Conforme las semanas pasaban, Alastor descubrió muchas facetas de Angel que aunque a primera vista parecían muy naturales en él, eran parte de su actuación por aparentar que la vida era un estornudo para él. Él chico tenía muchos problemas y Alastor lidiaba con ellos tanto como podía.
Resultó que Angel era muy demandante. Y justo en ese momento, Alastor por fin había conseguido escapar del chico. No era alguien de demostrar mucho lo que sentía y hacía un esfuerzo sobrenatural por estar tanto como le era humanamente posible alrededor de Angel, pero hasta él tenía un límite y lo acaba de pasar hace exactamente cinco minutos cuando la oferta del blowjob volvió a surgir.
Y ahora estaba ahí, recargado contra una pared suspirando pesadamente porque de haberse quedado un instante más con Angel, le hubiera dicho que si, para su sorpresa o descuido, se había vuelto débil al chico, demasiado débil; tanto así que lo hubiera dejado con tal de complacerlo.
—Debo estarme volviendo verdaderamente loco —comento para si mismo recargando la cabeza totalmente en la pared.
—¿Alastor? —la voz de Vaggie le hizo separarse de golpe de la pared. La miro y parpadeo un par de veces.
—¡Hola, preciosa Vaggie! —dijo fingiendo demencia.
Vaggie sonrió sarcásticamente al verlo antes de cruzarse de brazos.
—¿Te encuentras bien? No es como que me importe, pero puedes asustar a más de uno si te ven hablando con la pared —comentó divertida mirando la sonrisa cansada de Alastor.
—¿Puedo hacerte una pregunta? —preguntó pasando por alto el comentario de la chica. Le había surgido una duda y quería una segunda opinión.
—¿Sobre? —inquirio aun cruzada de brazos.
—Sexo.
Vaggie entonces puso la cara más seria que pudo poner en ese momento, porque eso hubiera sido lo último en pensar qué le preguntaría y se estaba aguantando las ganas de reír.
—No se de que manera pueda ayudarte —se sincero al ver la mirada expectante de Alastor—, ¿estás seguro que quieres hablar de eso y no de Angel? He notado que últimamente es más asfixiante que de costumbre.
—De ambos, porque uno no viene sin el otro —obvio volviendo a recargarse contra la pared—, y eso que has visto bombón, se llama abstinencia.
Vaggie se tapó la boca con una mano. Eso era increíblemente divertido, no lo negaría, radio demon derrotado por un actor porno.
—¿Han hablado sobre el sexo? —preguntó después de un momento.
—¿Cuenta como platicar las insinuaciones y rechazos de por medio? —al decirlo ladeo un poco la cabeza.
Vaggie enarco una ceja antes de reírse abiertamente en su cara.
—Más bien me refería a consentimiento y apreciación —aclaró tras ver a Alastor sonreír más abiertamente por escucharle reír—, ¿sabes a lo que me refiero verdad?
—¿Imponer límites?
Vaggie de pronto sintió como si estuviera hablando con un niño.
—Exacto —suspiro suavemente antes de acercarse un poco a Alastor. Con los días había descubierto que no era tan mala compañía, si Charlie no estaba cerca, era casi como si él viviera para molestarla cuando su novia estaba presente—, para que una relación funcione es necesaria la comunicación, ya sabes, saber que está dispuesta o no a hacer la otra persona por ti.
—¡Yo le he dicho eso a Angel! —dijo enderezandose—, le he dicho que estoy abierto a opciones, pero necesito tiempo... yo... yo no hago el sexo... si lo llego a intentar, me gustaría que él piense que hacemos el amor y no solo coger por coger.
De pronto Vaggie se sintió como una terapeuta de parejas, Alastor se estaba quejando, realmente se estaba quejado. Y eso le hacía sentir tan fuera de lugar, nunca se imagino en una situación así.
—Él sigue pensando que yo lo necesito, que me hace un mísero favor por pensar que... —de pronto se callo, se llevó una mano al mentón y luego se rió—, ¿por qué retruenos sigue pensando que necesito acostarme con él? —gruñó de pronto sin comprender.
—¿Eres un abuelo acaso? —rió al decirlo ganando que Alastor ensanchara más la sonrisa—, lo que tu necesitas, bueno, lo que necesitan es una muy buena charla de pareja.
Alastor comenzó a reír.
—Eso sería una mala idea en este momento.
—¿Por qué? —preguntó alargando la e en busca de que entendiera su punto.
—Quiero demostrarle a Angel que no necesitamos de lo carnal para estar en una relación, él insiste en que sí y de alguna manera, ahora pienso yo también que si —dijo de forma atropellada confundiéndose él y de paso a Vaggie.
—¡Espera, espera! —levantó ambas manos al decirlo—, ¿quieres acostarte con Angel?
—No. Quiero decir, algo más sutil Vaggie —aclaró suspirando pesadamente.
Vaggie asintió lentamente con la cabeza.
—Ustedes dos, en serio necesitan hablar —se rió al decirlo—, llevan cerca de un mes saliendo, me sorprende no haberte visto charlando con la pared antes.
Alastor le dedicó una mirada de advertencia.
—Gracias por el consejo linda.
—¿Qué tal si hablan de lo que él está dispuesto a ceder? —dijo inmediatamente, no quería que un Alastor enojado se desahogará con ella, conocia sus mañas—. Digo, por lo que me dijiste, no siento que Angel está poniendo de su parte.
Alastor abrió la boca para defenderle pero la cerró inmediatamente, no podía negar que Angel se la había pasado buscando su cariño todo el tiempo, sin embargo seguía tomando y fumando, salía de vez en cuando y volvía drogado; ni hablar del aspecto sexual, en el cual se sentía asediado por la insistencia de éste en el tema.
—Tal vez —sin más se dió la vuelta y comenzó a caminar.
Vaggie quiso decirle algo más pero la mirada en el rostro de Alastor no la dejo. Se miraba como si acabara de descubrir algo que no quería saber.
Se compadecía un poco de ambos. Alastor podía ser muy obstinado, no le podías pedir a una persona que nunca había sentido que de pronto fuera todo amor y al mismo tiempo, no podías hacer de la noche a la mañana que una persona activa en más de un sentido, comenzará a ser estable. Todo llevaba un proceso.
Solo esperaba que ese par lo lograra, no quería admitirlo pero de alguna manera, le hacían bien al otro.
