El momento de viajar a Rusia se acercaba y Víctor sentía por primera vez indecisión en su corazón. No era como si pudiera negarse a ir, pero el viajar significaba dejar de ver a Otabek por dos semanas y eso era demasiado, su corazón no lo soportaría, moriría en aquel viaje por no tener al amor de su vida junto a él, por no poder verlo ni sentirlo. De verdad lo necesitaba como al aire que respiraba.
—No seas exagerado y levántate del suelo —dijo Yuri a un adolescente platinado que estaba tirado boca abajo en el piso. Comenzó a moverlo con su pie para ver si seguía vivo.
—No puedo… moriré… —decía sin levantarse.
Estaba a punto de sacar de sus casillas al rubio, quien se debatía entre levantarlo a la fuerza o patearlo en el piso, pero recordó que él era el padre por lo que debía comportarse como tal— ve a hacer tu maleta o te quitaré el celular, incluso lo dejare acá y no lo llevaras al viaje.
Esperó un par de minutos y Víctor se levantó y fue hacia su habitación, su amenaza había dado resultado o al menos eso creía. En realidad Víctor solo había ido a morir a su cama ya que en la sala lo estaban fastidiando y no lo dejaban sufrir adecuadamente y es que era un adolescente enamorado, era normal sentirse de esa manera. Todo se sentía más exagerado de lo que era, además de que pensaba que nadie lo entendía, aunque muy dentro suyo sabía que no era cierto.
Víctor estaba consciente de que en realidad le había tocado una familia muy buena, fuera de que su madre los hubiese abandonado, su vida estaba llena de amor y ahora el doble al tener a Yuuri junto a ellos. El japonés también se había instalado por completo en su corazón y gracias a él sabía que su situación podría haber sido mucho más difícil y llena de discriminación. Por suerte tenía amigos como Chris a quienes no les importaba incluso si eras zoofilico, lo cual ya era bastante extraño.
—Vitya, te diría que solo son dos semanas, pero sé que el tiempo se hace eterno al no estar con quien quieres —le dijo Yuuri agachándose junto a la cama y acariciando los suaves y largos cabellos del menor. No se imaginaba como sería si hubiera tenido que separarse del rubio dos semanas y eso que él era un adulto, simplemente debería aguantarse, pero Víctor era joven y gracias a su edad tenía el derecho de hacer un berrinche.
—Es que él también tendrá vacaciones y quiero estar con él aunque sea una semana, para cuando volvamos el ya estará estudiando y trabajando nuevamente —explicó con voz triste, sabía que si seguían siendo novios tendrían una vida por delante, pero cuando estabas enamorado a esa edad, solo pensabas en el momento.
Yuuri lo entendía, había pasado por esa edad y sabía lo que sentía el chico, pero no sabía cómo solucionar su problema. No podía dejarlo quedarse porque Nikolai también querría verlo a él, de hecho lo más seguro es que en primer lugar quisiera ver al platinado antes que a nadie. Siguió acariciándole el cabello pensando en cómo solucionar el asunto, pero no se le ocurría nada más que video llamadas y esas cosas y aquello no era lo que quería el menor. Víctor no quería un contacto a larga distancia, quería besarlo y sentirlo, escuchar su voz cerca de su oído y conversar frente a frente.
El japonés terminó de empacar las maletas de Víctor, faltaban dos días para viajar, pero debían tener todo listo desde antes para que no olvidaran nada. Yuri estaba nervioso, empacaba para luego levantarse y dar vueltas en la habitación observando que más podía faltarles a la vez que pensaba en cómo se comportaría el abuelo con Yuuri una vez que lo conociera de verdad.
Yuuri intentaba mantener la calma del padre y el hijo, él era el único que al final estaba empacando todo de todos, terminando el día muy cansado y solo queriendo dormir con tranquilidad.
El día del viaje a Rusia, Otabek no pudo ir a despedir a Víctor, puesto que aún le quedaba una semana para salir a su propia jornada de vacaciones. El también estaba muy triste, pero sabía que nada podía hacerse, él no podía viajar a Rusia así como así, además de que ya tenían un tema a tratar sobre los padres de Víctor y el no quería agregarle más cosas. Esperaría con ansias las llamadas de su novio a pesar de la diferencia horaria, además de desear que el tiempo volara para tenerlo nuevamente en el país y poder abrazarlo, aunque fuera por poco tiempo.
Ellos lograrían hacer funcionar esto, porque si no podían superar aquellas cosas significaba que sus sentimientos no eran tan fuertes como pensaban y Otabek Altin no era alguien débil. No dejaría que esta relación se desmoronara sin antes dar todo de sí.
Víctor soltó un par de lágrimas silenciosas una vez arriba del avión, Yuuri se dio cuenta, pero no dijo nada, solo tomó su mano y acarició el dorso de esta para brindarle apoyo y mostrarle que como siempre, estaba ahí para él. Yuri por su parte decidió que lo más sano sería dormir en el viaje, pero no lo logró, por lo que comenzó a leer un libro del cual no entendía nada al no estar prestándole la atención adecuada ¿La razón? Yuuri había comenzado a acercarse a él, besando su cuello de vez en cuando en un intento de que le prestara atención, pero el rubio estaba intentando hacerse el fuerte.
Yuri terminó cediendo y besando al japonés después de darse cuenta que su hijo había caído dormido con los auriculares puestos. No eran besos demasiado subidos de tono, después de todo iban en un avión y no tenían donde hacer lo que a él le gustaría. Pensó en el baño, pero sería muy arriesgado e iban con un menor junto a ellos, ya llegando a Rusia podría saciarse al tomar el cuerpo de su pareja… en silencio. Estarían en la casa del abuelo por lo que tendrían más restricciones que en su casa, sobre todo porque no quería que a Nikolai le diera un ataque por escucharlos intimar, peor aún, a dos hombres en su casa.
Al llegar al aeropuerto tomaron un taxi hasta la casa del abuelo, llegaron de madrugada, pero Nikolai aún los esperaba despierto por lo que les abrió la puerta y recibió entre sus brazos al pequeño, ya no tan pequeño, Vitya. El menor tuvo la consideración de abrazarlo sin lanzarse sobre él o le rompería la espalda. El abuelo saludó a Yuri con un beso en la mejilla y cuando Yuuri apareció en su campo de visión lo reconoció de inmediato por las fotografías.
Nikolai le estiró la mano al japonés y este cortésmente la estrechó para luego sorprenderse al ser jalado a un abrazo cargado de afecto— bienvenido, muchacho —le dijo palmeando su espalda y dejando un beso en su mejilla. Yuuri tuvo la sensación de que aquellas palabras eran referidas a algo más que solo a su llegada a casa.
Estaban cansados, por lo que intercambiaron un par de palabras para luego irse cada uno a su habitación, Víctor y Yuri normalmente dormían en la misma, pero esta vez el abuelo le dijo que tenía otra cama en su propia habitación para que durmiera con él.
Los Yuris al ser pareja debían dormir juntos— ¿Estas seguro? —le preguntó el rubio aún algo nervioso porque su abuelo hubiese aceptado todo con tanta facilidad.
—Yuratchka, son pareja así que lo normal es que duerman en la misma cama —dijo con firmeza y nadie dijo nada más aparte de darse las buenas noches.
La primera semana pasó normal, Yuuri se había adaptado bastante bien al abuelo, cocinaban juntos y el mayor le enseñaba algunas cosas que solo él sabía porque eran recetas familiares. El japonés estaba muy atento a cada tip que el abuelo le daba, anotando a veces en una pequeña libreta para poder cocinar aquello en casa para su familia y que tuviera un sabor similar. Sabía que nunca sería igual.
Víctor seguía medio depresivo, salían a diferentes lugares, pero siempre estaba cabizbajo y el abuelo quería saber que le sucedía. Víctor ya le había hablado del moreno a su abuelo y este le había dicho que las cosas se solucionarían, que no debía ver todas las cosas como malas porque siempre había algo positivo.
—Lo sé, abuelo —le respondió dándole una leve sonrisa— gracias.
— ¿Sabes? En algún momento recordarás esto como una anécdota —comenzó a hablarle mientras paseaban todos juntos por un parque— algo que fortaleció tu relación, porque supieron esperarse y como te has comportado bien recibirás una recompensa, estoy seguro.
Su abuelo lograba hacerlo sentir mejor, en realidad no le hubiese gustado no venir a Rusia porque solo veía a Nikolai una vez al año y si hubiese desperdiciado ese viaje estaría en casa, con Otabek, pero lamentándose por no haber visto a Nikolai. No se puede tener todo en la vida y él sabía eso muy bien, por lo que se enfoco en pasarlo bien junto a su familia.
Yuri se sentía cómodo, el ambiente entre todos era agradable y su abuelo había aceptado todo realmente bien, aunque cuidaba de no besar a Yuuri frente a él ni en la calle, después de todo, Rusia era un país bastante homofóbico y si bien no le importaba lo que dijera el resto, no quería pelearse con alguien en frente de su familia. Solo los haría pasar un mal rato innecesario y aquel viaje había sido para conocerse y relajarse lo cual estaba resultando tal y como quería.
Dos noches antes de que cumplieran la primera semana en Rusia, Yuuri y el abuelo conversaron a solas un rato sobre Víctor y el cómo aún se veía un poco triste— no sé que debería hacer, entiendo lo que siente, pero ya estamos aquí. No puedo retroceder el tiempo y hablar con Yuri para que se quede en casa.
—Creo que Vitya se ha ganado su confianza ¿Qué tal si lo dejan devolverse a casa antes? —le dijo Nikolai mientras tomaban un té en la sala. Yuri estaba cansado por lo que había ido a dormir primero, dejando a las dos personas que más mimaban al platinado, juntos. Se arrepentiría luego de esa decisión.
— ¿Cree que Yura quiera? —preguntó algo nervioso, sabía que el rubio no aceptaría aquello, después de todo significaba que estaría con Otabek a solas.
—No te preocupes por eso —le palmeó la espalda mientras le hablaba— yo arreglare las cosas, Yuratchka tendrá que escucharme, además si ellos quieren hacer algo lo harán con o sin ustedes cerca —lo sabía por experiencia, él también fue joven y negar las cosas resultaba peor luego.
Con eso en mente, Yuuri se sentía más tranquilo, ya lo habían decidido y Víctor regresaría antes a casa. Solo faltaba que convencieran al rubio.
࿂Continuará࿂
