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Para la segunda hora de entrenamiento, Deborah y Prince reorganizaron de nuevo el grupo de quinto dividiéndolos en cuatro grupos, que combatieron dos contra dos acorralados unos por otros. Les propusieron que a la media hora intercambiaran papeles.

Después Deborah marchó a charlar con Valerie y Andrew, para decidir los otros tres guerreros que participarían en el escarmiento, entre ellos el chico de séptimo que le gustaba, y los citó a todos en el despacho de Prince después de cenar.

Mientras tanto, él habló brevemente con Alice, para proponerles que también intercambiaran los grupos que combatían media hora después. Luego esperó a que Deborah acabara. "Ya pasan de las once y media, al final, apenas vamos a luchar menos de media hora." Pero volvió enseguida.

-Qué eficiente eres, Deborah.

-Me moría de ganas de luchar contigo, va a ser fantástico después de lo que acabamos de hacer. Se me ha pasado la resaca por completo, me has dejado como nueva. Eres un dios del sexo.

Combatieron hasta las doce, lo pasaron genial. Volvieron a la sala de reuniones con el resto de comandantes, comentaron los resultados y Prince avisó también a los de cuarto y sexto que intercambiaran grupos a mitad del tiempo. Los de sexto ya lo habían hecho, por iniciativa de Julia. ("Magníficos. Los mejores comandantes, combinación de dos casas.")

La pareja Rave comentó que los chavales de cuarto estaban encantados con la nueva manera de organizarse, les parecía mucho más divertido hacerlo así, y los comandantes de años superiores que los guerreros más mayores lo consideraban un acierto, pues era así como se solía combatir en enfrentamientos reales.

("Y todo gracias a buscar comandantes alternativos para quinto. Qué gran equipo formamos. Ya se me ha pasado toda la desazón por el incidente de ayer, gracias a Deborah y al éxito que ha tenido la nueva idea para la instrucción. Ahora confío en lo que dice Alice. Venceremos, el Universo está de nuestra parte.

Por cierto, mañana vamos al abeto. He de pensar mi meditación. Esta vez sí voy a pedir cosas. Que no muramos ninguno este verano.")

Fueron a almorzar, por fin con calma. Pudo dedicar un rato a Ariel, después charló con Lauren en privado, contándole todo lo de Deborah. Ella se alegró mucho por ambos, pero no le relató lo que había visto, lo único que le comentó fue que, en efecto, Jack se había puesto celoso.

("No me cuenta nada más para que yo no se lo cuente a Deborah y la delate. No lo haría, pero me parece bien que lo haga así. Ya me enteraré cuando hagamos la Unión, me llega con lo que me ha contado Deborah.")

Por fin hablaron con Lily un poco más y le contaron parte de lo que Lauren había leído en los maléficos. ("Así tiene toda la tarde de domingo para asumirlo y recuperarse, no hay clases y puede charlar con Cecile y Remus, decirles que se lo ha dicho Albus, y tampoco se entera de noche y le roba el sueño.")

Volvieron a casa y subió a su dormitorio un rato, para hacer tiempo mientras la gente salía a sus obligaciones, observando el Mapa. "Ahora casi todos van a la Biblioteca, se acercan los exámenes, excepto algunos que siguen de resaca y se quedan descansando en los dormitorios.

Entre ellos Audrey. Debió verme con Deborah y se emborrachó con sus amigas para olvidar las penas, quizá incluso se lio con algún chico, incluso con su novio al que dejó. Alguien a quien he metido en un lío y ahora he hecho daño. Cómo me embrollo.

Mejor, así también me baja del pedestal y no se enamora de mí, porque yo no lo estoy de ella en absoluto, y menos todavía después de haber descubierto a alguien tan especial como Deborah."

Cuando la Sala se quedó vacía, bajó. Deborah ya lo esperaba en su rincón y se vincularon para hablar. Ella le comunicó los nombres de los otros tres guerreros elegidos. George, el chico de sexto que acudió al último entrenamiento de La Guardia que hicieron en el Bosque, Brooke, una chica de séptimo, y Paul, el que le gustaba.

-Muy buen gusto, Deborah. No es guapo pero me parece muy serio, y es el mejor guerrero de la casa después de mí.

-Por supuesto que lo de que sea guapo no me importa, no a estas alturas de la vida. Tú tampoco lo eres, y sin embargo, eres irresistible en cuanto se te conoce.

("Wow… qué sincera es.")

-Gracias por el cumplido, Deborah. Tú eres ambas cosas, guapa e irresistible por tu personalidad, te lo vas a ganar de inmediato. Voy ayudarte a conectar con él. En el próximo entrenamiento pediré a los Longbottom que lo dejen libre y que te entrene él la mitad del tiempo y yo la otra mitad. ¿Qué te parece?

-Genial, Prince. Él también se verá honrado y reconocido por estar siendo el maestro de una comandante, eso en cierto modo nos hará estar a la par, que es lo estoy buscando, alguien a mi altura, por eso prefiero que sea mayor que yo, más maduro. Ojalá estuviera todavía en algún año inferior y tuviera opción con alguien dos o tres años mayor.

-Espera entonces a comprometerte al año próximo. Vendrán aurores a formarse también en Oclumancia y Magias Ancestrales.

("Así me da tiempo a convencerla de que se quede conmigo.")

-Ah, ¿sí?

-Sí. No te lo había contado porque el plan todavía no está en marcha, pero ya está aprobado por Albus. Jack y yo nos pondremos en contacto con ellos este verano a través de su tío. ¿Conoces a su tío?

-Por supuesto que lo conozco, de toda la vida, desde niña. Yo también he salido por Londres con ellos y nos hemos encontrado a menudo en reuniones familiares.

-¿Y es más fiable que Jack?

-Desde luego que sí. Él sí tiene buen criterio.

-Maravilloso. Porque será él quien elija a los aurores a quienes conviene comunicar los secretos.

-Pues ahora que lo dices, su tío no está casado y apenas tiene veinticinco. Quizá sería bueno para mí.

("Sigue empeñada en buscarse otro.")

-Pues quedaremos este verano también con él, siempre que no te importe ver a Jack.

-Bueno, si tú estás presente no me importa en absoluto, con no hacerle caso ya está.

("Wow… No le importa estar con Jack con tal de estar conmigo. Buena señal.")

-Entonces saldremos también todos juntos por Londres, así conectareis. Os emborracháis juntos, como nosotros anoche. Celebraremos tu cumpleaños, también con los Gryff.

-Muy buena idea, Prince.

("Se me acaba de ocurrir una idea, la llevo a tocar el piano, así la encandilo más todavía.")

-Una auténtica serpiente nunca rechaza una fiesta. ¿Te gusta la música?

-Por supuesto que me gusta.

("Bien…")

-¿Me acompañas a la Sala a tocar el piano?

-¿Tocas el piano? – asombrada.

("Bien…")

-Estoy aprendiendo. Me está enseñando Cecile. Por el momento sólo sé una canción.

-¿Cuál?

-'Wish you were here' de Pink Floyd.

-Wow… es fantástica. Ya saliste de la pecera, Prince.

("Todo el mundo me dice lo mismo cuando la menciono. Es mi canción.")

-Sí, salí, gracias a vosotros.

-¿Quieres que vaya a buscar a Valerie y Andrew? Les encantará escucharla también, y así no nos arriesgamos a ir solos.

("Ay… yo quería ir solo con ella.")

-Me sabe mal que los molestes, están en la Biblioteca, estudiando. Ayer pasaron toda la tarde aprendiendo a ocluir.

-Bueno, pero será un rato. Se la tocas y que se vayan, luego volvemos los dos solos.

("Vale, eso sí. Luego demandamos un dormitorio y nos lo hacemos en una cama.")

-Vale, ve entonces. Mientras tanto vigilo el Mapa.

Hicieron así. Deborah fue a la Biblioteca y mientras tanto Prince buscó a los maléficos en el Mapa. Los Rave estaban en la Biblioteca también, los Gryff en su casa. "Vale, están separados, no planean hacer nada juntos. A ver qué hacen los Rave cuando vean el movimiento de Deborah, Valerie y Andrew."

Esperó a que salieran de la Biblioteca y llegaran al corredor que conducía a las mazmorras. "Nada. O no los han visto o simplemente no se interesan por ellos, y también están bastante lejos de Lily y los Gryff, y la Biblioteca está llena de Slys. En ese aspecto no hay peligro."

Dobló el Mapa para seguir viendo el séptimo piso. Un par de minutos después llegaron sus amigos. Entregó el Mapa a Deborah.

-Hay que vigilar a los Gryff. Los Rave están en la Biblioteca.

-Sí, ya los he visto.

("Claro, a ella no se le escapa una. Y Valerie y Andrew es la primera vez que ven el Mapa y no dicen nada. Slys discretos.")

-Vamos a la Sala, donde entrenábamos en un principio, esta vez hay que demandar 'Aula de estudio completo de solfeo y piano'.

-¿Es la Sala de Menesteres? – le preguntó Valerie, muy interesada.

-Sí, es la Sala de Menesteres. Pero debe continuar siendo un secreto, porque de otro modo la usaría cualquiera para cualquier cosa, como hago yo.

-Qué callado te lo tenías, Prince – le dijo Andrew.

-Por supuesto, porque no es múltiple. Si alguien la está usando, no se puede entrar.

-Vaya…

-Sólo la conocíamos siete personas. Ahora nueve, mi número, y espero que no pase de ahí.

-Por supuesto, mantendremos el secreto.

-Vamos entonces, hasta el tercero tranquilos y luego por el pasadizo. En fila de a dos, con Deborah y yo delante y vosotros en la retaguardia, y por el pasadizo voy yo delante, luego Deborah y vosotros detrás. No pierdas ojo a los Gryff, Deborah, vamos muy cerca de su casa.

-Desde luego que no, Prince.

-Vamos allá.

Formaron y salieron. Subieron hasta el séptimo, los maléficos Gryff no se movieron de su Sala. Demandaron y entraron.

-Wow… vaya piano – dijo Valerie.

-La amiga de Lily me está enseñando a tocarlo – dijo Prince.

-Sí, Cecile, la conocimos ayer por la mañana. Te quiere mucho.

-Y yo a ella. Es extraordinaria.

Prince comenzó a preparar el piano.

-Bueno, esto no es demandar la Sala de Menesteres para cualquier cosa, realmente merece la pena – comentó Valerie, emocionada.

-Ya te digo que sí, a ver si os gusta lo poco que sé. Sólo conozco una canción y todavía no sé cantarla a la vez.

-No nos digas cuál es, a ver si la reconocemos – dijo Andrew.

("Por supuesto, Deborah no les ha contado nada, quería darles una sorpresa.")

-Yo creo que sí lo haréis, es muy famosa. Yo me enteré de que existía en Semana Santa.

Se sentó al piano y comenzó a tocar. A los dos compases, Andrew exclamó, emocionado.

-¡Wish you were here! ¡La pecera! ¡Es tu canción!

("Todo el mundo me lo dice.") Él los miró sonriendo, sólo un momento para no interrumpirse. La tocó completa sin cantar. Cuando acabó le dijo Valerie:

-¿No has intentado cantarla a la vez todavía?

-No.

-Puedo cantarla yo. La sé.

-Yo también la sé – dijo Andrew.

-Y yo – dijo Deborah.

("Todo el mundo la conoce, es muy famosa, Lily y yo vivíamos en la inopia con respecto a la música, hay que remediarlo este verano.")

-Pues cantadla mientras toco.

-Yo canto muy mal – dijo Andrew.

-Yo también – dijo Deborah.

-¿Qué importa eso? – preguntó Prince.

-Sí importa – dijo Valerie – Porque es difícil de cantar y tú la tocas muy bien.

-Bueno, bueno, no es para tanto.

-Sí lo es, le pones mucho sentimiento.

("Vaya… estupendo.")

-¿Y tú no te atreves, Valerie?

-Sí, yo sí me atrevo. Dale.

Prince tocó y Valerie cantó.

-Wow… Valerie, cantas genial.

-¿Verdad? Me encantaría cantar en un grupo.

-Estaría bien formar un grupo, con gente de casa. Podríamos tocar en las fiestas del colegio.

-Sí, estaría genial.

-También podríais tocar en los bares muggles de Londres - dijo Andrew.

-Pues es cierto. Este verano ya no, ya no nos da tiempo, pero quizá para el siguiente – dijo Prince.

-Hay que empezar a planearlo, porque tendrán que aprender a tocar más instrumentos – dijo Valerie.

-Pues buscad gente de sexto y menores que les guste la música y estén dispuestos a sacrificar algo de tiempo en aprender, y comenzamos el año próximo.

("Sé que a Jack le encantaría, pero lo dejo a su elección. Después de lo de ayer, deben estar dolidos con él, estaba solo en la Biblioteca. Sin embargo con Deborah y conmigo no lo están en absoluto, a pesar de lo que hicimos. Quien sabe la bronca que tuvieron anoche o esta mañana también, pues Jack estaba muy suave cuando me ha despertado, y creo a Deborah cuando dice que se puso celoso de ella, Lauren me lo ha confirmado. Ahora que la ha visto conmigo, la aprecia.")

-Vuelve a tocarla, Prince, e intentas cantarla conmigo, te resultará más fácil que si lo haces solo – dijo Valerie - Sigue concentrado en el piano y vas cantando los retazos que puedas.

-Vaya, Valerie, no se me había ocurrido y es muy buena idea. ¿Queréis que convoque unas sillas para que os sentéis?

-Yo me voy a quedar en pie, Prince, es mejor para cantar.

-Si me dejas sentarme contigo a la banqueta, queda la otra silla para Andrew – dijo Deborah.

("Qué mona. Quiere estar cerca de mí y ya no se corta delante de sus amigos. Para ellos también debió ser muy tierno despertarnos anoche, los dos dormiditos en la silla, y llevarnos a la cama, nos desvistieron y todo. Qué majos. Cómo me alegro de haber venido con todos.")

-Claro, Deborah, siéntate conmigo.

-Así te veo tocar.

Se instalaron. Valerie se quedó en pie. Prince tocó y comenzó a cantar cuando Valerie lo hizo. A veces se interrumpía, para no perder la concentración en el teclado. ("Sí que es difícil de cantar a la vez que la tocas, qué bien que Valerie me está ayudando un montón.") Cuando acabaron, Andrew le dijo:

-Prince, cantas fantástico. Mejor que Valerie.

-¡Vaya, hombre! – le dijo ella, recriminándoselo – Si mi propio novio no me valora, ¿quién lo va a hacer?

-Perdona, pero es un hecho patente – muy seguro de sí mismo - Tú cantas muy bien, pero él lo hace mejor todavía. Le pone más sentimiento y tiene una voz preciosa.

("Vaya, vaya…")

-Es cierto, Prince. Cantas muy bien – admitió Valerie.

-Supongo que ésta me sale tan bien porque me siento muy identificado con la letra – dijo Prince.

-Sí, seguramente es por eso también.

-A mí también me ha encantado – le dijo Deborah - Lo haces genial. ¿Hay algo para lo que no valgas?

("Me siento abrumado por tanta admiración, no la merezco, esto es innato, apenas me ha costado esfuerzo. Voy a admitir la gran carencia que tengo.")

-Sí, soy muy ignorante, no tengo idea del mundo muggle. Ayer, una chica de tercero tuvo que explicarme dónde está Roma. ¿Qué os parece?

("Ninguno me responde. Es vergonzante.")

-Y vaya manos preciosas tienes – continuó Deborah – Es espectacular verte moverlas sobre el teclado.

("Qué mona. Sacándome del aprieto y aprovechando para hacerme otro cumplido, delante de sus amigos. Pues yo también se lo voy a hacer. Que vayan aprendiendo los Sly a decir lo que sienten. Valerie y Andrew están mucho más predispuestos a ello, no ocultan sus emociones, supongo que porque se hacen mucho bien uno a otro, también se llevarían genial con los Gryff. Qué bien que los conocieron ayer, aunque fuera en circunstancias tan desafortunadas. Ya estaremos todos juntos en verano. Qué ganas de que llegue el verano.")

-Tú sí eres preciosa, Deborah, por dentro y por fuera.

("Le ha dado vergüenza, qué mona. No le da vergüenza decirme a mí y sí que le digan a ella. No está acostumbrada a los cumplidos, no es una niña mimada.")

-Tócala otra vez, Prince – ésta fue Valerie – Juntos de nuevo, hasta que te salga entera.

-Me sabe mal que estéis perdiendo el tiempo en esto. Estabais estudiando.

-¿Qué dices, perder tiempo? – exclamó Valerie, casi exasperada – La hora mejor aprovechada de la semana. Me estás haciendo feliz, echo mucho de menos la música en el colegio.

-Sí, yo también – dijo Andrew – No me parece tiempo perdido en absoluto.

-Traje una radio de casa – dijo Prince - En el Bosque se escucha.

-Sí, lo recuerdo – dijo Valerie – La tenías cuando entrenamos allí el primer día con La Guardia.

-Os la puedo dejar. Vais hasta el claro donde estuvisteis ayer aprendiendo a ocluir siempre que queráis y la escucháis.

-Vaya, nos encantaría, Prince.

-Así os devuelvo un poco el favor que me vais a hacer. Es un gran sacrificio aprender a ocluir.

-Para nada, Prince – dijo Andrew – Nos consideramos unos privilegiados, estaremos mucho mejor preparados para la guerra.

-Gracias por apreciarlo.

-Venga, dale, no me aguanto las ganas de cantar – dijo Valerie, ansiosa.

("Valerie es muy emocional y expresiva, podría haber sido Gryff. Qué ganas de conocer su horóscopo también, y el de Andrew. Están los tres encantados. Valerie por cantar, Andrew porque la adora y admira un montón y le encanta verla hacer cosas, como el viernes en el entrenamiento, y Deborah por lo mismo conmigo. Un nuevo grupo afín. Iremos los cuatro juntos cuando toque llevarlos al abeto.")

-Allá voy.

Prince y Valerie continuaron tocando y cantando, una media hora larga, hasta que él consiguió cantarla entera con ella sin perderse. Lo hicieron un par de veces más y luego ella le dijo:

-Venga, ahora tú solo, atrévete. Si te pierdes me reengancho contigo – animosa.

-Vale.

Tocó y cantó solo. Le salió a la primera. ("El ritual de la cueva. He de llevarlos a todos también. Cuánto trabajo.") Los tres le aplaudieron, se murió de la vergüenza. ("Mi primer aplauso.") Deborah lo abrazó. ("Qué mona, cuánto me quiere.")

-Eres maravilloso, Prince – le dijo Valerie – Un artistazo.

("Y ella sabe bien de lo que habla, canta genial. Mis amigas, Cecile, mi profesora de piano, y Valerie, mi profesora de canto. Qué suerte tengo.")

-Ha sido gracias a ti, Valerie, tú me has enseñado.

-No te minusvalores, vales mucho. ¿Cuándo comenzaste a tocar?

-El mismo fin de semana que os conocí.

-¿Qué dices? – muy asombrada.

-Lo que oyes. Las dos primeras semanas venía casi a diario, pero desde la semana antes del follón sólo lo he hecho dos o tres veces por semana, cuando me escapaba con Jack después de cenar.

-Wow… Es alucinante. En poco más de un mes. Tienes muchísimo talento.

-Parece que sí.

-Tócala otra vez. Tú solo.

Lo hizo.

-La última, juntos de nuevo. Dalo todo, yo también lo haré.

Lo hicieron, cantaron a dúo, poniendo toda su alma en ello. Acabaron llorando los cuatro. Quienes estaban sentados se levantaron y se dieron un abrazo de cuatro, mimos y besos.

("Cómo los quiero, a todos, y ellos a mí. Y he vuelto a hacer llorar a Deborah, la que llevaba años sin llorar. Cuánto bien nos estamos haciendo todos. Qué ganas de vincularme con ellos. Me los llevo al espejo.")