El intentar convencer a Yuri no fue tan difícil, simplemente lo abordaron su novio y su abuelo a la hora del desayuno, mirándolo fijamente luego de hacerle algo contundente y delicioso de comer.

No puedo comer con ustedes mirándome —les dijo en algo parecido a un gruñido una vez que comenzó a degustar sus alimentos y es que de verdad, aquellas personas lo miraban como si necesitaran algo de él— miren —les dice dejando la cuchara a un lado y sentándose derecho para mirarlos con seriedad— pídanme lo que quieran, pero déjenme comer en paz.

Yuuri sonrió, el dijo que podían pedirle lo que quisieran así que eso harían o eso creía que harían.

No es una petición Yuratchka, es un aviso —el rubio frunció el ceño al escuchar al mayor, le prestó toda su atención para saber que quería decirle— Vitya volverá a casa en dos días, solo, mientras ustedes se quedan acá.

Iba a objetar, pero entonces se dio cuenta de algo, Yuuri no lo contradijo y estaba junto a su abuelo. En pocas palabras estaban confabulados, era inútil discutir contra eso porque seguramente lo harían de todos modos y hallarían siempre la forma de obligarlo a acceder. Debió saber que Nikolai siempre le daría el favor a Víctor y Yuuri lo seguiría, porque también el platinado era su adoración, a esas alturas del asunto ya no sabía si amaba más a ese hombre por querer tanto a su hijo o lo odiaba por traicionarlo.

No dijo nada al respecto en esos dos días, solo dio la autorización para que el menor viajara solo, pero ni siquiera lo acompañó al aeropuerto como símbolo de que estaba en desacuerdo. Por su parte, Víctor estaba muy feliz, había logrado ver a su bisabuelo, pasar tiempo con él y también podría aprovechar el tiempo libre de Otabek, estaba emocionado, ya quería viajar y verlo. El hecho de que su padre no apareciera para despedirlo le dio un poco de tristeza, pero no daría marcha atrás, se repetía a si mismo que no estaba haciendo nada malo, que era normal lo que sentía y solo se vivía una vez, así que sí no hacía esto ahora, tal vez mas adelante no habría otra oportunidad.

Cuídate mucho ¿Está bien? toma un taxi y no hables con extraños —le dijo Yuuri mientras se despedían, sabía que solo estarían una semana separados, pero para él era su hijo y le preocupaba. Besó su mejilla y dejó que Nikolai se despidiera también, ya que ellos pasarían más tiempo sin verse en persona.

Prometo que me cuidaré mucho. Ya se cocinar gracias a ti, así que no moriré de hambre, papá —al japonés lo hacía tan feliz escuchar esa palabra salir de su boca. El platinado se despidió con un abrazo de los mayores y suspiró al pensar en su padre, antes de subir al avión le envió un mensaje al rubio agradeciéndole por darle permiso y despidiéndose. Nunca se sabía lo que podía suceder y por eso no quería irse estando en malos términos.

Al volver a casa, Yuuri se acercó a su novio y lo abrazó mientras el abuelo salía a comprar algunas cosas que necesitaba— creo que te extrañó ahí —le dijo en un tono calmado, no lo estaba regañando, pero quería hacerle ver como se había sentido Víctor, sí bien no había dicho nada, él podía darse cuenta que extrañaba a su papá.

No era como si Yuri no supiera eso, de hecho en el último momento tuvo la intención de ir, pero su orgullo se lo impidió, no fue hasta que por aburrimiento comenzó a ver la televisión que se dio cuenta realmente que debería haber estado ahí sin importar que. El noticiero mostraba a una madre que perdió a su hijo en un accidente automovilístico y que ella se arrepentía mucho porque habían peleado antes de que el menor saliera. Iba a cambiar de canal, entonces llegó el mensaje de su hijo el cual respondió de inmediato, su corazón se oprimía del solo pensar que podría pasar algo y no volverían a verse.

Sí. Le envié un mensaje, así que está bien —respondió como si no importara, porque él no era de demostrar esa clase de sentimientos que lo hacían lucir frágil. Aún así Yuuri pudo ver a través de sus acciones, sabía que su novio no decía todo lo que sentía, pero él había aprendido a observar mas allá de lo que el rubio mostraba. Se alegró de que sí estuviera preocupado y se lo dejara saber al platinado a través de un mensaje. No era lo mejor, pero algo era algo.

Perfecto —le respondió para luego comenzar a besarlo lentamente, estaban solos y el abuelo dijo que tardaría porque quería comprar varias cosas, Yuuri se había ofrecido a acompañarlo, pero él se había negado.

Yuri correspondió el gesto, comenzando a colar sus manos bajo la camiseta del azabache, aprovechando la soledad de la casa para poder deleitarse con la suavidad de la piel de su novio a la vez que escuchaba los pequeños sonidos que comenzaban a emerger de la garganta de Yuuri, los cuales le indicaban que hacía un buen trabajo.

Sin decir nada, lo tomó de la mano y lo llevó a la habitación que compartían, cerró con seguro y volvió a besarlo mientras ambos le quitaban al otro una a una las prendas de ropa, quedando por completo desnudos. Se estaban tomando su tiempo, así podían apreciar mejor el cuerpo ajeno así como los pequeños gestos que su pareja hacía. Los sonrojos y las muecas de placer que les indicaban que ambos se estaban sintiendo completamente bien con todo.

Hicieron el amor con delicadeza, Yuuri con su espalda contra el colchón y el rubio entre sus piernas, mientras se inclinaba hacia adelante para alcanzar los dulces labios del japonés a la vez que comenzaba a penetrarlo lentamente, entrando profundo en su interior y haciéndolo gemir por la excitación. Las sensaciones de amor, cariño y placer se mezclaban perfectamente en el interior de ambos, porque ya sabían que esto había llegado a un nivel diferente del noviazgo.

El orgasmo de ambos llegó mientras la mano izquierda del rubio tomaba la derecha de su pareja, entrelazando fuertemente los dedos mientras lo besaba con desespero, logrando llenarlo por completo. Yuri lo había decidió hace algunos días, pero quería hacerlo bien y con todas sus personas queridas presentes, le pediría matrimonio a su novio pronto.

El viaje de Víctor fue largo, no quiso avisarle al moreno para que fuera una sorpresa, por lo cual esperaba que al llegar a Estados Unidos y llamarlo, este tuviera tiempo para él, ya que las vacaciones de este comenzaban al día siguiente. En el avión tuvo un extraño sueño en el cual llegaba y al llamar a su novio contestaba una mujer, el sueño era muy abrumador porque ella le decía que era la novia de Beka. Despertó con lágrimas en los ojos y su corazón de alguna manera se sentía roto, aunque sabía que solo había sido un sueño, pero todos sabemos que aquellas imágenes que vemos mientras dormimos se ven demasiado reales, por lo que cuesta quitarse el sentimiento que provocan.

Llegó el momento de bajar, fue por su maleta y salió con la cabeza en otro lado. Chocó con una persona por andar distraído, pidió disculpas y quiso seguir con su camino, pero aquel chico lo abrazó de una manera muy familiar— ¿Así es como saludas? —la varonil voz de su novio resonó en sus oídos, levantó la cabeza y lo vio ahí.

No esperó más y se lanzó a besarlo, sin importarle si la gente miraba, no sabía porque estaba ahí, pero la sorpresa al final se la había llevado él y le encantaba. Amó verlo ahí, sobre todo porque al bajar aún se sentía mal por su sueño y necesitaba sentirse protegido entre sus brazos.

Te extrañé —le dijo después de separarse por la falta de aire, el moreno había quedado loco por la manera en que el platinado lo había besado, tan necesitado de él. Aquello le había encantado porque sentía la misma necesidad de tenerlo cerca, nunca había estado enamorado hasta el punto de depender tanto de alguien.

También yo, Yuuri me dijo que viniera por ti, pensé que sabias —Víctor sonrió, definitivamente le debía un gran regalo a su padre japonés pues siempre lo sorprendía y lo hacía feliz.

Se dirigieron a su casa en taxi, Otabek no había llevado la motocicleta ya que sabía que no cabría la maleta ahí. No tardaron mucho en llegar, Víctor abrió la puerta con sus llaves y dejó que Otabek entrara primero, por supuesto él como el caballero que era llevaba la maleta para que su novio no hiciera fuerza.

Tiene ruedas ¿sabes? Y soy un chico —le dijo a modo de objeción, porque no lo dejaban cargar con sus cosas, aunque en su rostro había una enorme sonrisa por la actitud sobreprotectora de su novio.

Ambos tenían hambre por lo que pidieron una pizza, Víctor no quería cocinar ya que estaba un poco cansado y quería sentarse a ver una película junto a su novio, lo cual hicieron una vez que llegó la comida. Hablaron de su estadía en Rusia y todo lo que hizo, Vitya le dijo que su abuelo le enviaba saludos y Otabek se alegró de que lo consideraran.

¡Rayos! Olvidé avisar que llegué —dijo el platinado tomando su teléfono, pero Otabek se lo quitó.

Yo lo hice apenas te ví en el aeropuerto —le comunicó, quería que su novio se relajara porque cuando lo vio allá, parecía triste y un poco tenso.

Hablaron un rato mas, decidiendo que Otabek se quedaría a dormir ahí durante la semana para que pudieran aprovechar el tiempo y el menor no se quedara solo en casa, había llegado en la tarde por lo que después de comer y ver la película ya se había hecho de noche.

Iré a dejar mi mochila a la habitación de invitados —mencionó el moreno a lo que el menor se negó rápidamente.

Pensé… —se sonrojo al decirlo en voz alta y es que él era el menor no debería ser quien lo pidiera— pensé que dormiríamos juntos, no es necesario hacer algo… solo dormir.

El moreno sonrió, también quería dormir con él, pero no quería presionarlo, por lo que fue un alivio cuando este lo ofreció por su cuenta. Asintió con la cabeza y estiró su mano para que Víctor la tomara y caminara con él hacia la habitación. Por primera vez dormirían toda una noche juntos en la misma cama, ya quería tenerlo entre sus brazos y sentir la calidez de su cuerpo.

Víctor aceptó gustoso, ya era tarde y era mejor que durmieran pronto, se turnaron para ducharse y se ayudaron para secarse el cabello con el secador. Una vez listos, ambos con una camiseta y bóxer se acostaron en la cama al mismo tiempo, cada uno por un lado diferente.

El moreno reía internamente por lo nervioso que se veía su novio, acostado muy a la orilla que le correspondía— no voy a morderte —le dijo con tranquilidad y abriendo sus brazos para que el platinado se acercara, lo cual no tardó en pasar.

Víctor se acurrucó entre los brazos de su novio, sintiendo como su piel se erizaba al sentir las zonas descubiertas del cuerpo de este, si bien era como cuando fueron a la piscina, de alguna manera se sentía distinto. Más intimo.

Víctor cerró los ojos intentando dormir y Otabek le dijo buenas noches a la vez que besaba su frente.

࿂Continuará࿂