Parte 27
Murphy, olvídate de mí.
.
Solo siente que la paz vuelve a su corazón cuando al entrar en la habitación que le han asignado, está una máquina que hace un pitido con cada latido, para Albert es melodía a sus oídos. Cuando se acerca a la camilla, comprueba que Candy está dormida, a salvo, pero dormida. Suelta una bocanada de aire al sentir el peso liberar sus hombros, había pasado mucho miedo.
Anny también se presenta al Hospital de Bellvitge preocupada por la noticia que le dio su amigo, al ver a su hermana en ese estado hizo que se le rompiera el corazón. Las marcas en su cuello son enormes, tiene unos finos cortes en su brazo izquierdo, las petequias en sus ojos le insinúan el tipo de tortura que vivió segundos antes de que los oficiales irrumpieran en la casa de Carolina como si fuesen Rambo; habían actuado veloz y eso había servido para salvarlas a las dos.
Un día después Candy recibió el alta, pero Carolina seguía muy mal, sus lesiones casi le cuestan la vida. Es muy triste saber que existe una lista donde aparecen nombres de mujeres que han fallecido en manos de sus parejas o exparejas… es difícil de entender ¿Qué te lleva a cruzar el límite de la cordura? Como para atreverte arrebatarle la vida a ese ser que antes decías "AMAR".
No siempre se logra una intervención a tiempo por parte de la policía, no toda mujer es capaz de reconocer hasta qué punto está siendo eliminada socialmente y viven solas tras cuatro paredes los golpes e insultos de sus parejas y todavía dicen "ESTOY BIEN" aunque sus ojos piden a gritos "AYÚDAME".
A veces para amar es necesario decir "YA BASTA" o "PRIMERO YO" levantar la mano y la voz para que se oiga cuando dices "NO MÁS MALTRATO", porque el verdadero amor es capaz de dejarte libre si con eso eres feliz. Hoy en día existe una conciencia social que reconoce este mal, y toma medidas, hace modificaciones a las leyes, crea sociedades con tal de poder ayudar. No te quedes callada, no hace falta que sufras sola.
.
.
Antes de llegar a casa, Candy pidió ir con la Asistenta Social para que le den a Elly, la niña no merece estar con desconocidos en un momento tan difícil. Los agentes interrogaron a la rubia un par de veces para tener la declaración, más las pruebas y el testimonio de la víctima como látigos para fustigar al hombre que había querido hacer tanto daño y fundirlo en la cárcel, por cuenta de Albert corre que ese hombre no vea la luz del sol por muchos años, pero muchos años.
Con la ayuda de su hermana y el Baby le aseguraron a Grandchester que ellos podrían hacerse cargo de la conguito y seguir adelante, ya había perdido su vuelo el día del incidente como para postergarlo más, Candy no quería que se quedará tanto tiempo si tiene compromisos que le esperan. Cuando se reincorpora al trabajo las marcas en su cuerpo aún no habían desaparecido, por lo que decidió usar unos lentes hasta que lo rojo de sus ojos se desvaneciera por completo, y camisas con cuello alto o bufanda para cubrir los cardenales de su cuello.
Mikel se alegra que este bien y viva, la saluda con un abrazo mientras la persiana sube, y como de rutina empiezan a encender todo. Mientras Candy se pone la camisa blanca para trabajar, aparece Anthony dejando el pan; sabía que la vería en ese lugar inevitablemente pero se sorprendió que no estuviese cerca de la entrada como solía hacer.
Pero no se había imaginado que estaría detrás de él, cuando siente su presencia se gira y ve justo como bajaba por su rostro una bufanda angosta negra, sus ojos se abren como platos al ver las marcas en su cuello, la mezcla de emociones pincela su rostro. Al reconocerlo Candy quería que la tierra la tragara, no deseaba que la viera en ese estado, al menos él no.
TA- Buenos días An… ge… se…
Ca- Bueno días
Fue lo único capaz de decir y se puso en marcha, saco los panecillos de la bolsa y se puso a cortarlos por la mitad para hacer los bocadillos de Fuet, Jamón Serrano, de Queso y Salchichón. No levantó la vista en ningún momento de lo que hacían sus manos por lo que solo se imaginó la figura de él saliendo del local.
Por muy molesto que esté Anthony, no puede evitar preguntarse ¿Qué es lo que le ha pasado para estar así? Al ver que ella no le daba la cara decidió esperarla a la puerta de su casa.
TA- Hola…
Ca- Jodeeerr ¡Menudo susto me has dado! ¿Te importaría no provocarme un infarto acercándote de esa manera? Por favor
TA- ¿Cómo estás?
Ca- Aún con el corazón en la boca… ¡Cómo te pasas!
La rubia aún tiene su mano en el pecho, siente el ritmo acelerado de su corazón, es inevitable que después del incidente tema de cualquiera que se le acerque de manera tan abrupta. Anthony al ver su estado se preocupa todavía más
TA- ¿Estás bien? Te has puesto pálida
Ca- Nooo… ¡Claro que no estoy bien! ¿Acaso quieres darme un infarto? Ya me advirtió el doctor que tendría días difíciles por el trauma
TA- ¿Trauma? ¿Pero de qué hablas?
Candy respira profundo un par de veces antes de contarle todo lo que había pasado, quién era Albert, que está cuidando de la Elly y que en una semana le dan el alta a Carolina. El remordimiento en Anthony es tan arrollador como en su momento lo fueron los celos, lamentaba no haber estado para ella en un momento tan crítico.
TA- De verdad que me alegro que estes bien… aunque me duele verte con esas marcas
Ca- La verdad que yo me llevé muy poco a comparación de Carolina ¡Esa mujer es una luchadora!
TA- Oye… creo que… te debo una disculpa, la última vez que hablamos me molesté mucho porque querías cortar la llamada y escuche la voz de Albert
Ca- No te preocupes… en parte hice mal, te podría haber dicho lo que estaba pasando, pero no quise decirte nada por entrar en pánico yo misma… pensaba que si lo controlaba sola, tal vez no fuera nada grave y ella estaría trabajando hasta tarde y que le habían robado el móvil
El rubio le sonríe, le cuesta creer que sea tan buena
TA- Pero igual, lo siento… no debí actuar de esa manera
Ca- Está bien, si para que te quedes más tranquilo quieres que te meta caña
Le da un golpe con el puño cerrado en el brazo y luego le saca la lengua
Ca- ¡Esto por tonto! Y para la próxima espera un poco en vez de enojarte a lo loco
TA- Hahahaha
Ca- Al final se me ha dio el santo al cielo por estar hablando contigo… te tengo que dejar, tengo que ir a recoger a la Elly
TA- Hehehe está bien, ya no te entretengo más
Anthony ve marchar a la rubia y sonríe, aunque por dentro tiene un sentimiento de culpa… puede que se arrepienta un poco de lo que ha hecho, pero quizás sea algo de lo que nunca confesará a nadie. Como debía estar cuidando de la pequeña conguito ambos permanecían en comunicación por mensajes, hasta que regrese su madre.
Finalmente en el Hospital de Bellvitge le dan el alta a Carolina, el Baby está que se sube por las paredes de la emoción, llora al igual que Candy por ver a su amiga repuesta. Se toman un par de fotos y se las envían a Albert, también aprovecha para agradecerle por todo, el rubio les hace saber que está feliz porque todos estén bien. Ahora lo importante es que sus vidas retomen la normalidad. El agente Llanch se había acercado al hospital para cerciorarse que ambas damas están bien.
Ll- Buenas tardes ¿Cómo se encuentran?
Ca- Perdone pero ¿Usted quién es?
Candy desconfía del hombre ante ellas, viste de civil, es alto, cabellos castaños claro, unos ojazos risueños y sonrisa dulce, pero el Baby está que salta cuando lo reconoce
BB- ¡Aaahhh, madre mía! Me muerooooo… Angese ¡Este es el agente que te rescato junto con mi bombón Albert y otro más
Ll- Así es, permítame que me presente mi nombre es Pol Llanch
Al Baby le tiemblan las piernas, a Carolina le brillan los ojos, ese hombre se parece a Jude Law solo que más alto y con más músculos
BB- Pero guapo ¿Por qué no me avisaste que venias? Casi no te reconozco sin el uniforme
Ll- Para darte una sorpresa Baby
BB- ¡Me encantaaa! Eres un cielo aahhhsss que te quiero ¡Te voy a comer a besos!
Ll- Oye, ¡Para! Si no estás damas se van a creer lo que no es
Ca- Por mí no se preocupe, yo no juzgo por tener diferentes preferencias sexuales
El guardia sonríe, lo ha dicho así, sin más… incluso creo que sin pensarlo… y él que quería impresionarla. Las dos mujeres le agradecieron por su intervención oportuna. Subieron a un taxi y se largan del lugar dejando a un Pol suspirando en la puerta del Hospital de Bellvitge.
KA- ¡Madre mía! Ese hombre está como un queso
BB- Violable ¡Ya te digo yo! Hahahaha aunque nunca se le ha visto con una mujer ni hombre… para mí es un misterio total
KA- No me lo puedo creer ¡¿Otro más que se resiste a tus encantos Baby?!
BB- Ay, por favor ni me lo recuerdes… lloro… perooo… creo que hay una por ahí que le ha llamado mucho la atención a mi guapo, corpulento, atlético, forzudo, varonil, elegante, guapo e inteligente Mosso D´esquadra Pol Llanch
KA- ¡Oye Angese, no te hagas la de los panes! Que es contigo
Ca- ¿Yo?
BB- Y tanto que sí mi amor… ese tío ha llegado solo para verte
Ca- Tss… deja de inventar cosas, quieres Baby
KA- ¿Qué apostamos a que pronto está en casa, disque saludando para saber si estamos bien?
Ca- ¿Y tú no se supone que aún estás convaleciente Carolina? Que ya te estás montando películas
KA- El cuerpo me duele, pero los ojitos merecen darse un gustazo y el agente Llanch está ¡Toma pan y moja! Hahahaha
Sonríen ante la cara de inconformidad de la rubia; se dirigen a la guardería "El Cargol" para que Carolina pueda abrazar a su hija después de dos semanas y media.
.
.
Parece que todo retoma su normalidad, las clases, el trabajo, los amigos. Ese domingo por la tarde llueve y hace un poco de frío, Candy está encargada de la Xurrería junto María, quien sirve las mesas mientras que la rubia hacía los xurros. Son casi las seis de la tarde, cuando empieza a llegar clientes para merendar; Angese está hablando con don Paco el taxista y Joseph el farmacéutico cuando una pareja ingresa al local y se queda en la barra, como reflejo, ella deja de hablar con los hombres y se acerca los recién llegados:
Ca- Hola, ¿Qué le ponemos?
XX- Quisiéramos tomar unos xurros con chocolate
Ca- Muy bien, ¿Cuántos le ponemos?
La pareja se mira entre ellos como considerando cuánto van a comer, Candy frunce un poco el ceño, pues siente que esa mujer le es familiar, lleva un gorro blanco y una chaqueta negra llena de bolitas… pero ella también es examinada de pies a cabeza, como si su pantalón caqui y camisa blanca fuera los encargados de decir si es apta o no para hacer xurros
Ca- Si no lo tienen claro les puedo poner media ración de xurros y media de porras para que prueben ambos
XX- Está bien, pónganos media ración de cada y a mí un xocolate y a ella un café con leche
Ca- Vale, si gustan pasar a sentarse donde quieran que mi compañera les llevará las cosas a la mesa
XY- Gracias
Como si lo hubiese estado haciendo toda la vida, Candy prepara las cosas en un plis plas… pero siendo consciente que la pareja de la mesa número uno no dejan de mirarla en ningún momento
Ca- María esto es de la mesa cinco, ahora te doy lo de la mesa ocho y los de la mesa uno ya me han pedido, enseguida te lo paso
Termina de cortar las raciones, calienta la leche y sirve los chocolates. Cuando la pareja se termina su consumición y se marchan del local es entonces que se le ilumina el foco a Candy, deja de hablar con Paco y Joseph; toma su teléfono y abre el Facebook, necesita corroborar cierta información. ¡Línea! Y cuenta para Bingo. Sin más dilación le manda un mensaje a Anthony
Ca- Hola "Ella" acaba de estar en la Xurrería, iba vestida con una chaqueta negra y gorro blanco, andaba acompañada con un hombre, con este…
Y le pasa el enlace del perfil Jorge Blois, presiona el botón enviar y apaga la pantalla, más personas están llegando al local. Candy respira un par de veces para liberar esa adrenalina que sintió cómo invadió su ser desde que empezó a escribir el mensaje.
No recibió respuesta inmediata, tampoco es que la esperará; termina su jornada y se va a casa. Dos días después mientras va de camino a sus clases de cocina, se da cuenta que tiene un mensaje de una persona que no conoce, lo abre y casi se va de espalda cuando se entera del contenido.
JB: A ver, usted ¿Qué tiene que ir hablando con ese imbécil de Terry de que me conoce? Usted a mí no me conoce de nada ni yo a usted… y no se meta con Rebeca porque se está metiendo conmigo ¿Oyó bien?… y si tiene problema usted y la rata esa que ahora llora porque está perdiendo a su mujer por irse con otra rata como usted, póngase pilas y abriros camino los dos juntitos, porque, mira que tenéis mal gusto… o sea, no me haga que vaya a comer unos xurritos y te lo diga en tu geta, gata techera ¡Que te van a jalar los cabellos! Y llorarás.
Candy siente que se le van a salir los ojos de un momento a otro como siga leyendo una vez más el mensaje
Ca- ¿Pero qué madres significa todo esto?
