Shidou, Miku y el matrimonio 3
Esforzándose por hablar, luchando contra su voz que se negaba a salir, buscando por un camino de distracciones; todo era parte de un plan de su corazón asustado. Pero cuando algo está quebrándose y quieres arreglarlo, tratas de repararlo, de cualquier manera posible, tienes que sumergirte en el fondo.
Ocho meses habían pasado desde su embarazo, el límite estaba por llegar y Miku aún no encontraba forma de resolver esto.
Buscaba un momento para hablar, pero siempre se arrepentía cuando regresaba cansado y peor aún, cuando le contaba su día con su nueva Idol a su cargo: le molestaba mucho y no podía explicarlo.
Estaba asustada del futuro y quería contárselo.
Sin Shidou apoyándola y ocupado con otra chica, se sentía incompleta; como un puzle al que le falta una pieza que no puede encontrar.
Mientras Miku miraba la televisión en la sala de su mansión, no notó la locura que la Idol a cargo de Itsuka Shidou había hecho, por tener tantas cosas en la cabeza, igual no estaba viendo esto para estudiar a su "rival", por supuesto que no, entendía que no había comparación entre una aprendiz y una profesional como ella; a esa chica le faltaba mucho, según Miku.
Solo veía el concierto para asegurarse que empezara y terminara como debería de ser, así su Darling no tendría problemas de los que ocuparse.
Sin embargo, no pudo concentrarse en eso y un recuerdo llegó a su mente.
Mana y Kotori se habían unido para hablar con Miku y sacarle toda la verdad sobre su estado emocional, sin que el hermano mayor lo supiera, así que llegaron de visita un día y fueron recibidas con los brazos abiertos, además de una atención de primera gracias a la servidumbre de la Idol.
Lo que comenzó como una conversación normal, terminó en casi un interrogatorio en el que ambas acorralaron a Miku y le exigieron lo más difícil: la verdad.
No hace falta decir que fue muy difícil y la hicieron llorar, lo cual, hizo que ambas entendieran y suavizaran sus tonos, al menos, un poco.
—Miku-san, solo porque sientas que lo estás perdiendo, no significa que estés perdida, no significa que mi Nii-sama no te ama, ¡no significa nada, es solo miedo y dudas! —dijo al señalarle con el dedo con el ceño levemente fruncido—. Pero no importa lo que yo opine, ¿cierto? Tienes que hablarlo con él, incluso si crees que está molesto, pero si lo está, ya deberías saber que mi Nii-sama sabe perdonar, y no es como si no lo haya hecho contigo antes; sabes a lo que me refiero.
—S-Sí, pero… solo le he causado problemas… y parece que… n-no se diera cuenta de lo que siento, de lo mucho que… lo necesito… —dijo con titubeos dolorosos, parecía tener algo atascado y lastimando su garganta.
—Miku, ¿me estás diciendo que dudas del amor de mi Onii-chan? —preguntó Kotori, con los brazos cruzados, mirándole muy seriamente, Mana miró a Kotori con algo de sorpresa.
—¡…! —Los ojos de Miku se abrieron un poco más, luego agachó la cabeza y se limpió las lágrimas de sus ojos—. Claro que no…
—¡Entonces…! —Kotori la tomó de su blusa y la levantó un poco para obligarla a ver, Miku y Mana se asustaron por su agarrón tan impulsivo—. ¡Deja de crear historias en tu mente de cosas que no están sucediendo! No pienses que sin Shidou aquí, ¡no puedes hacer nada! Tú puedes hacer muchas cosas, como cantar, bailar, ser una buena amiga, ser un gran apoyo, eres exitosa, famosa y no conozco a alguien con un talento como el tuyo, ¡y no necesitas de estas cosas para ser quién eres!
Kotori se desamarró las cintas negras y las tiró al suelo, respiró por la boca por haber dicho todo eso tan rápido, fue observada por ambas, totalmente estupefactas.
—Kotori-san… —Miku observó las cintas de su cuñada en el suelo, esbozó una sonrisa y se levantó para mirarle con una sonrisa.
—No quiero escuchar más tonterías de tu boca… —dijo al ver a otro lado con desdén, pero después, Miku la abrazó, así como a Mana—. ¡…!
—¿Miku-san?
—¡Gracias…!
«Kotori-san y Mana-san tienen razón…» Pensó con una pequeña sonrisa en su rostro, cerró los ojos por unos momentos. «Fueron muy duras, pero les agradezco, muchas gracias».
Incluso si por todo este tiempo estaban flotando en medio de un tifón, esto tenía que terminar y Miku se aseguraría de ello, puesto que el concierto había terminado de buena manera, así que era una buena noche, incluso si Shidou regresaría cansado, esta vez, no iba a importar.
Cuando Shidou llegó, ya pasaban de las once de la noche, pensó durante el camino a casa que, tal vez, no debió llevar a la Idol a su casa, pero su amabilidad era su gran maldición, a veces.
«Espero que Miku ya está dormida, solo queda un mes, tal vez menos… tiene que descansar». Shidou pensó en eso cuando pasó de la sala hacia las escaleras, para subir a la habitación para cambiarse de ropa y dormir; lo necesitaba. «Después de este concierto, Hasumi-chan tendrá una semana libre, lo que significa, una semana libre para mí también. Arreglaré todo esto con una cita, ¡mañana!»
El joven productor estaba muy seguro, después de pensarlo mucho, llegó a esa conclusión. Después de todo, una cita siempre arreglaba todo en el pasado, ¿por qué no lo haría ahora?
Abrió la puerta del cuarto silenciosamente, entró y estaba todo muy oscuro, pero no demasiado. Así que empezó a cambiarse de ropa por una más cómoda, lo más silencioso posible, pero a mitad de ponerse la playera, se sintió observado y giró su cabeza hacia la cama.
—¿Miku…? —Su esposa estaba sentada en la cama, observándolo.
—Bienvenido a casa, Darling —dijo en voz baja, pero con una pequeña sonrisa—. Sí que te tardaste, aunque el concierto terminó desde las nueve y media…
«Ya sé hacia dónde va esto…» Shidou tragó algo de saliva y terminó de ponerse su playera para caminar hacia la cama, sin poder mirarla.
—Lo siento, pero no tenías por qué esperarme, sabes que est…
—¡Claro que tenía que hacerlo, no eres el único que se preocupa, incluso si se trata de ti! ¡Yo también me preocupo por ti! —gritó con una voz molesta, pero también era débil.
Shidou se asustó un poco, no se esperaba esto para nada. No era el reclamo que pensó. Miku tomó su mano con fuerza, pero ella usó ambas manos para atraparlo.
—L-Lo siento… por todo, pero nunca había sentido esto… porque desde que nos casamos, eras solo mío, dijiste que solo me apoyarías a mí, dijiste que yo sería tu Idol número uno, dijiste que…
—¡Es la verdad, esto solo es trabajo! —gritó con algo de desesperación, pero apretó la mano de Miku, negó con la cabeza un par de veces—. No pienses otra cosa, si me alegro de su progreso, de alguna forma, también es el mío, este es mi trabajo, Miku, ¡y sabes que eres la mejor para mí, la más importante! Por favor, Miku… ¡esta es la prueba de todo eso, pero no parece importarte!
Shidou puso su mano suavemente encima de su vientre, el cual estaba bastante grande, por lo que, Miku soltó un par de lágrimas y agachó la cabeza, perdiendo fuerza en su agarre.
—Miku… ¿no amas a nuestro bebé…? Porque creo que… si se parece a mí, no sé si seguiré siendo tu número uno —dijo con suavidad, ella alzó un poco su cabeza para verlo entre su flequillo—. Y si se parece a ti, ¿eso no te haría feliz?
—Darling, no importa lo que sea, sé que será maravilloso —susurró con algo de felicidad y pudo alzar un poco la cabeza para mirarlo al rostro, mientras sus lágrimas escurrían por sus mejillas—. Yo… exageré y lo siento, pero luego… ella llegó y me sentí… sé que no puedes hacer nada, es trabajo… lo será por un año y falta mucho para que eso termine, pero tengo miedo… ¡porque sin ti, no puedo hacer nada! Uuuh… uuh…
—¡…!
—Solo cambié… porque Darling me salvó, incluso si pierdo todo, sé que no sentiré que me muero… porque estás aquí, a mi lado… preocupándote por mí, apoyándome, escuchándome, queriéndome… —explicó con dificultad, su tono era agridulce. Se limpió las lágrimas con sus dedos—. Era así desde que nos casamos… s-siempre pensé que era como un sueño, p-pero… no te preocupas solo por mí ahora…
—No.
—…
Miku sintió que todo empezaría a desmoronarse, quería que él lo negara, pero en vez de eso…
—¡…! —Luego fue abrazada con algo de fuerza y sintió como su cabeza fue acariciada gentilmente—. Darling…
—Te amo solo a ti, Miku. Siempre me preocupo por otras personas, a veces, más de lo que yo me preocupo por mí mismo… lo siento, Miku, no pensé que ser así sería… algo que podría lastimarte, pero… eso no va a cambiar —dijo con seriedad, pero en un tono tranquilo. Para este momento, ella ya lo estaba abrazando—. Pero eso no importa, porque no amaré a nadie más como te amo a ti. Eres la persona que más me preocupa, incluso cuando debería de poner atención, en lo único que podía pensar era en ti y en cómo arreglar todo esto.
—¡…! —Ella cerró sus ojos con fuerza y lo abrazó más fuerte—. L-Lo siento por no… decir nada hasta ahora, no quería molestarte más… y no quería crear más problemas…
—No estoy molesto, ahora entiendo lo que sucedía —dijo aliviado, pero luego se puso serio de nuevo—. Lo único que me molesta es que nuestro bebé no tenga nombre aún…
—…pero sí lo tiene —dijo con una pequeña sonrisa.
—¿Eh? —Se separó un poco para mirarla, ya no estaba llorando—. Pero si no lo hemos hablando…
—Ufufu~, pero por supuesto que pensé en uno, para cuando lo habláramos… lo siento, otra vez…
—Bueno, yo también lo siento… pero eso no importa, ¿de acuerdo? Te perdono. —Sonrió cálidamente—. ¿También podrías perdonarme?
Miku sonrió y lo besó en los labios repentinamente; enrollo sus brazos alrededor de su cuello y no se alejó de él por más de un minuto, dejando a Shidou casi sin aire.
«Supongo que eso será un sí…» Pensó sonrojado de las mejillas y recuperando aire, ella solo soltó una risita.
—Te perdonaré si te transformas en Shiori-san~.
—¿Eh? —El sonrojo se esfumó y miró a Miku con cierto miedo—. ¿¡Quéeeeee?!
Miku soltó grandes carcajadas que casi se va de espaldas, pero logró mantener el equilibrio, Shidou sonrió y se rascó un poco la mejilla.
Tenía mucho tiempo de no escucharla reírse así, por eso, supo que ahora todo estaría bien.
