El momento de regresar a casa llegó, tenían muchas cosas que hacer si planeaban casarse, pero no querían pensar en ello hasta volver a su rutina. Nikolai estaba muy feliz de ver a su nieto ya grande, pudiendo apreciar él como había madurado con el tiempo y llegando a tomar buenas decisiones. Por supuesto, aún con toda la experiencia del mundo nadie era perfecto y siempre se presentarían problemas, pero por lo menos ahora podía decir que su Yuratchka tenía una familia estable.

¿Dónde será la boda? —preguntó el abuelo durante el desayuno, un día antes del regreso de los Yuris, ambos provenían de países distintos por lo que tal vez les sería una difícil decisión. Su intención no era presionarlos, sino ayudarlos con algún consejo si es que llegaban a necesitarlo.

Aún no hablamos de ello, queremos preocuparnos de todo al volver —respondió el rubio con tranquilidad y Nikolai lo comprendió. Sabía lo complicado que era armar una boda sin importar si era pequeña o grande, el ponerse de acuerdo era la parte más difícil.

Entiendo, solo no olviden que se aman. Y si no pueden elegir algo porque están en desacuerdo, dejen que Vitya les dé su opinión —volvió a hablar.

No se preocupe, no creo que tengamos ese problema —respondió inocentemente Yuuri, pensando que todo iba tan bien que era imposible ponerse a discutir por una boda. Después de todo el matrimonio sería algo pequeño con la cantidad justa de personas. No necesitaban más.

Tampoco lo creo, somos adultos así que todo irá bien —respondió Yuri, después de todo teniendo el dinero, planear una gran boda no debía ser tan difícil, ya que se podía contratar una planificadora para quitarse el peso de encima. Necesitaban algo grande y llamativo.

Ese día decidieron pasarlo por completo en casa, en la semana habían comprado cosas que el mayor necesitaba y que no compraba por su terquedad, solo para que Yuri no le enviara tanto dinero. Era demasiado mayor para trabajar ya, así que el rubio le enviaba mensualmente una cantidad, así se podría mantener bien y nadie querría enviarlo a un asilo o algo así.

Yuri volvió a pedirle a Nikolai que se mudara con él, pero este como siempre, se negó. Fue una discusión algo graciosa de ver, ya que ambos Plisetsky tenían un carácter fuerte y Yuuri solo pudo observar desde un rincón como de vez en cuando alzaban la voz. No importaba que dijera el rubio, el abuelo siempre ganaría, ya que Yuri terminaba diciendo una mala palabra lo que provocaba que el mayor lo regañara como niño pequeño dando por terminada la conversación.

Jugaron juegos de mesa y vieron películas en el sofá. Nikolai en medio de los Yuris ya que el japonés también le había tomado mucho cariño y viceversa, de hecho, Yuuri parecía más nieto de Nikolai ya que el anciano le daba el favor al azabache en cualquier conversación.

La última escena de la noche fue la más tierna del viaje, al igual que niños pequeños durmieron en la cama matrimonial de Nikolai, pasándose en medio de la noche donde el abuelo, logrando que recordara la época en que su Yuratchka era un niño inocente que se asustaba con cualquier película de terror y dormía en su habitación. El mayor los recibió con gusto, riendo porque los Yuris se peleaban por quien quedaba al lado de Nikolai, decidiendo al final dejarlo en medio para no discutir.

Nikolai acarició los cabellos de ambos Yuris hasta que se quedaron dormidos, los observó con cariño y besó sus frentes para luego dormir el también. Eran una linda pareja.

La despedida fue un poco difícil, más para Yuuri quien no había pasado por eso con Nikolai, en cambio el rubio pasaba por ello todos los años al visitarlo. Se fueron de casa con la promesa de que pronto le avisarían la fecha de la boda y el lugar donde sería, Nikolai se quedó feliz de haber pasado varios días con su familia e incluso haber logrado ver a su querido Vitya y cuanto había crecido con el tiempo.

Abordaron el avión, ambos imaginando las cosas que harían y como planearían aquel día tan especial en sus vidas, sin saber que no solo estaban sus planes sino también los del adolescente platinado que también tenía su propia idea de cómo deberían realizar aquello.

Al llegar a casa estaba todo en silencio, habían llegado a la mañana del día siguiente así que suponían que Víctor debía estar dormido. Yuri decidió ir a ver que todo estuviera en orden y el japonés no alcanzó a detenerlo a pesar de que su instinto le decía que no era una buena idea.

¡¿Qué se supone que pasa aquí?! —se escuchó el grito del rubio y Yuuri supuso que era lo que debía estar pasando.

¿De verdad quieres que te explique? —Preguntó Víctor en tono somnoliento— ¿Quieres escuchar lo que pasa aquí realmente?

¡Vitya! —Exclamó Otabek regañando a su novio— lo siento, señor Plisetsky, yo… —iba a decir "no quería", pero sería una mentira, así que se detuvo sin saber que más decir para salir de esa bochornosa situación.

Se suponía llegaban a las once —se quejó Víctor mientras tomaba su teléfono viendo que eran las once y treinta, frunció el ceño y abrió la sección donde podía ver las alarmas, dándose cuenta de que la había puesto a las diez de la noche y no de la mañana— okey, mi error —le dijo a su padre con una sonrisa boba en el rostro.

Yuuri se acercó pensando en porque el rubio aún no explotaba y arrastraba al platinado fuera de la habitación. Al llegar se dio cuenta que Yuri ni siquiera podía mirar a los chicos que estaban cubiertos solo por las sabanas.

El japonés tomó la mano de su novio y lo sacó de ahí, antes de que acumulara ira y tal vez los asesinara en vez de solo sacarlos del cuarto— vístanse ¡Ya! —les dijo Yuuri antes de cerrar la puerta para luego ir con el rubio a la sala quien aún parecía medio en shock.

Tendré que reiniciarme el cerebro —dijo exagerado mientras ponía una mano sobre su frente y el azabache soltaba una pequeña risa.

Sabías que pasaría tarde o temprano —se acercó y lo abrazó por la cintura— tranquilo, ellos de verdad se nota que se quieren mucho.

Los chicos se vistieron y salieron de la habitación para comenzar a preparar el almuerzo, la casa la habían mantenido impecable por lo que no había nada de qué quejarse, además de que Vitya ya no fuera "virgen".

¿Cómo llamaremos a nuestro bebé? —preguntó el platinado mientras terminaban de cocinar, poniendo una mano sobre su vientre para molestar a su novio quien permanecía serio. A Otabek no le había gustado la incomoda situación, sentía que había pasado a llevar la confianza de Yuri.

Un nombre ruso sería lindo —les dijo Yuuri al entrar en la cocina y escuchar la pequeña broma. Quería relajar un poco el ambiente, después de todo, los Yuris sabían que esto pasaría si Víctor volvía antes.

Me gustaría un nombre con significado —habló Víctor y así se inicio una conversación sobre nombres de bebé mientras a Yuri ya comenzaba a palpitarle un ojo por la situación y Otabek no sabía dónde meterse. El japonés y el menor parecían tratar la situación con normalidad, lo cual logró que poco a poco los otros dos se unieran a la conversación.

Nikolai, en honor al abuelo y se acabó esta discusión —les dijo el rubio en tono molesto mientras se sentaba a la mesa. Víctor sonrió y se sentó junto a él.

Me parece lindo, me encanta.

El almuerzo transcurrió sin ningún otro inconveniente, Yuuri habló sobre todo lo que había visto en Rusia y como se había sentido con la propuesta por la cual estaba muy emocionado, los demás opinaban de vez en cuando ya no sintiendo el ambiente tenso. Yuri entendía que todo esto era parte de la vida, su hijo estaba más grande y más pervertido, agradecía que no se pareciera a su amigo Chris o no sabría como controlarlo, con eso en mente ya se relajó completamente.

Su semana laboral comenzó nuevamente, junto a la rutina que acostumbraban tener. Tras eso, también comenzaron a hablar sobre el matrimonio y como lo harían, recién ahí dándose cuenta que cada uno pensaba en una idea distinta de cómo se haría y donde. Yuuri quería hacerlo en Rusia, porque ahí estaba el abuelo y Yuri en Japón, porque ese era el lugar natal de su pareja, esa fue la discusión más grande en la cual Víctor intervino diciéndoles que era mejor hacerla en este país ya que la mayoría de los invitados serían de aquí.

El acuerdo terminó con ellos decidiendo que tendrían una luna de miel en Japón y luego convencerían al abuelo de vivir con ellos— ¿Sabes? Creo que el abuelo aceptaría más fácil si tenemos una casa con un terreno amplio donde podamos tenerle su propio lugar un poco mas apartado de nosotros, algo así como… como vecinos —Yuri jamás lo había pensado de esa manera hasta ahora que el japonés lo mencionaba. Si lo pensaba detenidamente, Nikolai siempre decía que no quería molestar e interrumpir su vida, si vivían cerca, pero aparate, tal vez el mayor si aceptaría— además podríamos buscarle algo que hacer, creo que allá sin hacer nada se siente inútil y eso no es bueno —podían ver talleres llamativos para él, o algún oficio al que pudiera dedicarle tiempo.

Tienes razón —le dijo el rubio aún sorprendido de que a él en todos esos años jamás se le hubiera ocurrido. Ahora se daba cuenta que siempre pensó que Nikolai viniera a vivir con él porque él lo necesitaba y no por un bienestar para el mayor, pero Yuuri lo pensaba como una manera de darle una mejor vida al abuelo y por eso lo enfocaba desde un punto de vista diferente. Uno donde la comodidad de Nikolai era la prioridad.

Con ambos trabajando, podemos costearlo —Yuri se sentía feliz, tomó la mano de su prometido y besó sus nudillos para luego alcanzar sus labios.

¿Qué haría sin ti? —le dijo bajito haciendo al japonés sonrojar, estos momentos no se daban a menudo. No por el beso, sino por las palabras donde el rubio admitía que lo necesitaba.

Después de esa conversación decidieron hacer un matrimonio pequeño para ahorrar dinero, así pronto traerían a Nikolai con ellos. Invitarían la cantidad justa de personas y rentarían un pequeño lugar de eventos para poder realizar todo. Yuuri conseguiría toda la banquetearía con descuento, todo saldría bien.

࿂Continuará࿂