Parte 26

Murphy, dame un respiro.

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Los agentes Llanch y Requena llaman al timbre del Ático tercero pero no reciben respuesta, un caballero de cabellos rubios, vestido de tejano y camisa negra se encuentra de lleno con ellos antes de poder siquiera sacar las llaves de su pantalón, no saben que son la atracción en ese momento de uno que se acaba de acercar en su moto.

Ll- Disculpe ¿Es usted vecino de la comunidad?

JA- Buenas agente, sí… yo vivo en este edificio

Rq- ¿En qué piso?

JA- En el ático tercero ¿Qué desean?

Anthony estaba que tiraba rayos, quería que sus ojos fueran látigos para castigar a ese hombre alto y fornido

TA- ¿Pero qué demonios me pasa? Ella está en todo su derecho de salir con cualquiera… ¡Sí! Puede salir con otro, pero no verme la cara de idiota y hacerme creer que está enamorada de mi cuando está viviendo con otro en su piso

El rubio estruja los guantes que tiene en su mano, su humor es de los peores, como nunca antes. Ve como los dos agentes acompañan al que dice vivir con Candy al interior del edificio, siente que no tiene muchas razones más para permanecer ahí, lo ha comprobado con sus propios ojos todo el engaño.

JA- Lo lamento mucho agente, pero desconocía que él se llamase Luis, siempre escuché que le dicen Baby

Rq- Hehehe seee… siempre nos pasa lo mismo, si decimos su nombre verdadero no le reconocen

Ll- Pero solo tenemos que decir "El Baby" y lo conoce todo mundo

JA- Hahahaha - ¿Me pregunto por qué? – en fin, es un alivio saber que sois amigos de él, sé que ayudarán muchísimo a la hora de hacer la búsqueda

Ll- Por eso es importante que hablemos con la señorita Angese

JA- Seguramente ya se encuentra en la casa, quedamos que iríamos juntos a poner la denuncia, pero me avisó que le dejaron salir antes de la hora en el trabajo

Los caballeros salen del ascensor y espera a que Albert abra la puerta, se sorprendió del hecho de no encontrar a Candy en el piso, su bolso si estaba, decide marcar a su móvil pero este suena en la cocina.

JA- Es extraño, por lo visto ha estado aquí en el piso pero ha salido

Rq- Bueno, la podemos esperar un momento

JA- Por favor

Y les señala el sofá para que tomen asiento, mientras que se pregunta ¿Qué pudo llevarla a salir del piso sin su teléfono?

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Tirada en el suelo, solloza mientras siente que su cabeza le da vueltas, casi como si estuviese otra vez en una noria… le duele un poco de estar en esa posición, la manos en la espalda le están torturando la columna y los brazos. Intenta ponerse de lado para mayor comodidad; cuando logra la posición, siente como si un segundo cuerpo hiciera el mismo movimiento que acaba de hacer. Pestañea un par de veces y enfoca su mirada en el objeto, estira su pierna y ésta choca contra la pared, vuelve a repetir el gesto y seguidamente siente un dolor en su extremidad, pero no ha hecho que el cuchillo se mueva ni un milímetro de su lugar.

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Albert estaba por darle un trago a su vaso con agua cuando escucha un sonido raro, se queda inmóvil por una fracción de segundo pensando que estaba alucinando

Ll- Ese ruido… viene de… ¿Quién vive al lado señor Grandchester?

JA- Ehh… Carolina… ¿Será que ya ha aparecido?

Ante esa posibilidad los tres dejan sus vasos sobre la mesa de centro y se levantan, Albert busca en el cajón del mueble de la entrada la llave, pero no está, es entonces que cree que es Candy quien ha ido al otro piso. Los Mossos D`esquadra llaman a la puerta, pero nadie responde, ni se escucha nada.

Rq- Parece que no hay nadie

JA- Creo que Candy está ahí, puede que le haya pasado algo

Ll- ¿Qué te parece? ¿Tiramos la puerta Requena?

Estaban a punto de abalanzarse sobre esta cuando de presto se abre y se ve a un hombre moreno, cabello pintado de rubio y corto muy al estilo de Wesley Snipes en Demolition Man… estaba vestido solo con el pantalón

XX- Disculpe ¿Se les ofrece algo?

Ll- Señor, estamos buscando a la señora Carolina Tiburcio y Angese Brither

XX- Ahh… pues, no… no sé, no las he visto

Ll- ¿Está usted seguro? ¿Se encuentra alguien con usted?

XX- Sí… sí claro, muy seguro, y estoy solo

Rq- Anteriormente escuchamos el ruido de unos golpes

XX- ¿Golpes?... mmmm será porque estaba acomodando un mueble, no me di cuenta

Rq- ¿Nos permite pasar para corroborarlo?

XX- Ehhh… ¡No!... si no me equivoco, según la ley, para hacer eso ustedes deben de tener algo así como una orden por medio de un juez o algo

Ll- Cierto, pero si usted nos lo permite, no nos hace falta una orden, es por el simple hecho de que la señora Tiburcio está desaparecido, y en su estado deduzco que está borracho, puede que necesite nuestra ayuda

XX- Ya les dije que no ¿Qué pasa, ya no puede beber uno tranquilo en su casa?

Los oficiales se miran unos segundos, la verdad es que tienen muy poco por hacer

JA- Disculpe, pero usted no vive aquí… yo he estado varias veces y en ningún momento lo he visto

XX- ¿Y usted quién demonios es? ¿No será usted quien ha engañado a estos Mossos solo para ver si la casa está libre y meterse como ocupa?

JA- ¡Soy su vecino, imbécil!

Albert está furioso, algo en ese hombre le desagradaba, puede que sea su mirada, las maneras o esa aura misteriosa y borracha que lleva encima

XX- Pues vecino o no vecino, usted ni nadie entra en esta casa… pienso cuidar del hogar de mi hija

Ll- ¿De su hija? ¿Acaso es usted el padre de Elly?

XX- Así es ¿Algún problema con eso?

JA- Pues si tanto le preocupa su hija ¿Por qué no va a recogerla usted a la guardería y se ocupa de ella como debe de ser?

XX- Sí… sí… sí… ya me ocupo yo de mi hija ¡No tiene que decirme qué debo hacer!

Ll- Está bien, no hace falta que se altere ni que lleguen a los puños

Llanch intenta detener al moreno que quiere abalanzarse sobre Albert, quien está muy ansioso por darle un par de hostias al infeliz frente de él

Ll- Disculpe las molestias señor, nos retiramos

XX- Esta bien, más vale que se lleven a ese gilipollas que quiere que le parta la cara

JA- ¡Será Cabrón!

Ya no pudo desquitarse porque el hombre había cerrado la puerta, de presto tenía urgencia por deshacerse de ellos. Suspiran porque no pueden hacer más y llaman al ascensor, deben regresar a la oficina.

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Las voces a lo lejos le llegan un poco confusas, pero no le cabe la menor duda ¡Es la de Albert! Hace un esfuerzo por acercarse al cuchillo rodando sobre sí para tomarlo y romper el amarre… después de tratarlo y hacerse un poco de sangre; logra liberarse, con dificultad intenta ponerse de pie pero todo a su derredor se mueve como huyendo de ella. Cuando gira el pomo de la puerta y sale al pasillo, las voces se escuchan más fuerte, quiere decir algo y es entonces que recuerda la cinta en su boca… acerca su mano para quitársela cuando tropieza y pega en la pared.

El padre de Elly la ve acercarse y antes de que esta haga nada les cierra la puerta en las narices, justo cuando se quita la cinta; estaba por decir algo cuando él le cae encima tapándole la boca mientras le tira del cabello

XX- ¿Cómo te soltaste maldita?

Candy da manotazos en esa mano que la tiene amordazada y la cara del infeliz, pero parece que está jugando, se le dibuja una sonrisa de lo más pérfida en eso labios carnosos, haciendo que tiemble de miedo… solo tiene una cosa en mente ¡Que Albert la encuentre!... da otra patada más y esta da justo en la entrepierna, logrando que afloje el agarre, intenta alejarse a la vez que grita

Ca- Aaallbbb… gggmmm

Aun encorvado por el dolor, le da una bofetada que le gira el rostro, siente como si su cabeza es de goma… las manos ásperas de ese hombre se posicionan sobre su cuello y la empieza a estrangular… Candy se desespera, y busca algo a su derredor con qué pegarle… le da con la foto en la cabeza pero solo se rompe el cristal del marco logrando que él se enoje aún más… vuelve a extender su mano y esta encuentra un florero… quiere darle con más contundencia en la cabeza pero su agarre le está asfixiando dejando casi inconsciente, mientras le suelta todos los insultos habidos y por haber, le menciona a toda su parentela… con el último aliento que le queda lo lanza con toda sus fuerzas

XX- Hahahaha ¡Eres una estúpida!

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Las puertas del ascensor estaban cerradas, Requena había presionado el botón que tiene las letras PB cuando escuchan el ruido de un cristal romperse y segundo después otro que seguramente se ha estrellado contra el suelo, presiona el botón de la quinta planta para salir de este y averiguar ¿Qué es ese ruido? Llanch va a la izquierda a la ventana del rellano que da al patio de luces, Requena hace lo mismo a la derecha.

Ll- ¡Es aquí!

Grita Llanch para su compañero se acerque

Ll- ¡Mira! Es un florero… alguien lo ha lanzado… desde…

Busca en las ventanas de cada piso por si hay alguna abierta o rota… sus ojos revisan veloces desde la Planta Baja hasta que…

Rq- ¡Es del Ático!

Cuando regresan sobre sus pasos ven que el ascensor no está, por lo que empiezan a correr escaleras arriba. Albert y las abuelas de abajo también habían escuchado el ruido y se le hizo extraño, el rubio se asoma a la puerta cuando escucha el trote que traen los Mossos D`esquadra que se dirigen a la puerta de Carolina, sale del piso en el momento que estos a patadas tiran la madera que les impide entrar.

Cuando los oficiales derriban la puerta y pasan al interior ven como el hombre que anteriormente les había negado la entrada está estrangulando a una joven… Todo pasa como un rayo; él los reconoce y suelta a la rubia con intención de huir, estos le caen encima… Albert se asoma por la puerta y ve el cuerpo de Candy en el suelo y a Requena aplastándole la cara con su rodilla al infeliz mientras que Llanch le sujeta por la espalda a la vez que busca sus esposas.

Automáticamente su instinto le lleva al lado de la rubia quien está inconsciente, le revisa el pulso, las pupilas, su respiración, todo… ¡Nunca antes había tenido tanto miedo de perder a un paciente como en ese instante!

Ll- ¡Aquí hay otra mujer!

Rq- ¡Infeliz! Nos querías hacer creer que no las habías visto verdad

Requena presiona más su rodilla en la espalda del hombre, le bulle la sangre cada vez que se topa con un tipo que es capaz de hacerle daño a una mujer ¡Odia a los feminicidas!

Ll- Sí… un 4670, rápido, manden dos ambulancias a la Avenida Fabregada número 60…

La adrenalina corre por sus venas, han logrado detener al infeliz que tenía secuestradas a Carolina y Candy, la rubia ha logrado reaccionar tras la reanimación, es entonces que Albert va a ver a la vecina y comprueba que su pulso es débil, muy débil… mira el reloj en su muñeca y para su gusto la ambulancia está tardando mucho.

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Se encuentra sentado en su sofá haciendo zapping en el televisor sin prestar mucha atención, realmente su mente está en otra cosa, en otro sentimiento. Cuando escucha que llega su mujer con la niña; saluda con un beso y abrazo a su pequeña y le dedica unos minutos antes de que se ponga a jugar con sus juguetes, entonces tira del brazo de ella y la lleva a la habitación para desfogarse, vengarse, desquitarse, entregarse… cree que haciendo el amor con su esposa podrá sacarse de su mente y corazón a Candy… pero solo logra torturarse, cada gemido de esa mujer siente que es la rubia disfrutando con otro hombre. Después que culminó le da un piquito en los labios y se levanta de la cama

TA- Me voy a dar una ducha ¿Quieres salir un rato al cine?

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Continuaraaa…

Hehehe Creedme chicas, esto todavía promete. -. ^