Hola a todas (os), uff ha pasado mucho tiempo desde que actualicé por última vez. Les contaré, he estado bastante ocupada con mi posgrado y mi trabajo, sin embargo, en mi país estamos en cuarentena obligatoria, aquello cae como anillo al dedo, de todo corazón espero terminar el fin para el final de la cuarentena. Quiero decirles que ya tengo el final decidido, aún no sé bien como terminaré de conectar todo, pero, estoy segura de que sus maravillosos comentarios me darán inspiración (nótese el chantaje velado), en fin, espero que disfruten este capítulo, he tardado varios días escribiéndolo pero estoy bastante satisfecha. Sin más preámbulos:
Pd: tuve que subir de nuevo el capítulo, una de ustedes me dijo que estaba ilegible, no entiendo por qué, supongo que fue porqué copié y pegué, ya sé que debo seguirlo haciendo como venía, en fin, gracias por avisarme, espero que disfrutes mucho este capítulo.
CAPITULO 19. CORRESPONDENCIA.
No tenía mucho tiempo, había estado observando el comportamiento del rubio desde hacía dos semanas, entraba y salía más frecuentemente por aquellos días. Necesitaba estar seguro del momento oportuno para entregar la misiva. Necesitaba de forma desesperada que aquello funcionara. Cuando llegó a la puerta soltó un suspiro, sabía que podía morir bajo la varita de aquella chica, pero, debía arriesgarse, por ella.
Sin darse más tiempo para pensarlo hechizó la puerta como lo había visto a él haciéndolo, al escuchar el clic entró y la encontró sentada frente a la ventana con un gran libro en su regazo, ella levanto la vista y sus ojos se transformaron de inmediato de unos calmos a unos llenos de desconfianza, la vio levantar su varita inusitadamente rápido mientras el libro caía en un sonido seco. De inmediato soltó su varita y alzó sus brazos.
-Granger, no vengo a hechizarte – su corazón latía en su oído, ella parecía peligrosa.
- ¿Nott? – el joven se sorprendió de ser recordado por ella, jamás habían siquiera cruzado palabra en su época estudiantil.
- Así es. Un placer Granger – la chica seguía sin bajar su varita y su rostro le pareció diferente, parecía carente de cualquier sensibilidad y cariño, aquello lo asustó, esperaba no haberse equivocado.
- ¿Qué quieres? Te conviene ser rápido, mi paciencia por estos días es mínima – todo en ella gritaba peligro y él había estúpidamente abandonado su varita en el piso, groso error.
- Traigo una carta para ti – en el rostro de la mujer se pintó la confusión
- ¿Quién podría enviarme una carta contigo Nott? – vio como ella empezó a caminar hacia él, había bajado su varita pero estaba seguro de que eso de ninguna forma garantizaba su integridad.
- Weasley – había rogado a todos los cielos y dioses que aquella mujer guardara algo de su antigua persona, se había aventurado a decirle aquello a la zanahoria para alentarlo a escribir la carta, pero la verdad era que él guardaba serias dudas acerca de eso.
- ¿Ron? ¿Cómo rayos tienes contacto con él? – la confusión en su rostro dio paso a una sonrisa macabra que le recordó al rubio dueño de aquella propiedad – así que eres un traidor – sus ojos parecían llenos de diversión y el cuerpo de él se tensó, parecía haberse metido a la boca del lobo.
- No soy un traidor – comentó llamando su atención – solo abro mis posibilidades – así había sido hasta el momento en que se acercó a Astoria, cuando cayó en sus encantos se dio cuenta que necesitaba que ganara la Orden si deseaba sacarla con vida de allí.
- Vaya Nott, no eres un traidor, eres un oportunista – el rostro de ella se relajó, no parecía indignada, incluso parecía entenderlo – Sin embargo, me insultas, no vendrías aquí sí solo fueras un oportunista, tampoco si solo fueras un traidor, hay algo más – y allí estaba, el cerebro de la bruja más brillante de su generación ahora entendía que aquel título le calzaba perfecto.
- yo… - trató de forzar su cerebro para dar una respuesta apropiada pero fue inútil.
- No te desgastes, no me interesa saberlo – ella volvió a situarse en la silla en la que había estado, ahí notó las ojeras bajo sus ojos y su palidez, aquello le pareció extraño teniendo en cuenta lo posesivo que parecía Malfoy con ella – entrégame lo que tienes y lárgate, si Malfoy te encuentra aquí no habrá nada que pueda hacer por tu pellejo – aquello lo trajo de nuevo a la realidad y lo obligó a acercarse y extender el papel arrugado.
- Volveré por una respuesta – luego se giró sin esperar respuesta alguna pero lo que escucho lo dejó helado.
- Él… ¿está bien? – ante la pregunta se giró brevemente y por un lapso de minuto vio dolor y preocupación en sus ojos para luego ser escondidos de nuevo, no se había equivocado, allí estaba, había esperanza.
- Tú ¿estás bien? – ella no necesitó explicación sabía a qué se refería, sabía que estaba apelando a su propio dolor, desvió su vista de la de él y tomó su libro de nuevo, había sido cobarde, no podía verlo de nuevo a los ojos porque la culpabilidad se desprendía de ellos, amaba al ser que le había arrebatado a su amigo el amor. Era detestable, pero aun así, no se arrepentía, cada uno debía lidiar con su cuota en la guerra, ella lo había perdido todo y en ese momento no le importaba quemarse en el infierno con el rubio.
Escuchó el sonido de la puerta cerrarse y aprovechó para levantarse de su puesto, ella estaba condenada y lo sabía, no había nada que pudiera redimirla, pese a la culpabilidad que sentía por amarlo, no iba a dejar de hacerlo, ni siquiera estaba dispuesta a renunciar a él, no le importaba la sangre que corría por sus manos, solo el calor que él lograba instalarle en el pecho. Ella estaba siendo mezquina, pero no le importaba.
Fijó su vista en el sobre que había recibido, acarició el papel con la yema de sus dedos y se mordió el labio momentáneamente, podía tratarse de una trampa, como sabía en realidad que era su amigo, abrió la carta y se encontró con la adusta caligrafía de él. Alzó su vista hacía los jardines que se alzaban majestuosos, cualquiera podría falsificar caligrafía, se obligó a pensar, sin embargo, no podía simplemente ignorar la carta, sentía que leerla la redimiría un poco por su elección de vida.
"Hermione
¿recuerdas el lazo del diablo? Me dijiste que entre más me moviera peor sería, debía relajarme o me mataría. Bueno, en aquel momento no pude hacerlo, era un niño, con una vida por delante, una vida llena de luz y amor. Ahora no tengo nada y ya no me muevo, estoy quieto esperando que me escupa al otro lado ¿la razón? No temo a la muerte porque no hay nada que me ate a este mundo que se ha vuelto tan cruel. Sé que eres consciente de su muerte, y estoy seguro de que sabes lo que sentía ¿Te sientes culpable? Deberías hacerlo, escogiste a un hombre malvado. Como ya no temo a la muerte y dejaré que la maldita mata me succione apelaré a tu pedazo de conciencia, si aún queda algo, Ayúdanos, no queremos más muertes, puedes ayudarnos a terminar esto. La mansión te obedece, cuando desees salir de allí podrás hacerlo si lo pides. Envía tu respuesta con Nott, mi corazón quiere creer aún en ti, después de todo, debes mucho.
Ronald Weasley"
Definitivamente era él, nadie más sabría del incidente con el lazo del diablo. Suspiró. Su carta no destellaba cariño, era acusatoria, y pese a que no le importaba de cierta forma, sabía que él tenía razón, sin embargo, no ayudaría a la destrucción de Draco, no, ahora su ser mezquino le impedía involucrarse, no podía renunciar a la burbuja de estabilidad que la rodeaba, se negaba a hacerlo.
Tomó su varita e incendió el trozo de papel, ella había tomado su decisión desde el momento en que había traído a Draco medio muerto, ella no haría nada, dejaría que todo simplemente sucediera, corrió al escritorio del rubio y tomo pluma y pergamino, escribiría su respuesta, sentía culpa, pero no sentía dolor, era repulsiva, pero ya no le importaba.
EN OTRO LUGAR.
Estamos estancados – dijo mientras se quitaba los lentes y apretaba fuertemente sus ojos.
Harry, hay muchos torposoplos en tus hombros, eso hace que todo pese más – la rubia ensoñadora fue vista por todos los allí presentes con frustración, alguien intentó decir algo hiriente pero se calló en cuanto vio la mirada amenazante de Alexander.
¿alguna idea? – nadie respondió. Llevaban días solo tratando de aminorar daños colaterales, llegaban a pueblos a desalojar Muggles y llevarlos a campos seguros que habían hecho en varios bosques alrededor de gran bretaña. Todo se había salido de control y si aquello no era frenado pronto, no había esperanza.
Tenemos que destruir el último Horrocrux, no podemos enfrentarlo así, sería suicida – todos allí lo sabían, habían emprendido un caza grupal de Malfoy pero nadie podía negar que el hombre era sigiloso, difícil de atrapar.
No lo necesitamos a él – esta vez fue George quien alzó la voz entre la multitud – nadie me escucha, pero es a ella a la que debemos darle caza – Hermione, su corazón se oprimía cada vez que pensaba en aquello.
¿Cómo esperas que hagamos eso? – él lo había pensado y nada se le ocurría, no había estado en ninguna batalla, así que probablemente, lo que sea que hubiera salido a hacer las veces que la habían visto ya había pasado. En ese momento la puerta se abrió dejando ver a un pelirrojo frustrado.
Ella no hará nada – dijo mientras tiraba una carta en la mesa – estaba rojo como un tomate, la ira era palpable en sus ojos – es una maldita perra – musitó.
Basta Ronald, estás hablando de Hermione – dijo un pelinegro contrariado.
¿Hermione? – el pelirrojo tomó la carta que se posaba sobre la mesa – "siento mucho tu perdida Ronald, pero, esta guerra me ha quitado mucho, sé que puedo morir en cualquier momento y no me importa. No me importa que suceda, disfrutaré la calidez que he conseguido, yo ya sacrifiqué mucho por esto, quiero morir con la satisfacción de haber amado pese a que me pudra en el infierno. No puedo ayudarlos aunque quisiera, no sé nada, no sé si él tiene un Horrocrux, si lo supiera no podría hacer nada, él moriría si permite que lo destruyan. Lo siento"- la sala se hundió en el total silencio, nadie se atrevía a decir nada.
¿La seguirás defendiendo Harry? – George fue el primero en romper la pesada atmosfera que se había adueñado del recinto – Fred murió por nada – la razón por la cual él no podía decir nada era porque en ese preciso momento se replanteó si su decisión había sido la correcta en aquel momento. Él había querido que ella se salvara de sus demonios que no se dejara perder, quizá debió dejar que todo tomara su rumbo, quizá alterar las situaciones no era correcto. Quería desaparecer.
Seguiremos buscando a Malfoy ¿te dijo algo Nott? –
No, dice que las últimas semanas ha estado encerrado con Hermione – el ambiente se tornaba pesado, en aquella sala todos empezaban a odiarla, todos parecían incrédulos de que la amable Gryffindor se hubiera convertido en una mujer sin alma.
Manténgase alerta – luego salió del lugar y se encerró en su despacho, tomó el cofre que guardaba con tanto recelo y sacó de él en tubo con el nombre de su amiga ¿lo odiaría? ¿se odiaría a ella misma? Él no sabía si ella recordaría, si podría romper la barrera del Obliviate, sin embargo, lo deseaba, algo le decía que aquello era lo que necesitaban.
Necesito que recuerdes Hermione.
EN OTRO LUGAR
Lo vio entrar, las últimas dos semanas siempre lucía cansado, su piel estaba casi verde, parecía bastante enfermo, aquello la preocupaba.
¿Qué pasa Draco? – ella corrió hacía él pero cuando estaba a punto de llegar él la esquivo, el corazón de ella se estrujó.
No es de tu incumbencia Granger, solo déjame descansar – siguió caminando hasta darle la espalda pero allí lo sintió su tacto sobre su brazo, fue imposible para él no soltar un gemido de dolor.
¿Qué pasa Draco? – ella lo había notado, estaba segura de que había gruñido.
T e he dicho que no te incumbe – escupió tratando de sonar enojado, él no quería que ella supiera lo que estaba haciendo y allí lo sintió de nuevo, ella apretó su mano en el brazo tan fuerte que lo hizo gritar, sacándosela de encima de forma violenta.
Muéstrame ¿fue ese maldito? ¿qué te hizo? – los ojos de ella lucían genuinamente preocupados, él se sentó en la cama pesadamente, derrotado. La vio acercarse y verlo con cautela mientras iba acercando sus manos a su camisa desabrochada.
Allí lo vio y lo entendió todo.
La marca estaba casi completamente desdibujada, ahora todo tenía sentido para ella, desde hacía dos meses cada tanto llegaba adolorido, sin embargo, desde hacía dos semanas, cuando sus sesiones de Legeremancia se habían vuelto más persistentes, él desaparecía parte de la noche y siempre volvía de aquella manera, cada día peor que el anterior.
¿porqué? – nada más pudo salir de su boca.
Él preguntará por ti, necesito poder sacarte sin ser detectado. Necesito sacarme la maldita marca de encima – los ojos de ella se cristalizaron – no pongas esa mirada Granger, sabes que ahora no puedo dejar que te mueras, necesito tenerte a salvo – una lágrima rodó por su mejilla mientras fijaba su vista en los ojos grises de él.
¿Escaparemos? – él sonrió triste, desearía aquello, desearía poder dejar todo aquello atrás e irse con ella.
¿Crees que después de todos mis crímenes seré premiado? – ella acunó su rostro con sus manos y unió sus frentes.
¿Hay alguien que decida eso? Podemos irnos, desaparecer – una lágrima solitaria broto de los ojos grises de él. Solo revelaban su alma ante ella.
Voldemort me querrá muerto y la Orden también –
No dejaremos que eso pase – una sonrisa triste se adueñó de los labios de él. Quisiera creer eso, pero cada vez estaban más cerca de desbloquear el recuerdo de ella y cuando aquello pasara ella se iría sin mirar atrás, él había decidido disfrutar los últimos momentos con ella y lo haría.
Siempre tienes razón, iremos a donde nadie nos encuentre – trató de sonar seguro, estaba seguro de que la había convencido, pero él sabía la verdad y el peso en su pecho se lo recordaba, ella se iría y él solo podía ayudarla a salir intacta.
La noche se había cernido, la luz de la luna entraba impasible por el pequeño resquicio que las cortinas tenían, a su lado estaba él, profundamente dormido. Intacto. Recordó su conversación de esa tarde. Ella no era tonta, sabía que él solo le había dicho lo que ella había querido escuchar. Ella necesitaba garantizarles una vía de escape y solo después de pensarlo detenidamente, había entendido lo que debía hacer. Si la Hermione de Hogwarts le dijeran que aquello pasaría en el futuro se habría reído en la cara de aquella persona.
Se levantó pausadamente intentando hacer el menor ruido posible. Se dirigió al escritorio y tomó pergamino y pluma, el sonido de la pluma rasgándose sobre el pergamino era lo único que se escuchaba en medio del silencio sepulcral, la terminar lo enrolló, cerró sus ojos y pensó "llévame a ella", de inmediato la pared se desdibujó como un espejo.
La primera vez que pensó en intentarlo le pareció una locura. Nott debía estar demente, una mansión de un sangre limpia jamás la obedecería, pero, su curiosidad le ganó. Un día, aburrida pidió ver lo que sucedía a su alrededor. Fue aséptica, cuando abrió los ojos y no vio ningún cambio. Lo sabía, Nott estaba equivocado. Luego, para su sorpresa, una especie de espejo se abrió.
Primero se sintió precavida, lo vio desde la distancia, luego cuando vio al hombre entrando le fue imposible no acercarse. Allí frente a ella se encontraba Theodore Nott. Él había corrido a abrazar a la rubia bruja que permanecía allí pagando pecados ajenos.
Así que ese era su sucio secreto.
Una sonrisa ladina se dibujo en su rostro y caminó hacía la pared – espejo – posó su mano en él y se dio cuenta que no podía cruzar, aquello era un primer buen descubrimiento, se separó de la pared y lanzó un leve hechizo desarmador. Nada. La pared lo absorbió.
Era interesante.
Tomó aire y luego lo pronuncio "Nott", fue sonoro y, aun así, nada sucedió, ellos no tenían idea que ella los observaba. El descubrimiento le pareció interesante, tendría que experimentar más.
Al volver la vista vio que todo se había tornado demasiado "romántico", definitivamente no le apetecía ver porno Amanteur. De nuevo pensó en cerrar la ventana y la pared volvió a la normalidad.
Malfoy estaría furioso si se enteraba. Pero en algún lugar de su podrido corazón pensó que aquella mujer había perdido suficiente, ella se vio reflejada en Astoria. Aquello le pareció aún más hilarante que su reciente descubrimiento
Lucios Malfoy debía estar revolcándose en su tumba. Su preciada mansión le obedecía a una Sangre Sucia. El pensamiento la alegró.
Se percató que aquello era igual al espejo que había estado abriendo. había desarrollado un malsano interés en las conversaciones ajenas. Se acercó pausadamente y puso su mano sobre la pared, se sobresaltó cuando vio que esta pasaba derecho. Un pequeño gritito se quedó atorado en su garganta y tuvo que girarse a comprobar que él siguiera dormido. Así era.
Cruzó al otro lado y se encontró con una Astoria asustada clavada en un rincón de la habitación. Parecía un animal herido buscando refugio. Cuán mal debía pasarla con Malfoy. Se obligó a apartar aquel pensamiento, ella había decidido quemarse en el infierno con él, pero, aún así, prefería omitir detalles innecesarios como aquel.
Se acercó y se agachó hasta quedar a la altura de la rubia. El cuerpo de ella temblaba.
Tranquila Astoria, no te haré daño – la rubia la miraba incrédula, ella misma en su posición, habría hecho exactamente lo mismo – necesito que le entregues esto a Nott – la rubia empezó a negar frenéticamente la cabeza.
Yo.. n..no..s –
¡Oh! Claro que lo sabes – dijo con un dejo de burla en su voz, costumbres adquiridas del rubio – será un pequeño secreto entre tú, yo y teniendo en cuenta la naturaleza del encargo, Nott – la rubia con manos temblorosas tomó la carta con sus manos temblorosas mientras su ojos reflejaban terror – deja de mirarme de ese modo Grengrass, la cesación de las visitas maritales de Malfoy me las debes a mi – se giró para volver por el agujero en la pared y antes de cruzarlo se detuvo – espero recuerdes ese pequeño "favor", podría llegar el momento en que necesite cobrarlo – dijo sin girarse para luego atravesar el hoyo el cuál de volvió de nuevo una pared común.
La joven rubia tembló una vez la vio desaparecer, sabía que deberle un favor a aquella Hermione Granger no podría significar nada bueno.
Cuánta razón tenían sus pensamientos.
