—Así que es eso —comentó Angel mirando como Alastor, literalmente devoraba la comida en su plato—, ¿no es eso perjudicial para ti? —pregunto después de que Alastor entre plato y plato, le contará lo que había estado haciendo las últimas noches. Ceder diez mil almas, o al menos, estar a la mitad del camino no era cualquier cosa y además no eran almas normales; sólo aquellas más fuertes y contaminadas que por sí solas valian cien eran las que debía ceder.

Alastor solo asintió con la cabeza en respuesta a la pregunta.

—¿Y no existe otra forma? —quiso saber mirando como terminaba su cuarto plato de comida—, ¿quieres más? —le dijo viéndolo limpiar su rostro, Alastor asintió una vez más con la cabeza ganándose una sonrisa por parte de Angel, este se puso de pie y caminó hasta la olla donde estaban los espaguetis con carne que había hecho -aunque sí debía ser sincero, era más carne que fideos-.

—La hay —dijo sin despegar su vista de él—, puedo romper nuestro contrato y dejarte libre.

—¿Y por qué no lo haces? —preguntó dejando el plato en la mesa—, ¿quieres que sea parte de tu propiedad para toda la eternidad? —bromeo guiñandole un ojo.

Alastor negó con la cabeza pinchando un pedazo de carne con el tenedor.

—De hacerlo, ellos podrían reclamarte de nuevo —dijo sin despegar la vista de la comida—, te verás arrastrado de lo que una vez te saque y todo esto sería para nada.

—No firmaría para él de nuevo —acoto tratando de entender que quería decir Alastor.

—Existe más de una manera para pactar entre demonios, podrían obligarte de la forma más cruel posible a hacerlo y yo no podría hacer nada para ayudarte... porque ya no tendría el poder para eso —comentó dando un bocado, Angel al escucharle se llevó una mano al pecho—, se que dijo que me regresarían mis almas, pero no soy tan descuidado como para creer en palabras vacías. Más si tu seguridad está de por medio.

Angel soporto las inmensas ganas que tenía de lanzarse a sus brazos y llenarlo de besos, ese hombre era de otro planeta.

—Ali —musito Angel—, no quiero que algo te pase a ti por que me cuides a mi. Val lo dijo, existen muchos más demonios que buscan vengarse de ti, si no puedes defenderte entonces ellos podrían-

—Tranquilo —rió dándole vuelta al tenedor sobre los fideos—, no pueden matarme tan facilmente, confia un poco en mí —bromeo guiñandole un ojo antes de seguir comiendo.

Angel no dijo nada más y lo dejo comer, toda esa situación le ponía los pelos de punta, no pensó que tendría que preocuparse tan pronto de Valentino y Vox, pero es obvio que se había equivocado; entendía la preocupación de Alastor pero él también tenía que entender la suya.

Las cosas se estaban complicando otra vez.


—Eso es grave —dijo Molly sirviendo un poco de té en la taza de Charlie. A petición de Angel, Alastor había terminado contando lo que estaba pasando, muy a regañadientes y porque personalmente eso lo dejaba en una situación de humillación al tener que pedir por ayuda.

Pero Angel tenía razón, su cuerpo no estaba en las mejores condiciones y por estrategia, convendría tener aunque sea un plan B.

—Quizá mi padre pueda-

—No te molestes con eso dulzura, no le debo ni me debe y así es como las cosas se deben mantener —interrumpió Alastor levantando una mano y negando con la cabeza—, esto se solucionara en un par de semanas, cuando seda el última de mis almas.

—Pero, ¿y después? ¿después de eso que esperas que pase Alastor? —le gruño Vaggie a un costado de Charlie—, te aseguro que se correrá la voz como fuego cuando escuchen que el demonio de la radio no tiene sus poderes abrumadores y cuando eso pase-

—Todos los demonios que una vez derrotaste vendrán a buscarte —concluyó Husk cruzado de brazos.

Angel miró preocupado hacia Alastor que permanecía con su inmutable sonrisa.

—Tonterias —rió Alastor levantando se taza, todos vieron cómo su pulso tembló al sostenerla—, nunca permitiría que volvieran a atacar al hotel, me iría junto con mis problemas a un sitio donde no les moleste —resolvió con simpleza dándole un trago a su café.

—No puedes cargar con todo solo Alastor, te recuerdo que también estoy involucrado y esto es culpa mía —le soltó Angel al escuchar el plan tan estúpido de Alastor—, si te vas y los enfrentas tú solo-

—No saldrá herido ninguno de ustedes, es el mejor de los planes Angel, admitamoslo —rió mirando a los presentes, odiaba estar en una situación en la cual sintieran lástima por él, pero tenía un plan bajo la manga, no era tan tonto como para ceder sus contratos más fuertes y si se los contaba, probablemente terminarían por arruinarlo—, si me voy, ustedes estarán bien. Eso es todo lo que importa.

—¿Y tú? —preguntó Charlie preocupada—, nos has ayudado tanto, a todos que no es justo que no nos dejes ayudarte.

Alastor rodó los ojos cansado de esa conversación. No quería tanta gentileza de su parte, de Angel ya estaba acostumbrado, pero tanta atención innecesaria por parte del resto lo dejaba en una situación bastante desagradable.

—Entregaré las almas y esta tontería acabará —dijo bajando la taza luego de beber su contenido—, no se tocara este tema de nuevo.

Se convirtió en una sombra y dejó a los presentes con las palabras en la boca. Angel se cruzó de brazos molesto, el cerdito en sus piernas chilló al ver la expresión de su dueño.

—Maldito orgulloso de mierda —se quejo Angel acariciando a Fat Nuggets. Vaggie miró de reojo a Charlie, quien se puso de pie y caminó hacia Angel.

—Si esto quiere él, tenemos que respetar su decisión Angel —dijo al ver como Angel estaba luchando por no decir algo más.

A la mala había aprendido a no soltar lo primero que se le viniera a la boca después de todo.

—Él siempre quiere ayudarme pero no me deja a mi hacerlo, se que no sería de mucha ayuda pero al menos quiero... sentir que sí —musito cabizbajo, Molly quien se había acercado, le comenzó a acariciar la cabeza tras recostarlo en su pecho.

—Solo se su apoyo silencioso, él apreciaría eso —dijo Husk para luego salir de la habitación dando por concluida aquella charla que sabía que no llevaría a ningún lado.

—¿Y si algo malo le pasa por culpa mía? —dijo severamente preocupado luego de que Husk se fuera.

—Estamos hablando del cabrón de Alastor —musitó Vaggie tratando de consolarlo—, no creo que puedan matarlo tan fácilmente pelusa.

Este solo asintió mirando a Fat Nuggets, de verdad quería creer eso, pero tenía un mal presentimiento, como cuando una tormenta se acercaba y le daban ganas de correr. Algo malo estaba por pasar.