El inicio de Víctor en la universidad fue bastante complicado y no por las materias las cuales no se le hacían para nada difíciles, sino por su relación con su familia y Otabek. Al parecer los demás veían todo con normalidad, pero a él le hacía falta el contacto con aquellas personas que amaba tanto, aunque entendía que todos tenían algo que hacer como el trabajo en el caso de sus padres, la escuela que mantenía a sus hermanos ocupados y el ultimo año de universidad para Otabek lo cual hacía casi imposible su comunicación.

Chris había ido a la misma universidad que su novia, así que tampoco podían verse tanto como antes, aunque se enviaban mensajes constantes sobre tonterías, fotos de estupideces que pasaban en el campus y esas cosas. En esos casos agradecía la tecnología, ya que parecía que su mejor amigo estuviera ahí, pero había veces que la odiaba porque al saber que la tenía en sus manos, pero no podía utilizarla seguido para saber de su novio, lo frustraba. No quería ser una molestia.

El tiempo transcurrió rápido y lento, habían días que se le pasaban volando y otros en que pensaba demasiado sobre su relación con el moreno, hizo nuevas amistades que le decían que si su novio no tenía tiempo para él entonces esa ya no era una relación y que sería mejor terminarla. Por supuesto el simplemente sonreía amablemente y les decía que podían guardarse sus opiniones para ellos.

¿Otra vez esperando su llamada? —una voz familiar lo sacó de sus pensamientos mientras observaba su celular en el receso. Levantó la mirada notando que el chico se sentaba a su lado.

Emil era un chico amable que siempre conversaba con él y lo animaba cuando se sentía triste, con los meses se dio cuenta de que era la persona con la que pasaba más tiempo, puesto que tenían varias clases juntos, hasta acordaban para almorzar y salían a veces, cuando ninguno tenía algo más que hacer. Hasta sus padres lo conocían y Emil no se había hecho problema porque Víctor tuviera dos papás, y como iba a hacerlo si aceptaba al platinado como su amigo y este era gay.

No… yo solo —pensó un momento antes de responder ya que no quería darle la razón, últimamente solo intercambiaban una llamada de unos cuantos minutos con su novio— veía las redes sociales.

¿Con la pantalla en negro? —Volvió a hablar sonriendo al saber lo que sucedía— sabes, Leo hará una fiesta ¿No quieres ir? Es viernes después de todo —cambio el tema rápidamente. Al platinado le agradaba que Emil supiera cuando se sentía incómodo o no quería hablar de algo, el chico era alegre y lo dejaba ser sin presionarlo para nada.

Creo que iré, será mejor si me distraigo —respondió guardando su teléfono. Otabek también trabajaba más para poder pagar todo lo que conllevaba el titulo, así que solo una vez al mes se iba a quedar a su casa. Y ese no era el día.

Vitya —la voz ronca de alguien a quien ansiaba ver desde hace mucho lo despertaba, pero ¿Dónde estaba? No recordaba nada y al parecer estaba en un auto— por fin despiertas —la voz se escuchaba molesta, aunque era un leve cambio en su tono, después de tanto tiempo él podía percibirlo.

Víctor se sentó de golpe, sintiendo como la cabeza comenzaba a dolerle enormemente mientras imágenes le venían a la cabeza. Había ido a una fiesta y bebió de más, se quitó parte de su ropa y llamó a Otabek estando borracho y quejándose por la falta de tiempo, además de llorar, luego de eso…

¿Co- como está tu labio? —le preguntó al moreno algo avergonzado.

Bien. Será más alto, pero no más fuerte —respondió secamente.

El platinado pudo recordar claramente que al estar llorando, Emil lo consoló, pero este también había bebido de más, así que en medio del abrazo que le dio en el jardín delantero de la casa donde estaban, lo besó. Al principio Víctor rechazó aquel contacto, empujando con pocas fuerzas al chico, pero dentro de su mente nublada se sentía bien y querido por lo que poco a poco fue cediendo hasta que sintió manos escurridizas bajo su camiseta, entonces lo empujó.

Emil lo tomó de la cintura para volver a acercarlo por la fuerza y besarlo, entonces lo único que sintió fue como alguien lo apartaba desde el hombro y lanzaba un golpe a la cara de su amigo, cuando pudo ver bien la situación, se dio cuenta de que Otabek era quien le había pegado a su amigo, recibiendo un golpe de vuelta al distraerse porque Víctor gritó su nombre, aumentando su enojo.

La pelea terminó con Otabek solo con el labio roto y Emil con el rostro bastante mal.

El moreno tomó a Víctor en brazos y lo llevó al auto que pertenecía a Yuri, porque después de darse cuenta de todo lo que su novio se estaba guardando, no dudo en ir por él y al saberlo borracho no iría en la motocicleta porque sería peligroso.

Y ahí estaban, al parecer se había quedado dormido en el trayecto a casa— ¿Por qué tardamos tanto en llegar? —Preguntó volviendo a recostarse en el asiento trasero— la casa no esta tan lejos en auto.

Pero la playa sí —respondió al instante mirándolo por el espejo retrovisor, estaba con el cabello revuelto, los ojos rojos y se notaba en su pálido rostro que le dolía todo. Aún así para él se veía hermoso.

¿Por qué? —preguntó intrigado, necesitaba saber la razón ya que antes no tenía tiempo. Eso significaba que tal vez si lo tenía y no lo empleó con él.

Porque tienes razón —le dijo para luego suspirar y proceder a explicar— estaba reuniendo dinero para las vacaciones, pero creo que ahora servirá más. Mañana llamaré al trabajo e inventare una excusa, necesitamos tiempo juntos y yo no he hecho el esfuerzo suficiente para que eso pase.

Para el moreno, recibir aquella llamada había sido doloroso, el que tuvieran que llegar a ese punto para que se diera cuenta de lo que sucedía porque Víctor no quería molestarlo lo hacía sentir como un mal novio. Era un mal novio.

El ver como otro besaba a Víctor y como este se dejaba, había hecho que el miedo a perderlo creciera dentro de él, no se enojó cuando los vio, incluso pensó que tal vez estaría mejor con alguien más que con él, pero al ver que su novio se resistió luego y el otro intentó obligarlo, el enojo creció. No estaba molesto con Víctor, estaba molesto con él mismo por descuidarlo tanto.

Mientras el menor dormía, llamó a sus padres y les avisó que lo raptaría y se lo llevaría a la playa, la única respuesta que recibió de Yuri fue un, "sabía que eras un delincuente, robándote a mi hijo y mi auto… más te vale cuidarlos" para luego cortar la llamada.

Siempre había pensado que en algún punto de su relación se separarían, que Víctor encontraría a alguien más al no tener muchas experiencias, pero ahora que lo había visto tan real y cercano, se negaba a aceptar que aquello sucediera. Haría todo en sus manos para que está relación perdurara en el tiempo siempre y cuando su lindo platinado quisiera, no volvería a descuidar su relación.

Lo siento —Víctor habló con voz suave y sin mirar al moreno— no solo por el beso, sino también por no decirte todo lo que pensaba y como me sentía… ¡Pero sabía que sí te lo decía…! —alzó un poco su voz al comenzar a llorar de nuevo— sabía que si te lo decía dejarías todo y vendrías a verme, no quería interrumpir las cosas importantes —se cubrió el rostro con las manos, el dolor de cabeza era horrible y la sensación en su pecho era peor. Pudo sentir como una mano acariciaba su cabeza como cuando era más pequeño y eso lo tranquilizo un poco.

Yo también lo siento —respondió con voz calmada— yo debí haberme dado cuenta y haber hecho tiempo para ti, porque tú eres más importante que todas esas cosas.

Ese había sido su primer problema grande y es que después de estar casi tres años juntos era imposible que todo siguiera siendo color de rosas, porque las personas cambian así como la vida, pero lo importante era aprender a lidiar con los problemas que se presentaban.

El fin de semana en la playa había sido bastante relajante, recibieron llamadas de los Yuris para saber como estaban. Ellos sabían que la relación de su hijo pasaba por problemas, pero era algo que ellos debían resolver por sí solos, era parte de la experiencia de vida y la experiencia es intransferible, por ello era mejor que los chicos pasaran por esto y lo resolvieran solos.

En casa, Yuuri se esmeraba por cuidar bien de sus hijos menores, no era muy complicado ya que los gemelos eran bastante obedientes aun si Sala era un poco inquieta a veces. Los días de escuela, Yuri los llevaba en la mañana y el azabache los recogía en la tarde; en caso de no poder, el abuelo Nikolai no se hacía problema en ser él quien se encargara de ello y de darles de comer en su departamento hasta que sus padres fueran por ellos.

Michele y Sala se sentían realmente acogidos en aquella casa, la calidez del hogar era algo que los hacía sentir a gusto, por lo que no se avergonzaban en decir en la escuela que ellos tenían dos papás, al contrario, les daba orgullo decir que los señores Katsuki y Plisetsky eran sus padres, porque los cuidaban bien y siempre estaban atentos de ellos a pesar de que trabajaban, incluso su hermano mayor los ayudaba de vez en cuando con los deberes de la escuela y era muy amable.

En pocas palabras, su familia no era muy diferente a la de otros chicos.

Cuando Víctor iba en tercer año de universidad una inquietud surgió en él, el querer saber sobre su madre y lo que hacía en esos momentos era una pregunta que venía a su cabeza seguido, junto con aquellas que solo ella podía responderle ¿Por qué los había dejado? ¿Había pensado en ellos? ¿Los había extrañado? No importaba la respuesta, sino que está saliera de la boca de aquella mujer.

Hablando con sus padres, estos le dijeron que era normal el querer buscarla, a la mayoría de las personas que no conocieron a sus padres o simplemente fueron abandonados les venía aquella ansiedad y era algo normal ya que buscaban sus raíces de alguna manera. Ellos sabían que Víctor era lo suficientemente maduro como para encontrarse con ella y no decepcionarse de nada, ya que no esperaba nada de esa mujer, así que todos pusieron de su parte para dar con su paradero, descubriendo que vivía en el mismo país, aunque no en el mismo estado.

Otabek acompañó a Víctor, Yuri no lo haría porque no tenía interés alguno en volver a verla o saber de ella.

Fueron a la dirección indicada. El platinado estaba algo nervioso, por lo que permaneció con sus dedos entrelazados a los de su novio para que este le brindara valor. El departamento estaba en un lugar normal, tocaron el timbre y la voz de un chico contestó a lo que ellos le contaron que necesitaban ver a Mila Babicheva y el chico los dejó pasar.

¡Mamá! Te buscan —gritó para luego ir hasta el sofá donde había dejado el control del videojuego.

Una hermosa mujer pelirroja salió desde la cocina, se veía más joven de la edad que realmente tenía. Los ojos azules de ella se encontraron con los de Víctor y en ese momento ella lo supo, era lógico, porque ese era su hijo aún si no lo había criado— Vitya —murmuró mientras se acercaba cautelosamente como si el chico fuera a desaparecer en cualquier momento— eres tú, estás… estás tan grande —le dijo sorprendida.

Víctor podía escuchar la voz de su padre en su mente diciendo "la gente crece, idiota", pero él no era como ese rubio gruñón— ha pasado tiempo… mmm… esto… Mila —antes de ir lo había decidido, no la llamaría "mamá" porque no se lo merecía, aún si no le guardaba rencor, ese título se lo merecía más Yuuri.

La mujer se detuvo al escuchar su nombre en vez de un "mamá" de sus labios, dio un suspiro y los invitó a pasar a la cocina para que se sentaran en el comedor y así pudieran conversar— ¿Tu amigo? —preguntó apuntando al moreno.

Mi novio —la mujer puso mala cara, pero no dijo nada, no tenía derecho a ello— llevamos más de cinco años juntos —aclaró al ver su rostro. Ella solo sonrió.

Hablaron por un rato, donde Víctor le preguntó sus razones para irse y ella le contó su historia excusándose en que era demasiado joven para criar un niño y que la relación con Yuri ya no daba para más. El platinado escuchó todo con atención antes de darle su punto de vista. Al parecer ella se enamoró de un hombre mayor que la trajo a estados unidos, pero era casado y jamás dejó a su esposa, por lo que ella quedó sola con el niño que vieron al entrar a casa. La visita no duró mucho, Víctor le contó de su vida desde que ella se fue, recalcándole lo feliz que era a pesar de que ella no estuviera y que todo había sido gracias a su padre y su abuelo quienes le dieron mucho más que cosas materiales, recordándole que Yuri tenía su misma edad y aún así se había hecho cargo de un menor. Le contó sobre Yuuri quien era su nuevo padre, enfatizando el hecho que sin ser nada de ellos lo había cuidado como si fuera su hijo, logrando ganarse el corazón de su padre.

Con razón estás como estás —fue lo que ella dijo al final— esto no es normal Víctor ¿Por qué no te vienes a vivir conmigo? —le preguntó intentando tomarle la mano a lo que el chico se rehusó para luego levantarse.

Tienes razón, por ellos estoy como estoy. Feliz, estudiando y con gente que me ama —respondió antes de irse— tengo dos papás y creo que es mejor que solo haberme quedado con una madre como tú, así que gracias por irte —sin más tomó la mano de su novio y se fue del lugar.

La visita le había demostrado que no podía estar con mejores personas, que lo mejor que podría haberle sucedido era que aquella mujer saliera de sus vidas y haber conocido a Yuuri, ya que junto a él las cosas se volvieron aún mejores. Ahora siempre su sonrisa era genuina.

DaikiAki

11-04-2020

Está historia inició un 23 de enero del 2018 y finalizó el 06 de octubre del mismo año (2018).

Muchas gracias a todas las personas que leyeron hasta el final, a aquellos que vinieron a releer y a quienes estan leyendo por primera vez. El volver a leer mi historia para poder editar algunos errores, me hizo recordar muchas cosas, entre ellas el amor que le tengo y lo mucho que me gusta; espero prontamente hacerle un corta continuación enfocada más en Vitya y Beka, con el Yuyu como pareja secundaria y ya con más edad 3

Nuevamente muchas gracias, no olviden que los amo y que si quieren pueden unirse al grupo "Daiki no sekai" en Facebook.