Capítulo 21: Preguntas
Sakura estaba molesta. Le parecía una broma cruel del destino que el día en que celebraba el lanzamiento de su primer disco ocurriera un asesinato. Una parte de ella consideraba que era una señal de mala suerte y otra temía la forma en que dicha tragedia podría afectar a su carrera. Temía que la disquera con la que trabajaban no quisiera tener más relación con ellos y que sus posibilidades de volver a ver a Sasuke se vieran reducidas drásticamente.
—Descuida, Sakura, podremos celebrar cuando nuestro disco ocupe los primeros lugares —intentó animarla Naruto —, por ahora debemos enfocarnos en el siguiente paso, una entrevista en televisión nacional.
—¿Entrevista? —preguntaron Sakura y Konohamaru al unísono, ambos igual de emocionados.
—Sí, fue lo que dije, nuestro representante consiguió un espacio para nosotros en Oka Loka.
—¡Amo ese programa! —Sakura no pudo contener su emoción.
Pese a que Sakura no se consideraba fan de los programas sobre chismes de la farándula, Oka Loka era su programa favorito y el que solía ver cuando quería saber qué había sido de Sasuke Uchiha. Saber que su primera entrevista en televisión abierta sería en el mismo programa en el que se había presentado Sasuke hacía que la ocasión fuera mucho más memorable de lo que ya era.
—Yo nunca lo he visto, pero me basta con salir en televisión. Le avisaré a Hanako, esa tonta se sorprenderá al saber lo rápido que progresamos.
Sakura observó a Konoharu alejarse corriendo. Esa acción la tomó por sorpresa. Recordaba a Hanako como la hermana de Meiko y la había visto discutir con Konohamaru, pero no estaba segura de que ambos pudieran considerarse como amigos.
La puerta se abrió y Sakura pudo ver a Meiko entrar. Notó que lucía cansada y más apagada de lo normal. Todavía llevaba el uniforme del restaurante de Ayame, pero eso no le parecía que tuviera sentido, recordaba que el local cerró después de que Shikamaru cerrara el caso.
—Estaba en la estación de policía —comentó Meiko —, teníamos que asegurarnos de que no había problemas con que el restaurante siguiera funcionando.
—¿Shikamaru te causó problemas? —le preguntó Sakura. Shikamaru no le había dicho nada sobre el nombre falso que estaba usando, pero sí insinuó que ella ocultaba algo.
—Mi cedula estaba vencida, eso era todo, pero ya se resolvió el problema.
Si Sakura no hubiera estado tan emocionada con la noticia de la entrevista habría notado que Meiko estaba mintiendo. Pero Sai sí lo hizo y lo señaló de un modo nada discreto.
—Creí que te daría problemas por usar un nombre falso.
—¿De qué hablas? —le preguntó Naruto, su voz claramente era de reproche —, Meiko no haría algo así.
En esa ocasión Sakura sí notó algo inusual en Meiko. Desde la primera vez que la vio le pareció que era alguien sumamente transparente y en esa ocasión no fue la excepción. Intentó pensar en los motivos por los que cambiaría de nombre y se dijo que no debía haber nada ilegal, que podía ser porque no le gustara su antiguo nombre o porque no se sintiera conforme con el cuerpo con el que había nacido. Ella no había realizado ninguna operación de reasignación de sexo, pero sí tratado con pacientes que deseaban poder acceder a una y participado en el proceso de adaptación.
—Meiko Mochizuki no es mi verdadero nombre —respondió Meiko después de una larga pausa. Su voz denotaba culpabilidad —, pero les aseguro que no lo cambie por motivos legales, yo solo quería ser libre.
—No tienes que decirlo si no quieres —le dijo Sai, no había reproche en su voz pese a que había sido él quien señaló el problema con su nombre —, solo si necesitas ayuda con tu identificación, conozco a alguien que es bueno en esa clase de temas, nada ilegal desde luego.
—No es necesario, pero gracias por la oferta —Meiko hizo una pausa y respiró profundo antes de hablar —, mi verdadero nombre es Hinata Hyuuga y el motivo por el que cambié mi nombre fue para huir de un matrimonio arreglado.
Pese a que Sakura sabía del matrimonio arreglado de Hinata, lo había leído en varias revistas, y de su desaparición, también fue algo de lo que se habló en varios medios, nunca llegó a imaginar que ella fuera su compañera de departamento. Meiko era una joven que constantemente estaba trabajando, ya fuera en trabajos de medio tiempo o realizando los quehaceres de la casa, actividades que creyó incompatibles con la heredera de un poderoso imperio como lo eran los bancos del clan Hyuuga.
Decir que no estaba enojada sería mentira. Sakura sentía que Hinata había traicionado su confianza al haberle ocultado por tanto tiempo su verdadera identidad y sentía que no podría volver a confiar en ella sin sentir que le estaba mintiendo de nuevo. Se puso de pie sin importarle lo que pudieran pensar de ella y se retiró a su habitación. Estaba segura de que si continuaba más tiempo en esa habitación haría algo de lo que se arrepentiría en un futuro.
—Me voy a mi habitación, debo prepararme para la entrevista y estudiar para el próximo examen —fueron las últimas palabras que dijo antes de retirarse.
Sakura no mintió. En cuanto se encerró a su cuarto se dedicó a ambas actividades. Repasó los apuntes que Ino le había prestado y las anotaciones que ella había tomado en la charla que Tsunade les había dado. No salió para comer, convencida de que mantenerse trabajando la ayudarían a lidiar con el enojo que sentía.
Hinata golpeó su puerta y al no tener respuesta le dijo que le dejaría la comida en la puerta. Inicialmente Sakura consideró rechazarla, pero al final su estómago fue más fuerte que su orgullo y terminó cediendo. Se dijo que, si Hinata fue la que mintió, no debería ser ella la que se castigara a sí misma.
Pasarían varias semanas antes de que Sakura volviera a dirigirle la palabra a Hinata.
