Después de concluir su plática y pactar sus acuerdos, ambos fueron a dormir tal como prometió Angel y aunque para Alastor fue algo divertido todo lo que pasó, Angel si que se fue aún algo disgustado a la cama.

En medio de la madrugada, Alastor observó a Angel dormir antes de ponerse de pie. No era una rutina que disfrutara pero se había convertido en algo necesario. Al salir del cuarto, la sombra de Alastor se separó de él e ingresó a la habitación.

Al ver eso, chasqueo los dedos y se transportó hasta la parte delantera del edificio en construcción. Al ver hacia arriba, observo que ya iban por el piso diez, pronto volverían a levantarlo, pero los actores y todo lo que había grabado se había perdido para siempre. Siguió con su camino un poco más, adentrándose en las oscuras calles, plagadas de gente ebria y libertina que iban y venían.

Pronto una sombra se manifestó detrás de él, al volver vio a Valentino, quien mantenida una distancia prudente.

—Veo que has regresado —y ahí estaba el motivo por cual Alastor no podía dejar de cuidar a Angel todo el tiempo.

—Solo me cercioraba de que su podredumbre siguiera por los suelos —comentó con una gran sonrisa refiriéndose al estudio porno y es que pese al tiempo construido les estaba llevando mas tiempo del esperado volver a levantarlo.

Valentino no lo encontró gracioso y simplemente se limitó a ladear la cabeza indicando que debía seguirlo y eso fue exactamente lo que hizo Alastor. El firmar un contrato, con el poder por las nubes y con una persona amada herida, no te daba el tiempo para leer hasta las más pequeñas letras, o en su caso, poner atención. Y ahí estaban las consecuencias.

Siguió en silencio a Valentino, deseando completar la parte del trato que había quedado pendiente. Supuso que al asumir los pagarés de Angel significaba algo como dinero, no recordó que él una vez contó que se necesitarían miles de almas para comprar su libertad. Vaya que era cierto.

Ambos se detuvieron delante de una bodega, a la cual ambos entraron. Al ingresar cientos de ojos rojos voltearon a verlos, Alastor solo frunció el ceño. Eran muchos más que la última vez.

—¿Cuantas darás hoy? —inquiero Valentino sin detenerse, en su rostro se veía una satisfacción inigualable por tener a Alastor donde quería.

Las risas macabras resonaban por el lugar, poniendo en alerta a Alastor.

Detestaba tener que rendirle cuentas a alguien y más por algo que no había pactado inicialmente, pero había asumido la responsabilidad con Angel y de romper el contrato que lo convertía en su amo, el chico quedaría en posibilidad de ser llevado de nuevo al estudio y eso no era algo que podía permitir

—Mil almas —dijo sin más siguiéndolo con ambas manos cruzadas tras su espalda, apretando levemente el baculo entre ellas.

Ya fuera para bien o para mal, estaba por terminar con la deuda, pero eso implicaba quedarse sin sus contratos, ceder poder era lo peor que le podía pasar.

Siempre podía hacer nuevos tratos, pero teniendo que cuidar de Ángel y saldar la deuda al mismo tiempo, no le dejaba con mucho tiempo para sus propias preocupaciones; cada vez se sentía más exhausto y vulnerable, sin embargo, mientras pudiera mantener las apariencias, no le importaba realmente.

—Bien, con esto ya solo faltan cinco mil más —rió Valentino estirando la mano, Alastor al verla, forzó más su sonrisa. Hace un par de noches cedió cerca de las mil almas y la disminución de poder casi lo hizo desfallecer, no quería imaginar que pasaría de cerrar el pacto, pero en ese momento, quería que toda esa tontería terminara cuanto antes—, aunque sería todo más sencillo si simplemente lo regresas —acotó Val mirando la expresión neutra de Alastor, este frunció un poco los labios antes de apretar la mano.

Las almas comenzaron a volar alrededor de ellos en un remolino de oscuridad y lamentos, pronto, hasta la última de ellas pasó a posesión de Valentino.

—Te regresaría todas las almas que has cedido si solo liberas a Angie Boy—insistió al ver como Alastor le veía detenidamente, sin mover un musculo—, ¿todo bien radio demon? —pregunto burlesco enarcando una ceja.

Alastor hizo acopio de toda su fuerza de voluntad en ese momento, se moría de hambre y su cuerpo amenazaba con empezar a temblar en cualquier momento, se había excedido y su cuerpo lo resentia.

—Tan bien como podría estar, Val —rió acomodando su monoculo—, ¿como sigue Vox? ¿Su amigo ya volvió a su sitio?

La sonrisa de Valentino entonces se borró.

—En tu posición recomendaría que guardarás silencio —sugirió, de pronto todos los pares de ojos comenzaron a ver hacia Alastor, el cual al verse observado comenzó a reír.

—Tomaré eso como un no y supongo que seguirá manco también, ¿cierto?—siguió burlándose. Sabía que en ciertos demonios la regeneración era mucha más rápida y supuso que por tratarse de Vox, su cuerpo ya estaría como nuevo, si no era el caso, entonces eso era obra del poder de Lucifer—, nos vemos en un par de noches Val —dijo cortésmente antes de inclinarse levemente. Se dió la vuelta y comenzó a caminar como si el temblor en su cuerpo no fuera la gran cosa.

—Ten cuidado Radio Demon, no solo nosotros queremos matarte —le advirtió viéndolo llegar a la entrada.

Alastor giró un poco su rostro, lo suficiente para dejar ver su macabra sonrisa.

—Que vengan, necesito más almas y no olvides Vali, que sigues vivo por ese contrato —dicho esto salió y dio por terminada su visita. Siguió caminando de frente un par de cuadras más antes de que varias de sus sombras comenzaron a girar alrededor de él, sosteniéndolo cuando su piernas le fallaron.

Alastor chasqueo los dedos y apareció en el lobby del hotel, en donde reinaba el silencio, sus sombras le bajaron con cuidado antes de desaparecer. Sentía el cuerpo increíblemente pesado, incapaz de mover un solo musculo, el transportarse hasta ahí había agotó la poca energía que le quedaba. Permaneció un instante más en su sitió con los ojos cerrado meditando que debía de hacer con su hambre voraz.

—Quizá Fat Nuggets volvió a salir del cuarto —comentó suspirando pesadamente. De pronto comenzó a escuchar pisadas en su dirección. Abrió los ojos encontrándose con Angel cruzado de brazos y con su sombra mirándolo con pesar. Al verse descubierto le dedicó una mirada fugaz a su sombra.

—Traidora —alcanzó a decir antes de ver a Angel arrodillarse y ayudarlo a ponerse de pie.

—No necesito decirme, Al —musitó dejando que se recargara en él, dirigiéndose hacia la cocina—, ya lo sabía, en el contrato lo decía claramente... no supuse que si estuvieras pagando por mí —comentó con pesar.

Alastor no dijo palabra alguna y se dejo llevar, ahora podía pensar que Angel se había dado cuenta de sus escapadas nocturnas. Genial.

—Angel, haría todo con tal de verte... tranquilo—comentó tras ser dejado en una de las sillas de la cocina—, ¿qué haces? —cuestionó sintiendo como su cuerpo temblaba.

—Le devuelvo el favor a mi novio —dijo comenzando a sacar algunos ingredientes del refrigerador y la alacena—, debes estar hambriento y se que tal vez no es la mejor comida que comerás, pero algo es algo —comentó mirándolo de reojo encontrándose con una sonrisa cansada—, en especial sí ayuda a que mi mascota no esté en el menú, otra vez.

Alastor rió un poco y recargo su mentón en su mano sin despegar la mirada de los movimientos de Angel.

... sería todo más sencillo si simplemente lo regresas...

Aquellas palabras resonaron en la cabeza de Alastor mirando a su sombra ayudar a Angel, el cual se miraba muy concentrado en lo que hacía, sonrió suavemente antes de negar con la cabeza.

—Ni en un millón de años.