Renji pasaba por un bocadillo, en pasillo que daba con la cocina estaba conectado al salón de descanso. Por eso cuando escucho la voz de Rukia se encamino a ella, aunque no esperaba que tuviera compañía.
"Aprecio tu apoyo, pero no es necesario que hagas todo eso por mi."
"No quería molestarla, solo... Me alegro mucho que regresará y "
"No me molesta, pero no me agrada pensar que trabajas de más. Ya te había dicho, Rukia está bien"
"Pero... No podría"
"Vamos, tienes que hacerlo, ahora solo soy Rukia.. tu amiga"
Renji se asomo, para ver la cara del pequeño Hanataro enrojecerse mientras le daba una galleta del plato que probablemente le había traído. Aprovecho para robar una y molestar un poco a Rukia.
"Vaya, parece que la ciudad te ha ablandado. O siempre coqueteas antes de dormir?
Sus golpes eran un poco más fuertes está vez, pero aquella mirada molesta en ella era igual y eso aliviaba mucho a Renji. Aunque era algo tedioso tener que atraparla a solas para hablar y convivir como antes, valía la pena.
"¿Y la espada?"
"Ah, esto. Después del incidente con Kenpachi, nos obligaron a traerla. Ya sabes..." El uniforme tradicional era algo que distinguía de los demás héroes. Nada muy vistoso y el blanco y negro era un estándar. Lo importante era que todos usaban una espada, por una buena razón.
"Entonces, ¿te has vuelto más fuerte?"
"Te sorprendería. Y aunque me encantaría contarte más, debo ir por comida antes de la siguiente ronda"
"Oh, todavía te mandan a patrullar?"
"Na, pero me estoy divirtiendo con los nuevos. ¿Quieres ver?"
Tener a Rukia para reír de los novatos y sus compañeros como amigos era la mejor parte de su verano.
Ichigo no era conocido por sonreír y ser exactamente el alma de la fiesta. Sus amigos conocían mejor que nadie sus humores y por eso distinguían entre el alegre y el gruñón. Orihime siendo tan dedicada a sus amigos, trataba a su manera de animar a Ichigo cuando pasaba del trabajo. Claro, esos planes normalmente tenían una dosis de caos debido a un pequeño detalle.
Siempre que salía afuera, atado a su sombra, paso a paso, el confiable y silencioso Ulquiorra estaba allí para servir a Orihime. Siendo el guardaespaldas permanente de la joven chica, Orihime lo había catalogado como "amigo extra especial". Eso significa 2 cosas para Ichigo, primero, no podía ignorar al tipo o pondría triste a Orihime. Y la número 2, que era la más inconveniente, era un idiota social.
Quien sabe que le habría enseñado Urahara, pero este tipo no entendía a la gente. Se tomaba las cosas muy literalmente, tenía una libreta que si intentaba ver el contenido te dejaba sordo por una semana y al parecer, no necesitaba hablar con nadie más que Orihime.
¿Porque ambos estaban en su mente ahora? Gracias a Urahara estaba condenado a esperar que la fiesta de Orihime no fuera un desastre. Tener que soportar los celos de Uryuu al competir por quién le daría el mejor regalo a Orihime y fracasar miserablemente contra el bastardo de Ulquiorra lo anotaba como el desafortunado amigo que debe escuchar quejas absurdas.
"Sigo pensando que eso fue trampa" Uryuu comentaba mientras tomaba de fondo otra de las botellas de té.
"La verdad no se porque te molestas. Sabes que es lo que menos le importa a Orihime"
"Esto es por orgullo, desde hace 6 años él se ha dedicado a menospreciarme. Soy su mejor amigo, ningún murciélago va a hacerme ver cómo un mediocre"
"Eres más raro de lo que creí.."
"Tch, no sé porque que molesto en explicarte. Tienes tanta sensibilidad como una roca."
Urahara apareció para dar el espectáculo raro de cada año. Llenando de serpentina, globos y muchos peluches a su hija mientras hacia que Nemu la llevará en una enorme silla tipo princesa alrededor de la sala. Y Ulquiorra tirando pétalos de rosas a donde sea. Si, realmente era perturbador, pero ella sonreía y se deleitaba del cariño que sus amigos y la agencia le daba.
El mejor regalo, en su opinión, era el baile que Ukitake arreglaba para el final de la fiesta. Cada año sacaba algo nuevo de la manga, su don le permitía generar una ilusión en todo el cuarto. Está vez, eligió un baile en el cielo nocturno, las nubes rodeando a todos, vistiendo a Orihime como un ángel y llena de emoción tomó a Chad para bailar primero. Lo gracioso es que había disfrazado a su amigo con un sombrero plumeado que le recordaba a un cuervo. Pero a Orihime le encantaban esas cosas raras.
Y mirando a los demás, cerca de la luna, vio a Rukia con un disfraz de ninja y un enorme letrero que decía. "Felicidades" sabía que era una ilusión, pero que la incluyeran en el salón en ese momento, levantó más la sonrisa en Orihime. Vino ella por él está vez, tomando primero su cola de lobo y acariciándola como un peluche. Volteó a ver a Ukitake burlándose, frunció el ceño y se dejó llevar por su amiga para un baile lento. A él no se le daba tan bien algo más elegante.
"Ichigo..."
"Mm?" Le regreso la atención, sus ojos brillaron con determinación y se acercó un poco.
"¿Me aceptarían en su equipo?"
Parpadeo, busco entre el grupo a Urahara. Le sonrió y alzó alzo una copa como si estuviera brindando.
"Papá dijo que podría salir con ustedes y se qué puedo ser de ayuda. Incluso Ulqui me ha apoyado para defenderme y le dará gusto que trabajemos juntos. Siempre quise estar en un equipo y dijo que si tú aceptabas ... "
"Bien, ya te oí. Puedes venir"
La verdad no podría negarle nada a ella.
Bakugo había encontrado más de 1 rival en aquel extraño lugar. Uno en particular disfrutaba de probar su resistencia y velocidad. Siempre sonreía como un maníaco en la pelea y luchaba tan salvajemente, sino fuera tan listo, no hubiera notado que había cierta lógica detrás de tanto caos.
No lo admitía con nadie, aquel escalofrío cuando sentía esa mirada intensa y fría. Su idea de diversión, al parecer, era molestarlo con su presencia incluso en los baños termales.
"Que lastima, apenas comenzaba a divertirme ..."
"Yo prefiero no trabajar en verano así que, agradezco terminará nuestro turno" el tipo llamado Izuru entraba con ellos.
"¿Ya no estaremos con el capitán Zaraki?" El alivio en el tono de Deku no paso desapercibido por nadie allí, el rubio se rió.
"Si régimen es más relajado, les irá bien con los demás. A menos que ande por aquí el capitán Kurotsuchi"
"Hm, ese tipo no me llega a los talones en fuerza. Pero tiene sus beneficios."
"A veces me asustas, Grimmjow" y mientras hablaban alguien le acercó una toalla fría. Era ese chico flacucho del aeropuerto otra vez. No había notado para que era hasta que movió la cabeza para gritarle. El mareo fue repentino, se puso la toalla en la cabeza y se sintió mejor.
Y una vez más el extraño chico se había ido. No le habría prestado atención antes de no ser porque le debía una. No le gustaba sentir eso. Era amable, sin importar las veces que le gritaba o lo amenazaba para pagar si deuda, el chico corría velozmente pero siempre lograba terminar su labor. Curar sus heridas, arrastrarlo a la enfermería, remendar su guante. Era frustrante, a tal punto que le pregunto a Kirishima si algo similar le había pasado.
"Oh, ahora que lo dices. Creo que sí he notado un par de cosas"
Por lo que escucho de Kirishima, solo él y Deku recibían esa atención amable. Lo tomó personal, no entendía los motivos de este tipo. Y las cosas raras no pararon. Esa mañana del lunes, los maestros para esa semana y media fueron un par peculiar. No fue la mejor impresión llegar con pétalos de rosas cayendo, y que lo derribara su teniente después. Aunque empezaba a entender que las apariencias engañan, aquí mujeres como Nanao y Yachiru no eran nada débiles. Por otro lado el entrenamiento con este capitán llamado Kyoraku fue más enfocada a la defensa y el control de sus dones.
Y no cesaba el chico amable, Hanataro. Se molestó en acordarse por lo que hacía y su inesperado cómplice. El sujeto de tatuajes y pelo rojizo, Renji, ayudaba al chico a escabullirse cuando trataba de sacarle información. Solo una vez, por casualidad, escucho su voz al pasar. Era muy tarde en la noche, tuvo una pesadilla. De la clase que despertaba sudando y con sed, no fue suficiente limpiarse la cara así que salió del cuarto que compartía con Todoroki. Paso los cuartos, iba camino a la cocina, o donde recordaba que estaba cuando escucho primero su voz.
Se alejaba, lo vió sostener un plato con 2 vasos y la curiosidad lo impulso a seguirlo. A cada paso, lejos de las habitaciones, escuchaba un sonido suave que se intensificaba. No era nada estruendoso o molesto, sino delicado y fino. La mansión tenía un corredor externo que rodeaba la mansión, pero 4 puentes principales, en el que salió Hanataro no lo había visto.
La brisa que se supone debía ser fría en la noche era más bien templada. Similar al viento de primavera, el sonido era de una melodía muy tranquila. Hanataro caminaba hacia un puente corto que conectaba con un gazebo. Lo siguió en silencio, escondiéndose a una distancia segura cuando vio quienes estaban sentados.
El anciano escuchando a la inesperada acompañante. Rukia, en una bata blanca tocando el koto. La forma en que sus dedos se deslizaban con elegancia y destreza denotaban que no era su primera vez. Muchas preguntas se formaron en su cabeza, no tenía sentido para él. Hanataro entro y sirvió en silencio, mirando a Rukia.
Era difícil no hacerlo, las notas evocaban algo tan ajeno, que identificar el sentimiento no fue posible ese momento. Había cierta melancolía en el aire, el anciano Kuchiki abrio los ojos y suspiró cuando terminó. Contuvo el aliento, cuando escucho sus voces con más claridad.
"Hace tiempo que no escuchaba esa melodía..."
"¿Te sientes mejor? Puedo seguir tocando si quieres"
"M-me ofrezco a acompañar, si lo desea." Ese era Hanataro, formal y tímido.
"Aunque me encantaría escucharlos a ambos, no deseo privarlos del descanso que tanto necesitan. Ya no se preocupen por este viejo anciano"
Entonces las notas de una nueva melodía sonaron suavemente, el preludio de algo que provocaba un estruendo en su interior.
"Solo una más..." Y mientras tocaba, se asomo un instante, necesitaba volver adentro. Sin embargo si escucho algo al final, que sumaba más a sus sospechas. Solo debía investigar más.
En la tercera semana tuvieron la fortuna de un largo descanso. Pues en esas fechas se celebraba algo importante, un festival. Los estudiantes emocionados por disfrutar de algo tan tradicional en la hospitalidad de los Kuchiki, no desaprovecharon la atención y sus beneficios. Se dieron cuenta del gran afecto que la gente les tenía. El grupo se dividió entre los diferentes establecimientos y aquella noche mientras unos cantaban, bebían y jugaban, Hitsugaya trataba de tomarse enserio su trabajo.
Escoltaba al pequeño grupo de Rukia. Mientras hablaba 2 chicas y Hanataro cubría la retaguardia, respondía a sus preguntas naturalmente.
"¿La capitana es su novia?" Casi se atraganta con eso, la idea era más perturbadora que nada y aunque escucho una risa muy disimulada, trato de no hacer caso a su vergüenza.
"Matsumoto está lejos de ser eso, es más como una hermana MUY problemática."
"Aunque da muy buenos consejos y parece relajada, es fuerte. Entre ella y Yoruichi, no sé quién me ha enseñado más" Uraraka estaba tan feliz y animada que era obvia la admiración que tenía con ellas.
"Es reconfortante saber que no han desaprovechado el trabajo en su entrenamiento. Subestiman bastante sus dones, con algo de tiempo y esfuerzo podrían llegar lejos"
"Vaya, nunca escuché un cumplido tan curioso... capitán" el tono de Rukia aunque parecía escéptico, al mirar esa pequeña sonrisa supo que no debió mirar. Trato de ignorar la vergüenza mientras las guiaba entre la gente. Probaron su puntería en dardos, y mientras unas se llevaban algún premio. Rukia no dejaba de intentar derribar todos. Lo raro es que fallaba en los últimos 2, eran engañosos. Pero como no dejaba de ver el conejo, y seguía intentando, decidió intentarlo.
El primer intento le dió la pista que necesitaba sobre aquellos blancos y en su segundo intento, cuando dió con todos, se llevó el conejo.
"Conozco un lugar que tiene el mejor dango, ¿Quieren probar?" Le dió el conejo como si nada y por dentro estaba satisfecho. No había podido convivir mucho con Rukia, pero quería que supiera de alguna forma que aún apreciaba su amistad. ¿Con quién más podía quejarse de los hábitos exhibicionistas de Matsumoto?
El día de la evaluación final había llegado, los únicos capitanes a cargo eran Yoruichi, Isane y Toshiro, mientras los 3 tenientes trabajaban arduamente en los obstáculos. Fueron separados en pareja, y no estaría tan nerviosa Rukia de no ser por el lugar que les había tocado. Este camino lo reconocía a pesar del tiempo. Por aquí había bajado cuando Hanataro la llevo a casa, dejando a Kaien.
Todoroki cubría su retaguardia cuando sus nervios le impedían notar a los enemigos que se colaban. Realmente trato de concentrarse, solo tenía que completar la ruta final en tiempo y no volver. Solo eso.
Ginrei y Aizawa escuchaban de Isane el progreso de los estudiantes. Hanataro esperaba atento a que la señorita regresará. Mientras atendía a la primera pareja en llegar, suspiraba mirando al señor Ginrei. No debería estar afuera, pero hasta que Byakuya y Renji regresarán debía cuidar de su salud. Cuando llegó la segunda pareja, ver otra cara amigable alivio un poco su humor.
"Me alegra ver qué no tienes tantas heridas."
El chico de cabello alborotado, amigo de Rukia, se veía contento. "Si, estoy igual de sorprendido. A veces siento que no me esfuerzo lo suficiente y aunque todavía tengo mucho que aprender, creo que esté entrenamiento ha sido muy útil."
Pasaba la venda por su mano con cuidado, mientras admiraba a este chico tan trabajador. Había algo en él que simplemente le hacía pensar, que también podría alcanzar sus sueños.
"Que envidia, si yo tuviera una fuerza como la tuya... "
"No, yo no soy nada aún. La verdad, yo creo que tú eres sorprendente"
Eso le hizo pausar, no había escuchado algo así antes. Y aunque no parecía mentir, realmente no entendía de dónde saco esa idea. Así que solo lo tomó como una opinión amable
"Gracias, aunque no sea cierto es agradable escuchar algo así"
"Hablo enserio, en todo este tiempo, el que mantuvo el ritmo de los entrenamientos fuiste tú. Siempre estabas listo para curarnos sin importar dónde caigamos. Y esa vez que llevaste al capitán Kenpachi al hospital... Ni siquiera titubeas, eso es impresionante"
Por ese momento, al mirar la admiración en sus ojos, Hanataro sintió algo oprimir su pecho. Cómo aquella vez que el señor Byakuya dió gracias por traer a Rukia a salvó. Ese aprecio, el sentir que realmente había hecho una diferencia le dió significado a su trabajo. Que alguien se diera cuenta, le daba orgullo. Ahora entendía mejor porque la señorita apreciaba tanto a estos chicos,los futuros héroes.
"Creo que se desmayaron en el sector 4." Isane comento de repente.
"Voy yo" Aizawa y Yoruichi se ofrecieron al mismo tiempo, cosa que parecía divertirle a la capitana.
"Sin ofender, pero me retrasaría llevarte conmigo."
"No soy tan lento como parece" pero la capitana ya estaba a su espalda, despidiéndose.
"Tranquilo, no me extrañes mucho anciano"
No sabía para quien fue ese comentario, pero Aizawa lo dejo pasar para hablar con los que terminaron la ruta antes. Deku, Mineta, Sero y Aoyama, pasaron unos 4 minutos escuchando el sermón cuando sucedió.
Un sonido agudo y una ráfaga de aire rompió aquella calma. Escucharon pasos veloces, y como un látigo golpeaba sus cuerpo. Hanataro no supo en qué momento el viejo Ginrei lo escudo con su espalda, consternado por la expresión de dolor se aferró a su hakama.
"ISANE!" El grito del capitán llamó su atención y lo que vio en ese momento le quitó el aire.
"¿Qué diablos significa esto Momo?" Toshiro interrumpió la calma, mientras miraba a los 2 tenientes incrédulo. Momo tenía a Isane sepultada en tierra, junto a otros 2 sujetos que no reconocía.
"NO!" Midoriya se detuvo, Hanataro vio a Hitsugaya y al viejo Ginrei. Todos los capitanes y tenientes sabían que el ex-capitan Kuchiki se retiró por su enfermedad, no estaba en condiciones de pelear. ¿Porque Momo e Izuzu hacían esto?
"¿Y bien, van a hablar?" Ginrei sorprendió a Hanataro al lograr moverse a una posición que le permitía cubrir a los jóvenes. Miró que los tenientes ya no tenían los limitadores en sus uniformes, eso no era nada bueno.
"Estuvimos esperando, a qué el desorbitado ego de Byakuya cometiera un error. Las cosas que le hizo a mi capitán fueron imperdonables. ¿Cómo podría olvidar la mirada de ese día?"
Momo, la teniente que Hanataro conocía había desaparecido. Cómo aquella furia transformó su esencia al punto que incluso a esa distancia sentía un escalofrío correr por su espalda.
"Ya veo, también caiste en su hipnosis... " Toshiro sostenía su espada con una calma preocupante, pero su mirada rivalizaba la irá de Momo. Aizawa usaba su don para cancelar sus dones, sin embargo Momo movió la tierra. No funcionaba y no entendía porque, Ginreiu dió un paso al frente, por reflejo lo agarro pero no hizo diferencia.
"Traer a esta escoria a mi casa, amenazar a mis camaradas... ¿esperas que tenga compasión por un traidor?" Ginrei se alejo un poco más, Hanataro sintió esa oleada cálida y gritó sin pensar.
"No lo haga!" Está vez la mirada de Ginrei detuvo a Hanataro, ya no tenía enfrente al bondadoso hombre sino al capitán.
"Proteger a los estudiantes es su prioridad, no duden. Váyanse ahora" Sin arma alguna, Ginrei levantó en un instante una ola de lava de su boca. Hitsugaya los guío lejos, corriendo entre los árboles.
"Demonios, no responden los comunicadores."
"¿Qué hacemos capitán?" Hanataro pregunto preocupado
"No sabemos cuántos más estén afuera o que planean. Hanataro, llévalos contigo a la mansión. Iré por los demás"
"¿Solo? Son mis alumnos, es mi deber"
"Yo los llevaré, buscaré ayuda capitán" Hitsugaya y Aizawa los dejaron, eso alentó más el miedo de algunos.
"¿Cómo vamos a escapar? No podemos pelear y ..." Silencio al pequeño Mineta cuando cayó a sus pies el morral que Hanataro llevaba en su espalda, había sacado una larga cinta que se amarro rápidamente en ambos brazos.
"Todos, sostengan la cinta y no la suelten. No estamos lejos, no importa que pase solo sigan corriendo."
"¿Y esto como nos va a ayudar?" Sero pregunto mientras corrían. Hanataro estaba ocupado pensando que lugar era el más cercano. La mansión estaba más lejos, solo quedaban las casas de los capitanes, Kyoraku no debería estar por aquí, si es que estaba en casa. Rezo por el anciano Ginrei, sintiendo cierto alivio cuando al fin escucharon la voz de Isane en sus mentes.
"Atención a todos. Es una emergencia, hay traidores entre nosotros. Ginrei me ha liberado para que puedan comunicarme cuántos enemigos han sido identificados. Alguien, RESPONDA"
Hanataro se apresuró, solo debían bajar la colina, aunque la oscuridad no era todavía intensa, ver la luz a lo lejos le ayudo a seguir adelante.
"Grimmjow está en el sector 4, sigo peleando, hay una niebla venenosa. Tengan cuidado" Yoruichi reportó primero, los chicos que acompañaban a Hanataro se alteraron
"¿No deberíamos ayudar? Son demasiados, me preocupan los demás" Midoriya seguía mirando atrás de repente.
"Estoy en el sector 2, encontré el origen de la niebla, me haré cargo." Rangiku sonaba agitada, quizá fue herida.
Hanataro al ver la entrada gritó con fuerza, deshaciendo las cintas. Nanao salió y corrió hacia ellos.
"Acabo de escuchar, me alegra que estén bien. De prisa"
"Por favor... Deben ir a ayudar al señor Ginrei, está en peligro" Hanataro suplicó y ella asintió.
"Estarán a salvó aquí, mi capitán se está preparando."
Hanataro dejo a los chicos en la sala, busco otro comunicador pero tenía el mismo problema. La señal fue interferida. Optó por su segunda opción, los de servicio tenían una línea a parte de comunicación más tradicional. Abriendo el compartimiento oculto en la sala, levantó la bocina y dió un suspiro de alivio escuchando la línea del otro lado.
Mientras llamaba a la mansión y solicitaba ayuda, Kyoraku se asomo a la sala.
"Lamento dejarlos así, estarán bien con Nanao. Ya no se preocupen"
Y aunque se quedaron allí, los pocos minutos que pasaron dentro fueron largos para Hanataro. Cuando volvieron a escuchar otra voz, sus piernas temblaron.
"Grimmjow reveló sus objetivos. Lo saben, van por Rukia y Bakugo."
Hanataro tembló, la imagen de la señorita pasando por su cabeza. De niña cuando lo llevó de la mano a lo que sería su hogar. Cuando tomaron clases juntos para tocar música. Y sintió náuseas al pensar en quién los apartó en primer lugar. Esa vez no pudo hacer nada, por su culpa perdieron a un gran capitán. No quería perderla, no sé lo perdonaría.
Busco en su bolsa la llave, aquella que siempre llevaba consigo y no pensó en usar otra vez.
"Hanataro, ni lo pienses"
"No puedo quedarme, lo siento" cuando giro la llave a la mitad, no había sentido el agarre en su muñeca hasta que fue tarde. Midoriya lo sujetaba con fuerza.
"Vamos entonces"
No tenía mucho tiempo, sacó una pelota de humo y la arrojó al piso. Y el chico no lo soltó cuando pasaron de lado a Nanao y salieron. Le temblaban las piernas, cuando sintió que iba a soltarlo volvió a tocar la muñeca del chico.
"Bien, 2 cosas. No apartes tu vista de mi, no te separes demasiado y sígueme."
"Espera, ¿porque no nos siguen?" Seguían en la puerta, recargados mirando el bosque.
"Es mi don, no lo controlo bien por eso solo use la mitad. Me tocaste cuando lo active, así que ninguno recuerda que estábamos aquí."
No dije más y corrimos juntos hacia el peligro.
