Víctor estaba feliz, tanto que arrastró a Yuuri a su cuarto para contarle todo lo que había pasado ese día, dejando a su padre rubio literalmente con la puerta en la cara, aún seguía molesto por su interrupción. Yuri solo le pego una patada a la puerta, soltó su típico "tsk" y se marchó, no quería entrar para escuchar como Otabek se declaró a su hijo, quería evitar que Víctor le contara a Yuuri sobre lo que hizo o tal vez tendría problemas.

Yuuri se sintió feliz por su "hijo", animándolo a seguir con aquella relación ya que sabía que el moreno era caballeroso y atento, jamás le haría daño al adolescente a propósito puesto que se notaba tenía buenas intenciones. Todo iba perfecto hasta que Víctor se quedó contándole a Yuuri que su otro padre los había interrumpido, se quedaron en silencio un rato hasta que la risa del japonés se escuchó en la habitación sorprendiendo al menor.

Lo siento, Vitya, pero creo que de verdad fue una buena broma a pesar de ser una acto muy infantil —su novio parecía un niño pequeño, pero podría haber sido peor por sus celos de padre, así que estaba contento de que no hubiera arruinado nada entre los más jóvenes y solo hubiera sido una pequeña venganza.

Otabek era mayor que Víctor y estaba en la universidad, además trabajaba por lo que les sería un poco difícil calzar sus tiempo y ese fue uno de los puntos de conversación que Yuuri quiso tocar con el platinado— tranquilo, Yuuri. Con la tecnología, aunque no nos veamos frente a frente podemos hacer video llamadas para poder hablar sin que se sienta diferente —como siempre Víctor intentaba ver el lado positivo y buscar soluciones en vez de dar problemas, eso tranquilizaba al japonés, ya que tendrían una relación relativamente madura por las personalidades de ambos, aunque sabía que de vez en cuando el menor tendría ciertas acciones infantiles, pero eso no tendría nada que ver con la edad, sino con la herencia de su padre rubio.

Los últimos días con los abuelos adoptivos terminaron, por lo que fueron a despedirlos al aeropuerto. Hiroko y Toshiya por supuesto que notaron que algo había entre el pequeño Vitya y ese joven llamado Otabek, pero no era asunto de ellos, después de todo el menor tenía dos padres para velar por su seguridad y felicidad, ellos solo lo consentirían dentro de lo que pudieran— ven a visitarnos, Vitya, estaremos felices de recibirte —le dijo la señora Katsuki regalándole un abrazo y llenando sus mejillas de besos.

Papá y mamá Katsuki sentían que este viaje había sido mucho más significativo de lo que esperaban en un principio. Antes de salir de su país habían pensado pasar tiempo con su hijo e intentar retomar lazos que por el tiempo y sus diferencias de pensamientos los habían llevado a distanciarse, pero ahora tenían mucho más. Su hijo era feliz con una pareja que lo amaba y cuidaba además de tener un hijo que si bien no era perfecto, era un amor de persona.

Se fueron con el corazón lleno, esperando que algún día ellos quisieran visitarlos y pasar tiempo juntos en su país natal, que pudieran ver los cerezos florecer y poder compartir alguna que otra tradición con su joven nieto y tal vez con su nuevo novio.

Víctor se sentía triste, no quería que se fueran, pero sabía que era algo que debía pasar. Tenía la misma sensación que cuando iban a Rusia a visitar al abuelo Nikolai y debían volver a casa, eso le recordaba que faltaba poco para las vacaciones y con ello vendría el gran viaje familiar. Obviamente llevarían a Yuuri con ellos,pero aun no le decían nada.

Yuuri estaba feliz de por fin poder hacer conexión con sus padres, una real en donde ellos pudieran hablar abiertamente con él sobre lo que pensaban y aceptaran que él era distinto a ellos en ese sentido. Yuri lo había ayudado mucho en ese proceso y estaba muy agradecido de tener ese novio sexy, gruñón, infantil y tan amoroso, aunque fuera a su manera.

El rubio abrazó con fuerza a su novio cuando vieron a sus suegros marcharse, les había prometido que cuidaría de su hijo porque esto no era algo pasajero, porque ya eran una familia y quería que todo siguiera como hasta ahora. Toshiya lo había aceptado como parte de su familia y él no lo defraudaría.

De camino a casa, Yuri tuvo la misma idea que su hijo, recordó el viaje a Rusia que deberían hacer pronto y decidió que debía hablarlo con Yuuri por si este necesitaba regularizar algún papel a la hora de viajar o tenía todo en orden ya que sabía que había viajado un par de veces a Japón para ver a sus padres, antes de conocerlo.

Yuu —le dijo mientras iban en el auto de vuelta a casa, Víctor saybia que le decía así al japonés cuando quería pedirle algo— ¿Quieres acompañarnos a Rusia dentro de un mes? —preguntó sin mirarlo, simplemente mantenía la vista fija en el camino. No quería demostrar que estaba nervioso por su respuesta.

El japonés se sorprendió por la petición, recordaba que Víctor le había comentado sobre sus visitas al abuelo de Yuri en Rusia, pero jamás se imaginó que lo invitaría también, era un gasto enorme además de que el rubio nunca fue gay por lo que su abuelo podría molestarse si lo veía con él como pareja. Tenía miedo hasta cierto punto, estaría en un país que no conocía y no sabía cuál sería el comportamiento del ruso mayor.

Yo… me gustaría pensarlo un poco ¿Puedo? —tras su respuesta tomó la mano de su novio que estaba sobre el volante, quería mostrarle que estaba con él a pesar de querer meditar un poco sobre el asunto. Yuri se sintió más tranquilo con aquella acción, ya en casa podrían hablarlo con más detenimiento puesto que si Yuuri quería pensarlo era porque había algo que lo tenía confundido o indeciso.

No llevaban mucho tiempo como pareja, pero la convivencia que habían llevado hasta ahora era suficiente para saber más o menos que pensaba el otro o que sentía, era como una extraña conexión entre ambos. Quién diría que hace algún tiempo atrás estuvo a punto de golpear a Yuuri por creer que era un pedófilo y quería algo con su hijo, ahora era quien le daba la calidez a su hogar y la luz a sus días, todo eso junto a Vitya y no de manera separada.

Aquel día se fueron a dormir temprano, estaban cansados, después de todo la visita que tuvieron fue agotadora aunque no negarían que lo habían pasado bien y aprendieron mucho los unos de los otros. Los Yuris volvieron a tocar el tema de Rusia cuando estaban ya en la cama, listos para dormir después de haber compartido mimos silenciosos para que el menor no los oyera.

Yuuri habló con sinceridad, contándole sus miedos al rubio y este quedó pensativo, ya que sabía que su abuelo no era una mala persona, pero si era de edad avanzada por lo que sus tiempos eran distintos a los de ahora logrando que tal vez discriminara su relación, aunque no fuera su intención dañarlos. Yuri decidió que hablaría con su abuelo poco a poco sobre esta relación cuando lo llamara por teléfono para saber cómo estaba, dándose cuenta de que una que otra vez le menciono a Yuuri, pero nunca dándole la importancia que merecía. En el fondo él también tenía miedo y eso debía cambiar.

Yuuri había demostrado que era capaz de enfrentarse al mundo a pesar de las discriminaciones y él haría lo mismo, porque amaba a su cerdo aún si tenía que ir contra su propia familia. Le haría entender a Nikolai que Yuuri era importante en su vida y que sin él estaría incompleto. Si él no estaba, seguiría viviendo, pero no plenamente feliz como ahora.

Abuelo necesito hablarte de algo importante —le dijo en una llamada telefónica después de preguntarle cómo estaba y que este le hablara de su día a día. Nikolai hizo silencio al escuchar que era algo importante, era raro que su nieto se comportara serio con él, siempre era como un niño cuando hablaban, seguramente porque él lo había criado— quiero llevar a alguien más conmigo cuando vaya a Rusia —habló nervioso, sintiendo como su corazón se aceleraba al no saber cómo abordar el tema.

¿Es ese tal Yuuri del que siempre hablas? —le preguntó con tranquilidad, su nieto siempre hablaba de ese chico japonés que lo había ayudado a cuidar a Víctor y que lograba sacarle una sonrisa a cualquiera.

¿Cómo lo sabes? —preguntó intrigado, según el rara vez mencionaba a Yuuri, pero Nikolai lo había escuchado hablar de él una y mil veces, tantas que parecía que no se separaban nunca a pesar de solo ser amigos y que este se llevaba bien con Vitya.

Soy tu abuelo, lo sé todo —le respondió riendo mientras escuchaba un sonido de queja del otro lado del auricular— ¿Eso era tan importante? Si quieres traer un amigo, Yuratchka, sabes que será bienvenido, sobre todo si trata bien a Vitya y lo hace feliz.

Otra vez los nervios lo invadían, sobre todo al escuchar la palabra "amigo", porque eso era lo que su abuelo creía que eran, porque Nikolai obviamente no podría verlo de otra forma ya que tal vez ni siquiera se imaginaba que su nieto podía hacer algo como eso. Estar con otro hombre en una relación sentimental.

Eso y también quería hablarte de algo más —retomo la palabra y Nikolai volvió a guardar silencio para escuchar lo que su nieto tenía que decirle, pero este no hablaba nunca.

Yuratchka, siempre te he dicho que seas directo al decir algo… dilo de una vez antes de que corte —no iba a colgar, pero quería que le dijera de una vez que lo tenía tan complicado.

Yuri carraspeó como arreglando su garganta y tragó saliva— abuelo, tengo pareja y es un chico —un silencio se hizo entre ambos por un par de segundos que se sintieron eternos— mi novio es Yuuri y estoy seguro de que lo amo tanto como él a mí.

࿂Continuará࿂