Caminaba tranquilamente una chica de cabellos morados, con un aura infantil, ya que no había cambiado mucho desde el colegio, seguía siendo bajita para su suerte, pero mantenía su cabello largo aun, después de todo le gustaba de ese modo.

Su trabajo había sido agotador, se dedicaba a trabajar por ahora como asistente de un importante empresario. Todavía le faltaba mucho para poder ser una gran escritora, necesitaba un trabajo y este fue el primero que encontró con mucha suerte.

Su jefe no era el típico chico play bol o el típico mujeriego, era lo contrario. Una persona seria, mas bien reservada con su vida personal, siempre amable cuando eran sus conocidos, con ella solo era algo cordial y la aguantaba por que dependía de ella, hasta la tenia en la mira por si acaso se equivocaba en algo.

Era una mujer adulta pero parecía una chiquilla; hasta hay que decir que en su trabajo solo se llevaba bien con una persona. Con la asistente del presidente de la empresa donde trabajaban; se llevaban bien, hasta se reunían en la hora del almuerzo para poder conversar un poco, ya que los demás solo hablaban mal de ellas.

Como no eran unas interesadas, hasta una zorras, digo de esas chicas que solo querían ser la amantes para tener un trato preferencial y estando cerca de dos hombres guapos, digamos que les tenían envidia.

Marco el numero de su amiga, ya que ella se había vuelto modelo y casado con un famoso idol, que estaba en un grupo, era uno de los dos vocalista, pero eso había sido lo mas extraño, ya que ninguno de ellos se llevaba bien y ahora estaban casados.

No le contesto, mandándola a buzón, pensó que posiblemente seguía trabajando pero alguien le grito desde lejos.

Al mirar bien, era su amiga, una chica de cabellos azules , a diferencia de ella, había crecido y sus facciones se habían vuelto las de una mujer de su edad.

Corrió hacia ella.

➖¡Haku!-le sonrió y abrazándola.

➖Mayu-solo sonrió feliz de verla.-¡Estas fatal!.

➖No puedo ser como tu-con su puchero y separándose.

➖Claro que no-dándole un coscorrón.-Pero, estas bien como eres ahora.

➖Terminaste tu trabajo-mirándola mientras se sobaba.

➖Solo vine para decirte que me iré a Milán esta noche-suspirando agotada.-Habrá una pasarela y debo ser una de las modelos que se presente. Sera solo por unos días que este allá.

➖Y tu querido esposo, lo sabe-sintiéndose triste pero era su trabajo y no se podía hacer nada.

➖Se lo conté-recordando solo con una gotita en la nuca.

➖No lo tomo bien, ¿cierto?-imaginándoselo.

➖Por desgracia, no-sintiendo algo de vergüenza recordarlo.-¡Ya sabes como es el tarado!.

➖El te ama mucho, lo puedo entender-sonriéndole.-Aun así espero que te vaya bien en la pasarela.

➖Vine por que me preocupas tu-observando que parecía estar bien.-Estarás bien, mientras yo este lejos.

➖¡Deja tu preocupación de mama gallina!-suspiro sabiendo porque lo decía.-Eso fue hace tres años. Ya estoy mejor y estaré bien. Tu puede irte tranquila.

No le creía, pero confiaría en ella.

Solo se despidieron para ella tomar un taxi y apurarse a ir pos sus cosas.

Ella miro como alejaba el taxi, para suspirar.

➖Estaré bien-mirando el cielo.

Alejo los malos pensamientos, para apurarse y llegara a casa.

Cerca de ahí, un gatito de color blanco, con una medio luna en su frente, observo a la chica de cabellos morados.

➖La encontré-mirando como se iba.

Usando su único medio seguro para contactar con su Princesa, ya que la sala de control, había sido destruida por seguridad.

Habían tenido razón en hacerlo.

Días después de haber destruido el lugar, se habían presentado una gatita de color negro, junto con el Príncipe.

Parecía que querían ese lugar para ser su base de operaciones pero al no quedar nada, había visto su molestia.

Ahora solo disponía de un medio, los comunicadores habían dejado de funcionar, ya que las otras chicas las seguían teniendo y

la Princesa había recurrido a unos comunicadores mas seguros.

El se contactaba con su Princesa por medio de su media luna de la frente.

Artemis, ¿sucedió algo?-con su tono de voz amable.

➖He encontrado a las nuevas sailors-cumpliendo su misión.-Todavía no me acercado a ellas, ya que no es seguro que reaccionen bien.

Entiendo-usando su tono de voz autoritario.-Artemis, ¡vuelve enseguida con Minako!.

Yo me encargo de lo demás.

➖Esta bien Princesa-mirando el cielo y a la luna que se mostraba con todo su esplendor.

Artemis, buen trabajo-para decir eso ultimo y cortar la comunicación.

Solo sintió algo de nostalgia por su pequeña, al recordarla y alejando esos pensamientos, se apresuro para poder volver con la rubia, de seguro estará como loca, por a haberla dejado sola todo este tiempo.

Era un hermoso día, ese día descanso y su jefe estaba de viaje, lo bueno para ella, malo para cuando volviera.

Salió a caminar un poco, y decidió tomar el camino por el parque.

Hace tiempo que no iba, seguía igual de hermoso, como los niños jugando tan alegres, las parejas que paseaban.

Se detuvo un momento, para apreciar el cielo.

Cerca de ahí una chica de cabellos blancos, se encontraba sentada en una banca, algo relajada, por fin podía descansar un poco.

Se dedicaba a trabajar como oficinista en una empresa importante.

Ya estaba algo cansada, ya que era la única que se dedicaba hacer su trabajo como se debía.

Su jefa le dio el día libre al ver que no estaba al cien.

Lo agradeció, pero, ya vería cuanto duraría esa tranquilidad.

Apago su celular un momento, para apreciar un poco el cielo que estaba despejado.

En cambio, una chica de cabellos rosados, caminaba de manera tranquila, volvía del colegio y ese día había querido tomar un camino diferente. Volvía sola a casa, ya que no tenia amigos; era una chica hermosa pero para los demás era algo engreída, en pocas palabras un bicho raro.

Tenia buenas notas, algo que les molestaba aparte de todo, mas su color de cabello y de qué ella destacara mas en el ámbito escolar y apenas se había salido del club de tennis, ya no soportaba que siempre hablaban mal de ella a sus espaldas.

Se canso y su padre se había molestado un poco, ya que su prima se había decidido a jugar y como su abuela alguna vez jugo tennis y ahora era entrenadora en una escuela. Le extraño de su prima, ya que ella era buena en otras cosas, nunca le había interesado pero suponía que lo había hecho por su abuela; y si jugaba debió ser por algo mas.

Se detuvo un momento a mirar el cielo.

Y saliendo una chica de cabellos verdes de un establecimiento, con un café en su mano.

Necesitaba cafeína para poder concentrarse y hacer bien su trabajo; le era muy difícil trabajar en el estudio como una simple asistente. Su novio era ahora un importante actor, reconocido por sus actuaciones en diversas series, al principio eran papeles menores, pero desde que obtuvo en una nueva película una importante oferta mas ser uno de los personajes centrales en la historia, ahora era diferente.

En esos momentos debía estar ocupado descansado.

Ahora tenia mucho trabajo, y ella como buena novia había aceptado ayudarlo.

Siempre se preguntaba si había hecho lo correcto.

Ella aun estudiaba su carrera, había decidido estudiar diseño de modas, solo le faltaba un año.

Su tío le había propuesto pagar su carrera pero ella no quiso y acepto ser la asistente de su novio.

Le ayudaba un poco para ir dándose una idea, de hecho tenia la ayuda de alguien de importante renombre en la industria, le daba consejos en secreto, y le había propuesto trabajar con el una vez acabara, claro que para eso tenia que renunciar a su trabajo.

Se dio un tiempo y quiso caminar por el parque, necesitaba despejar un poco su mente.

Ciertamente una extraña coincidencia al reunirse esas chicas en el mismo lugar.

Pero cerca de ahí una chica de cabellos rubios de chonguitos, que las miro ambas, sobre su hombro un gatito de color blanco también las observaba.

➖Princesa-solo la miro.-¡Esta segura de que es lo correcto!.

➖No hay que tener duda alguna-le sonrió.-Tal vez su vida de un cambio drástico pero ellas son la elegidas y los mismo cristales las han aceptado.

➖Espero que lo tomen bien-suspiro algo dudoso.

➖¡Lo harán!-llevando sus manos a su pecho.-Ninguna de ellas tendrán que vivir con la mentira.

Era algo que debía hacer, para que entendieran un poco, sabrían la verdad y su nuevo destino.


Aquí tienen mis queridos lectores.

Ellas son las nuevas sailors.

La pregunta será ¿si ellas aceptaran o no?

Gracias por leerme.

Besitos 3333