Doce años después.
América, una estudiante de quinto grado, pelo corto castaño y orbes oscuros. Se despedía con una sincera sonrisa de su mejor amiga, Morgan. Una niña de su misma edad y un poco mas alta. Cabello corto entre un rojizo rubio natural y sus ojos color ámbar. Esperaban como todos los días ser recogidas por sus padres o tutores.
-Ya me tengo que ir. Adiós América. -se despidió ella como siempre, alegre y con un gesto afectuoso.
- Nos vemos el Lunes Morgan-. vio como su amiga se alejaba contenta y emocionada para volver con sus padres, su familia.
Detrás de ella se encontraba apenas llegando sus propios padres.
-Hola Papi, mamí. -saludó como siempre, con cariño pero su sonrisa se borro al ver la cara de preocupación o quizás lástima que traían sus padres.
Ellos miraban a su amiga, a los padres de ella.
América estaba muy contenta de tener una familia unida que vinieran por ella, pero no entendía por qué sus padres miraban de esa manera para nada agradable a su amiga Morgan, y los padres de ésta.
-No comprendo por que... Si ella esta feliz de igual tener una familia unida. - murmuró melancólica y confundida mientras sus ojos oscuros se posaban frente suyo.
Donde su amiga estaba teniendo una clase de discusión divertida con uno de sus padres.
Un rubio muy alto y atractivo con traje que cualquiera que lo viera sabría que le han de pagar mucho dinero además de que cualquier mujer babeaba por el hombre que para desgracias para ellas, tiene un esposo estupendo y una hermosa hija. En medio de sus dos amores, a su izquierda tenía tomado de la cintura a su esposo de cabellos castaños quien igual parecía discutir pero de forma divertida y afectiva hacia él. Del lado derecho igual cerca de la cintura a su hija. Los tres Unidos ya felices por otro días más mientras iban a subir al carro.
Todavía en la ciudad de París hay personas como los padres de América que están en desacuerdo con esa clase de matrimonio homosexual y aun más que estos cuiden de un pequeño. Pero ella sabe lo feliz que su amiga esta por tener a sus padres.
Un año después de la luna de miel, ambos optaron en tener un bebé. Y tenían planeado ir a un orfanato por el hecho de que sabían que ningúno podía dar a luz un bebé. Sin embargo, los milagros y la magia existe. Y más cuando tienes a kawamis de tu lado que te han cojido un cariño muy fuerte para poder conocecer aquel milagro que muchos en el mundo creerán imposible.
Sólo bastó una clase de hechizo espiritual más una noche de amor para que Dipper quedará embarazado.
Cualquiera pensaría que es una idea desbordante y loca, que sólo pasa en los fanfics de gente enferma por el amor entre dos personas del mismo sexo, pero ellos saben que no es así.
Por que vivían en un mundo donde todo es posible.
Ocho meses después Dipper tuvo una linda bebé a la que -por petición repentina e inesperada de su marido- llamaron Morgan.
Morgan Cipher.
Después de algunos años le explicaron ciertos datos que tenía que mantener en secreto a menos que confiara mucho en alguien, información sobre la magia, sobre como nació -que Dipper se sintió como si Bill le hubiera follado cinco veces en todo un día o mas- y el grandioso milagro que la pareja tuvo en darle a luz.
Ella comprendió y acepto por que en sí, sabía que en el amor tanto familiar como en una pareja no importa la clase social o grupo social, el género, la raza o la religión, sólo basta que se quiera más que a nada y estar comprometido a dar todo por el otro.
Con Morgan a los nueve años se entero sobre que tendría hermanitos. Al parecer su papi podría dar para más bebés, y también -según comento su abuelo por parte de Dipper ya que tanto él como su abuela ya sabían sobre los Miraculous- "Pues al parecer mi hijo y su esposo se les olvidó el condón. Y si no fuera por que siempre se los recuerdo a puesto que tendrías cientos de hermanos."- palabras del abuelo Juanito. Y su abuela Yessica sólo miraba al horizonte con la mirada perdida; preguntándose que pensaba esa mujer.
No sólo esos abuelos, también su otro abuelo, Jill y unos amigos de sus padres. Ella se reía al recordar ver a su papá, Bill, gritando como diva todo sonrojado -casi orinandose en los pantalones- cuando su otro papá le dio la noticia de que sería otra vez padre. Ella también se emocionó por tener hermanos pero sin duda el rubio de su padre era un dramático de primera clase. También notaba cuando Dipper castigaba a su padre Bill por algún motivo que tiene que ver con un berrinche o se pone de celoso cuando el vecino viene por azúcar y se le queda mirado (según el Cipher) el trasero de su esposo. Por sus propias palabras diría que es un exagerado.
Dipper intentaba taparle los oídos cuando Bill decía alguna de sus vulgaridades y sueño húmedos sobre su padre, aunque al final siempre escuchaba pues la manos de su papi no servían para tapones de oído. Ella estaba orgullosa y admiraba a sus padres.
En las noches a veces solían contarle sobre sus aventuras y las idiotez del rubio. También que al parecer a Bill no le gusta escuchar el nombre de Phill, según ellos fue una clase de pretendiente con cara de pancracio y cabellos rojos como la nalgas de un chimpancé.
Por suerte, sus padres no han llegado a tener algún problema o discusión sobre algo en particular y esperaba que siguiera así.
Wendy, o como le decía a veces, madrina, fue quien ayudó a Dipper en su nacimieto cuando pujaba y decidió no preguntar nada más sobre como nació. Y también estuvo ahí cuando nacieron los gemelos.
Morgan tiene el carácter carismatico, a veces temible y furioso y agradable de Bill, y la inteligencia y bondad de Dipper además que heredó el color de sus ojos. Y más o menos el color de pelo de Bill. Aunque el opinaba que no le gustaba que también sus cabellos fueran rojizos pues le traía malos recuerdos con ese tal Phill.
Actualmente, con once años y sus hermanitos dos años. De cabellos rubios y ojos tan dorados como los de su padre Bill. Uno de ellos posee una marca de nacimiento en forma de estrella. Es el mayor de los dos y se llama Jack. Mientras que el menor Jason.
Los postres de su papi eran muy deliciosos y también sus reacciones divertidas y adorables
cuando se enfadaba con Bill por darle nalgadas enfrente de sus hijos.
-A la próxima, te masturbas con tus manos. -amenazó el castaño mayor.
-¿¡QUÉ!? - hizo un puchero mientras sentía que le daba un paro cardíaco.
También recordaba que un día mientras visitaban a sus abuelos, Dipper salío a pasear a un parque con Bill. El castaño llevaba una cangurera azul que lo hacían ver gracioso cargando a los gemelos mientras que Bill lo tomaba de la cintura con una sonrisa burlona y platicaban sobre lo que le pasará a Bill si seguía con sus vulgaridades enfrente de los niños, adiós a las mamadas descontroladas de su esposo.
-Sabes, tu padre Dipper se acostumbro al parto cuando tuvo a los gemelos. - comentó su abuelo.
-¿En serio? ¿Por qué?
-Bueno, según me dice mi esposa que le contó su yerno, ósea Bill... De tanta metida de anaconda por el hoyo, este mismo se va acostumbrando al gran tamaño de la anaconda. Por eso tu padre no sintió tanto dolor cuando pario. Supongo que uno se va acostumbrando.
-No entiendo.
-No deberías... ¿Ya saliste del closet?
-Pues... Nunca me he metido a uno... - respondió Morgan pensativa.
-¡Primero la mando de monja a que me salga con un novio o novia! - se escuchó el grito de uno de sus padres venir. Y por detrás salía el castaño mayor.
-¡Bill!
-Perdón cariño. - le dio un fugaz beso en la mejilla a su bichito.
-Eso decía yo de mi Dipper, lo mandaría de padrecito pero míralo nada mas... Al menos tuve nietos... Muy extraño la situación pero los tengo. - sonrió entre nervioso pero orgulloso.
-Creí que siempre quisiste nietos como para no mandarme a eso. - dijo Dipper sentándose a su lado. En cada una de sus piernas traía sentado a uno de sus gemelos quienes estaban balbuceando y miraban con curiosidad a su abuelo. Casi, casi como si entendieran lo que dice.
-Hay hijo, yo creí que serias el de arriba antes de saber sobre tus gustos. - opino recordando ciertas cosas.
-Dipper sí esta arriba... cuando se pone encima y da saltos sobre mi- - Bill fue interrumpido inesperadamente por su esposo que le dio puñetazo en el rostro. Sonrojado hasta las orejas.
-¡Cállate idiota!
Si, el Cipher resivio un buen golpe de su amado pero por lo menos le pareció endemoniadamente tierno ver al castaño sonrojado hasta las orejas acompañados de unos lindos bebés. Una escena muy fraternal y hermosa, sonrió contento al recordar que esos bebés eran también sus hijos, creaciones de Dipper y el mismo.
Tuvo tres hijos con su amado, y eso lo hacía muy feliz y lo enorgullecía. Después de todo, no recurrió a otros medios más psicópatas por si su bichito lo hubiera rechazado en definitiva y jamás hubieran llegado a ser algo. Al final de todos, no le era necesario secuestrarlo.
Se acercó para darle un tierno beso en esos dulces labios sin importarle que sus tres hijos miraban la escena y como el padre de su esposo le daba un paro cardíaco de tanto amor. Dipper sonrió entre el beso para corresponderle.
-Qué divertida es mi familia. - murmuró Morgan con una sonrisa radiante. Para ella, su familia era la mejor.
Para Bill, al fin tenía un verdadero hogar con la persona que más ama en el universo.
Oigan, ya ésta cerca.
¿qué cosa?
El final de la historia.
