Hola a todas (os), la semana pasada actualicé, esa misma semana empecé a escribir este capítulo pero no lo pude terminar hasta hoy. Incluso con el teletrabajo y el estudio en casa el tiempo se hace corto. En fin, espero que les guste este capítulo, notaran que este asunto ya está en su recta final, no creo que salgan mas de 10 capítulos más así que entre más comenten mas me inspiraran, como les dije ya tengo el final en mi cabeza y solo estoy trazando el camino para llegar a él lo mejor que puedo.
Hace algunos capítulos les había contado que se me había ocurrido una idea para otro Fic, he empezado a escribir ideas, que debo nutrir pero me encantaría que pudiera salir a la luz, es algo muy diferente a lo que escribí, de cierta forma menos macabro, pero recuerden, mis fic no se caracterizan por tener mucho humor.
No los molesto más, disfruten este capítulo.
CAPÍTULO 20. EL GALEÓN
Cuando tocó la puerta una rubia de mirada infantil le abrió – le parecía recordarla de Hogwarts – sin embargo, el pensamiento fue desechado de inmediato, cruzando por su lado, saludando con un simple asentimiento de cabeza, quería correr. Necesitaba saber que decía la carta. Abrió estruendosamente la puerta donde creía podría estar la mayoría de los integrantes de la Orden. La cocina. Acertó. Buscó con la mirada rápidamente al moreno, sabía que varias personas estaban preguntándole cosas o lanzándole miradas llenas de confusión pero él solo tenía la vista empecinada en encontrarlo a él.
¿Harry? – casi gritó mientras sus cejas casi se unían en su frente en un claro signo de desesperación.
¿qué rayos te pasa Nott? – la voz masculina de un muchacho alto llamó su atención, le dedicó una mirada cargada de irritación.
¿Dónde rayos está Potter? – tenía su mandíbula apretada y casi podía escuchar sus dientes chirriar, no tenía paciencia.
Aquella mañana cuando fue a la habitación de Astoria ella le había tendido el pergamino – me dijo que te lo hiciera llegar – fue lo único que dijo, cuando sus ojos vieron el destinatario se abrieron ampliamente, ni siquiera se giró a verla, salió como alma que lleva el diablo. Aquella correspondencia era malditamente importante.
¿Qué es lo que te pasa Nott? – a su espalda escuchó la voz del niño que vivió, se giró rápidamente y extendió el pergamino sin decir nada, el oji azul centro su mirada en el papel, al principio confundido y luego, cuando reconoció la caligrafía, expectante, sin decir nada le arrebató el pergamino y se giró dispuesto a irse a su despacho, escuchó el murmullo confundido de los presentes pero no le importó. Ella había escrito. Quizás seguía con ellos.
¿Qué sucede? – dijo un pelirrojo entrando al salón viendo como su amigo le pasaba por un lado como alma que lleva el diablo.
Escribió – fue la única palabra que salió de la boca del otrora Slytherin, aquello fue suficiente para él hombre quien se giró con el propósito de darle alcance a su amigo. Pudo hacerlo, por una fracción de segundo, poniendo su mano en la puerta entes de que se cerrara detrás del azabache.
No me dejarás afuera de esto Potter – sintió cómo su amigo soltaba el aire al otro lado de la puerta y le daba espacio para entrar.
Cálmate, Ron – ante aquello el aludido le dirigió una mirada adusta y entró a la habitación cerrando la puerta tras de sí.
No me pidas que me calme, no después de su muerte – su amigo bajó la mirada mientras suspiraba caminando al otro lado de su escritorio. Sentía sus músculos tensos, tenía miedo de lo que podía encontrar allí escrito, ante la mirada expectante de su interlocutor abrió el sobre y pasó sus ojos rápidamente por las palabras pasmadas.
Maldita sea Harry, lee de una vez la carta - dirigió una mirada fugaz al pelirrojo y volvió a bajarla a la carta tomando aire.
"Harry:
Si estas leyendo esto es porque Nott no es nada estúpido, tenía que asegurarme que llegara a tus manos y las de nadie más, así que puse un hechizo para que destruyera la carta en caso de que algún entrometido no entendiera el mensaje. – una media sonrisa se asomó en el rostro de azabache pero la escondió rápidamente, ella seguía siendo la misma sabionda Hermione Granger-
No sé nada acerca del Horrocrux, pero puedo averiguarlo, sin embargo, tengo condiciones. Cómo bien sabes esta guerra me ha quitado mucho y no pienso seguir dando nada por ella, a mi manera he encontrado algo que me aleja de la absoluta locura y no estoy dispuesta a perderlo, así que este es el trato:
El Horrocrux por la vida de Malfoy.
Si estás dispuesto a cerrar el trato comunícamelo, en el sobre encontraras un galeón, sí, el mismo hechizo de nuestras épocas en el ED.
Confío en ti Harry, sé que respetaras nuestro trato de aceptarlo, sé que él no es una buena persona. Es malvado, pero, aun así, es lo único que me queda, yo, después de todo lo que pasado, no soy la misma, sé que jamás me verías con los mismos ojos. Comprende, no deseo estar sola.
Lo siento mucho,
Hermione"
Escuchó el estruendo que produjo su amigo al estrellar las palmas de sus manos en el escritorio, estaba rojo y su cuerpo estaba muy tenso, sus ojos destilaban odio.
Sabes que es nuestra única salida – dijo escuetamente.
No, no aceptarás ese trato, Malfoy tiene que pagar por sus crímenes ¡maldita se Harry no deberías si quiera considerarlo! ¡Es Malfoy! – el moreno se quitó sus anteojos y apretó los ojos con fuerza, él tenía razón, aquello que estaba pidiendo su amiga era demasiado, Malfoy era un verdadero asesino desalmado. Al parecer el único ser humano que a él le importaba era su amiga.
Se encontraba en una disyuntiva.
La decisión no es tuya, tampoco mía – y agradecía eso, siempre había tomado decisiones que le pesaban y no quería que aquella fuera una más – es de la Orden, no eres el único que ha perdido a alguien a manos de Malfoy.
Sacó su varita y conjuró un Patronus, haría una reunión con la orden en pleno.
EN OTRO LUGAR
Un día más, estaba sentada en su silla habitual viendo al rubio tendido en la cama, el día anterior había llegado medio muerto. Había terminado con su tarea, aquello era bueno.
Había enviado la carta hacía dos días y aún no había respuesta. Nott ni siquiera había asomado al cuarto contiguo, sospecha que se debía a que por esos días era habitual la presencia del rubio.
Que Draco hubiera terminado con la labor emprendida hacía más de un mes era magnifico, sabía que Harry aceptaría, no tenía de otra, él necesitaba el Horrocrux y tenía la plena seguridad de que no lograrían darle caza al Rubio. Una vez hecho el trato, podrían escapar sin que fueran encontrados debido a la marca. Nada podría estar saliendo mejor.
Se acercó al muchacho tendido y acarició su cabello, hundiendo sus dedos en las finas hebras casi platinadas. Era suave y sedoso, una sonrisa se asomó en su rostro y pensó lo hilarante de la situación, ese hombre le había causado mucho daño, pero, también, había resultado ser el único que de verdad la aceptó con todos sus demonios, la ayudó a quitarse un peso de encima.
¿Qué te tiene tan abstraída? – el curso de sus pensamientos se detuvo y su mirada se enfocó, se había despertado y no lo había notado.
¿Dónde está el Horrocrux? – ante la pregunta su cuerpo se tensó y sus cejas se elevaron en una clara señal de sorpresa, ella jamás había preguntado tal cosa. La mirada de él se desvió rápidamente al collar que reposaba en su cuello.
No puedo decírtelo – fue lo único que atinó a decir, sin embargo, sus pensamientos eran otros.
Por favor. Ya no tienes la marca podríamos llegar a un trato con la Orden – su corazón se estrujó, desearía que todo fuera tan sencillo, desearía poder llevársela de allí.
No puedo, el Horrocrux tiene un hechizo especial, en cuanto alguien más lo sepa Él lo sabrá, sabrá exactamente quien lo tiene. Si te lo digo no saldrías de aquí viva – la frustración se pintó en el rostro de la chica "debía haber alguna forma".
Eres inteligente Draco, sé que debe haber alguna forma, estoy segura de que Harry aceptará el trato ¡Podríamos ser libres! – ella acunó su rostro entre sus manos, la esperanza se había pintado en su rostro y se obligó a tenerla ¿Por qué no tenerla aunque fuera por un instante?
Pensaré en algo – dijo mientras se levantaba tomándola de la cintura y posándola bajo su cuerpo. Iba a saciarse de aquella mujer todo lo que pudiera, pues, estaba muy cerca de desbloquear sus recuerdos.
Fijó sus helados ojos grises en el rostro de ella, quería grabárselo, quería recordar cada detalle, las pecas desperdigadas sobre su respingada nariz, sus cejas perfectas, no muy gruesas, no muy delgadas, aquellos labios carnosos y de un perfecto rosado. No pudo evitar delinear su rostro con sus dedos, ella era hermosa.
Depositó un casto beso en sus labios y luego tan solo rozó sus labios contra su tersa piel mientras bajaba por su cuello, dio otro beso en su clavícula mientras sus manos empezaban a subir lentamente desde la mitad de su pierna, un pequeño jadeo escapó de la boca de ella, música para sus oídos, siguió delineando su contorno, pasó por la curva de su cintura, estrecha, perfecta. Su mano llegó a la frontera de su pecho derecho para luego cubrirlo con ella, ocupaba perfectamente su palma, redondos, con perfectos pezones rosados, que, en ese momento, se encontraban respingados y expectantes.
Mordió el lóbulo de su oreja y el gemido se hizo presente, el también estaba duro como una piedra.
Te amo Hermione – no era una palabra que estuviera en sus conversaciones a menudo, pero sentía que debía decirlo antes de que todo se acabara, necesitaba que ella lo supiera, que lo escuchara, que no lo olvidara pese a odiarlo – te amo, no lo olvides, incluso con todo el daño del que soy capaz, te amo – ella no dijo nada tan solo pasó los brazos por detrás de su espalda en un abrazo, él lo sabía perfectamente, ella lo amaba, deseaba encontrar una forma de no perderlo, pero, él lo sabía, aquello estaba destinado a suceder desde el mismo minuto que ella pisó Malfoy Manor.
Quitó el pedazo de tele que le estorbaba para tener su cuerpo desnudo contra el suyo, cómo necesitaba sentirla, su calidez, su humedad, tatuarse su condenado olor a vainilla.
Tomó uno de sus pezones entre sus dientes y luego succionó, era un danza decadente y lenta, era pasión y amor, era su forma de dejarla ir. Ella clavó sus uñas en su espalda mientras su respiración se tornaba agitada. Ella también lo necesita, también quería sentirlo y, son resistirlo más se clavó en ella, primero despacio y luego más rápido, expresando toda la necesidad y desazón que lo cubría, los gemidos de ambos llenaron el ambiente, ella estaba apretada y húmeda, jadeaba contra su oído mientras mordisqueaba su lóbulo. Moriría en paz después de aquello, después de conocer el amor, tenía que aceptar que su amiga tenía razón, era un sentimiento que valía la pena conocer aunque luego pudiera destrozarte en carne viva.
Una, dos, tres envestidas más fueron suficientes para dejarlos a ambos jadeando, extasiados, nublando sus mentes con aquella sensación de plenitud.
Vas a ser feliz cuando todo esto termine – le dijo convencido de sus palabras.
Quieres decir que seremos felices – no estaba viendo pero sabía que sus ojos estaban cerrados y una pequeña sonrisa se asoma en ellos, el mundo y sus circunstancias empezó a caer sobre él, su garganta empezó a cerrarse y un nudo se instaló en su estómago.
¡Claro! Seremos felices – dijo con la voz apagada, la sintió tensarse y calló, ambos lo sabían pero ninguno lo diría en voz alta, ambos creían que quizá eso no se cumpliría. La amarga despedida estaba muy cerca.
EN OTRO LUGAR
Hacía mucho tiempo no había tanto movimiento en la honorable casa de los Black, el ambiente estaba expectante, y los cuchicheos reinaban ¿qué quería Harry Potter? ¿Por qué todos estaban allí? La voces se silenciaron cuando el niño que vivió se asomó al salón, todos los ojos se posaron sobre él , todos llenos de curiosidad y miedo.
He recibido una carta de Hermione – no tenía que decir más, en la Orden todos sabían dónde estaba y con quién, en silencio la mayoría desaprobaba las decisiones que aquella chica había tomado, los pensamientos siempre iban en "una lástima, tan brillante", sin embargo, cuatro personas en aquella sala eran incapaces de juzgarla, una pelirrroja, un oji azul, una ensoñadora y una mujer cuyas arrugas eran síntomas de experiencia. Ginny Weasley, Harry Potter, Luna Lovegood y Minerva Mcgonagall, Hermione había sido víctima de sus circunstancias y se había quebrado, nadie tenía derecho a juzgarla.
¿Qué quiere la amante de Malfoy? – ella era más que eso, la mandíbula del hombre se apretó y respiró hondo para continuar.
Dice que nos dará el Horrocrux faltante por la vida de Malfoy – nadie pidió una mejor explicación todos sabían a qué se refería, ella quería que lo dejaran ir cuando todo terminara.
¡NO! – dos voces pertenecientes a dos pelirrojos se alzaron en el tumulto.
¡Mató a Fred! ¡Tiene que pagar! –
Y Dhapne -
Y muchos más Harry, es tan vil como el mismo Voldemort – el barullo de voces se alzó en el salón, todos concordaban, excepto las cuatro personas.
Es nuestra mejor opción, entre más tiempo pase más vidas inocentes se está llevado consigo – todos allí lo sabían, pero muchos habían perdido a manos de Malfoy algo ¡NO! Aquello no era negociable y las tres personas que la querían lo sabían, no había forma de que aquella petición fuera atendida, el mismo pensamiento cruzó por las tres cabezas "ella había perdido suficiente, pero, lo que aún tenía era imposible de salvar ¡cuán desgraciada!".
Alguna idea ¿Alguno puede rastrear y atrapar a Malfoy? – la voz salió llena de ira.
No, es poco probable que alguien pueda, pero – en ese momento todos dejaron de respirar, él, Ron Weasley, lo había pensado mucho – podríamos engañarla – concluyó mientras la sala se quedaba en silencio.
¡cómo te atreves Ron! ¡es Hemione! – esta vez fue su hermana quien lo miró con asco
Y Malfoy es un maldito Mortifago que tiene encima no sé cuántos muertos – en la sala todos asintieron en silencio – tú lo has dicho Potter, es posible que lo atrapemos pero ¿cuánto tiempo pasará?
Estoy de acuerdo con Weasley - varias voces se alzaron, el azabache fijó su vista en la anciana mujer quien tenía el semblante compungido, sus ojos estaban llenos de tristeza, pero ambos sabían que no podrían hacer nada.
Bien, haré los arreglos, el hombre salió de la habitación y fue seguido por las tres mujeres, una vez en su despacho tomó una copa y la llenó de wiscky, necesitaba el líquido quemar su garganta antes de hacer lo que se le había impuesto.
Potter, lo único que podemos hacer es sacarla viva de todo esto – todos sabían a qué se refería la anciana, sin embargo, las tres personas allí se preguntaron si ella no preferiría morir. Esperaban sinceramente que no.
Con aquella declaración las dos mujeres salieron de la habitación, y él tomó el galeón mientras sus ojos se cristalizaban.
"Tenemos un trato Hermione"
No se atrevió a decir nada más, se sentía un sinsabor en su boca. Se sentía frustrado, él había empezado a retorcer la vida de su amiga cuando tomó aquella decisión ¡qué desgraciado se sentía!
EN OTRO LUGAR
Un fuerte olor a quemado invadió sus fosas nasales, sabía que era, se dirigió al buró que ahora ocupaban las pocas cosas que poseía y buscó el galeón que se encontraba rojo, sacudió su varita y escuchó 4 simples palabras, sin destinatario, sin remitente, pero ella sabía que era la respuesta que había estado esperando.
Desconfiaba.
Conocía a su amigo, desde los 11 años.
Algo no estaba bien, sin embargo ¿qué otra opción tenía?
La puerta de la habitación se abrió dejando entrar al rubio que ahora tenía sus pensamientos, apretó la moneda en un puño y escondió su mano en su espalda casualmente.
¿Todo bien? – fue lo que dijo al entrar a la habitación
Todo perfecto – respondió apretando el puño tras su espalda.
No me mires de esa forma Hermione – él lo sabía llevaba varios días insistiendo en la idea de hacer un trato con la Orden.
Por favor – fue lo único que lo dijo, sabía que era arriesgado
Lo intento, pero aún no sé qué hechizo usó – él sabía que mentía, parcialmente, ella sabía que sería difícil pero necesitaban hacerlo.
Te ayudaré, sabes que nadie devora libros como yo – lo vio sonreír de lado y asintió, ella quería engañarse pero sabía que él solo estaba tratando de calmarla.
Hora de la Legeremancia Hermione – la cara de ella se deformó, levaban dos días sin hacerlo, dos días en que Draco había estado ocupado en su "trabajo" y la idea sacudió su interior, respiró profundo y antes de poder decir algo lo sintió.
¡LEGEREMENS! – y el dolor punzante apareció, lo sintió navegar por los pasillos de su mente, lo sintió en cada recuerdo. Un grito salió de su garganta mientras sus uñas se enterraban en el suelo.
Estaba empezando a creer que no necesitaba esos recuerdos.
