Tras ver a Alastor tan relajado mirando a Angel, Charlie tomó a Vaggie de la mano y con la cabeza indicó que debía de irse, Vaggie sonrió levemente antes de seguirla. Angel las vio salir pero su atención estaba en alguien frente a él.

—Bueno sonrisas, veo que inclusive tu saber bromear —río al decirlo recostandose con cuidado en la cama, la herida comenzaba a dolerle.

Alastor río por lo bajo sentándose al borde la cama.

—No podría bromear tratándose de ti, Angel, creo haberte dicho una vez que serías muy estúpido de quedarte a mi lado —dijo recordando su charla del elevador y la de su habitación.

Angel se llevó una mano al mentón.

—Mmm... creo que comentaste algo por el estilo —musito divertido mirándolo.

—¡Vaya que fuiste torpe! —rió Alastor acomodando su lente—, Angel, tengo una sorpresa para ti —dijo después de un momento, cambiando de tema. Angel le vio ladeando levemente la cabeza.

—Antes de que me la cuentes, ¿tiene algo que ver con Valentino y Vox? —pregunto mirando inmediatamente como Alastor frunció de manera casi imperceptible el ceño. De no haber pasado tanto tiempo con Alastor, ni siquiera lo hubiera notado.

—Tiene que ver, pero no primordialmente —contestó de mala manera—, por ellos no tendrás que preocuparte de nuevo.

Ante esa respuesta, Angel se incorporó un poco en la cama, oficialmente tenía curiosidad; por una parte quería escuchar del mismo Alastor lo que ocurrió cuando él quedó inconsciente, pero al mismo tiempo, no quería saber.

—¿Y cuál es la sorpresa? —preguntó por fin—, porque si es tu pene con un moño estaría más que feliz de recibirlo —bromeó tratando de restarle importancia.

Alastor soltó una carcajada antes de negar enérgicamente con la cabeza. Le encantaba ese chico, simplemente ya no podía negarlo.

—Algo mucho mejor que eso —apuntó mirándolo.

Angel se cruzó de brazos sin dejar de sonreír.

—Imposible —rió al decir—, ¿que es mucho mejor que tu pene?

Alastor carraspeo un poco tratando de que el chico se callara.

—Tu libertad —dijo invocando el contrato que había hecho -obligado- que Valentino le firmara . Al verlo Angel, se lo arrebató a Alastor para leerlo el mismo.

Alastor rió un poco por esa reacción y su sonrisa se agrandó al ver la expresión de sorpresa de Angel.

—P-pero... ¿cómo? —soltó después de salir de su impresión.

—Dije que no tenía que ver con ellos, pero realmente si que tiene—dijo acariciando la cabeza de Angel—, Vox pago el precio más alto, que a mi parecer era el más justo y a Valentino no le quedó más que firmar para que me largara... ¡supongo que mi presencia no era bienvenida! —rió con cinismo al decirlo.

Angel le vió de reojo sintiendo cómo sus ojos comenzaban a arderle, jamás pensó, ni en un millón de años, que podría ver ese papel. Sin embargo, algo le molestaba.

—¿Qué le hiciste?

—Mi madre me crió para ser un caballero y no aceptar estupideces de otras personas —comentó sin verle—, eso implicaba aplicar los castigos acorde. Mi madre era muy dura en ese aspecto.

Angel frunció levemente el ceño.

—Le castre —rió como si acabara de contar el chiste del año—, ¡hubieras visto su cara! ¡Magnífica! Digna de una fotografía, es una lastima que Valentino interviniera antes de que terminara con esa chatarra.

Angel rió un poco, antes de soltar una carcajada. Vaya que el castigo había sido acorde. Definitivamente hubiera dado lo que fuera, con tal de ver la cara de dolor de esa caja.

—¡Oh, Al! —dijo cuando se calmó un poco—, ¿por qué ir tan lejos solo por mi? —bromeó pensando que Alastor captaría el sarcasmo, era obvio que lo había subestimado.

—Angel, de haber estado en mi posición y haber visto a alguien como él, con tu forma, encima de la persona que más... atesoras, ¿como hubieras reaccionado?

Angel casi se rió al ver la manera tan seria que tomó Alastor.

—Le hubiera matado —resolvió sin pensarlo mucho—, pero Al, estamos hablando de mi, ¿hola? —siguió bromeando pero ahora con un poco de verdad—. Soy una puta, he pasado por las manos de la mitad de la población aquí abajo, no hay parte de mi que no haya sido vista o tocada, no valgo tanto la pena —dijo como si fuera algo obvio.

—¿Crees que eso es lo que veo cuando estoy frente a ti? ¿Una persona de la vida galante y de las películas para caballeros desesperados por algo lindo que ver? —preguntó mirándolo con curiosidad—, nunca he pensado... en ti como una persona así.

—¡Mentiroso! —se rió al decirlo—, todo el mundo lo ha hecho, se lo que todos-

—Para tu carroza —interrumpió levantando su dedo índice—, yo no soy todo el mundo, Angel. Que Valentino o el estúpido de Dubstep te hayan metido tanta porquería en la cabeza, no es mi culpa, pero me molesta mucho que no te valores más.

Sin darse cuenta, la plática se había vuelto muy seria.

—Alastor... ¿hablas en serio?

—Soy una persona con muchas facetas, pero ninguna de ellas es mentir —dijo sin más—, por ello también debo decirte, que es posible que nunca pueda estar contigo de la manera que deseas, pero puedo compensarlo de otras maneras.

Angel abrió la boca y la cerró, esa platica ya no era divertida. Alastor estaba siendo muy sincero, era obvio que quería aprovechar ese momento para aclarar ciertos temas; de pronto él sintió miedo, no quería decepcionarlo y que cambiará la manera en que lo veía, pero se conocía, sabía las mierda que podía hacer, estaba esclavizado por el sexo y las drogas, no se sentía capaz de cambiar... ni siquiera por Alastor...