La hora había llegado y una vez más estaba frente a aquella bodega desde donde salía una luz rojiza pardusca. Alastor a paso decidido y sin ser invitado abrió las puertas sobresaltando a Valentino, quien se paró abruptamente de su silla al ver a Radio Demon caminar hacia él, con su brillante sonrisa altanera.
La vista de todos los seres oscuros en aquella habitación giraron hacia Alastor, quien lucía la mejor de sus sonrisas; esta vez decidido a que no solo fuera su última visita sino que supieran que no debían joder con él.
—¡Hi, sweetheart! —saludo manteniendo su bastón en alto, este emitió unos aplausos.
Las sombras alrededor de Alastor rieron al tiempo que Valentino frunció el ceño.
—Veo que vienes de buen humor —comentó con cautela, mirando como aquel bastón le veía detenidamente.
—Siempre me pone de buen humor, terminar un mal trato —rió al decirlo, deteniéndose por fin frente al escritorio de Valentino, este se quedo quieto en su sitió evaluando sus opciones.
Realmente a lo largo del mes pensó que Alastor se echaría para atrás y decidiría conservar su poder antes que permitir debilitarse por Angel, pero vaya que lo había subestimado y ahora Alastor estaba listo para terminar con aquel contrato; lo cual no le favorecía para nada.
Ni siquiera sabía qué hacer con tantas almas y ahora estaba por cerrar un trato que posiblemente le pondría en una situación muy precaria.
—Bien, terminemos con esto —Val estiró su mano izquierda dispuesto a terminar con todo ello, sin embargo, al ver como Alastor estiraba cada vez más la sonrisa, por reflejo quiso retirar su mano tan rápido como pudo, pero fue tarde, el de traje rojo ya lo sostenía con fuerza, tirando un poco de él sin borrar su tétrica sonrisa.
Las almas comenzaron a salir del cuerpo de Alastor mientras este reía a carcajadas; a la par de su risa escandalosa los gritos dolorosos de las almas que pasaban a la propiedad de Valentino, lograron un eco inquietante entre aquellas cuatro paredes. Una vez terminada la transacción Val intentó retirar la mano, pero el agarre de Alastor no se lo permitió, la presión en sus manos aumento, logrando que la inquietud de Valentino creciera más si era posible.
—¡Oh, Val querido! —rió Alastor cuyos ojos rojos habían comenzado a brillar, lentamente comenzó a doblar su cuello hacia la derecha—, ya ningún contrato de protege —anunció su radiofónica voz.
Valentino expulsó una potente explosión de feromonas, ocasionando que el cuerpo de Alastor se adormeciera un poco; Valentino aprovechó para retirar su mano y sin perder tiempo pateó el escritorio frente a él, este golpeo a Alastor derribandolo en el acto, haciéndolo rodar un par de metros.
Una fuerte risa por parte del Radio Demon, le indico a Valentino que estaba en problemas.
Alastor se incorporó sin perder tiempo y sacudió levemente su atuendo, sin quitar su vista de Valentino. Había sido una táctica muy torpe de parte del demonio poner distancia entre ambos, la mayoría de sus ataques eran de larga distancia.
—Eres muy descortés. Mira que tratar a si a tus invitados, Val —dijo Alastor cuando la realidad a su alrededor comenzó a temblar, levantó su bastón y una potente luz roja salió de este, iluminando a Valentino.
—¿De verdad quieres hacer esto, Alastor? —pregunto Valentino haciendo crecer sus garras y mostrando sus dientes—, no tienes el poder para derrotarme.
—En eso te equivocas —rió Alastor moviendo el escritorio de su camino con un movimiento de muñeca—, puedo y lo haré.
Los ojos rojos alrededor de la sala se desprendieron de las paredes y se dirigieron hacia Alastor, que al ver el ataque, desprendio sus propias entidades que frenaron el avance de aquellos seres.
Alastor colocó una mano tras su espalda mientras con la otra, elevaba felizmente su bastón hacia un Valentino en guardia. La interferencia entre ambos comenzó a crecer haciendo casi nula la visibilidad con los símbolos de Alastor volando por todos lados.
—Creo que una vez te dije Val, que no soy un hombre paciente —comentó empezando a levitar—, y tu mi estimado amigo, colmaste mi paciencia.
Una gran rafaga de puas se libero de Alastor, obligando a Valentino a moverse, esquivando el ataque; rodeo rápidamente a Alastor y saltó hacia él pero antes de tocarlo, Alastor se disolvió en una sombra para tomar forma un momento después detrás de Valentino y atravesarle el abdomen con las garras de su mano derecha.
—Te tengo —se burló a su oído antes de levantarlo y arrojarlo lejos, de estar más tiempo cerca de él, las feromonas harían más estragos en su cuerpo, ya comenzaba a ver borroso.
Valentino se incorporó rápidamente y esquivo otro ataque, esta vez por parte de un par de sombras que volaron hacia él. Cargo contra Alastor que al verlo venir soltó una fuerte carcajada antes de hacer que un par de púas salieron de su cuerpo y se clavaran en Valentino, alcanzó a cubrir zonas perjudiciales pero el daño ya estaba hecho.
Este miro como la sangre salía como una cascada de su cuerpo, quitó una de las espinas en su muslo para ver como Alastor no detenía su avance hacia él con los ojos brillando con deseos de muerte, volcó su atención en las sombras y solo entonces miro como las de Alastor, secuestraban a las suyas, absorbiendolas.
—Fin del juego —aquellas palabras trajeron a la realidad a Valentino que al volver la vista al frente se encontró con Alastor sonriendole.
Valentino desapareció en un instante, dejando atrás un charco de sangre y su orgullo herido.
Alastor al verse solo se rió aliviado, sus sombras volvieron con la carnada obtenida y en cuanto su cuerpo las absorbio, se sintió un poco mejor; de haber continuado con aquel espectaculo hubiera estado en serios problemas.
Agradecía que Valentino siempre elegía huir antes que pelear. Al menos con eso le había dejado más que en claro que podía defenderse perfectamente. Sin embargo, las feromonas de aquel demonio aún no perdían efecto y continuaban haciendo estragos en su cuerpo, se sentía mareado y con la vista semi borrosa; pero había un problema, algo más allá de lo físico, su cabeza no podía dejar de pensar en Angel y en volver a su lado, se sentía increíblemente ansioso y no entendía esa repentina necesidad.
Chasqueo sus dedos y cayó sobre la cama del cuarto de Angel, sobresaltando al chico al sentir como algo le caía encima, aplastandolo.
—¡Oh mi señor! —casi grito Angel al ver a Alastor cubierto de sangre encima de él—, ¡dijiste que no pelearías, demente! —le reclamo con el ceño fruncido, sintiendo como si su corazón se fuera a salir de su pecho, no esperaba que realmente regresara en cuanto terminara su trabajo.
Angel se incorporó y miró la sonrisa divertida de Alastor mientras se le quitaba de encima.
—Necesitaba un escarmiento —dijo como si nada bajando de la cama—, ahora ya no nos molestara de nuevo, por lo menos no en un tiempo.
El chico semi adormilado comenzó a negar con la cabeza. Alastor debía de estar demente si hizo la estupidez que se adjudicó.
—¿Contigo débil? —soltó con sarcasmo cruzándose de brazos, claro que estaba preocupado pero trataba de disfrazar su cólera con su carismático sarcasmo.
—Conmigo débil —concordo asintiendo con la cabeza. Chasqueo los dedos y la sangre se fue, dejándolo como nuevo.
Al ver hacia Angel, supo que estaba molesto, para él el chico se había vuelto muy transparente y aún así lo único que quería era acercarse y abrazarlo, aún si eso lo hacía enojar más. Alastor de pronto se sorprendió por el rumbo de sus propios pensamientos, era obvio que las feromonas de Valentino le habían adormecido algo más que los sentidos.
Su cordura había tomado unas vacaciones y no parecía que volvería pronto.
—¿Te sientes bien? —preguntó Angel después de que el susto inicial se le hubiera pasado. A decir verdad, Alastor se miraba mucho mejor de lo que pensó que se vería al volver, lo cual le daba cierta tranquilidad, pero había algo en la forma de hablar de él, algo raro había pasado.
—¡Tan bien como no lo he estado en semanas! —dijo guiñandole un ojo mientras reía suavemente—. Me robe algunas almas.
Alastor vió entonces detenidamente hacia Angel, quien al ver aquella mirada comenzó a sentirse algo ansioso. Solo en ese momento pudo confirmar que algo no estaba del todo bien con su pareja.
—Eres un perfecto demente —se rió al decirlo, se dió la vuelta y caminó hacia la cama, no quería lidiar con un Alastor anormal, no sabía como reaccionaria de bromear con él en ese estado y tampoco estaba dispuesto a averiguarlo—, pero cumpliste con tu palabra, ¿vienes a despedirte? —dijo con voz queda, el momento por fin había llegado, aunque deseaba que al menos se quedará por esa noche.
Alastor se mantuvo en su sitio mirando a Angel sentarse en el borde la cama, sentía como si estuviera ebrio, sentía su cabeza ligera y sus extremidades sueltas; si se volvía a topar con Valentino se aseguraría de matarlo a la próxima.
Odiaba esa sensación, se abstenía de tomar como Husk por lo mismo como para que porque culpa de alguien más terminará con la cabeza entre las nubes. Definitivamente lo mataría.
—¡Un caballero siempre cumple con su palabra! —anunció caminando hacia Angel. Este enarco una ceja al verlo acercarse, pues no sabía si Alastor se daba cuenta que se estaba tambaleando levemente.
—Bueno... —musito Angel algo indeciso cuando Alastor se detuvo delante de él, no era muy bueno para las despedidas en especial si vería a la persona en un lapso de tiempo relativamente corto, pero por ser Alastor, la situación era inclusive más complicada, realmente no quería que se fuera pero no podía pedirse que se quedará—, espero que regreses con buena disposición y todos tus miembros intactos —dijo con picardía palmeando la cama a su costado. Eso era lo más lejos que bromearía esa noche, no quería hacerlo sentirse incómodo, después de todo no lo vería en un largo tiempo. Además de que no se sentía de humor para seguir jugando, su novio se marcharía.
Pero contrario a lo que Angel esperaba y a lo que pidió, Alastor se inclinó sobre él obligándolo a semi recostarse en la cama, apoyándose en sus antebrazos. Alastor colo una de sus piernas entre las de Angel y con una de sus manos tomo el mentón de este, que ya tenía la boca abierta por las acciones de Alastor.
—¿Al? —alcanzó a musitar mirándolo acercarse a él.
—Angel, voy a besarte.
Al chile, no se que poderes tiene Val, se supone que él está basado en una abeja y siento que como las abejas tienen una fuerte orientación por las feromonas y escencias del resto de sus compañeras, un poder como el que le di a Val quedaría bien xd aunque idk.
Y bueno, en cuanto a cómo funcionan sus feromonas, yo siento que aparte de inhibir ciertas capacidades físicas, libera otras que subconscientemente reprimimos. Impulsos vaya.
Así que bueno, un Alastor un poco más suelto es lo que veremos en el siguiente capitulo -yo lo tomo como si estuviera ebrio JAJAJA-, veamos cómo lo maneja Angel.
Nos leemos luego uwu
