¡Canta y no llores!
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Samsalvatore Hey. Jeje, Erda casi ni la ve venir, imaginar que le hubiera lanzado un piropo, se muere. Se salvó de morir, pero bueno, tal vez lo haga en otra ocasión. ¡Saludos!
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Sin más, comencemos…
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Luego del enfrentamiento que tuvo con los Caballeros Dorados y la pronta recuperación que Seiya pasaba, se dieron cuenta de que habría una nueva guerra.
Y no.
No era un nuevo dios con problemas de Esquizofrenia que se trataba de conquistar el mundo y matar a los humanos y un montón de excusas patéticas.
En la región de Asgard, la dama Hilda de Polaris se hallaba bajo el poder del Anillo de los Nibelungos, obra del Dios Poseidón.
A Saori le valió verga la ayuda que llegaron a pedir ya que ella estaba más concentrada en cuidar a su querido Seiya que ir a una guerra sin sentido que tal vez terminaría en un mundo submarino peleando con su tío cara de bacalao, como le decía ella.
Seiya mostró mejoría en sus heridas y aunque no había recuperado la consciencia, se miraba que estaba saliendo del Fuera de Peligro y ya estaba mejorando.
Saori estaba más que alegre, incluso las Saintias sentían el cosmos de Saori muy cálido, se notaba a kilómetros que estaba feliz.
Aunque bueno, las cosas normalmente tienen un giro especial, aunque no le gustara hacer esto, realmente si no lo hacía ahora, se convertiría en una molestia.
- ¿Hasta cuándo dejaran de llegar estas cosas de Asgard? – decía en molestia la peli lila - ¿Por qué no me dejan en paz?
- ¿Saori-san?
- ¿Shoko-san? – la peli lila miró a la peli roja que entraba en la habitación - ¿Qué pasa?
- Eso quiero saber, vino un tal Siegfried a decirle que el ejército de Asgard quieren una batalla contra nuestro ejército.
- ¿Otra vez? – dijo Saori con irritación – ya dije que no quiero una batalla con los hijos del mamón de Odín.
- ¿Odín?
- Sí, el dios que gobierna Asgard, aunque honestamente, me gusta más Thor y Loki.
- ¿Loki? ¿Thor?
- Sí – en eso, Athena cantó un poco – "el martillo de Thor, fue Loki. Y la lanza de Odín, fue Loki"
- P-Pues… no tengo idea de que estás cantando.
- ¿Nunca has escuchado Destripando la Historia?
- ¿Es una banda de rock o algo?
- Realmente no tienes cultura – dijo la diosa – como sea, diles que no quiero luchar contra ellos, que, si siguen así, tendré que tomar medidas drásticas.
- ¿Q-Que harás?
- Tengo un arma que matará a todo Asgard, pero si la uso puede expandirse.
- ¿En serio?
- Sí.
- ¿Qué arma es esa?
- No te preocupes, puede que vengan a secuestrarme para tratar de hacer un control algo estúpido y Seiya aún no está en condiciones de levantarse para luchar contra los guerreros de Asgard y luego me salva y me carga en sus brazos fuertes y valerosos y me lleva a mi habitación y se acuesta conmigo y nos desnudamos y luego me mete su…
- ¡Bien! ¡Demasiada información! – dijo Shoko con la cara algo roja.
- Vamos, es algo normal que hacen las parejas.
- Pero no entiendo, se supone que eres una diosa virgen, la única de tres que hay en el Olimpo, eso es lo que tengo entendido ¿no?
- Sí.
- ¿Y-Ya no eres virgen?
- Te lo responderé con otra pregunta, ¿acaso los Presidentes son honestos?
- Entendí la referencia.
- Bueno, realmente nunca sentí algo por alguien en toda mi vida que llevó protegiendo la tierra, pero ahora estoy enamorada de alguien y mira, no es un dios, es un simple mortal.
- Si que el amor es algo difícil.
- Señorita Kido – dijo un doctor entrando a la habitación – necesito hablar con usted.
- ¿Conmigo?
- Sí – el doctor le indicó que saliera, cosa que la peli lila aceptó.
- Ya vuelvo Shoko-san.
- Bien.
La peli roja miró como Saori cerraba la puerta y la dejaba sola a ella con Seiya que seguía inconsciente.
Shoko miraba a Seiya detenidamente desde distintos ángulos. Realmente Pegaos era un hombre atractivo, ahora sabia de donde había venido el cumplido que lanzó Erda hacia él.
Pero realmente su cabello castaño y su piel morena, sumado a eso su musculatura algo pronunciada, era algo que a cualquier chica le haría honor tener de pareja… realmente era digno de estar con una diosa como Athena.
Por alguna razón, la peli roja estaba un poco molesta por esto, Seiya era solo un amigo, como su maestro que la entrenó y la motivó para volver a vestir la Armadura de Equuleus de nuevo.
Realmente había sido la primera en averiguar la relación de Seiya y Saori, realmente estaba celosa de eso.
Sí.
Celosa era la palabra que definía perfectamente cómo se sentía la peli roja en estos momentos.
- ¿Acaso… estaré enamorada de Seiya-san? – dijo la chica mirando de nuevo al castaño.
Realmente se había enamorado del Caballero Pegaso desde hace tiempo, pero sabía que había algo malo en eso. El chico ya estaba en una relación, y era más, estaba con su diosa y tener algo con el chico sería como una fuerte traición.
Las piernas de la chica la traicionaron y fue directamente a donde estaba el chico acostado y al verlo fijamente y con su rostro tan cerca, sus mejillas estaban rojas y solo deseaba que su mente le dijera que parara.
Pero no fue así, se fue acercando al chico hasta que finalmente no pudo más y unió sus labios con los del castaño.
Podía no ser correspondido el beso, pero para Shoko era algo dulce y bello.
El beso no duró mucho ya que la Saintia de Equuleus sintió como Saori venía rápido al lugar, cosa que hizo que se separara de él rápidamente.
-Lo siento Shoko-san, pero es que me querían dar el reporte de los demás Caballeros de Bronce – Saori llegó rápidamente al cuarto y solo miró a su amiga peli roja desviando la mirada - ¿Qué pasa?
- N-No es nada – dijo la chica con la mirada ocultándose en su cabello – m-me tengo que ir.
- ¿A dónde?
- S-Solo debo irme.
- Shoko-san – Saori no entendió porque su Saintia se fue el lugar corriendo, como si hubiera hecho algo malo.
De ahí, solo se enfocó en Seiya, pero de la nada, notó algo raro en él.
Saori se acercó a él y cuando estuvo cerca de sus labios, sintió algo raro y solo lo besó para comprobar mejor la cosa.
- ¡Lo sabía! – dijo la peli lila – sabía que Shoko-san sentía lo mismo por Seiya.
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Mientras que en China…
Xiao estaba en el país vecino de Japón, por alguna razón iba con un paquete y también acompañada de la Caja de Pandora en la que estaba su Armadura de Osa Menor.
- ¿Aquí es donde me dijo la señorita Saori que trajera esta cosa? – la pequeña miraba un gran laboratorio con el título de "Laboratorios Kido".
La chica llegó al lugar en el que había varios científicos investigando distintos tipos de enfermedades. Xiao estaba súper emocionada viendo tantas cosas científicas que, aunque no entendía nada, era algo realmente bueno de ver.
- ¿Tu eres Xiaoling Xing? – preguntó un científico a la castaña.
- S-Sí, soy yo.
- Este es el artefacto que envía la señorita Kido desde Japón ¿cierto?
- Sí, no sé qué es, pero miro que es algo liviano – decía la chica mientras jugaba con el paquete.
- Señorita, no juegue con él – dijo el señor – ese paquete es un arma letal que, aunque sea muy pequeño, su poder de destrucción es gigantesco.
- Vamos, ni que fuera la gran cosa.
- En serio señorita, esa arma es un arma biológica, la más feroz que se ha hecho en la historia.
- ¿E-En serio? – ahora Xiao tembló con algo de miedo.
- Sí, mejor démela y nada saldrá mal.
- Bien.
Pero en ese momento, la chica se enredó con sus agujetas, y eso que su ropa normal no traía agujetas, entonces el paquete cae de sus manos y golpea duro el suelo, cosa que alertó al científico ya que creyó que el paquete estaría roto.
- ¿E-Estará roto?
- No lo sé señorita – el hombre miró el paquete con mucha precaución ya que sabía el contenido de la caja – de suerte no está arruinada.
- ¿Por qué lo dice?
- Porque la caja está hecha de diamante, es indestructible, el arma no saldrá de esta caja jamás.
- ¿A poco es cierto?
- Sí, esta caja no podrá romper nada.
- ¿A cómo no? – dijo la Saintia tomando la caja y con su fuerza rompiéndola en el acto - ¿lo ve? Nada es imposible para una Saintia.
- ¡PERO QUE MIERDA HIZO! – exclamó enojado el señor - ¿sabe lo que hizo?
- Sí, rompí la caja que decía que era irrompible.
- No seas tonta, esa caja contenía un poderoso virus muy peligroso.
- ¿V-Virus?
- Sí, ¿que no leyó la caja?
- ¿Y que decía?
- ¡Coronavirus!
Todo el mundo quedó asustado y solo corría por todos los lados ya que el virus estaba siendo monitoreado desde hace un tiempo por los científicos y en ese laboratorio deberían haberlo estudiado, pero como Xiaoling rompió la caja, la cosa se puso fea.
- ¡Corra señorita! – decían algunos científicos.
- ¿Por qué? A mí no me afecta.
- No puede ser.
- ¡Achú! – se escuchó el estornudo de alguien.
- Creo que ya apareció el primer infectado.
- ¡Corran!
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Últimas noticias, en China ha comenzado a aparecer un virus algo peligroso. Los investigadores lo llaman Coronavirus o COVID-19. Se recomienda discreción con las personas que vengan de China.
- ¿Coronavirus? – dijo Katya viendo la televisión.
- Vaya, China está pasando problemas – dijo Erda.
- Imagínense que ese virus se expanda por todo el mundo y todos comencemos a enloquecer.
- No creo que eso pase – dijo la rusa – ni a América llegará ese virus.
- Allá está Xiao ¿verdad? – preguntó Mii.
- Sí.
- Debemos tener cuidado con ella – dijo Mii – no sabemos si el virus será peligroso.
- Aunque suene tonto, es razonable.
- Bien.
- Por cierto, ¿y la señorita Saori?
- Está hablando con Shoko-san en su cuarto.
- ¿De que hablarán?
- Ni idea.
- Ojalá que no sea de este virus… como se llama.
- Coronavirus.
- Esa mierda, cervezavirus.
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Mientras que en el cuarto de Saori…
- ¿De qué querías hablar Saori-san? – preguntó la peli roja.
- Shoko-san, seré directa – la peli lila la veía con algo de celos en su mirada – supe que besaste a Seiya mientras estaba inconsciente.
- ¿Q-Que? – la peli roja estaba algo asustada por lo dicho por la chica, pero no sabía cómo había descubierto su atrevimiento.
- Si te estás preguntando como descubrí tu atrevimiento, fue que los labios de Seiya tenían un sabor diferente al mío, además, el olor a caballo se sentía.
- ¿Por qué siento que me estás insultando?
- Dime la verdad, Shoko de Equuleus, ¿Qué te traes con Seiya?
- P-Pues… - la peli roja estaba entre la espada y el escudo – la verdad es que…
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Mientras tanto en el fondo del mar…
En un templo submarino que estaba abandonado, en el interior de este se hallaba un hombre de cabello azul con una Armadura con olor a pescado y miraba otra Armadura con un tridente.
- ¿A poco ya será la hora? – dijo el peliazul – conquistaré el mundo con el poder de ti, Poseidón.
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Continuará…
