—Fue muy pesado —comentó Alastor mirando como Angel terminaba de arreglarse, el suéter rosa que llevaba, le hacía lucir más sus suaves tonos claros, dándole una buena vista de lo adorable que podía ser Angel.

Este rió acomodando su pelusa.

—La mirada de todos fue muy graciosa y más cuando gruñiste —rió al recordar como Alastor se sobresaltó cuando no paraban de verlo mientras comía por más que este pidió que no lo hicieran—, ni siquiera sabía que podías poner una cara así —acotó mirándolo a través del espejo, notando a Alastor sonreirle divertido tras rodar los ojos, debía admitir que tal vez si se paso un poco de la raya, pero él se los había advertido.

—¿Ya terminaste? —dijo desde la cama con los brazos cruzados—. He de decir, que sería mucho más rápido si solo fuera yo —le comento pues la idea de que lo acompañara había sido de Angel, que tras insistirle un poco, recibió la afirmación por parte de su novio, quien de haber sabido que tendría que esperarlo para que se arreglara le hubiera dicho que no. No era como fuera a ir muy lejos después de todo.

—Cambiando el tema como siempre —bromeo dándose la vuelta y caminando hacia Alastor—, vamonos —anunció poniendo sus manos en su cintura y caderas.

Alastor rió y abandonó su lugar en la cama de la habitación para de una vez dejar el hotel.

Tras abandonar el edificio, ambos comenzaron a tener una charla muy amena durante el trayecto dejando de la lado los evidentes problemas que habían estado teniendo; sin darse cuenta uno se sentía demasiado agusto al lado del otro, logrando que inclusive las más pequeñas cosas que hicieran parecieran toda una obra.

Mientras iban caminando y Angel reía por lo los comentarios sarcástico de Alastor, este comenzó a notar ciertas actitudes de la gente a su alrededor, que le habían comenzado a inquietar un poco.

Lo admitía, no tenía suficiente energía como para transportarse de un lado a otro, también admitía que el caminar era un poco tortuoso considerando que lo que había estado comiendo no reemplazaba todas la energía que perdía, pero lo que no admitiría, era que le molestaba las miradas que les dedicaban todos conforme ellos iban caminando, en especial las miras lascivas dirigidas al chico a su derecha. Eso le hacia mucho ruido en la cabeza junto con el pensamiento de que Angel estaba a más distancia de la que solía poner.

Ni siquiera cuando eras un desconocido te atreviste a mantener esta distancia

—¿No dijiste que de salir debía tomar tu mano? —comentó tras un prolongado silencio, sus ojos bailaban entre Angel y los demonios que se atrevían a mantener su vista más tiempo del necesario sobre la joven araña.

Angel le vió de regreso y le sonrió un poco apenado; aquella bella expresión no solo fue notada por Alastor, quien a esas alturas comenzaba sentirse muy inquieto.

—Pero no es una cita —le dijo como si con esa simple condición tuviera permitido tocarlo.

—¿Y quién dijo que necesitamos de una? —bromeo logrando que las mejillas de Angel se colorearan un poco. Él se acercó un poco más pero no le tomo de la mano.

—¿No te da pena que te vean junto a mi? —le preguntó jugueteando con un par de manos.

Antes de que siquiera pudiera contestar, unos tipos se metieron en su camino y rodearon rápidamente a Angel, mirándolo con perversión. Dust los reconoció como parte de su grupo de admiradores; al darse cuenta de ello, sintió como si su pasado volviera a él como un recordatorio que no podía escapar de lo que había sido.

—¡Angie! ¿Cuando haras un nuevo trabajo? ¿Cuando volveras?

Alastor se vio relegado de su lugar al lado de su pareja y lentamente comenzó a aparecer más gente que seguía preguntando por qué Angel ya no trabajaba para la industria porno. Alastor entonces se dio cuenta de dos cosas, la primera era que el orgullo de Vox y Valentino les pudo más que admitir que hubo una pelea que perdieron y por eso liberaron a Angel y lo segunda fue que ver a demasiada gente alrededor de Angel, lo cabreaba.

—Angie —uno de los fans tomó el antebrazo de Angel y tiró de él haciendo que el cuerpo de ambos se rozara, Angel intentó apartarse pero el agarre se afianzó más, estaba por golpearlo por invadir su espacio personal, cuando una ola de interferencia alteró la realidad, todos los presentes vieron como el rostro sonriente de Alastor les vía al tiempo que sus ojos comenzaban a brillar de una manera inquietante. El mismo Angel contuvo la respiración al verlo en aquel estado.

Caballeros, —musito con la estática aumentando—, retírense, ¡por favor! —vociferó amablemente tras torcer el cuello, logrando que todos huyeran despavoridos al ver a radio demon molesto.

Angel al ver esa demostración de celos comenzó a reír abiertamente.

A su alrededor no había nadie e inclusive la gente que venía prefería cruzar la calle al ver a ese par de demonios en la acera. Alastor retomó su compostura tras ver a Angel reír, se acomodo su saco y actuó como si lo que acababa de pasar hace un momento no fuera la gran cosa.

—¿Celoso? —bromeo Angel limpiando una pequeña lágrima que se le había escapado tras reír.

—Ni una palabra de esto —pidió aclarando su voz, tomó de la mano a Angel y lo hizo caminar. En parte porque se sentía mareado debido al despliegue de poder y también por si alguien más tenía la brillante idea de acercarse otra vez. No creía que sí pasará por segunda vez, fuera tan suave.

Angel simplemente sonrió divertido y se dedicó a disfrutar de la mano de Alastor sobre la suya. Esa era una sensación inigualable.

—Por cierto, ¿a donde vamos Al? —inquirio luego de un momento.

Alastor entrelazo sus dedos con los de Angel, logrando que el pulso de este se disparara.

—Con Rosie, quiero cobrarle un favor que le pedí hace un tiempo para esta noche —le dijo mirándole de reojo.

Angel sostuvo un poco la respiración tras escucharle.

—¿Será hoy? —preguntó preocupado apretando levemente la mano de Alastor.

Este solo asintió con la cabeza volviendo la vista al frente. Angel se preocupó entonces, el día por fin había llegado y no se sentía preparado para lo que fuera a pasar. Un jadeo atrajo su atención y al volver la vista, miró a varias sombras alejarse corriendo; sin darse cuenta habían ingresado a la zona de los caníbales, que a penas ver venir a Alastor, huían en sentido contrario.

—Veo que eres bastante popular —bromeó Angel mirando como les veían de lejos.

Alastor miro hacia el edifico de Rosie riendo suavemente por el comentario de Angel.

—No tienes idea.

Ambos se detuvieron frente al emporium pero antes de poder ingresar, una suave voz les detuvo.

—Tu novio supongo —tanto Angel como Alastor voltearon al escuchar la melodiosa voz de Rosie, quien veía con curiosidad las manos entrelazadas de ambos. Alastor apretó ligeramente más la mano de Angel al ver la mirada curiosa de Rosie.

—Un gusto —dijo Angel con algo de timidez, aquella mujer era uno de los overlord después de todo y además, una de sus diseñadoras de moda favoritas.

Rosie sonrió con elegancia inclinando la cabeza.

—Lo mismo dijo joven Angel, tenía muchas ganas de conocerte —ella dio un par de pasos y las puertas de su edificio se abrieron, miró de reojo a ambos y les indico que podían pasar, una vez en el interior Angel pudo maravillarse con la elegancia y diseños que había por todos lados, Alastor solo le vió divertido.

Rosio en ningún momento dejó de observar al par.

—Rosie —llamó Alastor tras soltar a Angel y decirle que podía ver todo lo que quisiera pero no tocar, ganado un si papa de parte de Angel—, vengo por ese favor que te pedí hace algunos años —comentó mirando levemente hacia Angel quien veía un vestido de novia.

—¡Oh!, ya te estabas tardando —rió al decirlo mirando también hacia Angel; chasqueo los dedos y trato apareció frente a ellos—, ¿entonces hasta aquí llega tu ahorro? —preguntó curiosa, observó cómo el cansancio era más evidente que la última visita que tuvo de él.

Angel enarco una ceja confundido al escucharles, no volvió la vista pero si se mantuvo al tanto.

—Así es —comentó tomando el contrato, lo guardo entre los pliegues de su abrigo y le dedicó una suave sonrisa a Rosie.

—¿Pelearas? —volvió a preguntar, esta vez con un poco de preocupación.

—No exactamente, saldare una deuda y requiero de este poder para cuando lo haga, ese papanatas de Valentino me ha estado robando almas y me temo que agote un poco mi existencia —aclaró encogiendo sus hombros—, así como mi paciencia.

Rosie sonrió divertida. Alastor no hubiera recurrido a sus tratos pendientes de no estar totalmente abajo de su nivel permitido, eso quería decir que las cosas se habían ido a las ligas mayores; lo único que la dejaba tan impresiona, era el hecho de que lo hacía por Angel y no por él mismo. Eso que estaba presenciando sabía que era un acto único e irrepetible

—Iras de cacería después de eso —más que una pregunta, era una afirmación y la sonrisa de Alastor se lo confirmaba.

—¿Cacería? —preguntó Angel haciendo que ambos volvieran la vista hacia él, ninguno se había dado cuenta de que se acercó.

—Así le dice —bromeo logrando que Alastor soltara un resoplido—, a la recolección de almas pendientes —dijo Rosie tras ver la cara confundida de Angel.

El chico le resultaba increíblemente adorable, no lo negaría pero no podía creer que una persona como la que tenía enfrente pudiera haber capturado la total atención de Alastor y es que eran tan diferentes que nunca lo hubiera imaginado.

—Te dije que no tenías que preocuparte, no te traje solo por tu insistencia amiguito —río al decirlo—, mataba dos pájaros de un tiro, contigo mas tranquilo sabiendo que no moriré, me deja espacio libre para decirte porque no volvere el proximo mes.

Angel abrió la boca sorprendido.

Esa era mucha información que procesar. Por un lado le aliviaba el saber que Alastor estaría perfectamente bien y con eso le podría decir al resto, pero ¿se iría? Eso sí que lo había tomado desprevenido y si era sincero, no le gustaba nada esa noticia.

—Alto ahí vaquero, ¿te iras? ¿un mes? —sin querer su voz salió más fuerte de lo que quiso, pero es que la sorpresa podía con él.

Alastor disminuyó un poco su sonrisa y se acercó a él.

—Será solo un tiempo, necesito recuperar parte de las almas que perdí y realmente tengo muchos tratos regados sin reclamar, es tiempo que vaya por ellos —comentó estirando su mano derecha y apretando la mejilla de Angel, este no le miró muy convencido.

Alastor se dió la vuelta y volvió hacia Rosie, quien le veía con dulzura y Alastor supo el porque, no siempre mostraba afecta a otras personas

—Gracias dulzura, nos vemos pronto —comentó tras estirar su mano y que está fuera estrechada por su sonriente amiga.

Rosie solo asintió, antes de dejarlos irse llamó la atención de ambos, quienes ya se encontraban en la puerta a punto de salir.

—Si alguna vez piensan en matrimonio, con gusto confeccionare sus trajes —comentó logrando que Angel se sonrojara al darse cuenta que lo vieron mirando los vestidos de novias -casos muy escasos ahí abajo-

Alastor trono su cuello a la broma de su amiga.

—Lo pensaremos —dicho esto, Alastor puso su mano izquierda en la espalda baja de Angel, empujándolo al exterior de aquel lugar. Tras unos breves minutos en silencio, Alastor suspiro suavemente—, dilo, anda, se que quieres decirlo.

Angel comenzó a reír tras verse descubierto.

—¿Soy tan transparente?

—No realmente, pero puedo mofarme de que te conozco lo suficiente como para saber que piensas —comentó divertido.

—¿Un mes, Al? —sin querer, sonó más a reclamo que a pregunta.

—Es probable que termine antes —le dijo volviendo a tomar su mano—, si te preocupa que esté lejos de ti, puedo dejarte mi sombra.

—Bueno, eso sería muy reconfortante... pero quiero al real —rió al decirlo.

—Tendrás que esperar un poco por el real.

—¿Y no puedo ir contigo? —preguntó curioso.

—No, y no es un tema que se pueda discutir —dijo inmediatamente—, no quiero que veas ese lado mío.

Eso logró sorprender un poco a Angel, pero entendía porque lo decía.

Alastor era un ser muy cruel y violento, eso era algo que no debía de olvidar. Y si había algo que sabía muy bien, era que nunca debes de interponerte entre un cazador y su presa y por ello, decidió no insistir más en el tema.

—Al, ¿al menos podré despedirme de ti?

Alastor le vió de reojo y sonrió.

—¡Pero claro!, no me iría sin decir adios —se rió al decirlo.

Aquella respuesta saco una sonrisa en Angel.

—¿Y me darás un regalo antes de irte? —preguntó coqueto. Alastor soltó un fuerte ja antes de negar con la cabeza.

—Ya veremos.

El camino de regreso al hotel fue mucho más tranquilo y para Angel, fue casi como un regalo.


¿Muy aburrido?

Bueno, bebe Alastor se tomará unas vacaciones para reclamar sus almas y pues, a Angel le tocará esperar, wooooo, veremos que pasa con esos dos uwu.