Jean no era la persona que mejor le cayera en el mundo, pero desgraciadamente y por alguna razón que no entendía eran amigos, así que él le ayudó a poder hacer los arreglos de la pequeña fiesta. No invitaron mucha gente y los familiares extranjeros viajarían un día antes para no tener que estar apurados el gran día.
Jean ya estaba casado, por lo que sabía lo que era la tensión de esa situación, lo molesta que a veces podía andar la gente y sobre todo, aquel rubio que se enojaba por todo. Le alivianó varias cosas, dándole números de buenos lugares donde conseguir las flores, que lugar rentar, donde comprar el pastel y los trajes. Como su matrimonio había sido relativamente reciente, poseía toda esa información y no le molestaba para nada compartirla con su amigo.
— ¿Katsuki usará vestido? —Preguntó en horario de trabajo una semana antes de la boda, viendo como Yuri lo miraba con ganas de querer matarlo y él comenzó a reírse— es una broma, deja de estar tenso que todo saldrá bien.
Y era cierto, no había razón para que algo saliera mal. Todo estaba arreglado y listo, ambos utilizarían trajes blancos para la boda, siendo Otabek el padrino de Yuuri y JJ el padrino de Yuri. Víctor y Chris se habían autodenominado los "niños de las flores" así que estarían con un canasto tirando flores por el pasillo, lo que aún no determinaban era quien esperaría a quien en el altar.
Tampoco era como si importara mucho, lo que realmente lo haría feliz era que por fin estaría unidos ante la ley, ya que por suerte era legal casarse ahí. Los detalles restantes no importaban, sinceramente sí Yuuri quería que él entrara como "la novia" lo haría, así de enamorado estaba a esas alturas. Aunque no tenía porque ir gritándolo por la calle, con que el japonés lo supiera todo estaba perfecto.
El gran día llegó, Yuuri se había quedado con sus padres en la habitación de hotel donde estos se habían quedado y Vitya se había ido con él para ayudarlo a vestirse y que estuviera bien arreglado. Había sido toda una hazaña para un adolescente el calmar la ansiedad de un hombre adulto, pero lo logró, aunque por un momento terminó haciéndolo llorar.
—Si no puedes con esto no te cases, dejaré de ser tu hijo, Yuuri —le había dicho de frente, logrando que lágrimas silenciosas escaparan de los ojos del japonés, haciendo que el platinado se pusiera nervioso. Por suerte Hiroko llegó a calmar la situación, con su instinto maternal calmó a Yuuri diciéndole que todo estaría bien, que entre él y Yuri no habrían más cambios que un papel ya que vivían juntos desde hace ya algún tiempo.
El japonés logró calmarse y arreglarse, Víctor decidió no hablar mucho más para no terminar haciendo que el azabache se arrancara o su padre lo mataría cuando se enterara que fue su culpa, aunque no fuera intencional. No era su culpa no saber tratar con personas que lloraban, era culpa de su padre por ser un insensible y nunca enseñarle, por lo menos no había heredado sus ataques de ira o Yuuri ya estaría noqueado en el suelo.
Por su parte el rubio estaba casi listo. Otabek, Jean y el abuelo lo acompañaban, el no necesitaba ayuda para vestirse y menos para tranquilizarse por lo que los otros tres solo conversaban entre ellos mientras Yuri terminaba de alistarse.
Al parecer JJ molestaba a Otabek por ser tan serio, pero el moreno no lo tomaba en cuenta. Nikolai por su parte estaba muy feliz de conocer en persona a la pareja de su bisnieto, comprobando que tenía una personalidad tranquila, la cual contrarrestaba la inquieta de Vitya, al igual que la cariñosa de Yuuri contrastaba con la gruñona de su Yuratchka. Al parecer ambas parejas tenían una armonía al estar juntos.
Yuri no dijo nada al salir de la habitación, necesitaba llegar pronto al lugar y casarse antes de que Yuuri se arrepintiera y se fuera. Por alguna razón sentía que si lo dejaba pensar mucho, eso pasaría, sabía que era un miedo estúpido, pero era uno que no podía controlar.
—Que guapo ¿Por qué no mejor te casas conmigo? —le pregunto JJ abrazándolo por los hombros y ganándose como siempre una mirada asesina. Era un avance ya que antes solo se ganaba golpes.
Otabek solo rodó los ojos, ese tipo era demasiado molesto, pero no le quedaba de otra más que aguantarlo por respeto al novio. Nikolai sonrió y se acercó a su nieto, le acomodó bien la corbata y lo miró a los ojos— estoy orgulloso de ti, eres un buen hombre, Yuratchka y Yuuri lo sabe. No tengas miedo —le dijo con tranquilidad como si supiera lo que pensaba y es que el abuelo siempre había logrado ver a través de él. Tal vez porque eran iguales, aunque no lo pareciera.
El momento llegó, Yuri sería quien esperara a su amado en el altar, así lo había decidido Víctor y Yuuri, y él creyó que estaría bien.
El rubio se paró frente a la mesa, observando las sillas de los invitados las cuales no eran muchos, en su mayoría para compañeros de empleo; Chris y su novia, ya que eran amigos de Víctor; Jean y Nikolai junto a Yuri, el mayor llevando los anillos a petición de ambos novios.
La música que daba el pie a la entrada del otro novio dio inicio, los invitados voltearon viendo a Víctor y Chris quienes estaban con traje y cada uno con un canasto de flores, la mayoría soltó una risa, pero a los amigos no les importó y fueron lanzando los pétalos por el camino mientras tras ellos venía Yuuri junto a sus padres, uno a cada lado, con un traje idéntico al de su futuro marido.
Se sonrieron mutuamente, aún en la distancia, dándose confianza el uno al otro como si se dijeran con la mirada que todo estaría bien. Yuuri llegó al lugar y Otabek se puso junto a él, los padres del japonés se sentaron y la ceremonia en sí dio inicio.
No era necesario decir votos matrimoniales, no era una ceremonia religiosa ya que la iglesia no aceptaba aquello que ellos tenían, pero aún así les dieron el tiempo de decir un par de palabras.
—Yuuri, no puedo prometer un "para siempre", porque no sabemos que nos depara el futuro, pero si puedo prometer que haré todo lo posible para que seas feliz conmigo, aún si alguna vez tenemos diferencias. Eres todo lo que necesito, tú me complementas y no voy a dejarte ir tan fácil —tras decir aquello le puso el anillo a su japonés.
—Parece como si Yuuri vendiera su alma al diablo —dijo bajito Vitya a su amigo y este rio.
El japonés estaba al borde de las lágrimas por la emoción, era demasiado llorón, pero no importaba porque ese era su día y sí quería llorar lo haría.
—Yuri, jamás imaginé que llegaríamos a tener una relación y que podría formar parte de una familia tan linda. Eres todo lo que siempre quise y que encontré sin buscar, creo que el destino si existe y más aún él "para siempre". Sé que te amo y que superaremos cualquier cosa juntos —el rubio besó a Yuuri antes de que este pudiera ponerle el anillo, se caracterizaba por tener poca paciencia y así lo quería su pareja, así que no le importó corresponder el beso para después colocarle la argolla.
Firmaron el acta matrimonial y las personas aplaudieron, ahora eran un matrimonio.
Al terminar todo, unas personas que contrataron arreglaron rápidamente el lugar, poniendo mesas para que pudieran comer. Había un par de meseros atendiendo las mesas y llevando la entrada para cada persona, en la mesa de los novios estaba su hijo con su novio, los padres de Yuuri y el abuelo Nikolai, todos conociéndose por fin.
Hablaron de muchas cosas superficiales pues no era el momento para hablar de pasados tristes, ahora todos eran familia y ya habría tiempo para eso más adelante, la tarde estaba llena de felicidad la cual llenaba por completo el ambiente.
Cuando la comida terminó, fueron al lugar que había quedado despejado para bailar, siendo los novios los que comenzaron con el tradicional vals. Por suerte ambos eran buenos bailarines, así que ninguno tuvo problema al pisar al otro, Yuri luego sacó a su hijo y el japonés a Nikolai quien aceptó al instante, así luego sacaron a los padres de Yuuri logrando que poco a poco la gente se fuera incluyendo para al final volver a los brazos de su amado nuevamente.
En el lugar podía sentirse la calidez familiar, aún si no pertenecían a ella.
Yuuri habló al oído de su novio haciéndolo sonrojar hasta las orejas— ¡No! ¿Cómo se te ocurre? Todos te verán.
— No tiene nada de malo, pero si no quieres… —respondió haciendo un puchero.
—Manipulador —dijo Yuri molesto— tsk, está bien.
El rubio pidió la atención de los presentes y Víctor que ya sabía lo que pasaba llevó una silla al centro del salón. Yuuri sonrió y apoyó una pierna sobre esta, agradecía que su pantalón no fuera tan angosto así que con facilidad lo subió hasta el muslo mostrando una liga y dejando a varias personas con la boca abierta, incluyendo hombres sonrojados.
El rubio se agachó junto a la pierna de su novio, le parecía bastante sexy, pero no le agradaba para nada que los pervertidos lo miraran de esa manera, aún si sabía que todos los presentes eran heteros a excepción de su hijo y… miró enseguida a Otabek, se alivió de ver que su atención estaba fija en Víctor y nadie más. Continuó con lo suyo, agarró la liga con los dientes y poco a poco la deslizo por la pierna del azabache hasta sacarla recibiendo aplausos.
Yuri tomó la liga con la mano y la lanzó a los invitados, graciosamente cayó sobre la cabeza de Otabek logrando que el rubio quisiera darse un tiro en la cabeza. El moreno se suponía sería el próximo en casarse y además tendría la liga de Yuuri.
Todos rieron, Víctor sonrió con tranquilidad y besó los labios de su novio felicitándolo por recibir aquello. Otabek guardó la liga en su bolsillo, planeaba devolverla al rubio, no quería problemas con eso.
La fiesta transcurrió sin problemas, Yuuri no quiso tomar demasiado ya que quería recordar ese día por completo. Luego se irían a un hotel por su noche de bodas, después de todo estaba Nikolai y los Katsuki para cuidar de Vitya.
࿂Continuará࿂
