Angel se tiro en la cama y miró al techo. Lo había hecho otra vez. En cuanto miró a Alastor huir, quiso decir que era una broma, pero ya era muy tarde.
—Perfecto —gruñó por su propia impertinencia.
No podía creer que tuviera a una persona tan dulce a su lado y la estuviera molestando tanto, no lo hacia a proposito, en serio estaba tratando de no hacerlo, pero le era bastante complicado. El solo hecho de estar alrededor de Alastor, le hacía perder el sentido común.
Dust rodó por su cama totalmente molesto consigo mismo, la noche anterior, estuvo a punto de hacer algo imperdonable y fue esa culpa lo que lo llevó a sugerir algo que ya sabía que Alastor negaría.
Un ruido en la ventana atrajo su atención y al ver hacia esta, miró a su amiga Cherri en ella. Una sonrisa se dibujó inmediatamente en su rostro antes de pararse y correr a la ventana para abrirla.
—¡Hola Angie! —saludo la chica con una sonrisa al ingresar en la habitación.
—¡Oh dulzura! —dijo dramáticamente Angel—, necesito ayuda.
—¿A quien golpeó? —contestó inmediatamente la chica con una gran sonrisa.
—A mi, por estúpido —Cherri parpadeo confundida—, anoche estuve apunto de enredarme con un tipo por drogas, ¡drogas Cherri!
Cherri le miró frunciendo levemente el ceño.
—¿No se supone que estas aquí para redimirte? —comentó cruzándose de brazos—, es más ¿no se supone que tienes a daddy de Alastor como tu pareja?
Angel hizo un puchero al escuchar su nombre.
—No me lo recuerdes, que la culpa me come, le tengo que decir.
—Más vale que lo hagas, —concordo la chica—, porque si se entera por otro lado te dejará sin dudarlo, en el mejor de los casos claro.
Angel entonces se preocupó, ¿Alastor dejarle?
—Debo decirle —repitió tratando de mantenerse firme.
Cherri al ver la preocupación de Angel en su rostro, suspiró suavemente.
—Te voy a dar un consejo porque te quiero mucho y no quiero verte llorando como muchas otra veces —comento caminando con él hacia la cama—, a su manera, Alastor es un buen hombre, si quieres ser sincero con él, adelante, pero recuerda que todos los actos tienen consecuencias, por eso estamos todos aquí.
Angel se dejó caer de espaldas en la cama, se sentía muy frustrado por su poca fuerza de voluntad y su estúpido cuerpo que le seguía pidiendo acostarse con alguien.
—Cherri, le amo —ante esa declaración la aludida soltó un suspiro casi soñador.
—¡Ow, dijiste amor! Eso es algo tan lindo —rió al decirlo—, por satán, hombre, no vuelvas a hacer estupideces, no encontraras algo mejor que ese sujeto, lo sabes, lo sabemos, ¡es una suerte que él te dejará permanecer a su lado!
—Ugh, lo se pero... aún no siento que lo merezca.
—¿Acaso intentas auto sabotearte? Angel, creí que ya habías superado esa fase —le regaño su amiga mirando como Angel solo se hundía más en su miseria.
—No es tan fácil —musitó suavemente sin verle.
Cherri conocía de hace unas cuantas décadas a Angel, a su manera, era un chico muy inocente y débil en demasiados aspectos, pese a su edad y su experiencia, le resultaba difícil tratar con ciertos temas sin terminar hiriendo a alguien o cometiendo error tras error.
—Sabes, él realmente te ama si aún está contigo —dijo tras un momento.
Angel le vió de reojo.
—Por favor, el no me ama, solo le gusta mi forma de ser y de actuar —rió al decirlo—, podrá decirme lindas palabras pero solo quiere a su circo ambulante cerca.
—¿Como sabes eso? —cuestiono Cherri.
—Nunca me ha dicho te amo, una vez se lo dije, solo una vez me atreví a humillarme, ¿y sabes que me dijo? ¡Oh, eres muy dulce corazón! —dijo tratando de hacer la voz de Alastor logrando una mala imitación—, ¿eso que mierda significa?
—¿Eres estupido o te haces? Es el hombre más asexual de la historia del infierno y pretendes que le salga un te amo del culo como un jodido acto de magia—le dijo como si fuera algo obvio.
—B-bueno, ¿y si espero eso que? Puede decirme te amo aunque no lo sienta —dijo avergonzado por el regaño de su amiga.
Aunque si lo pensaba detenidamente, tenía razón, lo cual no hacía más que hacerlo sentir cada vez más estúpido.
—¿Y te parece que es el tipo de persona que dice cosas a la ligera?
—No.
—¡Ay Angel! —rió Cherri recostandose en la cama también—, necesitan hablar.
—Si eso pasa, me sacara todos mis trapitos, y debo decir que ya tengo una bolsa tan grande que ni el mismo papa noel podría levantar.
Cherri dejó de reír y miró detenidamente a su amigo.
—¿Angel realmente lo amas o estas siendo solo caprichoso? —ahora se había puesto en modo serio, Angel necesitaba una charla correctiva urgentemente de lo contrario lograría que el radio demon le matará.
—Nunca había sentido esto por nadie más... es difícil de explicar, me hace sentir agusto, no me manda callar, no me lastima, es muy sarcástico pero siempre me deja hacer lo que quiero... —guardó silencio un momento—, creo que es esa libertad la que no debió darme, soy una mieda Cherr.
—No lo eres, solo nunca habías tenido a la persona correcta a tu lado y ahora que está ahí, no sabes como reaccionar —comentó tratando de hacerlo sentir mejor—, solo es cuestión de tiempo.
—Siempre me enamoraba del dolor que otros me hacían sentir y terminaba por ir a la cama con el arrepentimiento de lo que pude haber hecho —comentó sintiendo como su pecho dolía—, no quiero que él me deje... no quiero que siga viendo la gran mierda que soy...
—Entonces cambia, —dijo Cherri mirándolo detenidamente con su ojo—, hazlo al menos por él si no lo harás por ti.
Angel al escucharle sintió como si su corazón se oprimiera. Alastor si había hecho eso por él, ¿y que hizo para compensarlo? Nada.
Y no era que no lo apreciara o que no supiera el sacrificio que hacía Alastor por dejarlo tocarle o estar junto a él, era solo que era ese mismo sentimiento de que lo estaba forzando el que lo estaba alejando.
Antes de poder decir algo, la puerta se abrió de golpe y entró Alastor con Fat Nuggets entre sus manos, el cual chillaba por verse cargado por el hombre que intentó comerlo en más de una ocasión. Tanto Cherri como Angel se pararon de golpe de la cama.
—Lamento entrar tan abruptamente, pero necesito hablar con Angel —dijo bajando al cerdito que corrió inmediatamente a brazos de Cherri que se había agachado para recibirlo.
Esta se incorporó junto con el cerdito y camino hacia la puerta, donde Alastor se había hecho aún lado para dejarle pasar.
—¿Estabas escuchando verdad? —dijo frunciendo el ceño.
Alastor no dijo nada y esa fue respuesta suficiente para la chica que en cuanto salió del cuarto, se azoto la puerta tras ella. Cherri permaneció un instante más delante de la puerta antes de alejarse de ahí con Fat Nuggets en brazos. No podía ayudar a Angel, si metia mas o no la pata, ya dependía de él.
