Cuenta regresiva
Sumario: Desde que era muy joven, Draco sabía que sólo sería cuestión de tiempo para que el Señor Tenebroso fuese a buscarlo.
Género: Aventura/Romance, fantasía, friendship.
Claves: Drarry eventual. AU. Perteneciente a la Serie ¡Cambio de Casa! (Draco!Elegido/Harry!Slytherin)
Disclaimer: Si HP fuese mío, esto sería canon. Ya que no lo es, saben lo que significa.
Sortilegios de Slytherin y problemas de vestuario
El día de la Primera Prueba, Pansy lo llamó, confundida, a través de la multitud de estudiantes que se arremolinaba en torno al campo que alzaron especialmente para la ocasión en los terrenos del colegio. Los Slytherin, a diferencia de las otras tres Casas, tenían un voto silencioso de no entusiasmarse demasiado y se sentarían hasta el fondo, en la parte más alta de las gradas; se negaban a mostrar su apoyo a un Campeón de Gryffindor, pero alentar a Fleur o Zabini también era considerado traición a su colegio. Por supuesto que, en el fondo, todos los Slytherin esperaban que Hogwarts ganase el torneo, sólo no estaban contentos con que fuese Malfoy quien los representase.
Harry pensaba que si no les gustaba, algún Sly mayor debió postularse para Campeón. Pero por el mismo hecho de ser Sly, sólo unos pocos habrían estado dispuestos a dejar de lado su instinto de autopreservación.
—¡Sigue hacia arriba, ve con el resto! —Le replicó, desde la distancia, utilizando ambas manos a los lados de su boca para imitar un megáfono— ¡los alcanzo en un momento!
Tenía una idea que necesitaba ser llevada a cabo, y la urgencia de hacerlo crecía con cada segundo que transcurría.
Se deslizó entre estudiantes, se escabulló bajo brazos alzados y en medio de grupos de amigos de otras Casas. Creyó ver pasar a Luna, pero no podía detenerse en ese instante. No cuando faltaba tan poco.
En la zona de los profesores, McGonagall pedía calma y orden. El director no estaba, lo que sólo podía decir que se encontraría en la tienda de los Campeones, junto al Ministro y Peter.
Peter Pettigrew, uno de los mejores amigos de su padre, pertenecía a la División de Traslado e interacciones del Departamento de Control y Regulación de Criaturas Mágicas. En otras palabras, era el encargado del viaje de las dragonas desde Rumania a Gran Bretaña, y el enlace entre los de Asuntos Mágicos Internacionales, el Ministerio y Hogwarts. Lo mejor era que adoraba a Harry.
Y también lo más útil en ese caso, por supuesto.
Harry se detuvo ante la entrada a la tienda, para tomar una respiración profunda y recuperar el aliento. Movió la tela y asomó la cabeza. Sus sospechas eran ciertas; ahí encontró al viejo, el idiota del Ministerio (nunca le había agradado Fudge, ni siquiera cuando intentaba ser amable con él a causa de James), y Peter.
Dumbledore le pedía a los tres Campeones que se acercaran y formaran un semicírculo en torno a ellos. Cada uno iba vestido con un traje especial para la ocasión. Notó que el de Malfoy tenía el aura débil y apenas resplandeciente de una barrera anti-incendios; se preguntó si el viejo director sabía que se la había puesto, o si no fue el mismo Dumbledore quien lo hizo por él. Consideraba más que probable lo segundo.
También llegó a preguntarse por qué resaltaba tanto vestido de rojo, pero ese no era un asunto relevante en aquel momento y sacudió la cabeza, obligándose a dejar esas ideas de lado. La serpiente en su pecho estaba más tranquila de lo que había actuado en meses, quizás porque se anticipaba lo que estaba por hacer.
Todo estaba medido, calculado. Lo único que necesitaba era que Peter diese un vistazo en su dirección, al oírlo silbar.
Y él lo hizo.
—¡Esperen, esperen! —Peter los detuvo con un brinco, antes de que el Ministro pudiese extenderles a los Campeones el saco con la versión miniatura de los dragones. Caminó hacia él, lo sujetó del brazo y lo arrastró de vuelta. Harry fingió su mejor sonrisa avergonzada, la que le copiaba a James de los eventos en el Ministerio, cuando su padre era rodeado de personas importantes que lo conocían—. Este es-
—Harry Potter —Y ahí iba el idiota de Fudge de nuevo, a acercarse para estrechar su mano—. Sí, sí, hola, chico, ¿cómo andas? ¿Cómo te tratan en el colegio? ¿Disfrutas del Torneo? ¿Qué tal está tu padre?
Papá intenta convencer al Wizengamot de que no lo dejen postularse para la reelección, porque lo considera inútil, pero eso usted no tiene que saberlo. Harry también le sonrió a él. Era cansino, porque lo suyo jamás fueron las farsas; no lo hubiese hecho de no necesitarlo para contestarle con voz suave y aparentar que sólo estaba ahí por Peter y la emoción contagiosa del Torneo de mierda.
—Se me ocurrió —Mentira; Peter era un buen hombre y se lucía a solas, pero tenía un algo con cualquiera de los Potter, que no le permitía tener ideas propias alrededor de James o su hijo. Quizás un efecto secundario de sus años de estudio— que Harry podía ser nuestra 'mano inocente' y ayudarnos con el sorteo de los dragones a los Campeones. Para que sea justo.
Justo. Sí, iba a ser tan justo.
—¡Esa es una idea excelente, Peter! —Y Fudge, que era más idiota a cada instante, saltó a aceptarlo, tendiéndole el saco—. Uno para cada uno, muchacho, y que no te quemen ni muerdan. Todavía pequeños, pueden ser bastante feroces.
—Mientras el señor Potter les hace el sorteo de los dragones...—Comenzó Dumbledore, reanudando la explicación que él cortó con su llegada.
Existían dos tipos de personas que conocían a Harry. Su familia, compañeros, y la mayor parte de los adultos, que entablaban relaciones con el Harry que era un adolescente un poco testarudo y sabía ser bueno y meterse en problemas también. Y los Sly, los únicos que lo veían planificar algo así.
No consideraba que todo suceso fuese digno de una planificación metódica. Pero, cuando lo hacía, sin duda, podía tener un par de buenas ideas.
Harry no sólo había visto a los dragones por la noche, con Peter. Había memorizado sus características en los dibujos de los libros, para que al deslizar la mano dentro del saco, con un roce a cada uno, supiese qué dragón estaba tocando.
El Colacuerno tenía más púas, pinchaba. El Bola de Fuego era largo, de escamas duras. El Hocicorto tenía crestas, que se sentían de una textura extraña contra los dedos.
Se detuvo frente a Fleur Delacour, atenta a sus movimientos y frente a Madam Máxime, y le extendió el primero de los dragones. Hocicorto sueco.
La chica lo tomó y dejó que se le enroscase en un dedo, a la vez que asentía y musitaba lo que le sonó a un agradecimiento en francés. Harry volvió a meter la mano en el saco y avanzó hasta Malfoy, en el medio de ambos Campeones.
El Bola de Fuego tenía tendencia a generar fuego dentro de su boca, a manera de advertencia, así que era obvio que era este quien le calentaba los dedos sin quemarlo en realidad. El Colacuerno gustaba más de morder. Los dientes miniaturas todavía se percibían, pese a su tamaño.
Le gustaba tener la completa atención de Draco, que lo mirase tan expectante. Podría haber alargado el momento, si no fuese consciente de que tenían que moverse.
Sacó el dragón miniatura y se lo tendió, abriendo los dedos para que viese a la pequeña criatura que quedó atrapada en su palma cuando la eligió. Draco lo recibió entre ambas manos, ojos enormes y muy, muy grises, alzándose hacia él.
Harry le entregó el saco a Zabini, el Campeón de Durmstrang, porque el único que quedaba ahí era el Colacuerno. Un Bola de Fuego chino reposaba entre las palmas del niño-que-vivió.
Zabini, que también debía saber lo que hizo, entrecerró los ojos en su dirección. Él sonrió, con presunta inocencia.
Cuando las oportunidades de fastidiar a alguien se presentaban, esas también debían ser aprovechadas, ¿no es cierto?
—Serán llamados uno a uno y pasarán por turnos...—Seguía indicando Dumbledore. Ya que Malfoy no despegaba los ojos de él, Harry arqueó las cejas, en una pregunta silenciosa que no creyó que captaría, hasta que lo vio sonreír de medio lado.
"Gra-cias" una a una, las sílabas se dibujaron en sus labios cuando gesticuló, utilizando el momento en que todos, excepto ellos dos, veían al viejo director y al Ministro. Harry tuvo que apartar la mirada por el riesgo de ponerse a sonreír como un tonto.
La serpiente dentro de él estaba feliz y orgullosa.
—0—
Por alguna razón, llamaron al de Durmstrang primero. Harry ya estaba sentado con los demás, en las gradas, cuando lo vieron convertir una roca en un perro y distraer a la dragona. Se movía rápido y era preciso; cuando la bestia cerró la mandíbula sobre el otro animal, este volvió a ser una roca, y Zabini salía de la arena, con el huevo dorado entre los brazos.
Luego fue Fleur Delacour y escuchó a Pansy, a su lado, refunfuñar.
—Claro que les gusta —Decía—, a todos los chicos les gusta. Es por su parte de sangre Veela.
—Tú eres más bonita, Pans —Contestó, distraído. Medio segundo más tarde, tenía un brazo de su amiga echado en torno al cuello y ella murmuraba agradecimientos dulces. Él le dio una palmadita en la cabeza y siguió pendiente del Torneo.
Para sus adentros, añadió que Malfoy también era más bonito que Fleur. Y que Pansy. Y que cualquiera.
La serpiente dentro de él siseó en señal de acuerdo.
La chica Veela puso a la dragona en trance, pero cuando estaba por tomar el huevo, esta soltó una exhalación de fuego que le incendió la ropa. Fleur ahogó un grito, apagó las llamas con un encantamiento, y corrió fuera de la arena, jadeante, con su huevo entre los brazos.
—Ahora es bonita y está quemada —Pansy se rio, encogiéndose de hombros. Él rodó los ojos y se preguntó a qué se debía tanta rivalidad absurda entre las chicas.
Malfoy fue el último. Entró a la arena con pasos lentos, manteniéndose del lado opuesto al que ocupaba la dragona, y se puso de cuclillas. La distancia que los separaba cuando sacó la varita, era suficiente para levantar un coro de susurros entre los estudiantes de Hogwarts, que se preguntaban qué era lo que pensaba hacer.
Realizó un encantamiento en sí mismo, en lugar de hacerlo sobre la arena o la dragona. Cuando sopló, su aliento fue un hilo de fuego que se enroscó en el aire, rodeó a la dragona y alcanzó los huevos reales.
No los quemaba (el fuego jamás quemaría un huevo de dragón), era peor. Mucho peor.
Ayudaba a incubarlos.
Peter le había explicado que los dragones brotaban de los huevos cuando mantenían una temperatura exacta de calor, así que no era una sorpresa que algunas cáscaras se agrietasen y los estudiantes comenzasen a inclinarse hacia adelante, incrédulos. Los huevos reales se movían, la dragona estaba girada y atenta a sus crías a punto de nacer.
Malfoy convocó el único huevo falso, lo atrapó entre los brazos cuando estuvo lo bastante cerca, y tomó una bocanada de aire para renovar el encantamiento y soplar de nuevo.
Cuando dejase la arena, un minuto después, habría dos dragones pequeños ya fuera de los huevos, él llevaba el suyo, y no se había acercado ni medio metro.
—Bueno, eso fue...—Pansy parpadeó.
—Sorprendente —Admitió Nott, al otro lado de él. Harry tuvo que aceptarlo con un asentimiento.
—0—
—...Caballeros de Walpurgis, convocatoria número treinta y dos, presidida por Pansy Parkinson —Pansy se anunciaba a sí misma, con un toque de varita al reposabrazos del sillón. Arrojó un encantamiento muffliato a su alrededor, para que nadie pudiese oír lo que seguía—. Se abre la sesión.
Mientras la escuchaban, Harry terminó por acomodarse en un sofá de dos plazas, con Nott. Crabbe y Goyle se pelearon por un sillón durante unos segundos, hasta que notaron la mirada irritada de la chica.
Cuando los cuatro adolescentes estuvieron sentados y en silencio, ella se aclaró la garganta y prosiguió.
—Con motivo de la segunda actividad de cooperación mágica internacional obligatoria, organizada por el Torneo de los Tres Magos y realizada dentro del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, los siguientes puntos a tratar, de suma importancia, son puestos sobre la mesa, para esta junta de la Orden de Slytherin —Alzó la varita, sólo para señalar:—. Uno. Baile de Yule, baile de navidad para los nacidos de muggles. Llevado a cabo dentro de veintiocho días exactos, evento social y de fines ociosos en el Gran Comedor por la fecha en que se celebra la tradición que le da nombre. Dos. Si llevo un vestido negro, no quiero que sus trajes sean negros; a menos que todos tengan trajes de gala negros, y entonces, al ir yo de negro, los cinco lo estemos. Tres. Parejas. Si no nos llevamos bien con la pareja que invite uno de nosotros, no estaremos cómodos a lo largo de la noche, así que propongo como imperativa solución a este conflicto, que se avise con anticipación con quién queremos ir y cuáles son nuestras intenciones, para que los demás estemos caminando sobre terreno conocido cuando llegue el momento. Comencemos.
Harry parpadeaba. Nott tenía las cejas arqueadas. Crabbe y Goyle lucían perdidos, pero no se trataba de una novedad.
—¿Nos reuniste para hablar del baile? —Pansy volvió a estrechar los ojos.
—Para discutir y solventar nuestros conflictos en relación al Baile de Yule, o Baile de Navidad —Cuando Pansy le había dicho que tenía planeado pertenecer al Wizengamot un día, creyó que bromeaba. Viéndola en ese instante, hasta podría hacerse a la idea de que su amiga encajaba ahí.
—Sólo que ninguno de nosotros tienen conflictos relacionados al Baile, Pans —Se notaba que Theo hacía un esfuerzo por ser delicado, incluso guardó su libro de turno para darle su completa atención, y suavizó su voz.
—¿Qué hay de su ropa? —Ella saltó sobre su sillón, incrédula.
—¿Tú tienes más de un traje de gala? —Harry negó. Repitió la pregunta a Crabbe y Goyle, que ni siquiera estaban seguros de si los suyos todavía les quedaban.
—¿Cómo...?
—¡Somos chicos, Pans! ¡Usamos el mismo traje todo el tiempo y nadie se da cuenta! —Su amiga se echó hacia atrás, con tanta insistencia como si pretendiese fusionarse con el respaldar del asiento. Con una mano en el pecho, ahogó un grito.
—Lleva el vestido lindo de la otra vez —Añadió Nott, después de él—, el que era- ese- ya sabes.
—El de los tirantes.
—Sí, eso, tirantes. ¿Se dice tirantes? —Volvió a dirigirse a él y Harry se encogió de hombros.
—El verde.
—Eso- —Theo asintió—. El verde.
—Te queda bien.
—Y problema resuelto.
—¡¿Cómo?! —Ambos se sobresaltaron cuando Pansy se inclinó hacia adelante, enrojeciendo— ¡no puedo llevar el vestido verde al Baile de Yule! Para empezar, ¡es verde! ¡No es el color de la temporada! Además, ¡ya me vieron usarlo! Me lo puse estas vacaciones, ¡no puedo ir a dos fiestas, seguidas, con el mismo vestido!
—Pero sólo nosotros sabríamos...
—¡No se puede! Impensable, inconcebible —Pansy agitaba las manos en el aire y asustaba a Crabbe y Goyle. Intercambió una rápida mirada con Nott, que se veía como si tampoco supiese qué hacer.
—Entonces el amari-
Pansy ahogó otro grito.
—¿Ibas a decir amarillo?
Harry se lamentó de haber despertado esa mañana.
—No, yo-
—¿Amarillo, para el Yule? ¡¿Amarillo?! —Se dejó caer hacia atrás, de nuevo, sobre el respaldar, y levantó la mirada al techo de las mazmorras— ¡amarillo, para el Yule! Merlín, ¡sólo llévame de una vez!
—¿El azul? —Propuso Nott.
—O el blanco —Le siguió Harry. Volvieron a intercambiar miradas; ninguno recordaba qué otros vestidos tenía Pansy, aunque su armario y baúles eran enormes.
—¿Con qué zapatos? —Pansy se colocó una mano en la barbilla, pensativa.
¡Harry se sabía esa!
—Los tacones bajos, los que usas para bailar.
—¿Cuáles? ¿Los blancos, los de líneas verticales, los que se atan, los cuadrados o los de plataforma disimulada?
¿Existía más de un tipo de zapato?
Miró a Theo, en busca de auxilio. Él parecía ver algún punto más allá de ellos. Parpadeó.
—Mi abuela usa los cuadrados, creo.
—¿Me estás diciendo que me vista como tu abuela, Theo?
Media hora más tarde, a Theo se le ocurrió la brillante idea de soltar un "¡se pospone el punto a tratar: vestido!". Pansy lo aceptó.
Luego vino el siguiente.
—¿Con quién piensan ir al baile? —Siguió, con las manos unidas sobre el regazo y una postura que era toda calma falsa.
Los cuatro se observaron.
—Falta un mes para-
—¡Sólo veintiocho días! —Chilló su amiga, callándolo— ¿acaso piensan ir solos? ¿Quedarse sentados como unos perdedores? Si quieren que una chica les diga que sí, deben preguntarlo ya, o las oportunidades se les escaparán.
—Yo...—Nott lo sopesó un momento—. Creo que yo invitaré a Greengrass.
—¿Daphne Greengrass o Astoria Greengrass?
—Astoria. Hay más posibilidades de que me diga que sí porque los de tercero no van al baile si nadie los invita —Pansy aprobó su estrategia con un aplauso y un "me agrada Astoria".
—Bulstrode —Por supuesto que Crabbe invitaría a Millicent. Era el único chico del mundo que lo haría.
—Aceptable —Pansy meneó la cabeza, en un "más o menos".
—Davis —Continuó Goyle. Aquello le hizo sonreír.
—Me agrada Tracey Davis también —Y sus ojos vedes conectaron con los de Harry, que se encogió un poco.
Su mente quedó en blanco. La serpiente de su pecho se desenroscaba tras una breve pausa, siseaba un nombre, se balanceaba, tanteaba. Probaba suerte.
—No he pensado en eso —Decidió soltar—. ¿Tú con quién vas?
—Todavía no me decido —Pansy se irguió, elevando la barbilla—. Pero no soy yo quien tiene que invitar, de todos modos.
—¿Vamos juntos, como amigos? —Ella lo observó con una cautelosa curiosidad. Harry mostró su mejor sonrisa, la que imitaba de Sirius—. Te dejaré combinar tu ropa y la mía, elegirme un traje por encargo, y me puedes peinar.
El rostro de su mejor amiga se iluminó.
—Serás la pareja ideal de mi propia creación, por una noche —Oh, acababa de meterse en problemas, ¿cierto?
—Sí, eso- sí —Vaciló, dando otro vistazo a Theo, cuando este le palmeó la espalda.
—Buen viaje, amigo. Fue un placer llegar hasta aquí contigo —Musitó, de manera que Pansy no pudiese oírlo.
—Fuiste bastante bueno —Goyle se sumó, con una palmada que era más bien un golpe para sacarle los pulmones por la boca, no intencional. Crabbe, a su lado, asentía con el aire más solemne que era capaz de reunir—, incluso cuando nos regañabas.
—Nunca tendremos otro Harry.
—Jamás.
Harry quería maldecirlos por idiotas. Pero dada la forma en que Pansy sonreía y lucía pensativa, supuso que los necesitaría para no perder la cordura en ese mes (veintiocho días) que se avecinaba.
Harry haciendo cosas buenas, Harry siendo un bobito enamorado, Harry poniendo su vida en peligro al ser la pareja de baile de Pansy…ahq
Con Luz de luna estuve subiendo todo casi todo el quinto año para quienes están en cuarentena no se sientan mal y puedan distraerse, voy a terminarlo en los próximos días, pero decidí subir varios por aquí también, porque sé que se viene algo lindo ;)
