Se salieron de su interior para rescatarlo en la cama. Contemplaban con cariño como su barriga subía y bajaba en busca de aire y su cara mostraba cansancio. Observando con lujuria como el ano de su castaño expulsaba lentamente ese líquido suyo, como recorría por debajo de sus muslos hasta sus piernas.

Lo habían disfrutado demasiado. Mucho mejor, como siempre lo soñaron.

Su castaño agotado, y a su merced. Sin opción alguna mas que complacerlos y ellos a él. Tratando de retomar consciencia.

Sus caderas dolían, su parte baja le ardía. Se sentía demasiado sucio y mal por haber sido tan, tan... ¿Cómo decirlo?

Antes se sintió demasiado bien (considerando que vivió una violación según él), no pensaba con suficiente coherencia lo que hacía y se dejaba llevar por el máximo placer dado que logró alcázar a lo último, aunque incluso yo llegué a pensar que sí en serio lo violaron como él piensa, ¿Por qué muy dentro de su mente no lo sintió así?. Ahora sólo estaba frustrado consigo mismo. Ya no había placer, sólo un fuerte dolor que le recordaba lo que había hecho.

-"Cometiste un error Mason"- le repetí en su cabeza (segunda vez que lo hago) pero él, estando tan exhausto, confundido y adolorido no prestaba atención.

Trato de acomodarse en la cama, tomó la primera almohada que se le cruzó en el camino, curiosamente la del triángulo amarillo. Sin tomarle importancia, la abrazo con fuerza. A pegando la a su pecho. Cerca de su pezón por accidente, una débil caricia aunque soltó un leve gemido, aún estaba muy sensible y muy poco le importo que los gemelos lo hayan escuchado. Cerró con fuerza sus párpados buscando el sueño. Esperando lo que sea que pasará en adelante.

Seguir con esos dos dementes.

O que la policía y alguna fuerza armada lo encuentre.

O recibir ayuda mía.

Ver a su ángel y esposo descansando de esa manera les provocaba un extraño cariño y el deseo de protegerlo. Se acomodaron a su lado, rodeándolos con sus brazos para también, dormir.

Haber hecho el "amor" fue más asombroso de lo que esperaron. Y sabían que lo volverían hacer cuando quisieran.

Después de todo, Dipper estaría siempre con ellos.

Entre sueños navegaba. Dipper soñaba que estaba de regreso con sus padres y volvían a la rutina. Su gemela haciendo unas bromas sobre quién sabe qué, y su novia sonriendo le con apoyo. Un ambiente tan colorido y emotivo para el Pines. Hasta que todo se volvió gris, unas cadenas transparentes pero que emitían una fuerza que te hacían saber que se encontraban ahí, rodeándolo en todo el cuerpo y jalandolo lejos de sus seres queridos. Para sentir unos fuertes y fríos brazos rodearlo por detrás con una enorme posesión. El terror invadió sus ojos al igual que la confusión.

De repente, distinguió algo diferente de lo que se imaginó. Eran sus niños. Sus "lindos" y "adorables" pequeños gemelos Cipher. Aquellos mocosos que lo adoraban y uno de ellos le había dicho pasiva en su cara sin vergüenza alguna. Los brazos se habían encogido un poco y se volvieron cálidos. Protectores aunque aún conservaban esa sensación de posesión. Por un pequeño momento olvido el dolor de ser alejado de su vedadera familia. Sólo los veía a ellos con extrañes pero... cariño. Abrazo aquellos cuerpos más pequeños que él. Envuelto en un manto cálido y de colores que jamás imaginó que combinados crearían un hermosa explosión de éstos mismos. Tan sólo se dejaba llevar por ellos, por sus queridos y preciados niños.

Aunque la realidad era que... Ya no lo eran.

Al levantarse, sus manos cerca de su pecho una sobre la otra, observó que cargaba aquellos anillos. Aseguró en su mente que Bill y Will se lo habían puesto antes de caer pronfundamente dormidos así que le dio igual.

Su cuerpo aún desnudo y pudo sentir apenas que el semen de aquellos dos, su esencia seguía dentro suyo pero un poco más seca.

Ya no le importaba, después de todo, admitió la derrota. No podía ser libre.

Sentía que si se movía el dolor en sus caderas sería peor, por lo que prefirió seguir en esa posición tan cerca de los rostros de los rubios hasta sentir su respiración.

Le daba igual.

Él recibió algunos besos en sus labios, ellos iban a salir por algún asunto de trabajo y aparte visitar a la familia Pines para seguir mintiendoles que aún no encontraban a su castaño. Que falso.

Por lo que llegarían muy probablemente en la madrugada.

Después del desayuno, se despidieron. Sabían que Dipper no podía tramar algo. Aparte ya no tener alguna copia o la llave original para salir de ahí, todo esperanza en él se había extinguido aparte de que el dolor en sus caderas le impedían cualquier clase acción que lo llevarán a ser flexible y rápido, y eso necesitaba para escapar, oh ahora que lo pensaba mejor, probablemente no se pueda ni parar para caminar por lo menos hasta la puerta, claro, si quisiera y pudiera puesto ahora como ya había mencionado, le daba igual.

Si se sentaba sentía mucho dolor en su retaguardia, pero si intentaba pararse sus piernas de inmediato temblaba y caería al instante. Por lo que quedarse acostado en la mayoría del tiempo resultaba una buena opción.

En ausencia de ese par, se puso a reflexionar. La violación lo dejó traumado, mucho más que eso, provocando que su subconsiente de alguna manera lo confundieran, viendo de otra manera a los rubios.

Negaba por completo que aquellos dos hombres eran esos gemelos que tanto amaba en el pasado, pero por desgracia, el parecido y su comportamiento tenían ciertas similitudes con aquellos pequeños. Por lo que, su mente transformó la realidad en una fantasía. Una ilusión en la que prefirió vivir.

No podía verlos como en realidad eran. No quería aceptar el hecho de que esos niños (aunque ya no lo eran más) le hayan hecho tanto daño y él... Igual. Por que de cierta forma les dañó de una manera que jamás quizo.

Y fue así como su mente transformó la realidad en una ilusión, imágenes del pasado. Sus ojos castaños verían con otra forma a esos rubios.

Sólo se engañaba, ocultando el sufrimiento y dolor de lo que le sucedió.

—¿Un show de magia? — artículo el Pines ciertamente curioso e interesado. A decir verdad, nunca había ido a un verdadero show de magia. Digamos que la idea medio le emocionaba.

Ya eran casi las dos de la madrugada, los Cipher habían llegado del largo viaje. Despertandolo sin querer pero de todas formas era algo que no le importó mucho.

Ellos le platicaron sobre un espectáculo que se hará en aquella ciudad, a principios del mes de noviembre. Tomando en cuenta que apenas estaban a mediados del mes de octubre por lo que aún faltaban semanas. Habían sacado ése tema como si aquel hecho donde lo despojaron de su virginidad, jamás hubiera sucedido.

—Logramos comprar tres boletos sin que nadie sospechara.

—Para que salgamos, como una cita. Escuché que los shows de ese mago son muy buenos a pesar de ser apenas un principiante y joven en el mundo de la magia e ilusiones. Te pondremos como algún disfraz, aunque de todos maneras dudo muchísimo que en la ciudad alguien te reconozca. Digamos que tu noticia cuando desapareciste sólo es muy viral en tu país pero no tanto en los países vecinos. El disfraz será por precaución. — explicó Will sin tomarle tanta importancia a lo último dicho.

—En todo caso, pienso que será divertido salir, los tres juntos. ¿Te gustaría ir? — añadió Bill, sonriendo lascivo.

Los gemelos pensaban que salir con su castaño de vez en cuando no estaría mal, admitían que no podían prohibirle del todo su libertad o en otras palabras encerrarlo por siempre en aquel lugar. Debía salir para tomar aire fresco, sentir y ver los colores del mundo exterior. Además que quizás ver un show de magia podía ser interesante, aunque creían que sólo eran trucos muy bien realizados para engañar a la gente, y para ver la ilusión no debes acercarte, sólo debes alejarte para poder verlo de un mejor ángulo.

Pero algo en que los tres estaban de acuerdo, era que quizás sí habían verdaderos magos en el mundo. Sólo era cuestión de saber quiénes eran los farsantes y quienes los únicos y verdaderos.

¿Quién dice que la magia no es real? Obviamente el que no creé no acepta lo que en realidad sucede. Pero saliendo de ese tema; A Dipper se le iluminaron por unos momentos sus ojos, la idea de salir de ahí le emocionaba mucho más que ver el show de magia.

-"Salir... con ellos pero podré salir..."- pensaba con una sonrisa boba. Todavía seguía sin poderse mover, así que cuando quizo ir al baño digamos que le costó demasiado. Prácticamente tuvo que ir gateando.

Y aunque odiaba admitirlo por que sonaba muy ridículo, necesitaba un maldita silla de ruedas. Con la comida afortunadamente para él, había una nevera en una esquina del cuarto que los gemelos la rellena ron con frutas, lácteos, agua, refresco y helado para sobrevivir durante su ausencia.

—Quiero salir con ustedes, mis niños. — dijo en alto y con una sonrisa tan hermosa y cariñosa para ellos, provocando que la calidez y el orgullo rodearán su pecho por tales palabras. Ignorando casi como les había llamado.

"Niños". Sí, Dipper los veía como unos niños... Esos pequeños niños de doce o trece años que cuido hace cierto tiempo. Por que su mente le hacía ver otra cosa, por que él quería ver otra cosa. Sólo se engañaba aún mas. Prefiriendo estar con sus partes más jóvenes.

Pines los rodeó en una abrazo, como si lo necesitará. Cómo si lo extrañará.

Pronto iniciará el espectáculo.

Dipper no tenía mucho que hacer, y no decía que los libros ya le aburrieron, sólo que buscaba algo más (tomando en cuenta que tanto Bill como Will traían los libros a la cama puesto todavía no podía moverse por que sentía que con cada movimiento eran como mil agujas siendo clavadas en sus caderas y columna). Al final le habían traído hilos y las herramientas necesarias para tejer. Digamos que años viviendo con una chica que siempre tejía abrigos, aprendió muchas cosas. Aunque se tardaba más en hacerlos que su melliza.

Por lo que en las tardes esperaba paciente a sus niños para jugar con ellos de diferentes formas. Y divertirse. Intentando hacerles abrigos para cuando el invierno se aproximará.

Estando ciego.

Así pasaron algunos días ( en que poco a poco se recuperaba del inmenso dolor en aquella parte) en los que Dipper, se podría decir era el "amo de casa". Lavaba y planchaba la ropa, limpiaba la casa (aunque en sí no había mucho polvo o suciedad más bien lo hacía por el aburrimiento), aunque soportaba muchísimo el dolor pero tampoco se esforzaba demasiado, acomodaba algunas cosas y cocinaba. Según las palabras de sus niños, era muy bueno cocinado cosa que parecía ser cierto pues el desde hace tiempo, su madre y hermana le habían enseñado. Con la excusa de que si él en un futuro viviera solo o con su novia, él debía cocinar y no sólo dejarle eso a la mujer. Por que también los hombres podían estar en la cocina y las mujeres trabajar cualquier cosa que desearan. Sin límites.

Se acostumbro muy rápidamente a las tareas de la "hogar". Ignorando por completo lo que ellos le hicieron. . Sólo quería olvidar. O cómo prefiero decirle, "engañarse a sí mismo".

Esa noche de un sábado, el cielo gris y las nubes desprendiendo millones de gotas por casi toda la ciudad, incluyendo esa cabaña. Que se ubicaba encima de una pequeña colina en el centro de algún bosque que muchos no se atreven a profundizar. Pues es propiedad privada además de no captar el interés de la población. Pero claro, Dipper no sabía nada de eso. Ni en que ciudad o país se encontraba.

Aquel día Bill fue el único que salió del lugar. Diciendo que eran los mismos asuntos de siempre. Nada importante o que necesitará de la presencia de lo dos, por lo que Will se quedó para que su castaño no se quedará tan solo.

Esa noche de lluvia, fuera de la cabaña, notaba como en la tierra cerca de algunos árboles y pinos se hacían charcos y el ambiente húmedo se extendía.

Mientras que Will pasaba un momento agradable y divertido con Dipper, dando a entender que se sentía muy culpable por lo de quitarle su virginidad sin su completa aprobación. Para los ojos del Pines, el rubio menor se veía tan arrepentido, dolido y lindo. No pudo evitar rodearlo con sus brazos para trasmitir le cariño y "perdonarlo". Pero... ¿En serio Dipper lo perdonaba? ¿los perdonaba? Lo que se hizo jamás podría sanar esa herida sentimental y física, por así decirle. Por lo que intentaba tan sólo ignorar ése tema.

Después de las disculpas, Pines preparó unas galletas de chispas de chocolate y leche de vainilla. Ambos parecían disfrutarlo. Se sentían tan reconfortante y el sentimiento de melancolía invadió a los dos. Por unos momentos, se podría decir que todo parecía estar bien. Dipper le leyó con esa suave y delicada voz suya, uno de sus libros favoritos al gemelo. "La paloma de Aristóteles", del género de misterio. Prácticamente era su ambiente y generó favorito, no había de que sorprenderse.

Los dejé solos, mientras volaba lejos de ahí, donde Bill iba llegando, conduciendo por ésa carretera casi desolada. Acercándose más a lo más profundo de ese bosque donde sólo ellos podían entrar según las leyes. El dinero puede mover montañas, como bien dijo alguien alguna vez.

Iba tranquilo, viendo al frente y a veces al retrovisor. De pronto, entre tantos pensamientos sobre que estaría haciendo su castaño con su hermano, un pensamiento llevó al otro, hasta que la duda se planteó en su cerebro. Hasta que la desconfianza lo acompañó. Aproveché para profundizarlo aún más a ese mar de traición y desconfianza. Recordé aquella escena "romántica" o nostálgica entre Will y Dipper, podía usar eso a mi favor.

Al principio él mismo se negaba a cualquier cosa negativa, repitiéndose que todo estaría bien. Que no había nada de que preocuparse, y que tanto como su hermano y su amado (en especial esté último) lo estarían esperando en aquella choza.

-"¿Estará bien Dipper? Claro, esta con mi hermano, no hay que de preocuparse."- se convenció el Cipher sonriendo despreocupado. Relajando sus hombros hasta que escuchó algo más.

-"¿Y si te traiciona?"- le susurre, con impotencia pero algo débil. Una voz distorcionada que podía confundir él mismo como sus pensamientos. Hizo caso a omiso.

-"¿Qué? No. Confío en él, no me traicionaria."- se respondió él, creyó que, así mismo. Aún con ésa confianza que pronto se desvanecerá.

-"¿Por qué piensas que no te traicionaria? "-

-"Es mi hermano, nos prometimos compartirlo, cuidarlo y amarlo. Además no-" le interrumpi para continuar con mi persuasión. Digamos que gracias a ella he conseguido muchas cosas.

-"Sí. El ama a Dipper, — le afirmé a lo que él sonrió por haberle dado la razón, pero prosegui con mi explicación. — no me sorprendería que intentará quitártelo."- sonreí por mis adentros.

Por un momento él se sintió extraño, pensativo. Arrugó el ceño buscando alguna excusa rápida.

-"¿Quitármelo? Él no podría. ¿Por qué pienso esto?"- se recriminó cayendo poco a poco en mi engaño. Pero aunque él aún no lo admitiera, yo podía tener razón.

-"Hay que ser astuto...Will podría hacer que Dipper se encariñara más con él, lo quisiera más que a ti. ¿Acaso no ves lo qué en verdad pasa? ¿quieres perder lo?"-

Hubo un pequeño silencio donde apenas podía conducir el automóvil. Se notaba demasiado serio. Apretando con fuerza el volante. Dudando un poco de algo.

-"...Dipper nos quiere a ambos."- se excusó convencido. Sonriendo con malicia.

-"¿Y no sería mejor que sólo te quisiera a ti?"- le dije incrédulo. En mi tono de voz se destacaba una clase de humor extraño. Borró su sonrisa rodeado de un ambiente poco común en él.

Cerró los ojos con fuerza y dio un largo suspiro alejando ése tipo de pensamientos. Ignorando lo sucedido.

Se acercaba.

Lo despojaron de sus prendas de vestir, dándole una posición cómoda.

Dipper lamía el miembro de Will quien se encontraba sentado a un costado de la cama, a una velocidad regular mientras que a su vez, era embestido por el gemelo mayor.

Para él lo que sucedía le parecía ciertamente extraño. Ni el mismo podía asegurar que lo que vivía era una violación puesto se estaba dejando y estaba consiente de lo que él mismo hacía, era por voluntad propia. O quizás ésto último no del todo ya que desde la violación de hace algunos días su cordura era un frágil y delgado hilo que podía romperse con facilidad. Algo le sucedía. Ignorando por completo que todavía no se recuperaba del todo de la "última vez".

Mando a la mierda el trauma y los pensamientos que le decían muy dentro de su cabeza, cosas como: "¿Qué mierda haces? ¿Has caído tan bajo Pines? Pensé que resistirías un poco más ¿Acaso ya perdiste la cabeza?"

Y la verdad era que no podía aguantar seguir atascado en aquel agujero donde se hallaba el trauma de ser violado y haberlo disfrutado de alguna forma. Pensó que estaba vez, debía mandar todo su orgullo y llanto a la caña.

Una parte de él se decía que sí está vez los complacía a ambos, podría regresar con su familia. Por que ellos dijeron que "te quedaras un tiempo más", más nunca que jamás saldría de ahí. Todavía tenía esa esperanza de que, aunque no pronto, si hacía lo que ellos querían, esta vez podría por lo menos ver a sus seres queridos. Era por eso que había aceptado su derrota y el hecho de que jamás saldría de ahí a menos que no fuera por que ellos así lo desearan.

Es por eso mismo que su mente quedó paralizada de una forma un tanto inusual.

-"La única forma de que los ame... Es que los vea de otra forma."-

Sabía que sólo transformaba la realidad. Pero eso prefirió él. No vivir en el presente, si no en el pasado. Con sus niños.

—¡AH! — gimió demasiado alto al sentir el miembro de Bill adentrarse más en su interior. Siendo quizás más gentil que la primera vez.

Pines daba unas caricias por el pene del gemelo menor, puesto la posición en la que se encontraba era buena para hacerlo.

—Gime más amor. — dijo el moreno lujurioso y más que excitado. La espalda del castaño donde sus manos recorrían le parecía realmente suave. Daba más embestidas aumentando la velocidad y admirando aquellos pedazos de carne de un color vivo, que eran las nalgas de su Pino. Verlo de esa manera y gemir un poco bajo lo endurecian. Mientras que Mason pasaba su lengua por la glande del gemelo menor para después meter su hombría en su boca. Sintiendo lo caliente del pene, como palpitaba en su cavidad bucal y el líquido preseminal.

—La chupas de maravilla cariño. — dijo Will entre jadeos.

—¡Ah! ¡Ahhhh!, Mgh... — dijo entre mas gemidos y jadeos. Le era un poco difícil seguir el ritmo pues la forma en que lo embestía Bill empezaba hacer más rápida y precisa. Sentía el sudor recorrer por su espalda.

—¿Te gusta? ¿Quieres más pronfundo? — dijo el de orbes dorados acompañado de gruñidos y gemidos de placer. Todavía sentir que la estrechidad y humedad del menor envolviendo su miembro le parecía de los más sensacional y placentero. Veía con ternura en las nalgas rellenitas de su castaño que tenían cierto contraste y color que le fascinaban. Con una vista así se volvía aún más loco en el ámbito sexual.

—¡AH!, q-q-quiero... Los quiero, Ah~... ¡Los quiero a los dos! Ah, ah... — alcanzó a decir el castaño puesto le era difícil hablar coherentemente mientras se lo follaban y daba una mamada al otro rubio.

—Oh, Dipper... — murmuró Will más que excitado y encantado por la confesión de su ángel. Mientras observa con detenimiento las facciones del castaño.

Su nariz naturalmente rojiza, sus mejillas coloradas por el calor y excitación del momento, sus ojos brillantes como hermosas luciérnagas, de un color tan vivo y bello para él, para los dos. Con algunos cabellos castaños pegados a sus frente por el sudor. Y más con sus manos entre su pene y esté dentro de su boca. Sintiendo plácidamente la inexperta pero maravillosa lengua según él.

—¿Quieres sentir nuestras dos pollas dentro? Vaya pino, nos saliste muy caliente y masoquista. ¡Ahg! — dijo burlón y excitado con un gemido de placer acompañado. Sus manos por las caderas del más bajo. Le pareció una acción tierna pues el sentir piel expuesta de su ex niñero le encantaba. Además que el Pines no estaba tan delgado en esa parte, y eso le gustaba. Que su Dipper no sea delgado de una manera que pudieras apreciar sus huesos. Pero tampoco era lo contrario.

—¡No!... Y-Yo debo repartir cariño a los dos... ¡Ah!, es p-por eso que debo hacer que los dos sientan placer... ¡Quiero que sepan cuanto los quiero mis niños! — alcanzó a decir con su vista casi nublada. Entre más gemidos y jadeos. Después notó como Will acomodaba su pene en su entrada y su gemelo le daba espacio, para que en su cuestión de segundos él de piel pálida entrará también causándole un insaciable dolor que casi lo dejó sin aire. — ¡AHHHH! ¡Bill!¡Will! — gritó escupiendo un poco de saliva con cierta sorpresa en su voz. Sintiendo como ambos miembros se frotaban en su interior. Poniendo la cabeza hacia arriba, viendo el techo y sujetándose y aferrándose de Will quien lo rodeaba por su cuello y detrás de sus hombros. Sus piernas empezaban a temblar le.

Otra vez aquella sensación de sentirlos a ambos, un dolor que lo hacía retorcerse en aquel poco espacio. En verdad el no los quería a los dos dentro, simplemente dijo aquello sin pensarlo dos veces. Sí, quería dar les amor y placer a sus niños pero no pensó muy bien en las consecuencias... En sus caderas y su propio culo.

—Perdón... Es que nos excitas como tratas de hablar mientras te follaba. ¿Lo sientes?

—Ángel, me encanta estar dentro de ti... Ahhh, tan caliente y estrecho, oh~ —siguió Will dando algunos movimientos o embestidas.

Dipper rodeaba con la poca fuerza que le quedaba, el cuello del oji azul aguantando las estocadas que resivia. Pensando en cómo carajo era que su cuerpo aguantaba tanto. Soltando más gemidos cerca del oído del Cipher menor excitandolo aún más. Y persiviendo como unas fuertes descargas recorrían su espalda, causándole escalofríos y un pequeño placer que poco a poco iría creciendo hasta dejarlo cegado.

—¡AHHHHHH! — gimió osa mayor al sentir como ambos volvían a dar en aquel punto que lo enloquecía. Su propio miembro estaba más que erectado y goteando. Aparte de sentir la respiración de Will por el acercamiento y como sus pezones rozaban con el pecho del contrario le daba un cosquilleo agradable. Parecía que aquella zona siempre sería una de las más sensibles.

—¿Lo sientes amado? También queremos demostrarte cuanto de queremos. Ah~.

—¡LO SIENTO!¡SIENTO CÓMO ME EMBISTEN! AHHH, SE MUEVEN EN MI INTERIOR OH~ — le respondió al borde de las lágrimas. Otra vez el intenso dolor y el inmenso placer lo ponían en ése estado. Podía sentir también como sus propios fluidos mojaban los penes en su interior y como éstos a su vez lo penetraban con más fiereza. Tratando de dar grandes bocanadas de aire para no quedarse sin éste mismo. Pensando que en cualquier momento lo destrozaran.

—Gimes tan...

—Me corro mi ángel. Siente mi semen en tu interior. Siente como te lleno y mi hermano igual. — dijo Will sincero moviéndose más en el interior del castaño. Pensando por un momento sólo en el gran placer y profundo amor que le tiene pero no en cómo se siente él. Aquel extraño dolor placentero que le recorría cada célula de su cuerpo.

—¿Lo escuchas amor? ¿Escuchas nuestros miembros moverse en tu interior? ¿Sientes como palpitan y pronto explotarán en tu interior por tan asombrosa sensación?... Oh, Pino, cada vez más profundo.

—¡AHHHHHH! ¡MGHH! LOS SIENTO.

-"Los siento en mi vientre... Siento como se mueven, oh~ por Dios."- pensaba.

Mantuvo sus ojos cerrados pues sentía sus párpados pesados y cansados. Escuchaba como los gemelos gemían y jadeaban envueltos en un placer máximo. Como sólo por unos momentos llegó al paraíso.

—¡Niños! ¡Ahhh! ¡Sólo ustedes pueden llevarme al paraíso!, ¡OH! — admitió para después correrse y a su vez, que los gemelos expulsaran su semen en su interior.

Dipper volvió a sentir aquella sustancia viscosa y caliente llenándolo sin preocupación alguna. Soltando unos últimos suspiros y aun el tacto de las partes íntimas de sus niños por sus entrañas, aún rozando su próstata que parecía ser, le encantaba cuando las pollas de los gemelos la tocaban, según sus pensamientos. Su cuerpo acostumbrándose a sus presencias. Y para el Pines sólo creía que no le importaba, si eran sus amados niños quiénes le hacían sentir de esa manera, "le hacían el amor", entonces...

-"Me da igual... Si son ellos, no me importa. Debo darles amor a los dos... ¿Cierto?"- se repetía mentalmente convenciendose.

Por que lograba recordar cuando debía repartir por igual cariño entre los dos cuando era su niñero. Por que pensaba que sólo mintiendo se podía seguir adelante. Ya saben, ojos qué no ven, corazón que no siente.

Sólo debía darles amor. El amor que ellos buscan y necesitan, el amor que les hizo falta desde la muerte de sus padres hace años, y el amor que solo ellos querían de su ángel. ¿Por qué? Sigo sin comprender del todo aquellos sentimientos. Pero según los pensamientos del Pines, decía que era su responsabilidad darles eso y mucho más.

Y de alguna otro forma, Dipper también buscaba ser amado. Un amor casi diferente al que compartía con su novia... Aunque ya no sabía si ella lo seguía siendo. Después de todo, sólo debe darle amor a los gemelos Cipher. ¿No?

Fin de la séptima parte.

Espero hayan disfrutado y no me denuncien por la imagen de portada, ya saben que el contenido de ésta historia es para adultos, pero si menores gustan leerlas queda bajo su responsabilidad. Si han llegado hasta aquí es que se subió completo o les apareció completo:v