Buen Día. Espero que estén muy bien todas y todos los que leen esta historia conmigo
Bueno, hoy toca capítulo especial de Linda Locura, pero, a pesar de ser algo especial, tiene muchas cosas importantes para los próximos capítulos. Ya saben como funcionan estos extras: Eli es la que narra todo pero no está ahí; solo embellecerá más la historia que le contaron.
Disfruten mucho el capitulo.
XXII
Extra: La obra de teatro y la linda chica.
—Vamos. Salgamos a tomar un poco de aire —La mirada de Nico se apaciguo. Una hermosa sonrisa maternal iluminó su rostro.
Esa fue la última vez que vi a Nozomi tan alterada. ¿Después? Pues claro que sabes lo que pasó. Ella me sorprendió haciendo una hermosa obra de teatro. Fue la obra más hermosa que jamás haya visto, porque sabía que involucraba todos sus sentimientos, todo su trabajo y todo su esfuerzo.
Antes de continuar, quiero que escuches y prestes atención a todo por lo que se esforzó Nozomi; aquella fortaleza individual que poco a poco nacía dentro de su pecho.
Desde siempre, había visto a Nozomi con una cierta fragilidad. Para mí, solo era una niña pequeña. Ya muy lejano estaba de mi entendimiento el hecho de que solo se comportara como una niña pequeña por algo que le ocurrió en el pasado. Mientras los días pasaban, esa mentira que tanto eco hacia dentro de mi cabeza comenzó a ser una realidad. Ahora entendía porque la abuela de Nozomi me lo dijo una vez: que yo sentía pena por su nieta; que me mantenía junto a ella solo por lo que le pasaba. En mis ojos solo contemplaba a Nozomi como un pedazo de cristal, en un eterno jardín lleno de peligros para ella; cristal que fácilmente se podría quebrar.
Quizás por eso Nozomi se molestó antes de hacer la obra; quizás fue por eso su enojo al punto de quebrarla. Nozomi no era débil como yo pensaba, sino que era muy determinada y fuerte. Me costaba aceptarlo porque, desde el principio, esta historia era sobre ella y sobre como yo la ayudaba. No cabía dentro de mi cabeza que pudiera ser diferente. Que Nozomi pudiera caminar con sus propios pies.
Bueno, pues esta parte de la historia sólo irá de ella; como siempre. Es la historia de cómo construye sus pasos despacio y ese adentra a un terreno del que le es imposible salir; el terreno peligroso y sinuoso de sus propios recuerdos.
Cuando Nico y Nozomi salieron del salón, Nozomi caminaba por el pasillo con grandes zancadas haciendo que, apropósito, sus pasos se escucharan más cuando chocaban con el suelo. Aún refunfuñaba por lo molesta que estaba conmigo.
—Esa idiota, idiota Elichi… —Lágrimas salían de sus cristalinos ojos verdes y, por cada palabra, pequeños hipidos se escuchaban entre sus sollozos.
—¡Nozomi, espera! —Nico corría detrás de ella, desesperada por alcanzarla—. ¡Que me esperes te digo!
—No tienes que venir, Nicochi. A ti también te odio porque me pegaste.
—Lo hice solo porque te estabas comportando como una niñita malcriada —Espetó Nico con molestia—. ¿Qué pretendías ahí? ¿Decirle a todo el mundo lo que tienes con Eli? ¿Acaso te golpeaste la cabeza o algo?
—¡Qué te importa! Nozomi hace lo que quiere. Puedo hacer todo lo que yo quiera. No necesito tu aprobación —Nozomi se detuvo de pronto y agachó la cabeza; su mirada se perdió en el suelo del pasillo—. Además… —Su voz, que parecía calmada, pronto resonó como un trueno; atrayendo la atención de las chicas que pasaban a su lado—. ¡Deja de decir que soy una niña! —Gritó encolerizada, mientras todo su rostro se ponía rojo de furia.
—Pero eres… —Nico se acercó un par de pasos hacia ella. Sabía que no llegaría a nada si le llevaba la contra, pero en ese momento ni ella tenía claro el cómo actuar—. Eres solo una ni… —Nico detuvo sus palabras, al ver como los hombros de Nozomi se levantaban y temblaban—. ¿Nozomi? —La voz preocupada de Nico consumió un efímero momento—. ¿Estás bien?
Al principio, al escuchar esta historia, no pude evitar sentirme insuficiente al no haber notado cómo se sentía Nozomi. Pero comprendía que, aunque lo hubiera sabido, no hubiera hecho gran diferencia. Ya que yo estaba muy concentrada con las elecciones y Nozomi seguro que tenía cientos de cosas en su cabeza en ese momento. Puedo decir con certeza que, si me involucraba mucho con ella en ese momento, las cosas hubieran salido peor.
Despacio, se dio la vuelta, con la cabeza aún agachada. Sus mejillas estaban rojas y de sus ojos brotaba un cristalino manantial de lágrimas. Nico se acercó hacia ella, pero apenas si dio un par de pasos cuando…
—Oigan, fuera del camino —Una voz familiar puso alerta a Nico, mientras que Nozomi, suavemente, se volvía hacia la voz que la había interrumpido—. Oh, eres tú…
—Ustedes… —Nico frunció el ceño, viendo detenidamente el rostro burlón de la chica pelinegra frente a Nozomi. Detrás de la pelinegra, también estaba su amiga de cabello castaño—. ¿Ustedes siempre están juntas? Parece que están unidas como siamesas —Las dos chicas se pusieron rojas por el inoportuno comentario de Nico.
—¿Quién te crees como para decir eso? ¿Tú eras? —La chica pelinegra se puso a la defensiva, pero parecía menos intimidante con el rostro impregnado de carmesí.
—Nico. Sabes, si quieres molestar a alguien deberías al menos aprenderte su nombre —Nico sonrió maliciosamente—. ¿Y ustedes son?
—Reina y Kumiko, idiota —dijo la chica castaña, viendo sobre el hombro de Reina a Nico—. ¿Cómo puedes olvidar nuestros nombres si tratamos de golpear a tu amiguita hace tiempo?
—Lo siento, no suelo recordar cosas sin importancia —La sonrisa de Nico se hizo más grande en su rostro, provocando el enojo de las dos chicas.
—Y bien, ¿se van a quitar de en medio? —Dijo Reina, mientras veía a Nozomi de reojo—. ¿Qué es lo que le pasa ahora? —Nozomi veía fijamente a las dos chicas, con sus ojos cristalinos y empapados en lágrimas.
—No es de tu incumbencia —Quizás guardando toda la paciencia que tenía, Nico pasó por un lado de las dos chicas, caminando lento junto a Nozomi.
—Espera. ¿Tú la hiciste llorar? —Pregunto Kumiko, incrédula—. Pero pensé que eras su perro guardián —La mirada de Nico se encendió en llamas. Solo yo conocía esa mirada cuando se molestaba, ya que era parecida a la de su madre, y de verdad conseguía intimidar.
—Repite eso… —Musitó entre dientes—, y te juro que no quedara un solo diente en tu boca antes de que termines de decirlo.
—¡Eh! —Reina se acercó a Nico—. No me asustas, sabes. He escuchado que hablas más de lo que utilizas tus puños.
—Ah, ¿sí? —Nico esbozó una sonrisa intimidante—. Pues podrías ir a mi salón y preguntarle a la representante de la clase el tipo de cosas que hago por proteger a Nozomi.
En ese momento, Nico parecía bastante molesta como para detenerse. Veía a Reina y a Kumiko con furia. Podría jurar que, si alguna de esas dos decía otra cosa, las cosas no hubieran salido nada bien. Sin embargo, las cosas no pasaron a mayores porque una suave voz las detuvo.
—N-No… —Nozomi se estrujaba los dedos de las manos, nerviosa por lo que pasaba a su alrededor—. No pelen. L-Las amigas no se pelean entre sí. Así que… —Nozomi bajó la mirada. Parecía que se había dado cuenta de lo que decía y, al hacerlo, lágrimas comenzaron a bajar más rápido por sus mejillas y suaves sollozos le impedían seguir hablando—. No pelen.
—E-Espera… —Reina, impactada por el comportamiento repentino de Nozomi, olvidó por completo su enojo y retrocedió un par de pasos—. N-No tienes que…
—No tienes que llorar así —El llanto de Nozomi se hizo más estruendoso, al punto de parecer de verdad una niña pequeña—. Tranquila, no queremos pelearnos, ¿verdad, Reina? —Dijo Kumiko, un poco nerviosa por no saber controlar la situación.
—S-Sí. Solo estábamos hablando un poco. Tampoco es para tanto.
—Nozomi… —Nico se acercó a ella y la atrajo hacia su cuerpo en un suave y dulce abrazo—. ¿Tienes algo que decirme? —Entre sollozos, lo único que Nozomi pudo hacer fue asentir con su cabeza—. De acuerdo. Vamos afuera para poder hablar.
—¿T-También van a venir Kumiko-chan y Reina-chan?
—¡¿Qué?! —Gritaron tanto Nico como las dos nombradas.
—¿Para qué quieres que vengan?
—¿No van a venir con nosotras? —Nozomi hizo un puchero, con amenaza de seguir llorando aún más fuerte.
—¡Iremos, iremos, pero deja de llorar! —Gritó Reina con cansancio. No sabía en la que se había metido.
Las cuatro chicas caminaron por el pasillo, un poco desconcertadas por todo lo que había pasado. Nozomi se limpiaba las lágrimas con ímpetu. Poco a poco sus sollozos dejaban de resonar, dejando por fin tranquila tanto a Nico como a las dos chicas que las seguían detrás.
Las cuatro salieron del edificio escolar y se acercaron a la jardinera que estaba más cerca de la entrada; una que tenía un enorme árbol de cerezo seco por el otoño. Cuando las cosas por fin se tranquilizaron, las tres chicas, desconcertadas, comenzaron a verse mutuamente; ninguna sabía cómo empezar a hablar.
—Hace mucho que no nos veíamos —No hizo falta siquiera intentar hablar, ya que la primera en hacerlo fue Nozomi—. Nozomi no les agradeció la vez que me ayudaron cuando fui mi lugar espiritual —Una tierna sonrisa apareció en su rostro.
—¿Recuerdas eso? —Dijo de pronto Reina. Los ojos de Nozomi se abrieron grandes; era difícil saber su respuesta con esa expresión de sorpresa en su rostro—. No fue nada. Es más, no teníamos por qué ayudarte. De verdad nos metiste en problemas esa vez.
—¿Quieren que les recuerde quien comenzó con eso? —Dijo Nico entre dientes, esbozando una sonrisa cómplice ante lo que decía Reina.
—¡Sí, fue divertido! —Dijo Nozomi—. Me hubiera gustado hablar más con ustedes. Pero supongo que tenía mucha, mucha prisa.
—¿Supones? —Kumiko negó con la cabeza— Bueno, no importa. Parecía que te escondías de Ayase. ¿Todo salió bien con ella ese día? —Nozomi agachó la cabeza ya que, el solo hecho de nombrarme en su conversación, le traía recuerdos dolorosos de hace unos momentos atrás; en ese momento parecía estar muy sensible.
—¿No me digas que te hizo algo malo otra vez? —Dijo Reina al ver la mirada decaída de Nozomi—. Pensé que se llevaban bien.
—B-Bueno… —La voz de Nozomi temblaba y su semblante parecía distante y nostálgico—. Creo que le dije algo muy feo.
—¡¿Tú?! —Gritó Kumiko sorprendida—. Podría habérmelo imaginado de ella. Pero que tú digas eso.
—No es verdad —La voz maternal de Nico interrumpió cualquier comentario—. Nozomi no hizo nada malo, y tampoco la densa de Ayase. Es solo que…
—Claro que le dije algo horrible —Nozomi levantó la mirada, buscando con sus cristalinos ojos a los de Kumiko y a los de Reina—. Me peleé con mi amiga.
—Vaya… —Reina miró hacia otro lado. La mirada de Nozomi la ponía un poco nerviosa, y no era porque le molestara, sino que se sentía arrepentida de todo lo que podría decir. Era como si las pupilas puras de Nozomi consumieran todos sus pensamientos—. No me puedo imaginar que eso pase.
—Saben. Estaba muy, muy enojada —Nozomi infló las mejillas y se llevó las muñecas a los ojos, para poder limpiar las últimas lágrimas que se deslizaban por su rostro— ¿Ustedes han estado muy, muy enojadas, al punto de quererse golpear la una a la otra? —Tanto Kumiko como Reina se miraron y esbozaron una sonrisa cómplice.
—Creo que entendemos ese sentimiento.
—Pues yo me sentía mucho más enojada que eso. De verdad quería hacerle mucho daño a Elichi, porque… —La mirada de Nozomi decayó—, porque últimamente no me hace caso. Siempre está en las nubes, diciendo que tiene que trabajar para el puesto de la presidencia del consejo estudiantil. Ni siquiera me defendió cuando mis compañeras de clase me molestaron. Ni siquiera hizo nada contra la malvada representante de la clase. Solo se le quedaba mirando como si… —Nozomi se mordió el labio inferior y comenzó a temblar—. ¿H-Han sentido como si su corazón doliera cuando la persona que quieren ve a otra persona? —La pregunta sacó de balance a las tres chicas que escuchaban a Nozomi—. Pues yo…
—¡Espera, Nozomi! —Intervino Nico, antes de que Nozomi dijera algo innecesario—. ¿Estás segura que quieres contarles lo que pasó a ellas?
—No me importa que lo sepan. Ellas son mis amigas —La sonrisa que le dedicó a Nico se desvaneció tan rápido como había llegado—. Sé que no le harán nada malo a Nozomi porque yo confió en ellas.
—N-No… —Reina y Kumiko agacharon la mirada—. No deberías de hacer eso… Después de todo, nosotras te molestamos y te dijimos cosas horribles.
—Eso debe de ser porque estaban enojadas con Nozomi, al igual que yo estaba enojada con Elichi. Saben, era tanto mi enojo que casi digo algo que de verdad lastimaría a Elichi. Pero, gracias a Nicochi, no lo dije. Así que creo que entiendo un poco lo que sentían cuando le dijeron a Nozomi todas esas cosas feas.
—Si lo dices de esa forma —Kumiko sonrió un poco, aunque las palabras de Nozomi la había puesto nerviosa—, perecería como si de verdad te hubiéramos hecho algo muy malo.
—Pero eso se quedó en el pasado —Nozomi por fin sonrió sinceramente, cautivando a las dos chicas frente a ella—. Saben, cuando Nozomi le decía esas cosas malas a Elichi, sentía como su corazón se oprimía con dolor. Aun me duele un poco, pero gracias a que están conmigo, escuchándome, ya me siento un poco mejor —Sus cejas se arquearon con determinación—. Siento que le hice algo muy malo a Elichi y quiero arreglarlo.
—Pues lo único que tienes que hacer es ir y decírselo a ella. Seguro que te perdona —Kumiko se sentó a su lado, con tranquilidad, quitándose todos los nervios que sentía al hablar con Nozomi—. Entiendo lo que sientes en un momento así —Volvió su mirada a Reina y ambas se sonrieron—. Yo también lo he sentido. Y sé, de entre todas las cosas, que lo mejor es hablarlo con ella.
—Lo sé. También lo pensé. Pero creo que ya no podré hablar normalmente con Elichi —Nozomi apretó los párpados—. Tengo miedo de que me odie.
—Es normal sentirlo —Esta vez Nico se acercó a ella y se sentó a su otro lado—. Lo que le dijiste hasta a mí me sorprendió. Entiendo que tengas miedo de disculparte. Quizás las cosas no sean como lo eran antes.
—Ya los sé. Es por eso que me siento muy triste —Por más que retuviera las lágrimas, de nuevo empapaban los ojos de Nozomi—. No sé qué hacer. Tengo miedo de que ya no me vuelva a hablar.
—Eso es imposible —Dijo Reina, quitándole importancia a sus palabras—. Esa chica parece muy terca, no creo que una pelea como la que tuvo contigo la detenga. Es solo que está muy ocupada ahora y seguro que tiene la cabeza llena de cosas por hacer.
—¿Pero entonces qué hago? Quiero disculparme con Elichi, pero no sé cómo.
—Qué te parece si nos dices cómo empezó todo. Así quizás te podremos ayudar —Kumiko la miró con tranquilidad, incluso Nozomi se cautivó al ver esos dulces ojos color ámbar.
—P-Pues bueno. La primera vez que me sentí muy enojada, fue cuando ella ni siquiera me apoyó cuando quería hacer una obra de teatro para el festival escolar —Nozomi volvió a sonreír animadamente—. Quería que toda la clase hiciera una linda obra de teatro, donde todas pudiéramos participar. Pero Elichi solo se puso a discutir con la representante de la clase. Sentí como si me dejara de lado y tenía muchas ganas de pegarle. Se comportó como una tonta.
—B-Bueno… —Reina miró nerviosa hacia otro lugar, al escuchar la tonta razón por la que se había enojado en primer lugar—. Es probable que estuviera pensando en otra cosa.
—¡Pero Elichi siempre piensa en mí! Es por eso que me hizo enojar aún más. Pensé que, si decía algo de la obra de teatro, Elichi diría que la haría conmigo. Pero, en lugar de eso, solo dijo que estaba ocupada con lo del consejo estudiantil. Y después, cuando era la hora de irse a casa, ella dijo que me fuera sola. ¡Sola! Tenía mucho miedo de hacerlo porque Elichi siempre había estado a mi lado. Después de eso, intente todos los días llamar su atención, pero ella, ella… —Nozomi presionó sus puños contras sus rodillas. Su rostro mostraba molestia verdadera— Es una tonta
Las tres chicas que escuchaban la historia se vieron con complicidad, porque seguramente coincidían en una cosa.
—Tú tuviste la mayor parte de la culpa —Dijeron las tres al mismo tiempo.
—¡¿Qué?! ¡Eso es imposible! Nozomi no hizo nada malo.
—Bueno quizás, por la forma en la que nos lo cuentas, pienses que no tuviste la culpa. Pero… —Nozomi miró a Reina con peligro de volver a comenzar a llorar. Sus pupilas temblaban e inflaba las mejillas con molestia; se veía muy linda—. Tienes razón, Ayase tuvo la culpa.
—¡¿Verdad que sí?! —Nozomi se cruzó de brazos y miró hacia otro lado—. Fue su culpa desde un principio. Pero yo también me siento mal por eso, así que quiero disculparme adecuadamente. Pero no sé cómo. Tengo miedo.
—Pues no se otra forma de hacerlo más que hablarlo, Tojo-san —Nozomi volvió su mirada a Kumiko, con sus ojos llenos de reproche.
—No me gusta que me digan así —Nozomi infló sus mejillas. Parecía que empezaría a llorar otra vez.
—E-Esta bien. Lo siento, lo siento.
—Nozomi, deja de jugar con ellas… —Nico lanzó un suspiro, cansada de ver como Nozomi chantajeaba a las dos chicas con su ternura—. Sólo ve con Eli y discúlpate, es sencillo y te prometo que no te va a odiar.
—No, esa no es una buena idea —Nozomi miró hacia el cielo. La copa del árbol sobre ellas dejaba que los rayos del sol se filtraran entre las últimas hojas secas que no habían caído al suelo.
Nozomi permaneció en silencio, viendo los rayos de sol entre las hojas; sintiendo y oliendo la dulce brisa del otoño. Después de unos segundos, sus ojos se abrieron grandes y una sonrisa apareció en su rostro, parecía que por fin se le había ocurrido algo para solucionar las cosas.
—¡Ya se! —Gritó de repente, haciendo que las tres chicas le prestaran atención—. Tengo una idea maravillosa para hacer que Elichi me escuche —Reina y Kumiko la veían atenta, mientras que Nico ponía cara de repulsión; parecía ser la única que sabía lo que se aproximaba.
—Esto no va a acabar bien —Susurró Nico, haciendo que las dos chicas que miraban a Nozomi sintieran un poco de su terror.
—Ya que Elichi no quiso hacer una obra conmigo, la haremos nosotras cuatro —Kumiko y Reina tardaron un par de segundos en procesar las palabras de Nozomi, pero, cuando lo hicieron…
—¡Imposible! —Gritaron al mismo tiempo.
—Claro que no lo haremos.
—No podemos ayudarte con eso. ¿Y porque nosotras en primer lugar?
—Porque todas somos amigas —obvió Nozomi
—Ni loca, no haré lo que tú digas —Reina retrocedió y le dio la espalda a Nozomi.
—Pero tenemos que hacerlo, por el bien de Elichi.
—Yo no pedí ayudarla a ella.
—Pero… —Reina volvió su mirada a Nozomi, parecía que volvería a llorar—. Pero si lo hacemos juntas, será muy divertido —Algunas lágrimas se deslizaron por las mejillas de Nozomi.
La presión que ejercía Nozomi en ese estado era muy fuerte incluso para Reina, al punto de hacerla temblar; Nozomi era aterradora cuando usaba sus encantos para lograr lo que quería. Por más que Reina trataba de desviar la mirada, alguna fuerza extraña impedía que lo hiciera. Su rostro se puso rojo, a tal punto que parecía que retenía la respiración. Pero Nozomi la seguía mirando de la misma manera; con ojos de cachorrito pidiéndole algo a su amo.
—E-Eso no…
—Por favor… —Dijo suavemente, con una malicia más siniestra que ninguna, ya que era completamente adorable.
—H-Haz lo que quieras —Dijo por fin Reina, después de ceder ante la presión de Nozomi—. Pero no quiero actuar, ni decir cosas tontas y complicadas.
—¡De acuerdo! –Dijo Nozomi con ánimo; sin escuchar realmente las peticiones de Reina—. Las cuatro haremos la mejor obra de teatro de la historia. Será para demostrarle a Elichi que yo también puedo trabajar muy duro como ella.
Y realmente no se puede decir que no trabajaron duro. Los días siguientes comenzaron a planear la obra de teatro, detalle por detalle. Nozomi estaba a cargo del guión y de la dirección y, juzgando a como era, se lo tomó realmente en serio. Día tras día practicaban en casa de Nozomi. Ella se esforzaba por corregir cada pequeño detalle, al punto de parecer obsesivo. Si había cualquier pequeño error, ahí estaba Nozomi para regañar a las otras tres chicas hasta que lo hicieran bien. En ese momento, la linda chica se transformó en una aterradora tirana.
Nozomi pasaba la mayor parte del tiempo metida en la obra de teatro. Cuando no estaba estudiando en la escuela, salía rápidamente y buscaba a Kumiko y a Reina para que, acompañada de Nico, fueran a ensayar a algún lugar que encontrarán en la escuela. Es por eso que yo la veía muy poco.
Se la pasaba planeando todo lo que tenía que hacer. Incluso el vestuario era parte de su trabajo. Ella misma haría su propio disfraz, y acordaron que cada quien haría el suyo. El problema era que Nozomi en ese momento no veía otra cosa que no fuera la perfección, así que, como era costumbre en esas semanas, Nozomi se enojaba mucho si algo no salía de acuerdo a lo que ella decía. El vestuario también terminó por hacerlo ella ya que, en palabras de Nozomi: «Nico-chan, Kumiko-chan y Reina-chan eran unas tontas cuando se trataba de coser dos pedazos de tela».
Los días continuaban avanzando y Nozomi estaba más que obsesionada con la obra, al punto de que los inevitables desvelos llegaron un día, cuando, según Nozomi, las demás chicas no estaban comprometidas a esforzarse por la obra. Esto obviamente causó estragos en la moral de las otras tres chicas, las cuales pensaban que se esforzaban ya lo suficiente con todos los trabajos que les daba Nozomi.
—D-Deberíamos descansar un rato, ¿no creen?
Ese fue el gran error que casi arruina todo el trabajo que con tanto empeño habían logrado. Todo comenzó con esas simples y válidas palabras; rellenando el espacio silencioso en el departamento de Nozomi donde ensayaban últimamente. Todas estaban cansadas después de tanto actuar, de tanto repetir y de tanto preparar las cosas para la obra, pero las tres chicas más hartas de todo eran las que menos les importaba complacerme o disculparse conmigo. Y no podía se les podía culpar, ya que ellas habían sido arrastradas por los caprichos de Nozomi, después de todo.
—Tienes razón, Kumiko. Se está haciendo muy tarde y prometí que no llegaría tarde a casa esta vez.
—¿Se van ya? —Nozomi estaba sentada frente a las tres, con un aspecto realmente particular. Decir que se tomaba la obra demasiado en serio era poco al ver cómo incluso se vestía como una directora de películas—. Pero aún estamos calentando.
—¿Calentando? —Dijo Nico. Se le veía tan exhausta como a sus dos compañeras—. Llevamos más de tres horas sin descanso, repitiendo diálogo tras diálogo, sin siquiera sentarnos. Sabes, Nozomi, esto fue divertido al principio, pero ahora comienza a ser una verdadera molestia.
—Pero si no has hecho la gran cosa —Dijo Nozomi haciendo un puchero y frunciendo el ceño—. Solo has estado parada sin progresar mucho. Sigues cometiendo errores muy tontos.
—Pues para tu información, esos errores tontos, como tú los llamas, son porque he estado parada estas tres últimas horas. ¡Estoy harta de esto! —Nico se cruzó de brazos— Ni siquiera tengo que estar parada según el guión —Dijo entre dientes.
—Pues no me interesa. Por tu culpa, Nicochi, seguiremos tres horas más.
—P-Pero tenemos que regresar a casa —Kumiko miró a Nozomi, preocupada por su comportamiento—. Sabemos que quedan pocos días para el festival, pero creo que no lograremos nada si seguimos con este ritmo.
—¿A qué te refieres? Yo creo que solo son muy malas actrices porque no se esfuerzan lo suficiente —Nozomi sonrió ante lo que decía, como si con eso fuera a mejorar el humor de todas en un segundo—. Si trabajamos más y más, podremos hacer una obra de teatro muy linda que haga que Elichi me perdone por todo lo que le dije.
—El punto es que, si seguimos así, solo conseguiremos que Ayase te odie más —Reina, harta de ver como la situación no iba a ningún lugar, se dejó caer de rodillas al suelo—. Yo me rindo por hoy.
—¿Te rindes? —Nozomi miró hacia otro lado—. Que mediocre. No pensé que mis amigas fueran así —Reina podía ser paciente y, sí, en ocasiones se encendía cual llama de un fósforo, y esa era una de esas ocasiones. La chica de cabello negro no dudó en acercarse a Nozomi con peligro.
—En primer lugar, Tojo, yo no soy tu amiga, ni alguien a quien puedas atraer con tus jueguecitos. La única razón por la que estamos haciendo esto es porque no quiero deberte nada, así que cierra la boca antes de que…
—¿Antes de que qué? —Nico se acercó a Reina por la espalda, con los brazos cruzados y con una mirada estática y sin expresión aparente—. ¿Qué le harás?
La tensión entre esas dos era casi palpable, al punto de que el ambiente se hizo más pesado en tanto sus miradas seguían entrelazadas. Pero, a pesar de la forma autoritaria e intimidante con que la veía Nico, Reina no se intimido esta vez. Al contrario, una suave sonrisa y una risa cortaron ese largo y denso silencio creado entre las cuatro.
—En este momento, creo que haría lo mismo que tú le quieres hacer —Los ojos de Nico se abrieron grandes por la sorpresa—. Pero dejaré que tu reacción conteste a la pregunta.
—Creo que todas estamos muy hartas de todo este asunto, es mejor que…
—¿Me quieren golpear? —Nozomi se levantó lento de su asiento. Su mirada estaba ensombrecida y su cuerpo templaba plácidamente, como si una suave brisa espectral la golpeara—. ¿Tantas ganas tienen de golpearme?
Las tres chicas retrocedieron al ver el rostro de Nozomi. Pocas veces, o casi nunca se le veía así. Es más, ni siquiera estaba ahí para verle el rostro, pero supongo que era la primera vez que se comportaba de esa manera.
—Pues si tantas ganas tienen de pegarme, háganlo. –Los labios de Nozomi se movían lentos con cada palabra que decía—. Pero yo no me voy a detener en hacer la obra de teatro. La empezamos juntas y la terminaremos de la misma forma —Nozomi se quedó en la misma posición unos segundos, su voz se había apagado repentinamente como si no existiera—. Entonces, ¿lo harán? Si tantas ganas tienen de hacerlo, entonces…
—¿Estás loca? —Nico se acercó a ella y la tomó de los hombros, para después ocultar la cabeza de Nozomi en su pecho—. ¿Qué demonios estás diciendo, Nozomi? —La voz de Nico parecía desesperada, preocupada al escuchar a Nozomi comportarse así por primera vez—. No digas esas cosas. Tú no eres así. Tú solo eres…
—Una niña… —Musitó Nozomi. Al tenerla tan cerca, las palabras susurradas de Nozomi golpearon fuerte en el pecho de Nico—. Solo una inútil niña que no pude hacer nada por ella misma.
—O-Oigan… —Kumiko miró hacia otro lado, nerviosa por la situación—. Se está haciendo muy tarde, y todas estamos muy irritables y cansadas. Dejémoslo por hoy, ¿quieren?
—Tienes razón —Nico tomó de la cabeza a Nozomi y le acarició tiernamente el cabello—. Seguiremos con el ensayo mañana —Despacio, agacho la mirada para poder ver el rostro de Nozomi, parecía que se había tranquilizado solo un poco—. ¿Estás bien con eso?
Nozomi, sin decir una sola palabra, solo asintió despacio con la cabeza. Parecía que aún estaba enfadada, pero ya no se atrevía a decir otra cosa. Incluso ella sabía que, si decía cualquier cosa, haría que todo su trabajo se desperdiciara.
Tanto Kumiko como Reina tomaron sus cosas, procurando ser lo más silenciosas que podían, y salieron del departamento de la misma forma, sin decir nada, sin siquiera despedirse adecuadamente. Nico permaneció a lado de Nozomi un rato más, solo hasta que se sintió segura de que de verdad se había tranquilizado.
Cuando la casa quedó vacía, y solo ellas dos quedaban en la sala, Nico por fin rompió ese imperturbable silencio que se había creado entre las dos; silencio solo opacado por el latido del corazón de Nozomi, las respiraciones de ambas chicas y el viento de otoño que mecía las blancas cortinas de las ventanas en el departamento.
—¿Te sientes mejor? —Nozomi no contestó, solo se limitó a asentir con la cabeza—. ¿Segura?
—Sí, ya te lo dije, Nicochi —Nico esbozó una fugaz sonrisa, ya que parecía que la Nozomi que conocía volvía de donde quiera que se hubiera ido.
—¿Quieres hablar de lo que pasó? —Nozomi negó con la cabeza—. ¿Por qué?
—¿Por qué? —Despacio, Nozomi se apartó de lado de Nico y la miró unos segundos a los ojos.
No me encontraba ahí, pero puedo imaginarme el sentimiento que vio Nozomi en los ojos de Nico. Lo había visto mucho últimamente: era ese sentimiento solitario que se mezclaba en ese par de orbes carmesíes. Supongo que incluso ese sentimiento llegó a conmover un poco a Nozomi en ese momento. No lo sabía con seguridad, pero podía notar que Nico se preocupaba mucho por ella, al punto de dar todo de sí por hacer que Nozomi fuera feliz.
—¿Nicochi —Sin dejar de verla, solo los labios de Nozomi se movieron como una ola en el mar; plácidamente, al punto de ser tranquilizante—, te puedo decir algo?
—¿Es acerca de Eli? —Nozomi asintió con la cabeza—. Te preocupas mucho por ella, ¿no crees?
—Claro que lo hago. Ella es mi mejor y más grande amiga —Nico sonrió con sinceridad, haciendo que Nozomi también lo hiciera.
—Si ella es tu mejor amiga, ¿yo que soy? —Dijo Nico fingiendo reproche.
—Oh, tú eres más como mi hermana menor.
—¡¿Menor?! —Nozomi dejo salir una suave risa.
—Claro, yo soy la hermana mayor, tú y tus hermanitas son mis hermanas menores —La sonrisa, antes imperturbable en el rostro de Nozomi, comenzó a decaer, hasta volverse una simple mueca llena de incertidumbre—. Por tanto, Elichi es mi mejor amiga —Nozomi apretó los párpados—. No, incluso más que eso.
—¿Más que eso? —Nico trató de fingir incredulidad, pero dentro de ella, sabía muy bien a lo que se refería Nozomi. Incluso a mí me costaba pensar cuándo fue que se enteró de lo nuestro. No creo que hayamos sido tan obvias.
—Sí, yo quiero a Elichi como papá quiere a mamá —Nico miró los ojos de Nozomi, un brillo hermoso resplandecía en ellos, tan deslumbrante como una flama; tan hermoso como los rayos del sol del ocaso—. ¿Crees que es raro? —Nico sonrió ante la inocente y repentina pregunta.
—Para nada… —Dijo como quitándole importancia al asunto—. Sé que Eli es muy importante para ti, al punto de hacer todo esto por ella —Nico señaló a su alrededor, a los restos de tela desperdigados del vestuario de la obra y a la utilería que estaban utilizando antes de que sus otras dos compañeras se fueran—. Te estas esforzando como nunca lo has hecho. Es por eso que cedí cuando dijiste que te querías disculpar de esta forma.
—¿Crees que estoy siendo egoísta? —Nico lanzó una repentina risa.
—¡Mucho! Tanto que me cuesta verte actuar de esta forma —Nozomi inflo las mejillas desaprobando lo que decía Nico— Pero si ser egoísta te ayuda a acercarte a lo que quieres, creo que está bien —Los ojos de Nozomi brillaron al escuchar las palabras de Nico.
—Gracias, Nicochi. Y perdón por ser tan egoísta en ese caso —Nozomi se acercó tiernamente a Nico y descansó de nuevo su cabeza contra el pecho de la menor.
—No solo te tienes que disculpar conmigo —Nozomi volvió su mirada a Nico—. También con esas dos chicas que se fueron tan molestas. Sabes que también se están esforzando solo porque se los pediste. Si quieres que todo salga bien, tienes que descansar también. Has estado trabajando mucho últimamente.
—No descansaré hasta que Elichi me perdone.
—Sé que eso no le tomará mucho —Nico vio con vehemencia el rostro de Nozomi—. Nozomi… —Su voz era como un firme hilo, delgado pero firme—, ¿te puedo decir algo más?
—¿Algo como qué? —Nozomi rió maliciosamente—. Se trata de que Nicochi quiere a Maki-chan como papá quiere a mamá —Ante lo dicho, el rostro de Nico se puso enteramente rojo. Desesperada, sacudió la cabeza y miró con reproche a Nozomi.
—¡Claro que no! ¡Eso es imposible! —La seriedad en su rostro volvió y esperó unos segundos, donde el suave ulular del viento entraba por la ventana.
»Sabes, Nozomi. Yo de verdad confió en Eli… —Nozomi levantó su cabeza y entrelazo su mirada con Nico una vez más.
—¿Confías en ella? —Nozomi trató de sonreír, pero, por alguna razón, no podía entender porque lo hacía; tampoco comprendía lo que quería decirle Nico—. Claro que sí. Elichi es muy confiable y me ha ayudado mucho. Puedes confiar mucho en ella porque es responsable y por eso la quiero mucho.
—No es solo por eso —Nico miró hacia la ventana del apartamento, hacia las cortinas que se mecían suave y dulcemente con el viento—. De verdad confió mucho en que te pueda ayudar.
—Ya lo hace.
—No solo con cosas simples —Aquella mirada de Nico regreso, la mirada triste, melancólica y vehemente—. Deseo de verdad que pueda ayudarte con todo lo que te pasa.
—¿A-A que te refieres? —Nozomi esbozó una suave sonrisa y rió nerviosa, no entendía nada de lo que decía Nico, y es por eso que le causaba más incertidumbre y molestia dentro de ella—. ¿De qué hablas, Nicochi? —Rió de nuevo, nerviosa y sin saber cómo continuar hablando—. No digas eso, no entiendo lo que dices —Su voz comenzó a temblar… y suaves sollozos comenzaron a salir desde su garganta—. No entiendo. Nozomi no entiende lo que dices.
—Nozomi… —Nico se acercó a ella y la cobijó con sus dos brazos—. A partir de mañana, tratare de ayudarle a Eli con su trabajo —Nico sentía como el cuerpo de Nozomi se estremecía entre sollozos incontrolables; sollozos que no sabía porque salían de su boca— Ella también se está esforzando sola.
—¡¿Pero y la obra?! —Nozomi miró incrédula a Nico, son sus dos ojos empapados en inentendibles lágrimas— ¿Qué va a pasar con ella?
—Seguiré ensayando igual de duro, solo por ti —Nico sonrió, pero por dentro su pecho se contraía dolorosamente—. Tengo un papel pequeño ¿verdad? Así que no pasa nada si ayudo a Eli con su trabajo.
—Pero… —Nozomi se llevó las muñecas a los ojos y enjuagó el resto de las lágrimas que salían de ellos— D-De acuerdo… —Dijo tranquilamente— Dejare que le ayudes un poco. Ella también se está esforzando, ¿verdad?
Nico presionó con fuerza el tembloroso cuerpo de Nozomi, hasta que ese momento, extrañamente pasajero y melancólico, se fue perdiendo con el tiempo. Despacio, como si el viento se lo hubiera llevado, tan tranquilamente como si fuera una llovizna pasajera, haciéndolo inexistente de un momento a otro.
—No solo ella se está esforzando, Nozomi… —Musitó Nico, lo suficientemente bajo, procurando que Nozomi no la escuchara—. ¿Acaso también olvidaste eso?
…
Faltaba poco para el día del festival y, un poco menos tensas, las cuatro chicas continuaron trabajando en la obra de teatro. No hubo descansó ni un solo día, pero en cierto punto Nozomi ya no parecía una tirana con deseos de que todo saliera bien. Ahora al menos dejaba respirar a las tres chicas que poco a poco se iban adecuando a lo que les pedía Nozomi. Sin embargo, ella no descansó ni un poco, siguió casi igual, trabajando duro día y noche porque quería que todo saliera bien.
Los días siguientes, Nico me ayudó mucho cuando se ofreció a repartir volantes conmigo, mientras que Nozomi trabajaba en los últimos retoques de la obra.
Por fin había llegado el día del festival y todo estaba listo para la obra. Las cuatro pensaban hacer que la obra de Nozomi fuera todo un éxito. Las cuatro parecían preparadas para entrar en escena en cualquier momento, preparadas para lo que fuera que les deparará el destino.
—¡Tenemos que esforzarnos mucho!
Nozomi, ya con su vestuario de bruja, animaba a las otras tres, con un entusiasmo que era contagioso. Quizás no se notaba, pero Nico, Kumiko y Reina estaban muy nerviosas, y no porque no supieran que actuarían decentemente, sino porque…
—¿Y si la idiota de Ayase no capta el mensaje?
—Oye, no le digas así —Regañó suavemente Nozomi.
—Espera, Nozomi, creo que Reina tiene razón —En algún punto entre los días que pasaron juntas, Nico había tomado confianza con ellas y ya hasta las llamaba por su nombre—. Esa rubia es muy densa para este tipo de cosas. Me costó mucho convencerla en ciertas ocasiones.
—¡Pues claro que Elichi no es tonta!
—No dijimos que fuera tonta, sino muy idiota —Dijo Kumiko mientras se llevaba un dedo a la barbilla—. Pero creo que, con el guión que escribió Nozomi, hasta una idiota como ella puede captar el mensaje.
—Claro que… —Nozomi, entre la tenue luz del escenario tras bambalinas que las iluminaba, consiguió ver a cada una de las chicas que estaban frente a ella. Una suave sonrisa apareció en sus labios, una dulce y enternecedora sonrisa—. Yo confió en Elichi. Yo sé que sabrá que esta obra es para ella y para nadie más. Y nos esforzaremos mucho para que se dé cuenta. Además, la directora prometió que nos ayudaría para que no se perdiera de nada. Seguro que todo sale bien —repentinamente puso su mano en el centro de las cuatro—. ¡Esforcémonos mucho en el escenario!
Las tres chicas vieron a Nozomi con alegría. Con ese discurso era difícil contrariarla. Una por una fueron acercando sus manos a la de Nozomi, para juntarlas. La primera fue Nico, la cual lo notó al instante…
—¿Nozomi? —La sonrisa llena de confianza en el rostro de Nico desapareció—. Estas…
—Pronto saldrán a escena —La voz de la chica que coordinaba todo interrumpió los pensamientos de Nico.
—¡Ya vamos! —Dijo Nozomi con ánimo—. Vamos a hacer un bello recuerdo juntas. Porque todas somos amigas.
—Como digas —Dijo Reina, mientras caminaba detrás de Nozomi.
—Creo que puedo acostumbrarme a esto, Nozomi —Dijo Kumiko siguiéndole el paso a las dos chicas.
—Nozomi… —Nico se quedó solitaria en el umbral tras bambalinas, mientras el sonido del comienzo de la obra interrumpió sus pensamientos—. Esa tonta se esforzó demasiado —Repentinamente, sus puños se apretaron con fuerza—. Te has convertido en una increíble actriz, Nozomi… —Miró hacia el telón y como comenzaba a ondularse por la fuerza que le aplicaban al abrirse—. Incluso puedes ocultar que estás enferma…
El telón carmesí del escenario se abrió, revelando a todo el público. Nico miraba a Nozomi fijamente, miraba su rostro enrojecido debajo de la luz blanca del reflector, y como intentaba ocultar bajo esa sonrisa lo que de verdad sentía. Como una máscara fijamente arraigada a su rostro.
Bueno, así se termina este capítulo. ¿Les gusto? ¿Que piensan que pase en el siguiente? Si no lo recuerdan, Nozomi se quedó dormida en el capítulo pasado, por algo que Nico explica al final de este extra. ¿Qué creen que signifique? ¿Nozomi estará bien? Por alguna razón siento que nos estamos olvidando de cierto personaje importante que no ha aparecido últimamente; no lo pierdan de vista que pronto regresará. ¿Saben de quién se trata? Por cierto, ¿qué les pareció la Nozomi controladora con su ternura? Cuando corregía la historia no paraba de decir: Dios, es super adorable, aunque egoísta, pero adorable y linda, pero muy egoísta e injusta con Eli. Pero mirala como es... Ok ya...
Bueno, muchísimas gracias por seguir leyendo esta historia. No soy mucho de fijarme en los números, pero el día de hoy, al entrar y publicar este capítulo, me di cuenta de que Linda locura ya cuenta con más de 10000 vistas. Me sentí muy feliz al verlo, porque pensé que ya casi leía la historia, pero al verlo... Wow, no se que mas decir. Muchas gracias por seguir leyendo mi historia y compartir algo de su tiempo conmigo; de verdad se los agradesco desde el fondo de my Heart. Sobre todo a todos las personas que leen desde el principio, al igual que las personitas que me dejan sus amables Reviews y a los fantasmitas que espero que tambien disfruten la historia desde el otro lado de... donde quiera que lean la historia.
SilentDrago: Hola Silent, Espero y estes bien. pues como puedes ver, sí que Nozomi obligó a Reina y a Kumiko a hacer la obra de una forma muy controladora y adorable. Pero yo digo que al final todas se divirtieron; espero. Por cierto, diste en el clavo a algo importante de Eli, cosa que en los siguientes capítulos se esclarecerá. Espero que estes muy bien y cuidate mucho en estos dias dificiles.
ARAMARU-CHAN 26: No te preocupes por el tiempo que pase, lo importante y que aprecio es que estes de nuevo aqui conmigo leyendo esta historia. Y otra vez te lo digo para que no te quedes con el pendiente: nadie morirá... creo... Y bueno, agradezco que me hayas contado un poquito de tus preocupaciones. Quizás suene banal viniendo de mí, pero estoy seguro que todo te saldrá bien, esfuérzate mucho y descansa cuando lo necesites; se que podrás superar cualquier cosas.
Y bueno, Nico será una pieza crucial, como ya lo está siendo para ayudar a Eli. Que bueno que te gusto la obra y no te la saques de la mente, ya que si, guarda mucho significado. Y cuando Eli y Nico se separen... Pues Nico aun tiene a su tomate tsundere que la reconfortara seguro. Tú saca teorías, amo leerlas porque así yo también puedo esclarecer mis ideas para poder hacer los siguientes capítulos. Finalmente, gracias por el halago de los finales; no creo que sea asi ya que quizas este no tenga el final que a todos les parezca, pero me esforzare por hacerlo bien; lo prometo.
Espero que estes bien y cuidate muchisimo en estos días, descansa mucho y te deseo lo mejor.
Robin Schultz: Espero que estes muy bien y, primero que nada me gustaría agradecerte tanto el apoyo en esta y mis demás historias, como en Facebook que siempre me sueles comentar; gracias. Espero de verdad ese comentario que esclarezca tus maquinaciones; quizás me ayude mucho para los próximos capítulos.
Bueno, ya aclare que se me paso el error de la representante de la clase; lo siento, pero estaba seguro que algo no cuadraba en el capítulo pasado y ahora se que es, gracias por hacérmelo ver. Y bueno, ya que tus preguntas son meramente especulativas, digamos que Nozomi ve su relación más armoniosa y pura porque es la primera vez que experimenta ese sentimiento, y, si no mal recuerdo, tu tambien dijiste en Reviews pasados que Nozomi quería gritar a los cuatro vientos su relación... Pd: Si, Eli es muy densa para aceptarlo y concebirlo porque al menos debe de estar más consciente de lo que su relación implica; cosa que en este capítulo Nozomi toca un poco. Y por cierto, adivinaste el título de uno de los próximos capítulos "Algo más grande que el amor"; al menos es el prototipo de título que tengo hasta ahora pensado.
Me encanto lo que dijiste de Nozomi como niña, y tiene razón al decir todas esas cosas. Los sentimientos de Nozomi están mucho más inestables por pasar por su etapa de adolescente y por experimentar su primer amor con la mente pura de una niña; es mucho más significativo de lo que piensas. Y bueno, espero leer tu hipotesis de verdad, quiero saber teorías y todo lo que será referente que me peuda ayudar a seguir con esta historia. Linda Locura no solo la hago yo, sino que ustedes también me ayudan muchisimo.
Espero que estes muy bien y cuidate mucho, gracias por los buenos y nos leemos pronto.
Sin más, Muchas gracias por Leer y por sus Reviews. Cuidense mucho
