Cuando despertó a la mañana siguiente, sentía su cuerpo entumecido, nada que ver con la sensación de ebriedad de la noche anterior por supuesto, pero seguía siendo molesto.

Al abrir lo ojos lo primero que vio fue el cuello de Angel, al separarse un poco de él lo vio profundamente dormido. Eso dibujo una suave sonrisa en su rostro, entonces volvió a su sitio y aspiró el aroma de Angel, que para él, era increíblemente embriagante.

Angel se movió un poco y sintió como si su humor renovado se fuera al traste. Alastor casi juro que su alma quiso correr lejos de su cuerpo, cuando se dio cuenta que había algo entre sus pantalones que no debía de haber. Al bajar la vista miró su erección rozando el cuerpo de Angel.

Esto... supongo que es karma...

Con cuidado intentó separarse de Angel pero fue tarde, el chico ya se tallaba sus ojos. Alastor se sentó sobre la cama, procurando que las sábanas hicieran su trabajo al taparlo.

—¿Como estas Al? ¿Mejor? —preguntó semi dormido mirando la cara seria de Alastor.

Este sabía a qué se refería pero no tenía cabeza para eso en ese momento, estaba más concentrado en idear una manera de salir de la cama o moverse sin que se notara, por que de verlo, Angel no se callaría y muy posiblemente la burla sería grande.

La ventaja con todo eso era que no lo vería en un largo tiempo, sin embargo Angel parecía el tipo de persona que no deja pasar una buena oportunidad para burlarse.

—¡Muy bien, corazón! —anunció con una sonrisa temblorosa.

Angel enarco una ceja al ver la expresión de Alastor. Se miraba mejor que la noche anterior pero aún no parecía el Alastor de siempre, algo estaba mal.

—¿Seguro? Te ves algo... ¿tenso? —inquirio intentando buscar la palabra correcta.

Alastor rio negando con la cabeza.

—Tonterías, ¿por qué no bajamos a desayunar antes de que me vaya? —preguntó sintiendo un leve tic en su ojo derecho. Angel al verlo frunció levemente el ceño.

Definitivamente algo estaba mal.

—¿Okay? —rió al decirlo para inmediatamente salir de la cama. Se acercó al ropero que estaba a unos pasos de su cama y sin volver la vista comenzó a cambiarse. Alastor al verlo, deseo convertirse en una sombra e irse, pero en ese estado, esa no era una opción—, estuve pensando en lo que paso ayer, Al.

Alastor le escuchaba pero al mismo tiempo no, ver a Angel con ropa interior de encaje no era precisamente la mejor vista en ese momento, de volverse pensaría que la erección que tenía era su culpa y no quería que se hiciera ideas equivocadas.

Aunque puede de que si sea su culpa

—Oh, si, claro —comentó riendo algo incomodo jalando lentamente una almohada hasta colocarla sobre su regazo. Angel sacudió la cabeza confundido ante esa respuesta.

Era obvio que no escucho en lo más mínimo lo que dijo.

—¿Seguro que estás bien? —insistió Angel una vez cambiado, miró hacia Alastor y noto que había puesto una almohada sobre su vientre bajo—, ¿Ali? —cuestiono cruzándose de brazos.

—Todo bien —dijo tan rápido que inclusive sorprendió a Angel. No era como que el masturbarse fuera algo nuevo, no lo hacia muy seguido, pero el hecho de tener una erección frente a la persona con un apetito sexual tan desarrollado, era un problema.

Angel se aclaró un poco la voz antes de sonreír burlonamente.

Alastor supo que estaba perdido.

—No recuerdo que hayas tenido una erección antes, ¿es por lo de ayer? —quiso saber divertido al ver la patética intención de Alastor por ocultarselo.

Alastor inevitablemente sintió que su cara se calentaba, oficialmente estaba avergonzado. No era un tema que le gustaba tocar particularmente.

—En parte —admitió relajándose un poco, pero sin dejar de apretar la almohada.

—¿Quieres que te ayude o manuela te hará una visita? —bromeo divertido con la intención de dejar el tema, pero Alastor de pronto se la puso difícil.

—¿Manuela? ¿Quien es ella? —dijo apretando más la almohada, deseando que Angel no siguiera insistiendo en burlarse y al mismo tiempo, no haber hecho aquella estúpida pregunta.

Angel soltó una carcajada. A veces olvidaba lo anticuado que podía ser Alastor y justamente había escogido ese momento para hacérselo recordar, icónico.

—¿Una manual? ¿Ya sabes? —inquirio comenzando a mover una mano de arriba abajo, logrando avergonzar más a Alastor si es que era posible, al entender perfectamente a lo que se refería Angel.

—Em... yo... —Alastor no sabía para donde mirar, definitivamente no debió preguntar y la expresión burlona de Angel se lo confirmaba—,yo... yo me encargo Angel.

—¿Seguro? —preguntó caminando hacia la cama—, soy muy bueno en mi trabajo —anunció con una voz cada vez más coqueta deteniéndose frente a esta.

Alastor asintió con la cabeza, sentía de pronto la boca seca y que sus manos sudaban. Estaba nervioso y se sentía patético por eso, además de que la erección comenzaba a doler.

—Muy seguro... —dijo mirando a Angel sonreírle.

Entonces el chico de largas piernas tuvo una serie de ambiciosas ideas, cada una de ellas diseñada para incomodar más a Alastor.

Quería aprovechar tanto como podía ese momento, era muy divertido y no quería dejarlo pasar.

—Si no quieres verme tocarte, puedo hacerlo desde atrá —sugirió poniendo una mano en su cadera. Si debía ser sincero, esperaba que Alastor dijera alguna de sus respuestas sarcásticas, pero la expresión de este no parecía indicar algo así.

Más bien parecía que estaba aún procesando lo que estaba pasando.

—¿Atrás? —Alastor quiso golpearse por seguir haciendo preguntas en lugar de rechazarlo de una, pero no podía evitarlo, estaba nervioso. Era la primera vez que estaba con Angel en una situación así desde el incidente del sueño húmedo.

Y en aquella ocasión no fue muy dulce con Angel.

—¡Oh por dios! —rió por fin Angel, llevándose una mano a la boca, ya dejando el tema por la paz, se dió cuenta que si él no paraba Alastor seguiría—, creo que ya moleste lo suficiente al abuelito por un día —se burló inclinándose sobre la cama y besándolo en los labios rápidamente—, cuando te hayas encargado de Alastor Junior, te espero en el comedor —le guiñó el ojo y camino hacia la puerta meneando las caderas.

Una vez solo Alastor se dejó caer de espaldas en la cama y suspiro pesadamente.

—Estúpido cuerpo traicionero —gruñó retirando la almohada y mirando su erección.

En otras ocasiones solo bastaba con ignorarla un poco para que bajara pero era obvio que eso no pasaría en esa ocasión.

Con algo de pesar, bajo el borde su pantalón y ropa interior lo suficiente como para liberar su erección, que al verla le hizo fruncir el ceño.

Estando recostado en la cama de Angel, cerró los ojos y tomó su glande con algo de fuerza, moviendo su mano lentamente. El aroma de su pareja estaba por todos lados y eso le dió cierto material a su imaginación.

No era una sensación similar a otras ocasiones, en esta ocasión se sentía muy diferente y casi podía decir que realmente estaba disfrutando de esa sensación. Ladeo levemente la cara y enterró la nariz en las almohadas de Angel, sintiendo un suave escalofrío recorrerlo conforme aumentaba el ritmo en su mano.

—Angel —jadeó suavemente cuando un característico hormigueo comenzó a recorrerlo, sintiendo sus músculos tensarse conforme llegaba a su límite. Un gemido escapó de su garganta cuando su mano se vió envuelta de su semen. Alastor se quedó un momento quieto, sintiendo su cuerpo temblar tras el orgasmo que acaba de tener. Definitivamente algo había cambiado con su cuerpo—, diablos.