Parte 35
"Permíteme, ahora la mala soy yo"
Nuevamente en Terrassa, Candy se siente mejor después de sentir que no tiene ni una deuda pendiente con Neil, ese viaje le sirvió para corroborar que la decisión que había tomado era la mejor. Es fin de semana y le gusta ir al trabajo en su bicicleta, por lo que se pone unos leotardos negros, guantes y su casco; se dirige por las calles con seguridad.
Mientras que espera a que un semáforo cambie a verde una moto Naked Kawasaki Z negra y gris le tocaba la bocina para hacerle ver que estaba ahí y que tenía que hacerse a un lado, la rubia indignada por la prepotencia del tipejo que estaba detrás decidió permanecer en su posición… no tiene por qué hacerse a un lado.
La luz se pone verde y el motociclista insiste en que debe de hacerse a un lado, pero si ese va de chulo… pa chulería no le gana nadie, y continuó en su posición hasta que llegó a la calle que da a la cafetería y se hizo a un lado para amarrar su bicicleta mientras que la moto siguió de largo.
Ca- Bueno días Patty ¿Cómo estás?
Pa- Buenos días Angese
Ca- Me cambio y te echo una mano
La morena sonríe al ver a su amiga entrar corriendo al cuarto trasero y ponerse el uniforme blanco con delantal verde, luego le ayuda a servir la bebida a las mesas, preparar tostadas y hornear pan; a las dos de la tarde el movimiento disminuye y Patricia termina su turno y Candy se suele quedar hasta las cinco.
Ca- Por cierto Patito
Pa- Dime Anges
Ca- Estoy considerando contratar a alguien para los fines de semana
Pa- ¿Y eso?
Ca- Para que puedas descansar
La morena la observa un par de segundos un poco confundida
Ca- Vaaaleee… yo también me voy a turnar; contrataremos a alguien para que venga Sábados y Domingos, nos iremos rotando y así tendrás tres días de descanso… tendremos más descanso
Se corrige para parecer más convincente
Po- Suena muy bien, tú también te mereces descansar, no eres un robot
Ca- Lo sé, me lo repites hasta el cansancio
Po- Y te lo diré hasta que sea necesario
Ca- Por eso lo hago ¡Para que pares de una vez!... necesito encontrar a alguien pronto, he acordado con Carolina que la conguito pasará conmigo semana santa, ya que ella tiene que trabajar
Po -¿Tendrás a la Elly contigo?
Ca- Sí, me hace mucha ilusión, desde que se inauguró el local hace casi seis meses que no la veo
Po- ¡Estupendo! Que ganas tengo de conocer a tu famosa conguito
Termina de recoger los platos sobre la barra y cuando se va su amiga se dispone a hacer la lista de pedido del género para esa semana. Y tal como lo había comentado con su compañera contrató a Leidy Macías.
Y un viernes por la tarde el Baby acompaña a Candy para ir a Valencia en coche, esto resultó ser una pequeña gran aventura, la locura de él y los caprichos de la niña, aseguran carcajadas para todo el camino. El sábado a media mañana se encontraban en la cafetería y Patricia le regalaba un enorme chupetín de bienvenida.
Pa- Hola Angese ¿Cómo te va con la Elly?
Ca- ¡Ay, Patty! Terrible
Pa- ¿Tan mal lo llevas?
Ca- No es eso, sino que… no estoy acostumbrada a que alguien más dependa de mí, debo de prepararle comida, tener paciencia para que se lo termine todo… cuando salimos, siempre quiere de todo… no para, siempre está corriendo y haciendo travesuras
Pa- Hahahaha ¡Toda una madraza! Me alegro tanto por ti
Ca- No te burles
Pa- Hahahahah… no lo hago
Ca- Mañana iremos al Parc Vallparadis al cine ¿Te vienes con nosotras?
Pa- ¡Claro! Ahí nos vemos… por cierto, hoy vino el doctor Martín con un amigo suyo, dijo que tenía ganas de presentártelo
Ca- ¿De verdad? Solo espero que no sea otro pesao como Owen hahahaha
El miércoles Candy y Elly fueron a desayunar a la cafetería, mientras la niña disfruta de su cacaolat con tostadas, la rubia se levanta para sacar las bandejas del horno… en eso el doctor Martín se presenta en el local, saluda a todos con su particular carisma
Ca- Doctor Martín, buenos días
Dr.M- Hola Angese, ¿Cómo estás?
Ca- Aquí dando una pequeña visita
Sonríe al caballero a la vez que recoge los platos sucios sobre la barra, mientras escucha la invitación que le hace.
Dr.M- Pronto será el congreso de medicina, esta vez será en Noruega… ¿Por qué no vienes con nosotros?
Ca- Doctor Martín, ¿Está seguro? Yo no soy doctora para poder asistir
Dr.M- Es verdad, pero puedes hacer como la vez anterior cuando acompañaste a Albert
Ca- Doctor Martín esa es una propuesta muy indecente hehehe ¿Qué pensarán en su trabajo si se enteran que me está proponiendo esto?
Dr.M- Hahahaha yo solo espero que me digas que sí, la pasaremos muy bien en el congreso, como la última vez
Estaba sacando la bandeja del lavavajillas y empieza a colocar las tazas sobre la cafetera cuando se gira siente que las piernas le flaquean, un par de vasos y platos se cayeron al suelo rompiéndose estrepitosamente… Patricia y Leidy se acercan pensando que se había hecho daño, la pobre está temblando, sin vos y con las mejillas pálidas.
Dr.M- Hombre, muchacho hasta que apareces… mira, te presento a Angese… preciosa, él es mi amigo el doctor Grandchester, Terry Grandchester
Siente que la tierra la absorbe, que un imán la sujeta con fuerza al piso, un puño le ha dado de lleno en el estómago y la ha dejado sin aire; ante ella está él con su mirada azur petrificante, capaz traspasarla… lleva los cabellos cortos y viste de negro. Sin poder remediarlo, furiosa con Terry y con ella misma decide sacar su mejor lado
Ca- Já… eso no es un doctor, más bien un torturador
Dr.M- ¿Lo conoces Angese?
La rubia casi no puede disimular su cara de disgusto, más cuando hace un ligero movimiento y termina desviando la mirada
Dr.M- ¡Oh Claro! Si es el hermano de Albert, es obvio que lo conoces
Ca- Sí… antes creía que estaba en Chicago con su familia, pero el año pasado me lo encontré en la Barceloneta
Te- Cierto… y te vi el pie cuando pisaste el erizo de mar
Ca- Querrás decir "Torturaste"
El castaño suelta aire con fuerza de su nariz como clara muestra de su disgusto; Candy choca sus pulgares con fuerza innecesaria, por un segundo mira a su derredor, no sabe qué más hacer o decir, Patty le da un codazo disimulado mientras le sirve el café cortado al doctor Martín.
Ca- Bueno, pide lo que quieras, invita la casa… espero que lo disfruten, si me disculpan me tengo que ir… nos vemos otro día
Dr.M- Gracias. Hasta luego preciosa
Candy sale de la barra, toma su bolso y su abrigo
Ca- Elly cariño, nos vamos
Y como si tuviese un resorte en el trasero, la conguito saltó de su lugar y corrió para tomarse de la mano de Candy, da un último adiós antes de dejar a Terry y el doctor Martín tomando su café en la barra. Ella tenía ganas de gritar, saltar, dar patadas y quién sabe qué más. Había dejado el confort de su piso en la avenida Fabregada y su trabajo en la Xurrería por temor de encontrarse con él, y resulta que se había ido justo al lado donde trabaja
Ca- De todos los lugares y me tuve que venir a la misma ciudad, la misma calle y conociendo al mismo doctor… mejor me hubiese valido cambiar de comarca o de país.
Quiso ignorar que ese hombre había reaparecido en su vida y que lo tenía tan cerca mientras se encargaba de la conguito. El viernes habían quedado de pasar con Pol y el Baby el día juntos mientras se hace la hora de ir a recoger a Carolina a la Estació de Sants.
Ll- Angese, me alegra ver que te está marchando bien en el negocio
Ca- Gracias Pol
BB- Mi amoooor, me encanta este lugar y por lo que me ha dicho Pol está muy cerca de un hospital, de seguro vienen unos doctores súper buenorros a tomarse un café
Ca- Hahahaha nada más cruzar la calle está el dichoso hospital
Pa- Candy ¿Y dónde piensas llevar a tu amiga a comer?
Ca- Pues hoy cenaremos en Barcelona, pero mañana iremos al Taska ¿Te quieres venir con nosotros Patty?
BB- ¡Oh sí mamy! Vente con nosotros, aprovecha que tu jefa invita
Pa- Hahahaha siendo así, con gusto les acompaño
Ríen ante las caras de picardía del Baby, pareciera que está tramando una maldad… en eso recibe una llamada de Carolina por lo que se aleja del grupo para contestar… justo en ese momento hace acto de presencia la persona que menos le apetecía ver a Candy
Te- Buenas tardes
Patty, Pol, Angese y Elly se giran para ver al recién llegado, aunque en un principio tenía un aire sereno, de presto lo cambió a uno de gárgola cuando reconoce a cada uno de los presentes
Pa- Buenas noches, ¿Qué deseas?
Te- Té con limón por favor
Pa- Enseguida se lo sirvo
Se hace el silencio, nadie se atreve a decir nada, el castaño se queda en la barra esperando su bebida… repiquetea sus dedos uno tras otro sobre la superficie haciendo que la tensión aumente
Ca- Pol, podrías ir a por el coche… se ha llegado la hora de irnos
Ll- Claro… Elly ¿Quieres venir conmigo?
La niña observa un segundo a Candy para ver si le permite salir, ella asiente con la cabeza y salta del taburete, Pol le extiende la mano y la pequeña la toma. Patty deja la tetera y una taza frente de Terry y le da la espalda, le da en la nariz que ese hombre quiere decirle algo a Candy.
Te- Nunca me hubiese imaginado que saldrías con un hombre como ese
Ca- ¡¿Perdón?!
Desafío de miradas
Te- Es curioso que ahora te gusten los hombres rubios, altos y delgados
Candy siente que el nervio de su ceja izquierda está sin control, que poco le falta para lanzar llama por sus ojos, quisiera poder tener un látigo para darle con él y no como un juego erótico precisamente.
Ca- ¡¿A ti quién te ha dicho que me puedan gustar los hombres así?! ¿Qué vas a saber tú de lo que me puede o no gustar?
Te- Entonces ¿No estás saliendo con ese rarito el de la playa?
Ca- No te estoy admitiendo ni negando nada
Te- ¿Me estás diciendo que no sales con ese chico o que eso no es un chico?
Ca- Ahhhsss
Te- Entonces ¿Es hermafrodita? Hahahaha de ser así, él no te necesita
Ca- ¿Te estás burlando? Tú, Terreuce Granchester ¿Me criticas mis gustos con respecto a los hombres con los que pueda salir?
Te- ¿Acaso hay otra Candy en este lugar?
Ca- ¿Pero quién cojones te has creído que eres? Yo no tengo por qué darte explicaciones de mis gustos maneras y aficiones. Ya no soy la misma niña tierna, amorosa, ingenua e ignorante que le viste la cara hace más de cinco años, la que te amó ciegamente, la que se entregó a ti sin reservas y la despreciaste como si fuera cualquier porquería- ¿Por qué me cela? ¿Por qué ahora? Después de tanto tiempo…
Te- Si tanto te altera es porque algo escondes
Ca- ¡Asssh!
Gira la cabeza como si fuese prima de la niña del exorcista y las ganas de estrangularlo van en aumento
Ca- ¡Yo no escondo nada chaval! Simplemente que ya no soy la misma… no tienes ni idea, si lo hago con cinco o me meto con cero, si utilizo juguetitos o soy yo la del juego… si me pueden gustar los hombres como Pol o un negrito africano…
Cuando escuchaba su reproche no pudo evitar sentir en un principio culpa pero luego los celos volvieron a él cuando insinuó que puede estar saliendo con una persona de color, e inmediatamente un brillo cruzó su mirada al recordar a la niña. Patricia se había quedado agazapada todo ese tiempo en que se hicieron los reproches, y con cada palabra se le fue aclarando quién era ese tipo, por lo que decidió que ya no podía permanecer en silencio.
Pa- ¡Basta Angese! Solamente que le baste con saber, señor Grandchester, que mi querida Angese no está sola
Te- Lo siento… creo que lo mejor será que me retiré
Saca un billete de cinco euros, lo deja frente de sí y se marcha del local. Candy tiene las mejillas encendidas, puños apretados y ojos de basilisco, si alguien se merece una hostia, ese es Terry Grandchester.
Ca- Ahora… ahora nos volvemos a reencontrar después de cinco años… ha pasado tanto desde ese día… y si no quiero volver a sufrir será mejor que me aleje de ti.
Pa- Angese… ¿Te sientes bien?
Ca- Sí, gracias por intervenir… y perdona que… por todo, lo siento
Pa- Tranquila, te entiendo perfectamente… pero no pienses más en eso y vete que ya llegó Pol por ti
Ca- Gracias
Le da un abrazo, de oso, de esos que te unen las piezas del corazón que parecían desmoronarse, necesita recuperar el control y volver a ponerse la máscara.
Ca- Nos vemos mañana Patty, no te canses
Pa- Olvídate de todo y pásalo bien
Ca- Sí… te lo prometo
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Continuará.
