Cierto día Rin y Jaken buscaban comida. Como ya era costumbre, Rin cantaba y preguntaba cosas a Jaken, éste en cambio renegaba y maldecía que su amo lo enviara a cuidar a Rin, a su parecer, ella podía ir sola, o con la compañía de Ah-un bastaba. Rin contemplaba el hermoso paisaje mientras tarareaba una canción, hasta que una duda surgió en ella y claro, tenía que resolverla.

Rin: Oiga señor Jaken.

Jaken: ¿Qué pasa niña?

Rin: Usted, ¿Cómo conoció al amo Sesshomaru?

Jaken: (se detuvo, su expresión cambió de inconformidad a nostalgia). Aaaaah, lo recuerdo cómo si hubiera sido ayer... En aquél entonces yo comandaba decenas de ejércitos, yo fui uno de los conquistadores de las praderas Musashino, una de las batallas fue con una de esas criaturas sobrenaturales que estaban invadiendo una montaña de la región este, su cabecilla resultó ser una sacerdotisa maldita, admito que fue una oponente difícil de derrotar... yo la atacaba pero ella logró capturarme, me atrapó entre sus garras y estaba a punto de devorarme.. en ese momento apareció el amo Sesshomaru y con gallardía y seguridad le dijo: "apártate, me estorbas", como era de esperarse la criatura no hizo caso, el amo muy molesto le gritó: "te dije que me estorbas, ¿Qué no entiendes?" y un poder empezó a emanar de su mano derecha, era su látigo con el cual atacó a aquella bestia, logró cortarle el brazo donde me tenía sujeto... fue tanta su molestia que acabó incluso con otras decenas de seres sobrenaturales que nos atacaban, eso con un sólo movimiento. En gratitud por salvarme la vida yo le grité a mi ejército que se hicieran a un lado y lo dejaran pasar y me incliné ante él, mis hombres hicieron lo mismo, levanté la mirada y lo vi caminar frente a mí, realmente admiré esa personalidad, era un demonio tan imponente que decidí seguirlo, algunos intentaron impedirlo pero les dije que se olvidaran de mí y no me buscaran nunca más... lo seguí por varios días y le rogué que me aceptara como uno de sus sirvientes, como era de esperarse él no me dirigía la palabra y ni siquiera una mirada, yo no me rendí así que continué siguiéndolo... cierto día llegamos a una cascada donde él se detuvo y de dentro de ella sacó esté báculo y me lo lanzó, me dijo que si sabía usarlo me podría quedar con él, yo acepté gustoso ese obsequio y le pregunté cuál era su nombre... "Soy Sesshomaru"... mi señor Sesshomaru... Desde entonces he permanecido a su lado...

Rin: (bosteza) Aaaah es una historia muy larga señor Jaken.

Jaken: ¡No me digas que no pusiste atención!

Rin: Si, lo escuché todo... Me alegra que el amo Sesshomaru le salvara la vida y lo rescatara de esa sacerdotisa mala.

Jaken: Si, por ello le estaré agradecido por siempre, él me salvó de ella.

Rin: El señor Sesshomaru es un héroe.

Jaken: Lo es... por cierto niña, ¿tú cómo lo conociste? Aquél día que te salvó de la muerte él parecía ya conocerte... yo le pregunté pero jamás respondió.

Rin: Aaah pues verá... ese día era mi cumpleaños, era el tercer cumpleaños sin mi familia, para no estar triste salí al bosque a buscar flores... entonces lo vi recostado en el suelo, parecía estar herido, pensé que me atacaría, pero no lo hizo... supe que necesitaba ayuda así que le llevé agua y comida... él la rechazó y me dijo que no lo hiciera, pero yo no quería dejarlo solo... yo en muchas ocasiones estuve enferma y sola, sé lo triste que es y no deseaba que nadie pasara por eso... incluso intenté robar un pescado para llevarle, pero los aldeanos me descubrieron y me golpearon... al día siguiente el amo Sesshomaru me preguntó qué me había pasado, pues vio los golpes en mi cuerpo... yo me sentí muy feliz porque al fin alguien se había preocupado por mí... regresé muy feliz a la aldea, pero al llegar los lobos atacaron y mataron a todos, yo corrí para huir, iba lo más rápido que podía hacia donde estaba el señor Sesshomaru, pero tropecé y los lobos me alcanzaron, me mordieron y era muy doloroso... luego todo era oscuro y unos pequeños seres trataban de encadenarme sin que yo pudiera hacer nada, desaparecieron, y cuando abrí los ojos estaba en los brazos del amo Sesshomaru... Sabía que en la aldea no había nadie vivo, y aunque lo hubiera no deseaba regresar, por eso lo seguí.

Jaken: Niña tonta, el amo no necesita ayuda de nadie.

Rin: Lo sé, pero no podía dejarlo solo.

Jaken: Me sorprende que no te matara, debió estar muy débil.

Rin: ¿Por qué dice eso señor Jaken? El amo no me mataría, yo sólo quería ayudarlo.

Jaken: *Porque eres humana* Rin ¿Por qué no querías regresar a la aldea?

Rin: Las personas me trataban muy mal señor Jaken. Desde que mis padres murieron nadie se había preocupado por mí... Hasta que conocí al señor Sesshomaru.

Jaken: Entiendo... ambos le debemos la vida al amo Sesshomaru.

Rin: Siii, él me salvó de morir.

Jaken: Pero si tu estabas bien muerta, yo te vi.

Rin: ¿Qué? ¿En verdad?

Jaken: Si Rin, cuando llegamos a donde estabas ya tenías un rato muerta.

Rin: Entonces... ¿el señor Sesshomaru me salvó de la muerte?

Jaken: Así es, tienes suerte de que su padre le dejara a colmillo sagrado.

Rin: ¡El señor Sesshomaru me revivió!

Jaken: Si niña.

Rin: ¡El señor Sesshomaru no quería que yo muriera!

Jaken: En realidad, él sólo deseaba probar el poder de su espada.

Rin: Pero impidió que yo muriera.

Jaken: Porque eras la única criatura que estaba cerca de ahí.

Rin: No, el amo Sesshomaru no quería que yo muriera.

Jaken: Si es lo que quieres creer...

Rin: Señor Jaken, el amo Sesshomaru ¿También salvó a Ah-un?

Jaken: ¿Eh? Que yo sepa Ah-un fue un regalo de su padre.

Rin: ¿Es verdad Ah-un? (El dragón asiente).

Jaken: Aaaay ¿por qué no me crees mocosa?

Rin: jajajaja no se enoje señor Jaken.

Jaken: Cómo no me voy a enojar chiquilla, si haces que me sienta el peor mentiroso del mundo.

Rin: Mire señor Jaken, un árbol de fruta.

Jaken: Vaya, ya era hora.

Rin con ayuda de Jaken recolecta frutas y regresan con Sesshomaru.