Víctor despertó entre los brazos de su novio, se sentía feliz de poder hacer aquello, se apegó más a su cuerpo para sentirlo mucho más cerca, después de todo debía aprovechar ya que solo sería una semana de esta manera. Enredó sus piernas con las del contrario y apegó su cuerpo al punto de casi estar sobre el del moreno, quien dormía con tranquilidad.
Repentinamente al mover su pierna sintió que rozo algo duro, se sonrojó al instante al saber lo que era. El también era un chico, así que sabía que era normal tener una erección al dormir, pero una cosa era estar él así y otra muy distinta era sentir a su novio.
Otabek solo se movió un poco, pero sin despertar, Víctor levantó un poco las mantas para ver con mayor claridad, la curiosidad le ganaba. Podía notar como el miembro de su novio estaba semi-erecto dejando nacer en él las ganas de tocarlo, quería saber que se sentiría tenerlo en su mano. Observó al chico junto a él, quien seguía con los ojos cerrados y se dijo a si mismo que solo tocaría un poco, que nadie lo notaría.
Bajó su mano hasta llegar al lugar que llamaba su atención, acariciando por sobre la tela y sintiéndose un poco pervertido al estar haciendo aquello. Presionó un poco con sus dedos, sintiendo como el miembro se endurecía un poco más con su toque y notando como el moreno abría levemente la boca como si respirara con un poco de dificultad.
Víctor había visto videos, por supuesto que con motivos "educativos", para poder saber qué hacer en caso de que alguna vez Otabek le pidiera hacerlo, pero al parecer el moreno nunca le diría algo así, mientras por otro lado era él quien comenzaba a mostrarse interesado en tener sexo con su novio. Pensó que tal vez si hacía lo de las películas y se escabullía por debajo las mantas para poder meterse la erección de su novio en la boca, este despertaría contento y terminarían haciéndolo.
Decidido, hizo lo que sus pensamientos le dictaban, metiéndose bajo las mantas hasta llegar a las piernas del contrario con dificultad. No contó con que este se despertaría y movería su rodilla dándole un golpe en la nariz, logrando que soltara un sonido que alerto al moreno. Otabek rápidamente sacó las mantas encontrándose con su novio bajo ellas, tapándose la nariz con las manos debajo de las cuales había comenzado a escurrir gotitas de sangre por el golpe— Vitya… lo siento —intentó disculparse mientras tomaba la sabana y hacía presión en la nariz de su pareja— no sabía que estabas ahí —intentó explicarse en un tono nervioso que el platinado jamás le había escuchado.
—No pasa nada fue mi culpa —explicó Víctor, estaba muy avergonzado por lo que intentó hacer y resultó mal— yo solo… solo me metí bajo las mantas para… —no sabía cómo explicarlo, sus palabras salían como balbuceos que el moreno no podía entender del todo.
Una vez que ambos se calmaron para poder conversar tranquilos, con Víctor llevando tapones de papel higiénico en la nariz para detener la sangre, el platinado tuvo que proceder a explicar sus vergonzosas intenciones lo cual dejó a Otabek algo perplejo. Estaba subestimando al adolescente.
Lo observó un rato sin decirle nada, poniéndolo nervioso al no saber qué era lo que estaba pensando ¿Otabek estaría molesto? Era la pregunta que se venía a su mente. Repentinamente el moreno se acercó, tomándolo de las muñecas y poniéndolo contra el colchón mientras se ganaba sobre el cuerpo del platinado, sorprendiéndolo— Entonces, ¿quieres hacerlo? —le preguntó directo al estar frente a frente, aún con los tapones para él se veía hermoso y es que estaba demasiado enamorado.
Víctor no sabía que responder ante esa pregunta, por supuesto que quería, pero se debía ver horrible así como estaba— se cuidadoso por favor —fue lo único que salió de sus labios mientras un suave sonrojo adornaba sus mejillas logrando que Otabek se sintiera aún mas atraído a la idea de tomar la primera vez de su novio.
Tragó sonoramente la saliva que se había acumulado en su boca a causa del deseo y se acercó a los labios de su joven novio, besándolo lentamente para poco a poco ir aumentando la intensidad. No necesitaban palabras sino acciones y él haría todo lo posible porque esta experiencia le fuera placentera a su pareja, porque lo último que quería era hacerle daño.
Coló sus manos bajo la camiseta de su chico, robándole suspiros los cuales escapaban de la boca del menor al sentir su toque. Víctor abrió con un poco de vergüenza sus piernas para que su novio se pudiera acomodar entre ellas, se quitó los tapones, lanzándolos a algún lugar donde no estorbaran ahora que el flujo de sangre se había detenido. Su novio le acarició el rostro con cariño, admirando sus facciones y sintiéndose dichoso de tener a alguien como Víctor; un chico que además de ser hermoso era maduro e inteligente, que sabía lo que quería y por eso no tenía dudas de que el platinado quería hacer esto y no se arrepentiría luego.
Se ayudaron mutuamente a quitarse las pocas prendas que portaban, quedándose completamente desnudos, sonrojados y un poco nerviosos por lo que harían. Otabek tomó la mano de Víctor y entrelazó sus dedos para luego besar el dorso de esta, mirándolo siempre a los ojos para darle seguridad, dándose cuenta que Víctor también lo observaba con la misma intensidad.
Los miembros de ambos estaban ya duros por el solo hecho de imaginar lo que se venía, el moreno tomó una almohada y la puso bajo las caderas de su chico para que quedara en una mejor posición. Llevó una mano hacia la erección de este y comenzó a masturbarlo lentamente, dejando que sus dedos quedaran manchados con el líquido pre seminal que comenzaba a salir de la punta. Tuvo la tentación de probarlo, pero aquel líquido serviría como lubricante, el cual necesitaba para dar el siguiente paso.
Con sus dedos húmedos, acarició la entrada de Vitya, pidiéndole que abriera mas las piernas lo cual hizo al instante, la ansiedad comenzaba a apoderarse del platinado, pero intentaba aparentar tranquilidad, tenía miedo de que doliera, pero confiaba en que cualquier cosa podía superarse ya que su novio sabía lo que hacía. Otabek jamás lo dañaría.
El ruso cerró los ojos al sentir un dedo ingresar lentamente, mordiendo su labio para evitar que saliera un sonido de molestia, siendo suavemente reprendido por su novio— quiero escucharte —le había dicho y si bien esa frase sonaba morbosa, en este momento era más para saber si iba por buen camino que por placer personal.
Vitya asintió con la cabeza y dejó que saliera un sonido parecido a una queja de incomodidad, el moreno comenzó a mover su dedo cuidadosamente, intentando encontrar aquel lugar que haría esto más fácil. Tardo un poco, pero tras un gemido involuntario que escapó de los labios del menor, pudo darse cuenta que había encontrado lo que buscaba. Metiendo un segundo dedo, los dirigió a aquel lugar, escuchando como los sonidos de queja pasaban a ser de gusto, contemplando como el cuerpo de su novio comenzaba a retorcerse por el placer que nunca antes había sentido en su cuerpo. Vitya no podía articular palabras coherentes, pues no sabía si pedir que parara o que siguiera, por lo que dejó aquella decisión en las manos de su novio.
Agregó un tercer dedo, esta vez logrando que su novio cerrara los ojos con fuerza y su respiración fuera por completo irregular, los pensamientos racionales del platinado comenzaban a nublarse por completo, por lo que comenzó a decir que no era suficiente, que lo quería a él y no sus dedos.
El moreno no perdió tiempo, notando como la entrada ya estaba por completo dilatada para él, se acomodó nuevamente entre sus piernas, poniendo una mano sobre la erección de su amado y comenzando a masturbarlo mientras con su mano libre alineaba su propio miembro con la entrada de su chico y comenzaba a introducirse de manera tortuosa en su interior, logrando que soltara un gemido de dolor.
Una vez estuvo todo adentro, se inclinó hacia adelante para besarlo y besar sus párpados cerrados de los cuales escapaban una que otra lágrima, diciéndole que todo estaba bien, que pronto pasaría y se sentiría mejor. Vitya solo podía asentir mientras se dejaba besar y pasaba sus brazos por alrededor del cuello del moreno, moviendo levemente sus caderas para darle el permiso que el mayor necesitaba. Otabek comenzó a moverse despacio, saliendo y entrando en pequeñas embestidas para ir midiendo que tanto soportaba su pareja, cuando comenzó a escuchar nuevamente sonidos placenteros fue cuando se aventuró a sacar su erección casi por completo e introducirla nuevamente de una sola estocada.
Víctor arqueó su espalda mientras enterraba con fuerza sus uñas en la espalda del moreno, haciéndolo gruñir por esa mezcla de dolor y placer que sentía en todo su cuerpo. Las embestidas comenzaron a ser más constantes, agarrando un ritmo entre los dos, donde el platinado empujaba su cadera hacia Otabek cuando este se introducía, logrando que este llegara mas profundo y tocara ese lugar que comenzaba a volverlo loco.
Los gemidos salían una y otra vez de la boca del menor, sin poder pararlos ya que se sentía demasiado bien, pedía más y en su mente rogaba porque esa sensación no se terminara nunca. Por su parte el moreno sentía como su miembro era apretado por las paredes internas de su ruso, logrando que sintiera demasiado placer, gracias a ello sentía que no duraría mucho. Se sentía como un adolescente en su primera vez al no poder durar tanto como quería, pero tal vez era lo mejor para su chico.
Embistió varias veces más. Mientras besaba sus labios, se afirmaba con una mano y con la otra masturbaba a Víctor quien llegó a su orgasmo, manchándolos a ambos, gimiendo el nombre de su novio a la vez que sentía como todo su cuerpo comenzaba a perder fuerza.
Otabek siguió penetrándolo unas cuantas veces más hasta que fue su turno de correrse, llenando el interior del platinado, sintiendo como si lo marcara con su esencia de alguna manera. Sintiéndolo completamente suyo por fin, porque ese pequeño instinto animal que yace en todas las personas, sale a la luz en ese tipo de situaciones, más cuando quieres poseer a alguien.
Se quedaron un rato así, abrazados y Otabek aún en el interior de su novio hasta que llegó el momento de salir, lo cual hizo con mucho cuidado mientras le preguntaba a Vitya si estaba bien o si le dolía algo.
—Estoy bien —le decía mientras se apegaba al cuerpo de su novio, de alguna manera la vergüenza inicial había desaparecido y ahora se sentía cómodo estando los dos desnudos sobre la cama. No se arrepentía de esto, era un recuerdo que atesoraría por siempre.
࿂Continuará࿂
