Dipper peinaba a su querida Morgan, recogiendo su hermoso cabello en un perfecto chongo con ayuda de un lazo negro. Luego le recomendó que fuera a la sala para esperar a su padre y sus hermanos, ella sonrió y le dio un beso en su mejilla de despedida.
Dipper miró el hermoso vestido blanco que traía su hija para después disponerse a vestir a sus otros dos hijos.
Arreglo sus cabellos rubios y con una toalla húmeda les limpio la cara para ponerles un tierno traje de marinero.Al mayor, Jack le puso un traje color azul marino que podía ser confundido con negro. Mientras que Jason un traje de color amarillo, tan despampanante y radiante como el sol. Al terminar lo único que hizo fue arreglarse un poco sus cabellos castaños y humectarse la piel con una crema de olor a coco y almendras.
Con los gemelos en cada mano cerca de su pecho y parte del cuello, salió para dirigirse a la sala donde lo estarían esperando sus otros dos amores.
Jack estaba quieto y callado, sólo observaba con curiosidad cada rincón de los lugares, mientras que Jason se entretenía más con el suave pelo castaño de su papi, enredando sus deditos en ese pelo tan hermoso, le parecía divertido el cabello de Dipper, balbuceaba cosas que sólo Xólotl sabrá que.
Morgan esperaba sentada en un sillón de cuatro compartimientos de color negro carbón pero muy llamativo, o quizás brilloso era la palabra indicada. Su padre junto a ella con una sonrisa, al ver a su esposo cargando a sus otros dos hijos se puso de pie y se acercó para ayudarlo. Dándole un beso tierno en sus labios.
Se acomdaron en el sillón viendo de reojo al hombre frente suyo que preparaba la cámara.
—¿Seguro que es fotógrafo profesional? — preguntó el rubio con sus dudas y desconfianza. Apenas viendo de reojo el pelo plateado o quizás canoso del hombre.
—Gatito, dicen que es un novato pero en el poco tiempo ha demostrado lo hábil que es en el oficio. — le respondió con una de sus hermosas sonrisas llena de ternura. A Bill le exitaba que le llamará por ese apodo.
—Bueno, si tu lo dices.
—¿Ya están listos? — dijo el hombre llamando la atención de la pareja. Una voz calmada y clara. Sonriendo humilde.
—Por supuesto... — calló Bill al no saber el nombre del fotógrafo.
—Blind. Simplemente Blind. — le siguió él.
—Claro. Ya estamos listos. — dijo esta vez Dipper mientras daba unos últimos y rápidos arreglos a los trajes de los gemelos y el cabello de su hija.
—Entonces será en, tres, dos, uno... — y le siguió el sonido del flash.
La familia conformada por cinco integrantes miraban a la cámara con una sonrisa acogedora y un brillo en sus ojos que demostraba lo feliz que se encontraban. Muy felices de estar en un hogar como ése y que no les hacia falta nada más que sólo seguir viviendo.
La foto salió más que perfecta, aquel hombre que parecía de la tercera edad había hecho muy bien su trabajo.
En la foto se podía apreciar a la cálida y alegre familia Cipher, Bill y Dipper muy pegados mientras que cada uno sostenía en sus manos a uno de los gemelos. Morgan yacía a lado del castaño con su cabeza embrocado en su hombro .
En el fondo sólo se apreciaba una pared blanca más el contraste de unas luces que aunque en la fotografía no se notaba, atravesaban una ventana que estaba a un costado de la pared. Lo que más llamaba la atención aparte de los integrantes de la familia que relucían con sus sonrisas, era aquel marco que colgaba detrás de ellos en el centro de la pared.
Una bellísima pintura hecha a mano que mostraba un mimo con una sonrisa algo tétrica pero divertida, con esos colores tan sencillos que lo caracterizaban. Negro y blanco. Uno tan sombrío y otro tan deslumbrante. En su cabeza una boina. Su vista parecía tenerla fija al espectador, podrías sentir su mirada siguiendonte si lo llegaras a observar por un determinado tiempo.
En las palmas de sus manos frente a su pecho,sostenía y parecía dejar libre a un ave blanca. Tan blanca y pura, una paloma. Abría sus alas dando a entender que muy pronto iniciaría su vuelo.
Una fotografía familiar no hace mal a nadie.
Fin de la Historia.
