Notas: ¡Regresé de los muertos!...
Muchas gracias a todos los que, a pesar de las nulas actualizaciones, se han tomado el tiempo de leer esta historia.
Esto es poco, pero algo es algo… en fin, espero lo disfruten.
CUARTO FRAGMENTO: REEDIFICACIONES
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Capítulo 38: No es una cita
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Ese par de días pasaron lentos y aburridos para Danny, estar confinado al interior de la casa sin poder salir ni al patio era frustrante. Al principio, trató de entretenerse con las noticias en la televisión, lo que resultó mala idea pues con el nuevo incremento en la actividad espectral en Amity Park la ausencia de Phantom se hizo más evidente. Todos los medios de noticias estaban tocando el tema de alguna u otra forma. Le causaba molestia escucharlos teorizar: unos decían que él ya no tenía interés por los humanos y otros creían que quizá Phantom había cruzado la muerte de verdad; luego estaban los que mencionaban la posibilidad de que se haya convertido en un fantasma malvado. Desgraciadamente no había mucho que pudiera hacer para desmentir sus ideas equivocadas.
La llegada de Skulker despertó su preocupación.
Si bien el fantasma nunca representó un verdadero peligro para los humanos (más allá de daños materiales) y había suficientes cazadores capacitados para lidiar con los pequeños fantasmas que traía consigo; lo que le causó miedo fue la posibilidad de que tuviera como objetivo final a Danielle. Él sabía que trabajaba para Vlad y temió que se trataba de otro atentado contra la niña halfa de parte del mayor. Con las interacciones que vio entre el hombre y su hija, consideró la posibilidad de que Vlad sintiera un poco de unión por ella, necesitando por eso que otro hiciera el trabajo.
Extrañamente, fue Valerie quien sin proponérselo le hizo descartar esa idea al mostrarle el video del enfrentamiento. Danny había luchado contra Skulker tantas veces que podía reconocer que el fantasma robótico no estaba midiendo su fuerza; sus ataques llevaban toda la potencia bruta de su nivel de energía, sin embargo, a pesar de sus amenazas en ningún momento recurrió a sus armas letales, esas que sí había usado un par de veces en batallas contra él. Sumando el hecho de que Danielle estuvo en control de la situación todo el tiempo, era claro que la niña nunca estuvo en peligro. Si Vlad quisiera causarle daño real, tenía peones más fuertes, letales y sanguinarios que podría usar. Así que el motivo para enviar al cazador debía ser otro.
Cuando habló por teléfono con su pareja, Danny estaba ya tranquilo, escuchándole racionalmente y creyéndole cuando dijo que no debía preocuparse. Incluso la insinuación de que el objetivo de Skulker estaba relacionado con sus padres no le causó conflicto, aún con el historial del otro halfa de provocarle daño a Jack. De hecho, estaba agradecido de que el mayor enviara al fantasma, pues gracias a eso su familia estaba tan ocupada como para inmiscuirse en sus asuntos. Danny casi podía asegurar de que era precisamente eso lo que su pareja quería. Funcionó de maravilla, ellos se olvidaron de insistir por detalles de lo ocurrido en la Zona Fantasma y también dejaron de acosar a Danielle sobre su reconciliación con su padre.
La calma se rompió la noche previa a su siguiente encuentro con Vlad, cuando sintió la presencia de Skulker demasiado cerca. Eran casi las dos de la madrugada y todos en la casa dormían; el fantasma no fue tan tonto como para entrar en rango de los agudos sensores de FentonWorks. Las defensas eran buenas, pero Danny no podía confiarse demasiado, así que voló lo más rápido que pudo para activar el escudo. Después de unos quince minutos en los que el cazador no se había movido de su posición, el halfa se vio obligado a salir a investigar; esperando que, al estar en el techo del centro de operaciones, se redujeran las posibilidades de que algún ciudadano le viera.
"El embarazo te sienta bien." Fue lo primero que Skulker dijo a Danny cuando estuvieron frente a frente, sonriendo tan ampliamente que mostraba dientes. Señaló la barrera verde que les dividía y cuestionó. "¿Es esto realmente necesario? Te he dicho antes, Phantom, no es divertido cazar a la presa si no es capaz de defenderse. Te ves débil, tu energía sin duda está baja. ¿Qué no deberías estar con tu pareja?"
"Eso no te incumbe." Siseó Danny, tan incómodo por cómo la mirada del otro fantasma se posó sobre su pecho que con una mano se aseguró que los botones estuvieran bien abrochados, en un instintivo deseo por ocultar su núcleo.
"Por otro lado," Skulker continuó sin inmutarse, "nunca atacaría una presa que tenga un cachorro dentro, yo respeto las reglas que protegen a la nueva generación."
"Gracias por la consideración." Danny dijo en forma sarcástica, ser llamado presa siempre le disgustaba. Le miró con seriedad al hacer la pregunta por la que fue hasta allí. "¿Por qué estás acechando la casa de mis padres?"
"Vigilo la rutina de mi nuevo objetivo," Skulker dijo malicioso. "Quiero el pellejo de un halfa para mi colección. Ella es un espécimen muy valioso. Genéticamente una halfa pura, la primera en su clase. Y lo mejor, la ley ya no me impide cazarla."
"Serías demasiado tonto si te atreves a tocarla." Danny advirtió con frialdad, los fuertes reflejos de protección salieron ante la descarada amenaza. Su núcleo hizo un esfuerzo para teñir sus ojos de azul hielo. Quería gruñirle que incluso tan embarazado como estaba podría vencerle, pero los tímidos movimientos en su interior frenaron su impulsividad adolescente.
"Lo digo porque escuché que estará sola mañana." El fantasma comentó, cambiando radicalmente su tono a uno más serio. "Estará mucho más vulnerable…"
"Por eso vigilas la casa de mis padres." Entendió rápido, Danny no negaría que le sorprendió el giro. "¿Es parte de lo que Vlad te pidió que hagas?"
"¿Plasmius no te dijo?" El fantasma resopló, "yo solo hago mi parte del trato… la mantendré vigilada pero no seré su niñera."
"Danielle te hará papilla de nuevo si te descubre." Rio Danny con orgullo colándose en su voz. La niña había decidido quedarse en el mundo humano porque Valerie estaría libre ese día y se organizaron para diversas actividades. Danny escuchó a su hija comentárselo a Vlad esa tarde, así que le agradó que el mayor tomara una medida extra para garantizar su seguridad cuando ninguno de los dos estaría para cuidarla.
"Eso ya lo veremos," el cazador respondió con una sonrisa confiada, aunque no amenazante. "También tengo algo para ti."
El halfa parpadeó confuso, sin reaccionar cuando Skulker se acercó tanto al escudo que casi lo tocaba. De alguna parte de su armadura (o quizá lo llevaba sosteniendo todo el rato sin que se fijara) sacó una caja no más grande que una de zapatos, no tenía ningún tipo de etiqueta sino era solo de color negro. El cazador la lanzó en su dirección, Danny tuvo que moverse rápido para capturarlo y evitar que le golpeara en la cara. A juzgar que había atravesado el escudo sin problemas, no era nada de naturaleza espectral. Arqueó una ceja a modo de interrogación, pero el fantasma se encogió los hombros.
"No lo sé, no pregunté qué era. Solo cumplo con entregarlo." Dijo, y tras un gesto con su mano, sus propulsores le sacaron volando de allí.
"Raro, ¿no crees?" Danny comentó, hablando con el niño en su interior mientras examinaba el objeto en sus manos.
No sabía que esperar, quizá alguna arma, pero definitivamente no imaginó que se trataría de una caja de regalo. Una de apariencia costosa. Se notaba la elegancia en su textura aterciopelada, en sus bordes suaves; era muy bonita, aunque no llevaba ningún moño. Rodó los ojos pensando que solo Vlad podría enviarle algo así de pomposo. Dado que ya se había arriesgado demasiado al estar en el techo por tanto rato, regresó a su habitación para poder seguir su examen.
Dejó el peculiar regalo sobre su escritorio, mirándolo por unos momentos antes de atreverse a levantar la tapa. Sin poder evitarlo una curiosa anticipación se formó en su pecho, después de todo, ¿quién no sentía curiosidad por un regalo? Al instante su atención fue captada por una tarjeta que sobresalía del resto del contenido, una nota donde reconoció la impecable y pretensiosa escritura de Vlad Masters. Sus palabras eran simples, pero lograron que el corazón de Danny se acelerara con emoción enamoradiza.
"Daniel.
Espero esto ayude con tu problema de guardarropa.
Por siempre tuyo, V.M."
Dejando eso de lado, pasó a examinar el resto del contenido de la caja. Se trataba de un par de prendas, una simple camisa negra de manga larga y unos pantalones vaqueros azules. Con un simple vistazo supo que habían sido confeccionadas exclusivamente para él, pensando incluso en su embarazo. Se sonrojó al pensar que quizá su pareja querría verle vistiendo ese conjunto para su encuentro, como si se tratara de alguna cita. Gruñó para sí mismo y metió todo en la caja de nuevo.
"Tu padre está loco si cree que me pondré algo solo porque él quiere." Habló con su hijo y decidió volver a la cama. Era una tontería, Danny pensó, que Vlad le enviara regalos era extraño. Las cosas tal vez ya no estaban tan desastrosas entre ellos, pero tampoco estaban bien. No sabía si el mayor pretendía ganarse su confianza por ese medio, Danny ya estaba bastante confundido sobre sus sentimientos por el hombre y esos pequeños regalos de enamorado no ayudaban.
Debió quedar dormido en algún momento, porque fue la alarma del reloj junto a su cama la que le hizo saltar. Era ya casi la hora acordada y Danny se apresuró para ir al baño ignorando el llamado de su familia que le invitaba a desayunar. No estaba tan hambriento de comida humana; ya desde el día anterior su núcleo había comenzado a exigirle energía, ectoplasma o algo que recargara su baja reserva. Era llevadero, pero parecía que la anticipación de su viaje a la Zona había despertado más el hambre de su núcleo. Soltó un resoplido al notar que, en efecto, estaba lleno de una nerviosa sensación, repitiéndose una y otra vez que no estaba relacionado con el hecho de ver a Vlad de nuevo. No es como si se tratara de una cita, era una obligatoria reunión para obtener la energía que su hijo necesitaba.
Sin embargo, mientras acomodaba sus cabellos blancos, su mirada fue capturada por la caja de regalo preguntándose cuál sería la reacción del halfa mayor si Danny usara las prendas que le envió. Fue la curiosidad lo que le hizo decidir ponerse esa ropa que sorprendentemente le quedó perfecto. No era difícil deducir que había sido hecho por fabricantes originarios de la zona fantasma, no podía pensar en otra forma que la camisa negra con detalles en blanco conservara el estilo masculino al mismo tiempo que caía cómodamente sobre su vientre. No admitiría ante nadie que se tomó un poco más de tiempo frente al espejo.
Finalizó atándose al cuello el pañuelo que Danielle le obsequió. A pesar de que su piel ya estaba sin marcas, en los días anteriores el trozo de tela formó parte de su vestuario. Al mismo tiempo que era un lindo símbolo del cariño de su hija, mantenía protegida la zona que quedó extra sensible luego que la herida sanó. No sería la primera vez que una mordida de Vlad tenía ese efecto, recordaba sentir algo similar en sus primeras veces teniendo intimidad, aunque no había descifrado la diferencia entre las mordidas, no le tenía tan preocupado.
"¡Te ves fantástico!" Danielle expresó con alegría en cuanto Danny bajó a la cocina donde el resto de la familia tomaba su desayuno. Ella era la única que no se veía sorprendida, pues los otros Fenton habían olvidado la comida para mirarle boquiabiertos. El muchacho hizo nota mental de advertirle a su hija que no se involucrara en los planes de su otro padre.
"Danny, ¿De dónde sacaste eso?" Maddie preguntó saliendo de su estupor.
"Ah, ¿te refieres a la ropa?" El halfa rio e hizo un gesto de despreocupación con los hombros. "Un aliado me lo trajo ayer mientras ustedes no estaban…"
"¿Qué aliado?" Jack intervino con un poco de rudeza, haciendo a Danny rodar los ojos.
"Uno que ustedes aún no conocen, rara vez cruza el portal," mintió. Sus padres intercambiaron una mirada, estaban inconformes pero no insistieron. La que causó preocupación al halfa fue Jazz, quien había estado demasiado callada, ella conocía muy bien a Danny y debió saber que estaba mintiendo desde el primer momento. No le dejó oportunidad de decir algo, apresurándose a restar importancia al asunto. "Como sea, ya tengo que irme. Deben estarme esperando."
"¿Estás seguro no quieres desayunar algo?" Su madre preguntó.
"Y nosotros podemos llevarte." Su padre recalcó, "sería más seguro."
"De verdad estoy bien." Negó a los ofrecimientos de ambos. "Les dije que mi aliado me estaría esperando justo del otro lado del portal. Así que no estaré solo."
"Te ayudaré con el portal." Jazz habló por primera vez y Danny supo que no había forma que se librara de lo que sea que venía.
Se despidió de sus padres con un pequeño abrazo y le dio un beso en la frente a Danielle, sintiendo la obligación de recordarle que fuera bien portada y siguiera las instrucciones de Valerie en todo momento. Dejar a su hija atrás en el mundo humano estaba siendo más difícil de lo que había creído al principio, aun cuando sabía que ella era más que capaz de protegerse, que estaría con una cazadora eficaz como Valerie y sus abuelos quienes la quería mucho, sumándose a eso Skulker que sería como una secreta sombra vigilante… no podía evitar recordar las palabras del fantasma robótico. Danielle ya no tenía la protección de la ley fantasma… cualquiera que quisiera podría ir tras ella.
"Sé cuidarme sola." La niña le dijo rodando los ojos en un gesto que le recordó a sí mismo cuando estaba sintiéndose sobreprotegido.
Soltó una risa y luego se encaminó hacia el laboratorio, con Jazz junto a él. La pelirroja le habló de medidas que tomarían para que ningún otro fantasma se colara por el portal, aunque Danny sabía que no era lo que ella realmente quería decirle. Mientras ingresaban las calibraciones para el portal su hermana al fin decidió sacar lo que tenía en mente.
"Más le vale a Vlad devolverte sano y salvo." Comentó ella.
"Te dije, estamos en una tregua." Aseguró desviando la mirada.
"Pero aún lo amas." Jazz dijo y el halfa agradeció que no hubiera desaprobación en su voz. Ella detuvo su réplica levantando una mano y siguió, "no me gustaría verte con el corazón roto de nuevo. La primera vez cuando se hicieron pareja estuve de acuerdo con todo y les apoyé porque era obvio que se amaban, aun si estaban haciendo todo un poco rápido. Pero esta vez… solo prométeme que no apresurarás las cosas. No para aceptarle de nuevo, ni para rechazarle."
"Créeme, estoy siendo cauteloso." Murmuró Danny, aceptando el abrazo final de su hermana.
El portal se abrió con un sonido metálico y al instante el atrayente aire cargado con energía de la zona fantasma le llegó, haciéndole tomar profundas respiraciones antes de volar para atravesar la espiral sin preocuparse por mirar atrás. La zona aledaña al portal era muy familiar para él, así que estuvo tranquilo mientras flotaba, tomándose un momento para disfrutar del ambiente espectral que su cuerpo tanto estuvo deseando en esos días. Solo en ese momento se daba cuenta de lo mucho que su núcleo estaba agonizando por energía, pues el alivio que le dio el ambiente espectral no era para nada suficiente. Necesitaba mucho más, y su cuerpo se lo hizo saber con un doloroso pulso en el centro de su pecho que le obligó a buscar un lugar para aterrizar.
Sus pies tocaron la tierra con un poco de torpeza, debiendo sujetarse de algún tronco viejo para no caer al suelo. Estuvo agradecido de no haber llamado la atención de ninguno de los pequeños fantasmas que flotaban por el área. Cerró los ojos mientras recuperaba el equilibrio y fue su sentido fantasma el que lo percibió antes que sus oídos registraran el sonido de sus pasos. La fácilmente reconocible presencia del halfa mayor estuvo a su lado al instante, tomándole de un brazo para ayudarle a estabilizarse y para su vergüenza su núcleo involuntariamente trató de succionar la energía del mayor. Danny debió frenarse a sí mismo, recordando que estaban en público.
"Daniel, te dije que podíamos vernos antes…" Vlad le dijo en un tono de regaño que el menor no apreció en lo absoluto.
"Estoy bien." Gruñó, considerando el soltarse del otro, pero dudó que fuera una buena idea. "No me había sentido débil hasta que entré en la Zona. Así que guárdate tus opiniones."
El mayor no dijo nada, teniendo la sensatez de no seguir molestando al muchacho. Fue ese momento que pareció poner atención a lo que Danny vestía, pues sus ojos rojos le recorrieron de arriba a abajo de forma tan descarada que la reacción inicial del menor fue solo sonrojarse ante el claro deleite que su pareja reflejaba. No esperaba sentirse cohibido por ello, miró a su alrededor mientras una extraña vulnerabilidad se apoderaba de su ser, aunque no podría señalar la razón de ello. Entonces, en un gesto que Danny no esperaba, Vlad retiró la icónica capa de su traje para colocarla en los hombros del chico quien estaba tan sorprendido como para decir algo mientras el mayor le ayudaba a cerrar la prenda en el frente asegurándose de que la tela le cubriera bien.
"Tu capa es bastante estúpida." Murmuró cuando recuperó el hilo de sus pensamientos, tratando en vano de sonar mordaz.
"Cumple el cometido de hacerme ver peligroso." Respondió el mayor con tranquilidad, teniendo la consideración de no señalar la forma en que Danny estaba aferrándose de la capa como si fuera una especie de escudo contra el mundo. En vez de eso, comentó con una sonrisa, "la ropa te quedó de maravilla, aunque tenía la duda de si aceptarías usarla o no… me alegra que decidieras hacerlo, nos será útil."
"Ya no tenía ropa limpia," Danny mintió, frunciendo el ceño al pensar que seguro el mayor había tomado eso como una victoria. Entonces el resto de sus palabras fueron procesadas, su tono fue exigente cuando preguntó "¿A qué te refieres con 'nos será útil'?"
"Aunque te ves muy lindo vistiendo mi ropa, no es algo que quisiera que toda la Zona Fantasma pueda ver."
La réplica de Danny murió al poner algo más de atención a su sentido fantasma para percibir que no estaban para nada solos, aun cuando el ambiente de la zona opacaba mucho su sentido podía percibir la presencia de algunos fantasmas que guardando su distancia les observaban, ninguno se atrevería a acercarse o enfrentarles, pero los halfas siempre habían llamado mucho la atención. Hizo una mueca tragándose la mordaz respuesta que tendría para el mayor y en vez de eso cuestionó sobre cómo irían hasta la isla. La verdad era que tenía su poder tan bajo que dudaba poder abrir un portal y ahora que era terriblemente consciente de que estaban en público, no quería que le vieran tomar energía de su pareja así que no se opuso cuando Vlad dijo que su teletransportación les ayudaría a cortar parte del trayecto.
Hizo un sonido de disgusto cuando le tomaron en brazos, pero sabía sería necesario para moverse. Ya suponía que deberían volar por algún tramo así que trató de relajarse lo mejor que podía, apoyando la cabeza en el hombro de Vlad y cerrando los ojos. Al instante, sus sentidos fueron inundados únicamente por su pareja, su fuerte presencia espectral, el calor que emitía por ser de energía cálida, la firmeza de su agarre mientras le sostenía y su masculino aroma. Justo en ese momento, Danny no encontró mucho sentido a luchar contra lo que el mayor despertaba en él.
El pequeño placer culposo no le duró tanto, pues esta vez el par de saltos de teletransportación fueron mucho más suaves y rápidos de lo que recordaba en ocasiones anteriores. Se preguntó si el mayor estuvo practicando esa técnica o si estaba volviéndose más fuerte de lo que ya era, de tal manera que en tan solo minutos ya estaban a las afueras de aquel bosque tenebroso con el que comenzaba a familiarizarse. A pesar de que solo había estado allí unas cuantas veces… y la primera había sido tan desastrosa que casi no tenía memorias de ello.
Su pareja le dejó en el suelo, aunque solo le soltó la mano una vez que Danny hubo recuperado bien su equilibrio. Su núcleo recargó un poco con la energía del ambiente, no era suficiente para llenar sus reservas, pero le daba fuerzas para no necesitar ayuda inmediata. El mayor no dijo mucho al iniciar una tranquila caminata en la periferia de lo que era la guarida, tan solo mirándole de reojo asegurándose de que no tuviera problemas en seguir su ritmo. Danny por su parte pronto fue distraído por el desconocido paisaje. Era tétrico e imponente, pero ahora que lo veía más de cerca, que se tomó el tiempo para ser consciente de la conexión que tenía con el lugar, ya no parecía tan aterrador. Comenzó a verlo como algo majestuoso, entendiendo el propósito de su existencia. Se detuvo de forma casi abrupta cuando su sentido fantasma le hizo percibir presencias desconocidas, el susto se le pasó rápido cuando notó que eran débiles y tenues, sin alertar sus instintos de forma defensiva pero sí llenándole de curiosidad.
"Son animales fantasmas." Vlad habló a su lado, habiendo entendido lo que hizo a Danny detenerse. El chico le miró con confusión, así que explicó con mayor detalle. "Es normal que ese tipo de fantasmas pequeños busquen refugio en la guarida de otros más fuertes, les da protección al mismo tiempo que ellos ayudan a mantener la vitalidad de este bosque… Nosotros como los propietarios tenemos el poder de decidir quién se queda y quien no, hasta ahora los que han llegado son muy pacíficos y casi ni noto su presencia. Además, la barrera evita que entren directamente a las cercanías de nuestra casa."
El hombre señaló hacia un árbol en particular y cuando Danny giró la mirada, se encontró lo que sería una adorable ardilla si ignoraba el que su pelaje era del inconfundible verde del ectoplasma, sus ojos rojos y su esponjosa cola flameada. Contrario a lo que ese tipo de animales haría en el mundo humano, esta no huyó cuando el muchacho dio pasos en su dirección sino le sostuvo la mirada, haciendo al final un gesto que Danny identificó como sumisión.
"Saben que eres uno de los propietarios de este lugar." Su pareja comentó detrás de él.
Fue sencillo comprender el comportamiento de ese pequeño fantasma, le dedicó una sonrisa antes de volver su atención a sus alrededores. No podía ver a los demás animalitos, pero podía sentir sus presencias, algunos estaban cerca pero igual pudo percibir unos cuantos tan lejos que sin duda estaban en alguno de los trozos de tierra que flotaban alrededor de la isla. Era un agradable sentimiento, el saber que estaba dándole un hogar y seguridad a otras criaturas. Aun así, su sonrisa se borró cuando recordó que algo le carcomía.
"Este bosque…" inició Danny con voz baja. "Recuerdo que había muchos fantasmas y creo que ¿Maleza?... si se trata de nuestra guarida, ¿Qué hacían ellos aquí?"
"Yo los dejé entrar ese día." El halfa mayor respondió serio, aunque su expresión mostraba la culpa que sentía. "Mis conocimientos sobre guaridas no eran suficientes para equipar la isla con todo lo que quería… hice un trato con Maleza para que me ayudara con la formación de este bosque, podría ser un loco maniático, pero era el mejor al controlar plantas. Claro que no esperaba que aparecieras ni mucho menos que…"
"¿Lo atacara como un vampiro?"
"Sé que tenías una riña con él, así que no fue de extrañar que aprovechara ese momento que estabas débil para atacarte. Siendo un fantasma tan fuerte fue sorprendente que hayas logrado someterlo así."
"Estaba muriendo, Vlad."
Tras su declaración, hubo un silencio en el que ambos sopesaban las emociones que aún tenían en torno a ese evento en particular. A pesar de que había pasado muchas cosas, en realidad, era algo muy reciente. Danny había desviado la mirada hacia el vacío de la Zona, momentáneamente perdido en sus recuerdos, así que casi dio un salto cuando sintió un toque ligero en su mejilla haciéndole girar para encontrarse con los ojos rojos que brillaban con la intensidad de su energía.
"No repetiré un error así." El hombre dijo con mucha seriedad. "Me aseguré de que la barrera sea impenetrable."
Aunque hubiera querido decirle algo a su pareja, su voz parecía haberse perdido en su garganta, siendo dominada por el gran sentimiento que podía ver reflejado en los ojos del mayor. En vez de eso, dejó el tema para retomar su caminata ahora por un sendero que iba en dirección al interior de la guarida.
"La barrera está aquí." Vlad señaló con una mano luego de un rato de estar recorriendo el camino.
Danny observó con cuidado, a diferencia de los campos anti fantasmas que a menudo usaban en Fentonworks, esta barrera no se notaba a simple vista, aunque él podía sentirlo con mucha claridad. La atravesaron como si no estuviera allí, según su pareja, nada que ellos no autorizaran podría cruzarla. El cambio entre el bosque tenebroso al bosque de árboles verdes con flores y frutas fue impresionante, haciendo al muchacho sonreír al instante cuando un agradable sentir llenó su núcleo. Estaba en la seguridad de su hogar. Vlad le dejó disfrutar el paisaje sin decir nada, siendo Danny el que tomó la decisión de caminar hacia las orillas del lago hasta que sus pies tocaron un poco el agua. La paz que le invadía era algo que no podría encontrar en ningún otro lado. Lamentablemente, una sensación de hambre le hizo recordar cuál era su verdadero objetivo para ir allí.
"¿Hay algo de desayunar antes?" Preguntó al hombre, quien asintió y mientras se dirigían al interior de la cabaña, rápidamente le expuso a Danny qué tipos de alimentos tenía en la cocina.
Una vez allí, el menor notó que Vlad había surtido la alacena, había mucha más variedad y en su gran mayoría en ambas versiones. Ignorando la cuestión de cuál era su procedencia, el contraste en los colores y las texturas le sacó una leve sonrisa. Además, encontró divertido el escuchar a su pareja exponer posibles combinaciones para el desayuno, pues el halfa mayor no aparentaba a simple vista ser alguien que encontrara pasión en la cocina. Lo cual era conveniente o morirían de hambre pues él era un desastre en ello, por mucho que Kryogen intentó enseñarle un poco durante su estancia en el oasis. Vio al otro fruncir el ceño ante la sonrisa que pronto estalló en una risilla.
"¿Qué es tan gracioso?"
"Nada, nada…" defendió, negando con la cabeza serenándose para poder explicar. "Es solo que yo no sé nada sobre integrar sabores o condimentos. No necesitas hacer nada complejo, con huevos y tocino seré feliz."
Vlad refunfuñó algo sobre comida nutritiva, pero se dispuso a cocinar mientras Danny hurgó en el refrigerador en busca de algo de tomar. Se alegró mucho cuando encontró el líquido verde que llevaba días sin disfrutar, pero lo que le hizo sonreír ampliamente y casi dar un salto en celebración fue el contenedor con unos apetecibles brownies de chocolate. Miró de reojo al mayor, quien estaba tan distraído con lo que hacía que no prestó atención del hecho que Danny sacó la cajita e inmediatamente dio un mordisco a uno. Observó curioso el logotipo en ello, no conocía como tal la pastelería, pero el detalle de que Vlad haya realmente encontrado la forma de conseguir eso para él llenó su núcleo de calidez. En realidad, no fue tan seria su petición de postre, pero agradecía mucho el gesto.
"Eso era para después." Gruñó el hombre cuando al fin cayó en cuenta de lo que ocurría.
"Tranquilo, te dejaré un pedacito." Danny respondió, encogiéndose los hombros y escapando de la cocina antes que su pareja tuviera oportunidad de replicar más.
No tardó mucho para que el desayuno estuviera listo, ambos disfrutando de ello y posponiendo el inminente intercambio de energía que les esperaba. De parte del menor, era porque tenía un poco de preocupación de cómo reaccionaría cuando formara una conexión de energía con su pareja, quien ya causaba demasiadas emociones confusas en él. Sentía sus pulsaciones acelerarse al pensar en la combinación de regalos, postres y desayunos... Vlad sería una pareja tan ideal de no ser por lo que había hecho. Suspiró sacándose eso de la cabeza para ayudar al mayor con los platos sucios, deliberadamente ignorando lo doméstico y hogareño que todo se sentía.
Lo inevitable llegó, así que el muchacho siguió a Vlad hacia la sala, escuchándole decir que había conseguido un par de dvds para que les sirviera de distracción durante las horas que la transferencia duraría. Danny evitó pensar en su procedencia, tan nervioso que ni siquiera puso tanta importancia cuando le preguntaron cuál de las opciones quería ver dejando esa decisión al mayor.
Se acomodó en el sofá mientras el otro iniciaba una película de la cual no se molestó en aprender el nombre. No pudo evitar sentir tristeza de que sus mayores recuerdos de estar en esa acogedora sala fueran de las veces que había discutido con su pareja. Miró la mesa en el centro y casi pudo verse a sí mismo dejando el anillo con la gema, trayendo a la superficie también las razones por las que no podía bajar la guardia con el hombre. Evitó su mirada cuando su pareja tomó asiento a su lado con expresión muy seria que hizo a Danny sentir un poco de pesar, Vlad había estado tan sonriente y pacífico todo el rato, no le gustó ser quien arruinara el ambiente entre ellos.
"¿Seguro que quieres hacer esto ahora…?" Vlad preguntó, notando su vacilación.
"Es mejor terminar con ello," respondió y cuando el mayor ofreció una mano que brillaba con energía rosa, la tomó de inmediato al tiempo que giraba el rostro con la esperanza de que no viera sus mejillas sonrojadas.
Agradeció estar sentado en ese momento, pues en cuanto el poder eléctrico del otro halfa comenzó a llenarle, no pudo suprimir el ligero escalofrío que le recorrió. La energía era neutra, en el sentido que era carente de sentimientos, sin más intención que la de alimentarle. Vlad no había abierto la conexión emocional entre ellos, pero la unión igual tuvo un gran peso en su ser. Le miró de reojo, encontrándole con la vista fija en la pantalla y Danny le envidió por ello, porque a él poco le importaba lo que ocurría en la película. Sentía angustia en su núcleo, una pelea entre el recuerdo del dolor que el hombre le causó y el deseo de ofrecer su propia energía; de que esta indiferente transferencia tuviera, aunque sea un poco, significado para ellos.
Se sobresaltó cuando sintió a Vlad removerse, cambiándoles de posición de tal forma que Danny terminó con la cabeza recargada en el hombro del mayor quien a su vez había colocado un brazo en su espalda para atraerle en un abrazo. Hubiera replicado, o puesto resistencia de no ser porque la nueva posición fue útil para callar sus tormentosos pensamientos y recuerdos, de pronto nada más que la cercanía con el hombre importaba. Apretó el agarre que tenía en la mano de Vlad, el orgullo no dejándole decir en voz alta lo agradecido que estaba por el gesto.
"Deja de pensar." Su pareja musitó, apenas audible sobre el sonido de lo que ocurría en la pantalla pero que se había escuchado muy cerca de su oído. Suspiró con resignación y cerró los ojos decidiendo que, si debía pasar horas atado al mayor, disfrutar de ese cálido abrazo era mejor que la tensa incomodidad.
Conforme iban pasando los minutos, Danny sintió relajarse lo suficiente como para comenzar a prestar un poco de atención a la película que seguía corriendo, siendo fácilmente atrapado por la trama en medio de robots y explosiones. Fue interesante para él aprender que Vlad parecía tener gusto por ese tipo de filmes, le recordó a algo que Tucker escogería. Alrededor de media hora había pasado cuando se dio cuenta que no era el único que había conseguido relajarse, pues podía sentir que su pareja había soltado parte del control que tenía sobre la transferencia, Danny ahora podía comenzar a percibir parte de sus sentimientos a través de ella. Era una bonita sensación, el tener acceso a parte de lo que Vlad sentía por él, sentirse correspondido en ese enamoramiento y confusión que tenía. Pero también, provocó a su propia energía querer dar; en ese momento estaba tan relajado que no tuvo la fuerza de voluntad para detener la ligera corriente fría que se dirigió hacia el mayor dando pequeños toques de invitación.
"Daniel…" El hombre pronunció su nombre con advertencia y aunque trató de apartarse, Danny apretó su agarre impidiéndoselo. Soltó el aire que retenía cuando finalmente su energía fue aceptada, la danza entre ellas tan fascinante como cada vez. Podía sentir la mirada confusa del otro halfa sobre él, como queriendo descifrar a qué se debía el ofrecimiento.
"Sabes…" Murmuró, con la vista fija en la televisión, "no habíamos hecho esto antes… solo ver una película como si fuéramos novios o algo similar."
"Nos brincamos esa parte." Vlad dijo, y pese a que soltó una risilla había amargura colándose en ella.
"Tampoco tuvimos citas." Su observación ahora sí le sacó una franca carcajada al mayor.
"¿Quieres que tengamos citas?" El hombre pareció tomárselo como una broma y Danny sintió se sonrojaba, porque ese no era el punto al que quería llegar, pero su mente fue rápida en darle una imagen de ellos en una cita cliché.
"Tal vez deberíamos…" comentó después de un momento. "Podría conocerte mejor."
"¿Conocerme mejor?" Vlad arqueó una ceja. "Daniel, me conoces más que nadie. Ciertamente, eres la persona que más sabe sobre mí."
"Aun así siento que no sé casi nada de ti." Admitió, debiendo desviar la mirada por lo vergonzoso que resultó aceptar ese hecho en voz alta. Llevaba un bebé de ese hombre y francamente, era poco lo que sabía de él.
"Aclaremos primero que no necesariamente debemos estar en una cita para que me preguntes cosas que quieras saber sobre mí." El mayor señaló con voz seria y solo siguió una vez Danny asintió con la cabeza. "Bien. ¿Qué quieres saber?"
El muchacho tuvo que tomarse un momento para pensar, era incluso ridículo el hecho de que tenía tan poca información acerca de la vida banal y humana de su pareja. Las ocasiones en el pasado cuando platicaban, se centraban mucho en las experiencias como fantasmas de ambos y no tanto en cosas humanas. Después de todo era eso lo que tenían en común, fuera de su estado halfa las diferencias eran tan abismales que no se atrevía a saber. Vlad tampoco indagaba mucho, aunque el menor podía suponer que con todo el espionaje que hizo sobre él, el hombre debía saber incluso el nombre de esos familiares en Arkansas que ni Danny mismo conocía. Pensar en su tía Alicia le hizo cuestionarse sobre la familia del otro halfa, si bien solía decir que había estado solo por años, quizá tenía algún primo lejano perdido por Rusia. Así que, moviéndose para poder verle a la cara, finalmente habló.
"Cuéntame de tu familia." Pidió y pudo ver el impacto en los ojos rojos, tan fuerte que incluso fluyó por la conexión de energía. Claramente Vlad estaba esperando algo más simple, como su sabor favorito de helado o algo así.
"¿Qué acaso no estudiaste bien a tu archienemigo, Daniel? Es un poco insensato, ¿no crees?" La cuestión no era acusadora ni burlesca, se escuchaba sinceridad en ella. El muchacho tuvo que desviar la mirada un poco avergonzado. Sí recordaba que cuando recién apareció Plasmius en su vida, Sam y Tucker insistían en leer todo artículo que internet pudo proporcionar sobre el exmillonario. Danny no lo leyó más allá de las primeras líneas, en ese tiempo estaba demasiado impactado con todo lo que la vida estaba trayéndole como para prestar verdadera atención. Era impresionante como las cosas habían cambiado en tan solo un par de años.
"No tenía interés en tu vida privada, solo en tus planes malvados." Se justificó después de unos momentos. "Ahora preferiría si tú mismo me lo contaras…"
"Mi familia ahora son ustedes." Vlad declaró. "Claro que tuve una alguna vez, pero… nunca fui tan cercano a ellos como lo eres con la tuya."
La conexión se hizo cargo de darle a Danny una probada de la melancolía que el otro sentía en ese momento mientras comenzaba a relatar, su voz divagaba ocasionalmente, pasando su mirada hacia la televisión como si fuera un método de escape fugaz. El accidente con el portal no había sido el punto donde Vlad se separó de la familia donde nació, sino que fue el mudarse a Wisconsin para la universidad. Su hermana mayor y su madre habían permanecido en Rusia, siguiendo su vida sin que él tuviera más interacción con ellas que ocasionales llamadas hasta el accidente con el proto-portal. El muchacho notó de inmediato lo poco que el otro halfa estaba dispuesto a hablar de su madre y ni siquiera mencionó una figura paterna. Su interés en saber el porqué era grande, pero no se atrevió a presionarle, ya tendría oportunidad de preguntar.
De su hermana, habló mucho más, la energía cálida haciéndole saber que a pesar de no admitirlo Vlad aún tenía especial afecto hacia ella. Se había formado una buena vida, dijo Vlad, consiguió un trabajo excelente como abogada y había hecho su propia familia. Tenía ya un par de hijos, una parejita, que él nunca había visto en persona, aunque sí en fotografías y videos que ella le mostró en las ocasiones que le visitó en su castillo de Wisconsin. La describió como una mujer seria, un poco fría a primera vista, determinada en sus metas y cuidadosa de sus hijos. Danny no pudo evitar sentir anhelo por conocerlos, después de todo esas personas desconocidas para él eran parientes directos del pequeño que crecía en su interior. Finalmente, el hombre gruñó al mencionar que ella no tenía reparos en criticar y desaprobar el estilo de vida que se daba como soltero millonario.
"Tu no fuiste el primero en sugerirme conseguir un gato." Vlad confesó, un poco de vergüenza fluyendo por la conexión de energía. "Mi hermana me lo dijo tantas veces, hasta que un día apareció con una gatita blanca… al parecer su gata tuvo mininos."
"¿Así que a ella hay que agradecerle ese detalle?" Danny comenzó a reír, pero su diversión se fue cuando sintió la tristeza que Vlad reflejó al recordar a su gata Maddie.
"Me aseguré de que la gata vuelva a ella, antes de que mi plan con el asteroide iniciara. Sabía que, en cualquier caso, mi hermana le daría a Maddie todo el amor que se merece." El halfa mayor incluso desvió la mirada hacia el suelo y el chico sintió que su voz se atoró en su garganta cuando quiso decir algo. Sabía que al final de todo ese felino realmente llegó a aliviar parte de la soledad que Vlad vivía en ese entonces… era una lástima que no pudiera recuperarla. O quizá podría, por como el hombre hablaba de su hermana, dudaba que ella no quisiera devolverle a la gata si lo pidiera.
"Tu familia aún cree que estás muerto." Observó Danny, el otro asintió con la cabeza.
"Es lo mejor, Daniel." Vlad declaró interrumpiendo la objeción que vio venir del chico. "Mi vida humana anterior terminó, dejarles creer que estoy muerto les traerá un poco de paz. Además, no hay forma que mi hermana sepa que estoy vivo sin que le lleve la noticia a mi madre."
Vlad sonó un poco irritado y la mezcla de emociones en su energía era demasiado confusa como para que Danny pudiera determinar qué sentía realmente. Hubo silencio, durante el cual no tuvo el valor para preguntar otra cosa y por la forma en que el hombre ahora parecía tan interesado en la televisión entendió que la conversación al respecto había llegado a su fin. Él mismo tenía tanta información para procesar que pronto estuvo tratando de adivinar de qué se trataba la película. No fue sino hasta un buen rato que el otro halfa habló, tomándole por sorpresa.
"Ella sabía." El hombre murmuró, sus ojos reflejando el peso de esa declaración. "Nunca dijo nada sino hasta el final. Dudo comprenda lo que ocurrió en el accidente, pero para ella estoy muerto desde antes del asteroide. Es mejor que siga así."
El muchacho tuvo que respirar profundo pues aún si la energía no estuviera dándole acceso a las emociones de su pareja, podía entender con aterradora claridad. Sus situaciones eran tan diferentes, pero el dolor y el miedo del rechazo e incomprensión de parte de las personas que más importaban eran similares. A fin de cuentas, era la verdadera razón por la que ambos guardaban con tanto recelo su condición híbrida. Y con la conexión abierta, sintió incluso dolor físico en su pecho por emociones que no eran suyos. Aun así, captó el momento cuando su pareja quiso romper la unión y sin dudarlo usó su propia energía fría para aferrarse al núcleo del otro.
"Danny." El otro halfa pronunció su nombre como una súplica quebrada y respondió negando levemente con la cabeza. No quería que Vlad se apartara, que le ocultara sus emociones dolorosas, no cuando era una de las pocas veces que había sentido al mayor realmente afectado por algo.
Sí, tal vez estaba enojado con el hombre, resentido por lo idiota que podía ser en ocasiones, por tantas cosas que había ocurrido entre ellos; pero seguía siendo su pareja, a quien seguía amando y no quería dejarle pasar tanto sufrimiento solo. Le dolía a él por reflejo de la conexión y no podía ni imaginar lo intenso que debía ser para Vlad. Casi saltó cuando sintió el toque de su pareja en su mejilla, acariciándole con mucha ternura, logrando que Danny cayera en cuenta de que lo que hacía era quitar lágrimas que ni siquiera sabía estaba derramando. El mayor le dedicó una débil sonrisa, sincera y agradecida.
No lo pensó tanto, solo se dejó llevar por el fuerte deseo que tenía de dar consuelo a la persona que amaba y su brazo libre rodeó el cuello del mayor. El impacto le duró muy poco al hombre, enseguida relajándose en el tímido abrazo antes de corresponderlo rodeándole la cintura y atrayéndole más. Se movieron en armonía, acomodándose hasta que el chico quedó sentado en el regazo de Vlad, quien a su vez había escondido el rostro en el cuello del menor, buscando un refugio que Danny no podía negarle. Sabía que estaba presenciando una vulnerabilidad que el orgulloso halfa no concedería que cualquiera viera.
No estaba seguro de cuanto tiempo pasaron así, solo disfrutando la cercanía que tenían. Dándose apoyo, dejando que la energía llenara lo que las palabras no podían explicar, poco a poco perdiéndose más en el otro. En realidad, Danny no estuvo tan sorprendido cuando las cosas simplemente comenzaron a escalar. No podía decir quien lo inició, ambos tenían las emociones tan expuestas, la energía unida de esa forma satisfactoria y sus cuerpos pegados… eventualmente el único resultado que iba a dar era el de sus labios encontrándose en un beso que desató el amor y deseo que se tenían.
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Notas y divagaciones de la autora:
Sí, sé que es algo súper corto comparado con lo que solía hacer, pero creo que es mejor así… o nunca dejaré de modificar trocitos y por lo tanto no podré avanzar.
Honestamente, extrañaba esta historia y sus personajes. Sobre todo, a mi querido Kryogen y por eso rápidamente hice un fragmento de él, si alguien comparte mi sentimiento, es bienvenido de visitar mi nuevo fic.
Otra cosa, voy a subir esta historia en AO3 como un respaldo, no se extrañan si lo ven allí dentro de poco.
Oh, para que se sepa, estoy pendiente de sus comentarios a pesar de mi aparente ausencia. La mención de la gatita Maddie la incluí precisamente porque alguien preguntó por ella, tranquis que adoro a esa minina no me olvido de ella ni de Cujo XD
Me disculpo por desaparecerme, sé que no es bonito quedarse con las ganas de saber qué sigue.
En fin, espero hayan disfrutado la lectura y un gran saludo a todos.
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