Parte 36

Mirada de Fuego.

Ca- Se supone que ese había salido de mi vida hace varios millones de años luz… ¿Por qué viene?... ¿No se supone que se mantendría lejos de mí?

Candy vuelve a poner la vista sobre el albarán que tiene en sus manos fingiendo que lo está revisando detenidamente, justo en el momento que Terry posa sus ojos en ella quien está en el paso de la barra, a escaso medio metro de distancia.

Ca- Se supone que soy inmune… que su sola odiosa presencia… o su mirada de becerro… de gárgola… de Gremlin… de guerrero griego… ahsss Candy paaaraa ¡No puedes fantasear con ese tonto!

Suspiró exasperada y con la punta de su bolígrafo se da golpecitos en la frente con intención de drenar toda esa tención… no han vuelto a cruzar palabra alguna desde aquel viernes que le preguntó ¿Qué hace con un tipo como Llanch? Ese fin de semana intentó olvidarse de él y disfrutar la compañía de sus amigos. Pero el lunes se apareció en la cafetería en compañía del doctor Martín, Owen y Queralt, y desde entonces viene al menos una vez al día.

El amigo de Terry se comporta como siempre, intentando conseguir una cita con Candy; Queralt la que antes siempre era amable y sonriente con ella, ahora es toda fría y distante; y Martín… ¿Qué se puede decir de un viejito pícaro? Incluso para él no pasa desapercibido el silencioso interés que muestra el doctor Granchester por la pelirroja señorita Brither… si no es porque le da lástima la señorita Pujol quien siempre ha demostrado abiertamente su interés por el castaño.

Ca- Bueno, me voy que he quedado con Jordi… cualquier cosa me avisas Patty, por favor… nos vemos mañana

Pa- Hasta mañana linda

Patty ve como Candy cierra la carpeta con los documentos que debe de entregar al gestor, le da un abrazo, dos besos de despedida y se marcha sin dirigirle la palabra al doctorcito; sigue secando los vasos que han salido del lavavajillas y corrobora como en ningún momento Terry dejó de observar cada movimiento de ella hasta que la perdió de vista… sin poder evitarlo da un manotazo frente de él para llamar su atención.

Pa- ¡Deja de mirarla!

Te- ¿Perdona?

Pa- Nada de perdona ¡Olvídate de Angese! Ella nunca te hará caso

Levanta una ceja, le sorprende la intromisión de la joven y más la confianza con que lo trata

Te- ¿Qué te tiene tan segura?

Pa- No eres su tipo

Te- ¿Ah no? ¿Y cómo es su tipo?

Pa- Ahss… ¿Todavía no te has dado cuenta? Metro setenta, cabellera sedosa, con lentes, curvas pronunciadas, con buena pechonalidad…

Dice a la vez que con sus manos simula la silueta cerca de su pecho, haciendo que con esto Terry frunciera el ceño confundido, un poco más

Te- ¿Perdona?

Pa- Ahsss ¡Mira que eres cortito!...

Menea la cabeza de un lado a otro de manera negativa mientras suelta aire de sus pulmones un poco exasperadita con ese hombre

Pa- ¡El tipo de Angese soy yo!

Te- ¡¿Quéee?!

Pa- Ella es mi chica ¿Vale? Así que por respeto a mí, te sugiero que la dejes en paz

Había que recoger la quijada del hombre con una pala, sus ojos se abren en su totalidad cuando sus neuronas procesaron lo que le acababa de decir la morena frente a él

Te- ¿Tú y Candy están… están…?

Pa- ¿Qué pasa? A parte de torpe ¿Eres homofóbico o qué? Angese es mi pareja y no me gusta la forma en que la miras ¿Pensabas que nunca me daría cuenta de cuánto te atrae?

Terry ha perdido los colores, levanta sus manos en señal de rendición, lo que menos quiere es que crea que siente aberración por su tipo de preferencia sexual… bueno, es que aún no sabe lo que siente en realidad con respecto a ese tema.

Te- Perdona, no es mi intención ofenderte… la verdad es que respeto sea cual sea tu inclinación sexual

Patricia sonríe en sus adentros por haber logrado intimidar al hombre delante de sí, está a punto de aclararle la situación cuando llega un cliente y debe atenderlo, por lo que cuando vino a ver Terry ya se había marchado.

-.-.-

Es sábado, le toca trabajar ese fin de semana con Leidy, debe ir temprano a la cafetería para abrir, como es fin de semana deja en su armario los vestidos y tacones para ir al trabajo en su bicicleta, se pone unos un chándal gris, sudadera roja, guantes y su casco; se dirige por las calles con la seguridad que brinda el haber hecho el recorrido cientos de veces.

Mientras espera a que el semáforo de la calle del Nord cambie para poder tomar a la izquierda por la calle Garcia Humet, nuevamente una motocicleta Naked Kawasaki Z negra y gris, le tocaba la bocina para hacerle ver que estaba ahí y que tenía que hacerse a un lado, Candy se molesta porque el tipejo que estaba detrás insiste en que él tiene preferencia, como si fuese dueño de la calzada… tal como hizo la vez anterior decidió permanecer en su posición… no tiene por qué hacerse a un lado. Y continuó así hasta que llegó a la calle que da a la cafetería y se hizo a un lado para amarrar su bicicleta, pero esta vez la moto siguió tras ella.

Mientras se inclina para enredar la cadena entre la estructura metálica y el arbusto, el desconocido se estaciona cerca suyo; después de cerrar el candado desabrocha el seguro de su casco y se lo quita a la vez que sacude su melena al aire, los rayos del sol hacen parecer como si desprendiera llamas, el hombre de negro permanece inmóvil ¿Quizás observando la escena? Un poco incómoda se acerca hasta la persiana del local y busca las llaves en su pequeña mochila mientras toma agua.

Escucha el crujido que hace el cuero cuando roza entre sí en el momento que ese extraño desciende de su moto, da un par de pasos y se quita el casco. Al reconocer el rostro del individuo casi se ahoga con el trago, tose un poco para poder respirar con normalidad. Se limpia con el dorso de su mano la boca justo en el momento que la saludan.

Te- Buenos días

Ca- Buenos días

Desvía la mirada al mando en su mano y se inclina para quitar llave… puede sentir claramente el peso de esa mirada azur delinear cada curva de su cuerpo mientras está de cuclillas; evita mirarlo… mentiráaaas… sus ojos se desvían y de refilón observa que tiene apoyado el casco en su cadera mientras que con su diestra gira las llaves de la moto.

Ca- Por favor que no se le ocurra decir alguna burrada… aaahhhsss… ¿Por qué no deja de mirarme?... ¿Qué hace ahí plantado?...

Se levanta… presiona el botón y el típico sonido de un motor encenderse crea estruendo sobre la estructura metálica que se está recogiendo en su rodillo… este sube parsimoniosamente lento… muy lento… demasiado lento para el gusto de Candy quien desea esconderse en el local ¡Ya!

Ca- Puedo sentir claramente sus ojos sobre mí… ¿A caso está esperando que le diga algo o a alguien?

Te- ehhh… ¿Hoy te toca trabajar?

Ca- Sí

Te- Hoy luces diferente…

Candy se choca ante ese comentario sin sentido por lo que finalmente termina girando su rostro para verlo, con lo mucho que se había esforzado por no hacerlo

Ca- ¿Diferente?

Te- Muy deportiva, más masculina sin tanto glamour…

Ca- ¡Ahhh!… se refiere a eso

Da un ligero asentimiento de cabeza y levanta la vista para ver ¿Por dónde va la persiana que no termina de subir?

Te- … y con gustos diferentes

Ca- ¿Gustos diferentes?

Te- Sí… ya no son los hombres… me has sorprendido

Candy lo vuelve a mirar y esta vez le es imposible disimular su cara de desconcierto total

Ca- ¿Pero qué le pasa a este tío? - ¿De qué hablas?

Te- Oh perdona, no sabía que lo querías llevar en secreto… tu decepción por los hombre y tu nuevo interés por…

Ca- ¿Mi decepción por los hombres? Hahahaha realmente estás mal de la sesera, ese casco tuyo tiene alguna fuga y tu cerebro se ha oxigenado demasiado que ya no sabes lo que dices…

Te- Hehehehe ¿En serio crees eso?

Ca- No tengo necesidad de llevar nada a escondidas, soy una mujer muy liberal

Te- Sí… ya me di cuenta de eso

Ca- Tú no sabes nada, ya te dije que no soy la que tú conocías en Chicago… ya no soy esa que sufría y extrañaba tus besos y caricias… mi cuerpo ya no te desea ni te necesita

Te- ¿Estás segura?

El castaño da un par de pasos, entorna un poco los ojos, quienes recuerdan los días pasados cuando ella estaba frente a él desnuda y su ser temblaba por sentirlo.

Ca- Por supuesto… ahora conozco mi cuerpo, lo que desea, y como le gusta, lo cual difiere mucho a la experiencia sexual contigo

Te- ¿Fui una experiencia para ti?

Su cuerpo le arrincona contra la puerta, el olor a cuero de su chompa se cuela rápidamente por sus fosas… levanta su mano para empujarlo y que le respete su espacio personal, pero el castaño no cede, más bien lleva su diestras para retener ese roce… Candy teme ante ese tacto repentino

Ca- ¡Por supuesto! ¿Qué te pensabas, que nunca estaría con otro hombre en mi vida? –Siento claramente el calor de su palma sobre la mía… con su tacto siento que me derrito, mi rostro me arde por el bochorno… ¡Santo cielos Candy, por favor espabila! No te puedes dejar seducir de esta manera– Pues déjame decirte que te equivocas, incluso hasta podría darte unos consejos con ciertos juguetitos sexuales, ciertas posturas, incluso recomendarte otros lugares que no son la cama precisamente para hacerlo… disfrutar tu solo, con uno o dos o la vida de los swinger o…

Te- Incluso preferir estar con una mujer en vez de un hombre

Sus mejillas se han encendido más con esa conversación, su cuerpo es presionado con el de él como si quisiera pegarla a la puerta, desvía sus ojos a los labios de ella que titubean nerviosos alguna respuesta que parece inaudible a sus oídos

Ca- Mi piel arde por sentirlo completamente sin esas ropas gruesas que nos dividen

Candy mueve su boca para decir algo pero la voz que se oyó no era la de ella

QP- ¡Terry!

El castaño gira su rostro en dirección de donde escuchó que lo llamaban, Candy imito su gesto y para su sorpresa ella estaba ahí…

Ca- ¡Ostras!… ¿Desde cuándo nos estará viendo esa mujer?

QP- Terry ¿Me estabas esperado?

Te- Buenos días Queralt

QP- Venga Terry, que se nos hace tarde

La doctora se acerca con una agradable sonrisa para el castaño ignorando por completo a Candy, lo tomó de su brazo como si él se lo hubiese ofrecido… para luego tirar de éste y caminar en dirección al hospital; Candy siente como si le arrancaran "la pegatina de Terry" de su piel cuando se separa de ella y cierta sensación de vacío la sacudió… se da un par de palmaditas en el rostro para que el efecto Grandchester se le pasara y se gira para terminar de abrir el local.

El domingo a media mañana estaban ahí como parte de su rutina los doctores, Candy se mordía el labio porque no quería atenderlos, mejor dicho ¡No quería dirigirle la palabra a Terry! Pero Leidy está haciendo unos bocadillos y a ella no le queda más remedio que acercarse a la mesa y tomar nota.

Ca- Buenos días ¿Qué les servimos?

Dr.M- Buenos días Angese. Yo voy a querer lo mismo de siempre

Ca- Lo siento mucho doctor Martín pero la tortilla de patata se me ha terminado, tengo de calabacín si gusta

Dr.M- Está bien, igualmente está buena… todo lo que tú haces está bueno

Ca- Hehehe gracias

La rubia sonríe nerviosa por el cumplido, Queralt siente repulsión y termina mirando para otro lado, sin embargo Terry solo endurece su mirada… parece que está pensando

Ca- Como me siga viendo así, de seguro va a explotar por dentro, ¡Dooooos! ¿Por qué me castigas con este tormento? - ¿Y usted qué va a pedir?

Te- Una torrada de escalibada con anchoas y una copa de vino

Ca- Muy bien… y Quer… la señorita

Se corrigió inmediatamente… había preferido evitar las confianzas con esa mujer desde que siente su claro desprecio, además ella no le ha repetido que la vuelva a tutear

QP- Yo quiero mi torrada de pimiento escalibado con queso de cabra… pero esta vez no te olvides de ponerle ajo, que la última vez no llevaba

Ca- Entendido… pierda cuidado… muy bien, enseguida les traigo la bebida

Te- Gracias

Candy hace un leve asentimiento de cabeza y se retira, cuando escucha la voz de esa mujer… por lo visto rezongando

QP- Todavía no entiendo ¿Por qué siempre terminamos en este lugar? Hay más bares donde podemos almorzar y mejores cosas

La indignación se instaló en las fibras de Candy… suficiente tenía con hacer que no es consciente del desprecio que tiene Queralt para con ella, como para tolerar que ofenda su local

Ca- Si tanto te molesta ¡Estás en todo tu derecho de irte! La puerta es grande y nadie te detiene

Con malos modos pone en marcha la cafetera, saca el tupper de la escalibada y toma dos rebanadas del pan de Pagés, como venganza personal toma del ajo tres dientes, los más grandes… los pela y utiliza el rallados para deshacerlo, luego lo unta en una de las rebanadas ¡Hasta la última gota!

Ca- Si querías ajo ¡Toma ajo! Te voy a poner ajo hasta que te salga por las orejas… hasta que te salga por los poros y la gente se te aleje por apestosa… ¡Hasta Drácula tendrá que usar mascarilla para saludarte!... so guarra

No satisfecha aún con la cantidad, decide tomar otro y lo corta lo más fino que puede y lo esparce por todo el pan antes de poner el chorrito de aceite, el queso de cabra y por último el pimiento rojo horneado

Ca- ¡Aasshh, este olor es asqueroso! No puedo más con él… tengo hasta el estómago tan revuelto que siento que mis entrañas se volverán en extrañas - Leidy, lleva dos copas de vino y una clara a la mesa de los doctores por favor

Le solicita a su compañera mientras coloca el pan en el mini horno cerca de la cafetera para que vayan tostando, después toma una barra de baguette: la parte por la mitad y luego abre una de ellas para untarle tomate, el chorrito de aceite de oliva y colocar los trocitos de la tortilla de calabacín. Cuando termina de montarlo lo corta por la mitad y lo pone en el hornito junto a las tostadas para que se caliente un poco.

Demás está decir que el olor del ajo inundó todo el local, disimuladamente Candy le pide a su compañera que ábrala puerta para que se ventile un poco. Cuando los platos están listos ella misma los lleva hasta la mesa, deseando poder disimular su sonrisa de maldad; Terry la vio y levanta una ceja preguntándose

Te- ¿Qué habrá hecho esta mujer? Conozco esa sonrisa suya

Ca- Muy bien, aquí tienen… que les aproveche

Te- Gracias

Candy los deja para que disfruten su pedido, camina despacio fingiendo recoger el plato de otra mesa cuando Queralt se lleva un bocado a la boca

QP- ¡Bluachj cuagg cuagg! Esto está asqueroso, sabe demasiado a ajo

Te- ¿De qué te quejas? Si fuiste muy insistente con que pusiera ajo, ella te ha complacido, ahora te lo comes

Candy contiene las ganas de soltar una sonora carcajada… por lo que sale del local para disimular.