue lo único que dijo mientras se inundaba en sus pensamientos. Y los nervios le carcomia las entrañas.
Pensó cuando fue con con sus compañeros de clase que también los consideraba amigos, Wendy, Robbie, Will, Candy, Grenda, el novio de ésta hasta incluso Pacífica que había cambiado bastante durante estos últimos años, contándoles lo que tenia planeado, aquello que no dejaba su mente en paz. Ellos se sorprendieron y reaccionaron como de manera alocada. Luego siguió el recuerdo de su padre Jill, que éste solamente le apoyo en su decisión con la mirada comprensiva y orgullosa. Siguió con los padres de Dipper que se habían entusiasmado, después de tanto tiempo. Y prometieron que sería una sorpresa.
—Estas muy nervioso. — agregó divertido el castaño con la mirada fija en su pareja. Aquel rubio de facciones finas y varoniles. Muchos más alto que él y marcado.
Bill se ruborizó sintiendo su respiración acelerada, como su bichito intuía, estaba nervioso, pero cualquiera que entendiera su situación sabría que es completamente normal.
—Sabes Dipper, — empezó, el mencionado no evitó recordar a Phill de hace años cuando de la misma manera empezó a contarle una historia. Siguió escuchando al Cipher para ver a donde llegaba todo eso. — Hemos pasado tantas cosas juntas y desde hace tiempo he querido proponerte... Que compartamos nuestras vidas juntos.
—¿Qué quieres decir?
—Tú eres la única persona con la que me encantaría compartir mi vida. La única persona que he amado tanto. Y pienso que ya es hora para... Dar un gran paso a nuestra relación. — sonrojado pero seguro de sus palabras y acciones, en su orbe dorado un destello de ilusión nacía mientras sonreía de una manera que a cualquiera derretirá.
—Bill... Tú... — un pensamiento vago se hacía en su mente. Incluso le sudaban las manos y su corazón se aceleraba con motivo aparente.
—Mason Pines, Quisieras... — de su bolsillo saco un anillo de oro con una hermosa joya blanca de forma triangular.—¿Casarte conmigo?
—Oh por... — lo que sentía no podía expresarlo en palabras pero su mirada, sus ojos abiertos y cristalinos, como sus labios y manos temblaban lo delataban mucho. Conmoción era lo que destacaba.
—¡Hey! ¿Estas bien? Lamento si no tengo una caja para el anillo, no entraría en mi traje. O... — siguió pensando lanzado opciones de sus posibles ideas que había descartado con anterioridad. — ¿Debí habertelo pedido en un restaurante? ¿En tu casa? ¿En un barco? O demonios, lamento si la idea de pedirtilo aquí no te pareció bien. Pensé que teniendo de fondo la torre eiffel te gustaría... ¿Bichito? — tartamudeo un poco al final con una expresión preocupada o quizás, desolada.
—Bill... Eres un gato tonto... Me haces muy feliz... — dijo entre sollozos mientras sus lágrimas se deslizaban con delicadeza entre sus suaves mejillas. El rubio reacción de igual manera.
—O demonios, ahora yo estoy llorando... Pensé que...
—Hehe, gato tanto... te amo.
—Entonces ¿es un sí?
—Bill, tu eres la única persona con la que me encantaría compartir más momentos de mi vida. Además, ¿Quién aguantará tus chistes tan ridículos?
—¡Hey! Eso ha sido cruel bichito... — fingió estar indignado. Prosiguió con su explicación. — Quiero dormirme y levantarme cada mañana a lado de ti Dipper, comer tus deliciosos postres, pasar momentos de felicidad y tristeza a tu lado y... Quiero que mis últimos momentos de vida sean especialmente contigo. Formar una familia junto a tí amor. — concluyó mientras deslizaba el anillo lentamente en el dedo anular del menor. Quién sólo atinó a sonrojarse, posar su mirada en el rubio y sentirse realmente feliz.
Sellaron el espacio entre ellos con un profundo beso lleno de amor.
Tres meses después, salían de la iglesia al fin, casados.
Aunque a Bill le hubiera gustado ver a su pareja con vestido de novia, no se negó aceptar la petición del castaño al querer usar un traje. Después de alguna forma se lo agradecería.
Dicen que el momento más alegre y emocionante de una persona, en especial de una pareja que lleva tiempo en una bonita relación, es su boda.
Y alegría, como familiares y amigos les acompañaba. Y los kawamis escondidos también los apoyaba. Incluso Stanley y su gemelo los acompañaron.
—Mi pequeño Dipper es todo un hombre. — aseguró mientras una lágrima descendía de su mejilla. Contenta por saber que su único hijo ésta en Buenas manos.
—Lo sé querida, mis condolencias a mi hijo en la luna de miel. — agregó el señor Pines suspirando algo desmotivado.
—¿Ah?
—Ya sé de dónde saco lo inocente nuestro pequeño. — encogido de hombros abrazo a su esposa con cariño.
Mentiría al decir que no se encontraban nerviosos, habían ido de vacaciones al estado Loveville del país H.C Strength Land para pasar su luna miel que habían deseado con ansias.
Ahora, estando en el borde de la cama se encontraban algo indecisos.
—Es curioso Dipper.
—¿Hm?
—En muchas ocasiones tuve sueños húmedos contigo y ansiaba tocarte. Recorrer y saborear cada centímetro de tu piel. De tan sólo pensarlo me calienta. Y ahora henos aquí, esperando a que uno de nosotros de él primer paso.
—Bill... — sonrojado y con ganas de darle un golpe al mayor pero simplemente no lo hacía por que sabía que no valdría la pena. No iba arruinar su momento especial con algo como aquello.
—Lo último que querría sería lastimarte. Pero realmente deseo hacerte el amor. Anhelo que ambos lo disfrutemos.
El rubio acarició una de las mejillas del castaño con ternura para después darle un profundo beso que de inmediato fue correspondido, y entre caricias desde el pecho, la espalda, piernas y muslos fueron todavía más profundas.
El rubio en bóxer deslizaba las prendas inferiores de su ahora esposo, le encantaba como sonaba eso en su mente. Y grande fue su sorpresa al ver su ropa interior. O al menos lo que había debajo de aquel traje blanco.
Dipper...
—E-En mi defensa... Wendy me convenció. Y la idea fue de ella.
—Ahora respeto a esa pelirroja.
—¿Eh?
—Te ves tan sexy así.
Acarició sus glúteos mientras jalaba parte de la prenda ( sin quitarsela) donde yacía la entrada del menor. Hundió su nariz para olfatear y rápidamente humedecer la con su lengua sacando gemidos dulces del Pines que trataba de reprimirlos.
—Vamos Dipper, sabes que deseo oírte.
—Bill... Se siente bien Joder... Ah! — envuelto en el placer con la lengua fuera y su respiración entre cortada.
Y entre mas caricias, gemidos y besos llegó el momento en que los uniría en cuerpo y alma. Aquel momento lleno de excitación que desbordaba el dolor y placer.
—¡AGH! ¡BILL! Demonios... — sintió como poco a poco entraba el pene del mayor que ya estaba duro, abriéndose paso en su entrada.
—Tan estrecho cariño. — soltó un gruñido de placer y sus mejillas estaban rojas.
La exquisita sensación de su pene envuelto en esa calidez húmeda que le apretaba era maravillosa.
Subió las flexibles piernas del castaño por encima de sus hombros en una posición que consideraba satisfactoria y cómoda para entrar más profundo. Además de ver el hermoso rostro de su amado embriagado en el placer. Una obra de arte.
Dipper no negaba que al principio dolía como los mil demonios, pero poco a poco Bill le hizo sentirse realmente bien con sus besos en el cuello, más la masturbación en su pene. Enterraba sus uñas en la espalda del rubio mientras éste seguía con las estocadas que pasaron de ser lentas y suaves a ser profundas y precisas.
Envueltos en el sudor y el ambiente lujurioso y a pasional, llegaron al tal esperado clímax donde líquidos salieron expulsados.
—Se siente caliente... Me siento lleno Bill... Ah...
—Mi hermoso Dipper... Aprietas mi pene de una manera magnífica. Tu interior están embriagador como todo tu ser.
—Pues tu pene agrandó demasiado mi entrada. — se avergonzó por su respuesta.
—No es mi culpa que la anaconda sea tan grande.
—¿Qué? ¿Qué tiene que ver una anaconda contigo Bill?
—Pf, Hahahahaha, por Xólotl era tan inocente y hermoso Dipper. — río enternecido dándole un beso en su frente donde yacía su marca de nacimiento.
—¿Quién es Xólotl?
—Es un tipo de Dios que... ¿Eso que importa ahora? Vamos para la siguiente ronda.
—¿QUÉ COSA? O-Oye, ¡Espera! Todavía no estoy... — trato de decir con aparente nervios hasta que sintió de nuevo el órgano viril del rubio acaparando su entrada que se volvía abrir.
—Ah, mi semen en tu interior es un buen lubricante. — sonrió divertido mientras llevaba una de sus manos al miembro del contrario para masturbarlo.
—¡Ngh! ¡Ahhh! ¡Bill! Oh~— gimió al borde del placer tratando se conseguir aire. El pene del rubio le llegaba a rozar su próstata que era el punto que más le enloquecía.
—Es increíble como sigue de apretado... Y rosadito. — comentó burlón mientras seguía con la acción de entrar y salir de su castaño que sentía que en cualquier momento-aunque sonará ridículo- se partiría en dos.
—Ah, Ah, oh B-Bill dame más... — sentir como aquel trozo de carne en su interior se movía de manera brusca y profunda le llegaba a doler que empezaba a temblar sus piernas pero también sentía un placer inexplicable.
La glande del rubio tocaba ese punto que retorcía su cuerpo por completo de ese placer tan tortuoso pero a la vez maravilloso. Dipper juraba incluso poder sentir el pene de Bill en su vientre. Su boquita abierta donde de sus labios desprendía hilos de saliva; sus orbes ámbar, sus mejillas, su rostro que delataba que estaba apunto de explotar más su pelo revuelto de una forma divertida y tierna era una vista sencillamente exitante para el Cipher que se ponía todavía más duro en el interior de su esposo.
Sacaba su miembro hasta sólo dejar la mitad de la punta para luego meterlo entero con rapidez, repitiendo esta acción unas veces más admirando como el ano del castaño se encogía y engrandaba cuando su miembro entraba. Una sensación que alejaba su parte cuerda para volverlo un completo loco. Todavía quería llegar mas pronfundo y claro que podía, el interior de su bichito, de su mariquita, su amado era tan exquisito.
Dipper empezó a gemir descontroladamente, le empezaba a fascinar.
—¡Bill! ¡Sigue! ¡Se siente genial! ¡Dame más gatito! ¡Haz sentir orgulloso a tu mamí! ¡Ahhhh~! — probablemente luego se avergonzara de si mismo por decir esas cosas pero en ese momento no le importaba. Quería que su amado gatito le siguiera follando.
—Hehe, me éxitas aún más cuando dices eso cariño.
—¡Oh sí! ¡Más Bill!
Y después de más caricias y penetraciones el orgasmo les llegó. Ese momento donde expulsaba sus líquidos que mostraban cuánto lo habían disfrutado.
—Eres mi amada mariquita.
—Y tú me tonto gatito. — jaló al rubio para besarlo de manera apasionate con mucho afecto. Apenas pudo hablar después de todo ese acto de amor. Mucho amor.
Bill había salido de él y el semen salía en abundancia de su entrada. Era bastante y caliente. Apenado, pensó en lo genial que se sentía dicho líquido en expulsado en su interior. Su respiración entre cortada y como su entrada se abría y cerraba. Tan lleno y húmedo. Su parte baja empezaba a doler le pero podía aguantarlo.
—¿Estas bien bichito? — preguntó con tono preocupado.
—Sí... T-Todavia tengo un poco de energía para acomodarme. — soltó apenas consiente. Sus mejillas aún ruborizadas y tratando de regular su respiración.
—Perfecto, vamos por la última ronda. — en sus rostro mostraba a la perfección una sonrisa socarrona. Le dio unas caricias en las mejillas a su esposo.
—Jodete Cipher.
El rubio envolvió a su marido entre las sábanas donde empezó a besarlo y recorrer cada parte de su cuerpo.
Al fin, estar con su amado en esa situación había llegado. Después de todo, los sueños o finales felices si existen.
Aunque ese no era el final puesto su vida apenas iniciaba. Su vida junto al amor de su vida. Su bichito.
Su amada mariquita.
Miren nada mas lo que he escrito hoy.
No me demanden por la imagen ;-;
En mi defensa saben que estos es para mayores.
Si se preguntan si es un chico el de la foto con el culo pa'riba, sí es un chico y castaño. :D
Y no, no soy yo;-;
Cómo siempre, gracias por sus votos y espero hayan disfrutado. Creo que será la única escena lemon de la historia. Disculpen mis faltas de ortografía y hasta el próximo capítulo.
