Volvió el silencio, Yuri no sabía cómo romperlo ya que había dicho lo que debía y no tenía nada más que agregar, solo esperaba por una respuesta sin importar si era buena o mala, pero que dijera algo— ¿Para eso tantos rodeos? —le preguntó con su voz normal, no sonaba sorprendido.
— ¿No… no estás enojado? —se atrevió a preguntar, no lo entendía, por lo menos debería sonar sorprendido o algo así.
— ¿Recuerdas que la última vez que vinieron me regalaste un celular? —Preguntó Nikolai a su nieto y este hizo un sonido de afirmación— ¿Recuerdas que Vitya me enseño como enviar y recibir mensajes por aquella… cosa? ¿Y que así también podíamos hacer llamadas como videos y enviar fotografías? —Yuri frunció el ceño y volvió a repetir el sonido afirmativo, creía saber para donde iba todo— bueno, Vitya me envía siempre fotos de ustedes y en este último tiempo de su nuevo "papi" Yuuri.
Esta vez el silencio se hizo de nuevo, pero más porque Yuri pensaba en una y mil formas de torturar a su pequeño hijo, a él le había costado tanto y ese pequeño engendro ya había soltado toda la información quizás hace cuanto tiempo y él fingiendo con su abuelo que era su amigo.
— ¿Desde cuándo? —fue lo único que salió de sus labios.
—Desde hace bastante, solo esperaba a que tú me lo dijeras ya que Vitya todos los días me escribe o envía fotos —Nikolai no estaba en desacuerdo con aquella relación, pero tampoco la aprobaba por completo, el asunto era que respetaría la decisión de su nieto ya que era un adulto y a estas alturas de su vida, Yuratchka sabía que decisiones tomar para su vida. No era como cuando tenía dieciséis y tuvo aquella relación con Mila, teniendo que volverse un adulto antes de tiempo, ahora podía darse el lujo de tener una pareja y experimentar con tranquilidad para ver si sería algo estable o no.
La conversación continuó un poco más, avisándole que irían dentro de dos meses, Nikolai les dijo que los esperaba con ansias al igual que siempre y como era habitual el rubio le pidió que se viniera a vivir con él para que no estuviera solo. Siempre que hablaban sobre su visita anual a Rusia era lo mismo, y el abuelo siempre se negaba diciéndole que él tenía su propia vida y que cambiar de país a estas alturas sería molesto. La verdad era que Nikolai no quería ser una carga, mucho menos ahora que sabía que su nieto tenía una pareja.
Ya debía ser bastante difícil para Yuratchka lidiar con Vitya al mantener su relación, no porque el adolescente no quisiera a Yuuri, porque se notaba a leguas que lo amaba demasiado como a alguien que formaba parte de su familia, sino porque sabía que el menor era muy entrometido en las cosas de los demás, mas sí se trataba de su padre. El irse a vivir con ellos solo agregaría tensión al ambiente y eso era lo que menos quería hacer.
Terminaron de hablar tras la negativa del mayor y un Yuri ofuscado por no poder convencerlo y es que ambos eran bastante tercos.
Al cortar, el rubio se sentía bastante aliviado, si bien consideraba que Víctor no debería haber hecho aquello, le había ayudado bastante ya que así su abuelo veía lo bien que le hacía Yuuri a su familia.
— ¿Todo bien? —la voz de su novio lo sacó de sus pensamientos, al parecer había escuchado algo de su conversación.
—Sí, todo listo para que viajemos —respondió con tranquilidad, ya había una preocupación menos y eso era la aceptación de su abuelo, aunque no era como si fuera a cambiar las cosas en su vida porque él hubiese dicho que estaban mal y que no tendrían su aprobación.
Yuuri había escuchado gran parte de la conversación, también estaba nervioso ya que no sabía qué clase de persona era Nikolai, Víctor le había contado muchas cosas sobre que el anciano era amable y considerado, además de que solo quería la felicidad para los suyos.
Sus días juntos como familia cada vez estaban más estables, su rutina cada vez se hacía más natural por lo que les costaba recordar el tiempo en que no estaban juntos, él como hacían las cosas y como se sentían en ese entonces.
Otabek pasaba sus pocos tiempos libres en la casa de los Plisetsky, acompañando a Víctor y estando con él, aunque siempre bajo la regla de mantener la puerta abierta, una regla que había impuesto Yuri ya que no confiaba en lo que su alocado hijo pudiera hacerle algo al pobre Otabek. Porque ahora se llevaban bien, el moreno le había enseñado a usar la motocicleta y de vez en cuando tenían tiempo suegro-yerno donde conversaban de distintos temas. Yuri sabía lo difícil que era la universidad, para él lo había sido aún más al tener que criar a su hijo y estudiar, por lo que entendía en cierta parte a Otabek que tenía un trabajo y estudiaba.
La historia del moreno era un poco complicada, había venido a este país solo para poder obtener una mejor educación, se quedaba con unos tíos desde hace dos años, pero estos no tenían muchos recursos por lo que solo podían ofrecerle un techo donde vivir, así que debía trabajar para poder comprar sus libros y sustentarse. Estaba becado por lo que sus estudios en sí, eran gratuitos lo cual era excelente, pero no veía a sus padres desde que salió del país, solo una que otra videollamada en la que podía ver a sus hermanos y hermana y saber cuánto habían crecido en su ausencia.
Era complicado, pero sabía que debía salir adelante, una vez con su título en mano podría obtener un trabajo y así traer a su familia, ya fuera de visita o a vivir, así como también podría visitarlos. Respecto a su orientación sexual, sus padres lo sabían y lo amaban tal y como era, por lo que cuando Víctor se convirtió en su novio, lo primero que hizo fue contarle a sus padres y enviarle una fotografía de su chico para que lo conocieran.
Todos estaban encantados, puesto que era muy lindo, aunque tuvo una charla con su padre cuando este se dio cuenta que el platinado era menor de edad. Le dijo que su deber como el mayor era cuidarlo y guiarlo a tomar buenas decisiones, ya que al ser novios, Víctor lo escucharía y tal vez le pediría su opinión en varias cosas. Confiaba en su hijo y sabía que era un buen chico, pero no estaba de más aclarar esos puntos.
Otabek les contó sobre lo amable que era Víctor y que en algún momento los llamaría cuando estuviera junto a él para que lo conocieran, pero aquella instancia no se había dado o más bien él no quería que se diera ya que perdería valiosos minutos en lo que podría estar con su novio a solas.
Realmente no hacían mucho, su relación era bastante tierna e inocente. Se la pasaban recostados o sentados en la cama escuchando música y hablando de sus cosas y del futuro, de vez en cuando veían alguna película, aunque la mayoría de las veces era porque hacían "cine familiar" y lo invitaban a quedarse con ellos, dejándolo dormir en la habitación de invitados. Yuri se mantenía despierto toda la noche, atento a cualquier ruido mientras el japonés rodaba los ojos y le decía que si querían hacer algo lo harían de todos modos con o sin su consentimiento.
—Buscaran la manera si quieren tener sexo —le dijo con simpleza.
— ¿Así lo hacías tu? Que cerdo tan sucio —le respondía bromeando y abrazándolo en la cama— eso ya lo sé, pero no dejaré que pase aquí.
— ¿Dónde tuviste tu primera vez? —le preguntó Yuuri.
El rubio lo pensó un momento para luego responder— en la casa de ella —respondió viendo hacia donde se dirigía esa conversación.
— ¿sSus padres no se preocupaban como tú? —volvió a preguntar y la mente de Yuri comenzó a trabajar más.
—Se preocupaban tanto que le negaron tener novio, pero yo iba cuando ellos no estaban —soltó un suspiro, su novio tenía razón, de nada servía preocuparse tanto. solo le quedaba confiar en su hijo además que por otro lado ninguno de ellos podía embarazarse así que solo seria sexo y no creía que el moreno pudiera tener algún tipo de enfermedad, aunque tal vez sería bueno tener "la conversación" con Víctor— hablare mañana con Vitya —dijo son seriedad.
—Yo ya lo hice, el sabe sobre preservativos y esas cosas desde antes, así que solo recalque lo importante —se abrazó al cuello de Yuri, de verdad quería que se sintiera tranquilo, pero este solo se sentía estúpido ya que podría haber hecho las cosas más simples si hubiera hablado antes con su novio sobre sus preocupaciones, de esa manera se hubiera dado cuenta que este ya tenía todo cubierto.
Después de aquella conversación cerró los ojos mientras se adormecía por el calor del cuerpo ajeno, terminando en el mundo de los sueños rápidamente.
Víctor se sentía feliz con la relación que llevaba con Otabek, varias veces se había preguntado si debería entregarse a él, después de todo el moreno era mayor y ya debía tener una vida sexual activa, por lo que él debería acoplarse a ello y darle lo que necesitaba o lo buscaría en otro lado. Por suerte su novio lo tranquilizaba al instante, diciéndole que no había apuro, que podía esperarlo hasta que estuviera listo y hacer de ese momento uno especial, no quería que fuera algo precipitado.
Víctor también había hablado de ese tema con Chris quien le decía que la virginidad estaba sobrevalorada y que daba igual perderla en un baño o en una cama cubierta de pétalos de rosa. Aunque sabía que él había tenido su primera vez hace mucho con una persona cualquiera, Chris si había sido delicado con su novia a la hora de tener su primera interacción de ese índole, había buscado un momento donde estuviera solo en casa e hizo que todo el ambiente fuera romántico con música y esas cosas, pero Minako no quería eso, solo quería hacerlo de una vez. Fue gracioso cuando el rubio le contó aquello, así que decidió que no volvería a ser romántico y solo viviría el momento.
Quería entregarse a su novio, pero aceptaría lo que le ofreció de ir lento y cuando se sintiera listo se lo diría para que pudieran decidir juntos cuando y como lo harían, porque Otabek era un caballero y él un adolescente hormonal que a veces quería algo y otras le daba miedo, así que quería sentirse seguro antes de dar ese paso, no solamente por él, sino también por su novio, ya que no quería crearle una carga en su conciencia.
࿂Continuará࿂
