Esta noche era peculiar, la luna llena se teñía de un ligero color rojo, cosa que llamaba la atención de Rin. Ella se encontraba maravillada observando la luna y el firmamento, repentinamente su estómago le avisó que era hora de comer. Tal sonido no pasó desapercibido para Sesshomaru.

Sesshomaru: Rin.

Rin: Dígame señor Sesshomaru.

Sesshomaru: Si tienes hambre deberás conseguir alimento por tu propia cuenta.

Rin: Si, ahora vengo.

Sesshomaru se encontraba analizando esta noche, algo malo presentía, relacionado con Naraku seguramente, quizá lo atacaría, se presentaría ante él, o sería testigo de alguna batalla. Era mejor que Rin se mantuviera lejos, por lo cual mandó a Jaken con ella.

Jaken: Es el colmo, el amo Sesshomaru le dijo a Rin que se ocupara de buscar sus alimentos y aún así me obliga a acompañarle.

Rin: Señor Jaken ¿hasta dónde me llevará?

Jaken: Que pregunta tan tonta, pues hasta que encontremos algo de comer.

Rin: Ah. Oiga señor Jaken... ¿en qué cosas le ayuda al señor Sesshomaru? ¿podría decírmelas?

Jaken: ¡Son muchas cosas! Nunca terminaría.

Rin: ¿Muchas cosas?

Jaken: ¡Así es! por ejemplo... (Jaken pensaba en colmillo de acero y la ocasión que se enrojeció durante la pelea con los gatos leopardo).

Rin: ¿Señor Jaken?

Jaken: Voy a demostrarte cuán útil puedo ser para el amo Sesshomaru, así que procura estar alerta todo el tiempo.

Jaken ideó un plan para quitarle a InuYasha su espada y entregársela al amo Sesshomaru, seguramente eso merecería una gratificación, el amo estaría feliz con él. Fue en busca del hombre sin rostro y le indicó que debería robar un tesoro al grupo de InuYasha, tras encontrarse con ellos, el hombre sin rostro acudió a donde Jaken estaba y le entregó los tesoros robados: un bolígrafo, un trompo, un pergamino... ¡no estaba colmillo de acero! Jaken se enfureció y le indicó que debía robar la espada, sin embargo el hombre sin rostro no pudo lograr su cometido.

Jaken optó por seguir el plan B. Rin siguiendo su indicación, observaba todo de cerca, al ver que su plan no funcionó le dijo que era mejor rendirse, Jaken se molestó y le dijo que se fuera a donde no la tuviera que ver. Se disfrazó de un simpático ancianito y colocó incienso a su lado, de esta manera InuYasha no detectaría su olor. Les ofreció afilar sus armas, Sango, Miroku y Aome le entregaron su boomerang, su báculo y sus flechas, respectivamente. InuYasha no accedió. Muy molesto afiló las armas para que InuYasha estuviera convencido de que era bueno en ese oficio y le dejara a Colmillo de Acero. Las armas estaban muy bien afiladas, InuYasha se lamentó por no dejar su espada, pero ahora el anciano dormía, sería en otra ocasión.

Por otro lado, Rin se encontraba en un río bañando a Ah-un y pensando en las últimas palabras de Jaken, la quería fuera de su vista, así que ella pensó que ya no debía preocuparse por él... Al ver una hermosa flor flotando en el agua decidió buscar algunas flores para llevárselas a Sesshomaru.

Jaken despertó y sólo encontró una nota dándole las gracias. Era hora del plan C. Hizo brotar agua cálida de unas rocas con la intención de que el grupo de InuYasha encontrara ese lugar. Así fue, muy emocionados por las aguas termales, Aome, Sango y Shippo se dieron un baño, después fue turno de InuYasha y Miroku, quedando la espada alejada de InuYasha. Jaken la tenía al fin en su poder.

Rin llevaba hermosas flores consigo para obsequiárselas a Sesshomaru, pero tenía un problema, no sabía cómo llegar a dónde él se encontraba. Ah-un no pudo rastrearlo tampoco, así que, aunque no quisiera, tenía que ir a buscar a Jaken para que los guiara de regreso con Sesshomaru.

El grupo de InuYasha vio a Ah-Un y pensaron que Sesshomaru se acercaba por lo que se alertaron, se dieron cuenta que colmillo de acero no estaba. Rin y Ah-un se acercaron a Jaken y él le pidió que le llevara la espada a Sesshomaru. Sango atacó a Jaken quien pudo esquivarlo y de igual manera le lanzó fuego con su báculo. InuYasha llegó a atacarlo. Rin observaba que Jaken estaba en problemas y se acercó junto con Ah-un a rescatarlo. Al hacerlo, Rin soltó la espada para ayudarlo a subir al lomo del dragón y retirarse.

Jaken: (enojado) ¡Te dije que te fueras niña!

Rin: (Triste) ¿Eh? Es sólo que estaba preocupada por usted señor Jaken.

Jaken: (Sorprendido) ¿Mmm? Es verdad, ¿Dónde está la espada?

Ambos voltearon y vieron que InuYasha ya tenía la espada consigo. Jaken al ver esto se desmayó, pues todo su esfuerzo a lo largo del día había sido en vano.

Rin: Señor Jaken ¿Qué le sucede? Señor Jaken ¡responda!

Luego de volar un rato, llegaron a un sembradío dónde había diversas frutas. Ahí se detuvieron. Rin buscaba fruta mientras Jaken, muy cansado, reposaba cerca de ella.

Jaken: *Ay, pasaron tantas cosas que terminé exhausto*

Rin: Todo se ve delicioso ¿cuál prefiere usted? Dígame señor Jaken.

Jaken: No me preguntes ¡haz lo que quieras!

Rin: Creo que me llevaré unas tres.

Jaken: *El amo Sesshomaru es enigmático... trae a una niña como acompañante*

Rin: Esta también sabe dulce.. señor Jaken, procure vigilar bien.

Jaken: *Bueno no importa*

Rin: Estaba preocupada por usted señor Jaken.

Jaken: *Es verdad, si no hubiera sido por la valiosa ayuda de Rin apuesto a que estaría descuartizado por el odioso de InuYasha*.

Una fuerte ráfaga de viento se sintió, Jaken logró ver de quien se trataba... Kagura.

Kagura: Sesshomaru ha cometido un grave error al descuidar a sus acompañantes.

Dicho esto lanzó otra fuerte ráfaga de viento que arrastró a Jaken varios metros. Rápidamente se incorporó y vio que Kagura llevaba a Rin inconsciente... Esto no sería para nada agradable al amo Sesshomaru... ¿Cómo se lo diría?... ¿Cómo reaccionaría?... ¿Tomaría represalias contra él?... ¿Qué haría Kagura con Rin?... Sin otra opción, rápidamente se dirigió hacia donde Sesshomaru se encontraba para comunicarle lo sucedido.