Alastor miro la duda en el rostro de Angel, de pronto había dejado de hacer sus comentarios sarcásticos y bromas con doble sentido.
—¿Algo te molesta? —preguntó haciendo que Angel saltara en su lugar.
Este agacho un poco la vista. Alastor había visto a través de él. No quería decirle que era una mala elección, porque su propio corazón le empujaba a ser egoísta y quererlo solo para él; del mismo modo su conciencia le gritaba que fuera sincero. En ese momento, la batalla interna en su cuerpo, se inclinó hacia un lado.
—Mis parejas siempre fueron unos hijos de puta que me ocultaban de su familia o que tenían a más de una persona... jamás había estado con alguien que solo me viera a mi —dijo jugando con sus manos—, y bueno, no era como que me importara realmente.
Alastor al verle ladeo el rostro, le estaba mintiendo pero entendía un poco que no quisiera mostrar el dolor que le provocaba no ser el único para nadie.
—A ellos no les importaba si me acostaba con alguien más o si terminaba tan drogado como para no saber ni quien era... —Angel miró su herida y se sintió mal—, porque siempre todos ellos veían lo que yo realmente era... una persona que vive de su cuerpo.
Al escucharle Alastor entonces entendio el porque Angel se había llamado así mismo como algo bajo y sin valor, se había rodeado de tanta mierda que ya no sabía cómo salir de ella.
—Angel, no sabes elegir parejas —dijo con seguridad, logrando que una suave sonrisa se colora en el rostro de Angel.
—¿Y eso a ti en que te convierte? —preguntó divertido.
—En una mala elección definitivamente, pero mucho mejor que las demás —comentó con suficiencia.
Angel rió ante esa analogía, no era que no tuviera razón pero era gracioso la manera en la que lo decía.
—¿Mejor en qué aspecto? —volvió a preguntar esta vez con curiosidad.
—Puedo ofrecerte lo que ninguno de ellos te dio —dijo tras ver su expresión.
—¿Un sexo inolvidable? —inquirio arqueando una ceja.
Alastor volvió a reír.
—Una relación sincera —aquella resolución hizo que el corazón de Angel diera un vuelco. Sus bromas de doble sentido era meramente para tratar de hacer enojar Alastor, pero estas habían dejado de funcionar hace un rato.
—Para estar en una relación, tendrías que pedirme salir primero —bromeó tratando de detener su acelerado corazón, no quería que esas palabras hicieran tantos estragos en él.
—¡Cielo santo, sabía que olvidaba algo! —bromeo de regreso Alastor con una sonrisa sarcástica—, ¿saldrías conmigo? —preguntó sin borrar su sonrisa.
—¡Oh! —fue lo único que su cerebro pudo articular en ese momento, no pensó que realmente se lo pidiera, llevaban tantos días jugando con ese tema que no considero que Alastor lo estuviera pensando.
—¡Lo tomare como un si! —dijo tras ver como Angel no sabía como reaccionar.
—Espera, espera —dijo Angel saliendo de su ensoñación, tenía una sonrisa estúpida en la cara pero de pronto una leve ansiedad comenzó a ascender lentamente por su interior—, deja de jugar un momento fresita —soltó sin dejar de verle.
—No estoy jugando, quiero salir contigo —aclaro al ver la duda en el rostro de Angel.
—P-pero... a ti no te gusta tener relaciones sexuales, ¿como pretendes que estemos juntos? —cuestiono.
Alastor guardó silencio un momento.
—Angel, no soy un experto en las relaciones... porque bueno, eres mi primera pareja, pero estoy bastante seguro que no implica exclusividad a las relaciones de ese tipo, yo pretendo estar contigo más allá de algo carnal —explico con toda la calma del mundo para que Angel pudiera entender, aunque de momento no lo creía capaz.
Angel al escucharle no supo como tomar eso.
—¿Saldremos a citas? —preguntó de pronto, Alastor no entendió el motivo, pero asintió con la cabeza—, ¿me tomaras de la mano y no me soltaras si alguien nos ve?
—Puede que sea incomodo para mi al principio, pero si es lo que quieres, está bien —Angel comenzo a reir, era exactamente el tipo de respuesta que esperaba de parte suya.
—¿No me negaras si alguien te pregunta si estamos juntos? —de pronto su voz había comenzado a temblar.
Alastor entonces arqueó una ceja.
—No tendría porque si hoy estoy frente a ti pidiendote que salgas conmigo —dijo como si fuera algo obvio.
—¿Con el tiempo me diras apodos lindos aún si la gente nos ve? —volvió a preguntar mirándolo a los ojos.
Alastor iba a decir algo sarcástico pero al ver la cara de Angel, se quedo callado, de pronto, entendió porque el chico comenzó a decir todo eso. Quiso creer que era broma cuando le dijo que todas sus anteriores relaciones fueron desastrosas, que todos ellos lo negaran y solo le pidieran sexo, le hicieron creer que todas las relaciones a las que podía aspirar eran de ese modo; y el pensar en todo eso, lo hizo enojar bastante. Durante décadas se encargaron de adoctrinar a Angel para pensar de una manera y no esperar nada más allá de algo carnal.
—Haremos todo lo que tu quieras —dijo sin más sonriendole, Angel en respuesta se le acercó y se acostó en su pecho, en un principio Alastor se tensó, pero en segundos ya estaba mejor, eran ese tipo de cosas, a las que debía acostumbrarse, en especial si quería hacer entender a Angel, que las relaciones eran más que solo sexo.
—Todo lo que no implique sexo —obvio divertido Angel a lo que Alastor rodó los ojos.
Tengo mucho trabajo por delante
