Lectura Crítica

Saludo a Vuestras Mercedes con el respeto que corresponde a sus estatus, y saludo también a quienes aún poseyendo menor mérito, de alguna manera se han hecho con un ejemplar de éste mi escrito. Tanto unos como otros de vosotros podrán interpretar de distinto modo cada tema de los que más adelante expondré, sin embargo, antes de que os adentréis en ello, huelga hacer una advertencia y dejar claras algunas cuestiones desde el principio, para que, una vez llegados al final del libro, no se me puedan reprochar.

¿A cuántos de vosotros les ha ocurrido, en su infancia, que vuestra madre, padre o tutor os ha regañado, marcándoles aspectos de vuestra conducta o personalidad que deberían cambiar, más Vuestras Mercedes no han tomado bien esas palabras pese a reconocer, luego, que eran ciertas? A ninguno de nosotros nos cae bien que nos echen a la cara nuestras defectos ni que nos señalen aquello que hacemos mal y por lo tanto debemos corregir, incluso a mí, pese a haber atravesado ya varios abriles. En parte este libro trata de eso, de exponer ante vosotros los grandes errores y debilidades del principado que regentáis, movido por la sabiduría que he adquirido con mis años, por ello no pretendo haceros sentir mal ni atacar deliberadamente a vuestras figuras, sino que, tal cual lo haría un padre con sus hijos, no voy a centrarme en vuestros nudos flojos sino que os enseñaré a ajustarlos más, esto es, aconsejaros cómo atacar a las raíces de los problemas, os demostraré cómo fortaleceremos mediante vuestros propios medios antes de que las adversidades, la tragedia y la destrucción lo hagan.

Podéis confiar en mí, que no solamente he sido educado sino entrenado y puesto a prueba para señorear sobre otros; podéis poner vuestra fe en mí, que a pesar de no contar con la suficiente edad para considerarme anciano, me encuentro en camino hacia la muerte, más no quiero abandonar este mundo terrenal sin antes haber dejado testimonio de mi experiencia, más bien, de mis experiencias, porque el gran tesoro de quien ha envejecido, las verdaderas grandes posesiones de cualquier individuo, son sus experiencias. Mi gran riqueza es la cantidad de experiencias, cada una diferente de la anterior pero tan valiosa como la posterior, y es lo único que tal vez me acompañe a la tumba. No obstante, la experiencia, para adquirir verdadera forma y sentido, requiere ser contada, ser narrada, puesta en palabras, puesto que la experiencia para convertirse en tal, para ser considerada experiencia, debe pasar a través del lenguaje. Y mi más poderoso anhelo es transmitir esas experiencias a Vuestras Mercedes, a quienes me conozcan y a quienes no, a quienes me aprecien y a quienes no, porque yo no duraré más tiempo en esta tierra, ya sea que venga por mí la Parca en medio del sueño, o los fantasmas de venganza a quienes he burlado incontables veces, y vendrán, raudos, a recuperar su honor con mi destrucción.

Pensad mucho en esto que os diré a continuación, grabadlo en vuestras memorias: en todo lo que yo he estudiado y he aprendido en mi no tan larga existencia, puedo asegurar que los ciclos de la Vida, de la Historia, del Tiempo, no son absolutamente estáticos, sino que lo normal son el cambio, la transformación, el movimiento, y por eso, la paz y la prosperidad y la armonía que ven reinar en Equestria, serán algún día sacudidas, quebradas, golpeadas, cuando aquello que yacía por debajo, aquello que se movía entre las sombras a plena luz del día, aquello que veíamos sin mirar, se manifieste, se haga presente y ponga en jaque a cada uno de nuestros sistemas. Esto no ocurrirá de un día para otro, de la noche a la mañana, sino que conllevará una serie de sutiles procesos hasta el estallido final. Y si queréis resguardar lo más valioso y lo más sagrado de la civilización que os ha costado mucho sudor y sangre construir, os recomiendo encarecidamente leer este libro línea por línea y actuar en consecuencia, fortificándoos a vosotros mismos, a vuestras ciudades y sus ciudadanos. En la posada donde escribo y mantengo los oídos alertos al acecho de la muerte, soy preso de cierta clarividencia, puedo vislumbrar fragmentos del futuro, y de lo poco que os podría mencionar, sólo puedo prevenirles: cuidaos.

Ante todo, entonces, os traigo advertencias sobre el futuro próximo. Advertencias, consejos y recomendaciones dirigidas especialmente a las cuatro mandatarias bajo cuyos cascos está la responsabilidad de velar por Equestria. Desde la más antigua hasta la más joven, me disculpo con ustedes de antemano por los detalles que señalaré de vosotras, pero si alguna se sintiere en extremo ofendida por ello, búsqueme, y enfrénteme. No temo tanto a lo que ninguna de vosotras pueda hacerme como a la condena que mi propia sangre escriba sobre mí. De todos modos, mi cuerpo, o el cuerpo de quien ha redactado cada palabra de este conjunto de textos, ese cuerpo ya está destinado a la destrucción, ya está condenado a desaparecer por causa de su disidencia, pues en esa disidencia, en ese desvío de la norma, está determinada su supresión. Incluso aunque hallaren la ubicación, entonces, del cuerpo de este escritor que me da forma en su discurso, a quien yo, Autor, sobreviviré gracias al lenguaje, no lo encontrarán, o por lo menos no lo hallarán vivo, y toda la persecución habrá sido en vano.


–¡¿Y ya está?! ¡¿Eso es todo?! Qué soberbio y pedante resultó ser este Ghost Letter, ¿qué clase de introducción es esa? Manso vivo decir: "ah, si no les gusta lo que escribí de ustedes, vengan a pelearme pero no les voy a decir mi dirección". ¡Así lo hace cualquiera! ¿Quién se cree que es? – la poni terrestre estampó sus cascos delanteros contra los brazos del sillón.

La indignación de Catal Fast al oír la lectura le hizo saltar la acidez, algo que le ocurría generalmente cuando se disgustaba mucho por algo. Y la pizza con picante que había comido intensificaba el efecto. Tuvo que zamparse un vaso completo de sidra de fresa para paliarlo.

–Esa reacción es completamente esperable, lo sé. Yo esperaba algo más de contexto en la introducción, como por ejemplo, los motivos reales por los que Ghost Letter se arriesga a publicar lo que escribió.

–A mí me parece simple y llanamente un cobarde, Sweet, qué te voy a decir. Por el significado de su nombre y por lo que dice en ese prólogo, me doy cuenta de que es un cagón. No dice nada de su identidad real, pero se toma toda la libertad de hablar de los demás como si fuera ¿quién?, ¿el juez supremo que está por sobre el universo?

–No creo que Ghost Letter escriba poniéndose en posición de juez, Catal, sino más bien de consejero, lo dice claramente: él pretende aconsejar a las autoridades de Equestria, incluídas las princesas, para que puedan mejorar la forma de gobierno y estar preparados para lo que sea en el futuro.

–¿Y qué se supone que sabe él del futuro? ¿Es un vidente? ¿Tiene la bola de cristal acaso?

Acomodadas en sendos sillones cómodos en el living del departamento de Catal, ambas ponis compartían sus impresiones sobre el Prefacio de la Supernova del Crepúsculo. Por las ventanas entreabiertas de la habitación se colaba un aire fresco proveniente de la ciudad dormida, además llegaban los leves resplandores de las luces de la calle.

–Hmm – la unicornio de lentes pensaba mientras miraba las páginas del libro – en muchos casos, no necesitas ser vidente para anticipar un hecho que vendrá. Cuando un poni ya ha vivido algo, conoce las causas y las consecuencias de ese hecho, entonces, cuando reconoce las señales de ese hecho vivido, se da cuenta de que está por ocurrir lo mismo…

–Aaaaaahhhh es como cuando mi mamá me dice que no haga tal cosa porque me va a pasar tal otra, y cuando yo le pregunto me dice "porque yo ya lo viví", etc. De hecho… en alguna parte menciona que quiere aconsejar como un padre a sus hijos, o cuando pregunta al principio si alguna vez nuestros padres nos han regañado (algo con lo que me identifico).

–Exactamente, Ghost Letter hace referencia a las relaciones parentales para explicar el que es uno de sus puntos o motivaciones principales: aconsejar o advertir a las princesas y los grupos de poder de Equestria en aquello que deberían reforzar o corregir, sobre todo porque hay algo que está por venir.

–Ajá, pero ¿con qué autoridad lo dice él? ¿Qué es lo que está por venir? A ver, sí escuché ese discurso de la experiencia y lo de contarla, aunque no lo entiendo mucho. Yo tengo un montón de experiencia aunque no esté relatándola todo el tiempo.

–Bueno, debo decir que ese concepto de experiencia toca estudiarlo un poco, creo que fue tomado de un filósofo reconocido pero no lo recuerdo. Lo que dice sobre la experiencia y la necesidad de transmitirla, sumado a todo lo anterior, me da la idea de que Ghost Letter quiere decirnos algo importante pero no puede decirlo directamente, o elige no decirlo directamente, quizá porque sabe que su libro va a ser leído por otros ponis que él no había contemplado dentro de su público lector, porque el mensaje que quiere dar va dirigido a los ponis con poder. Así que eso nos dice otra cosa sobre él: seguramente es un poni con poder, un gobernante de algún lugar, no sabemos de dónde, pero él habla desde su experiencia como gobernante, y probablemente ha tenido que enfrentar diversos problemas durante su gestión.

–Entonces, tenemos a un experto en problemas de gobierno, ¿eh? – señaló Catal – ¿Y eso lo califica para opinar sobre la forma en que las princesas se encargan de Equestria?

–Todavía no podemos responder a esa pregunta, falta leer el resto del libro. Aunque yo supongo que el autor puede ser alguien que esté efectivamente dentro del gobierno de Equestria, porque si fuera un extranjero… eso daría mucho que pensar sobre la posibilidad de espionaje.

–Lo extraño es que el espía, si lo hay, decida delatarse a sí mismo revelando lo que sabe. Un espía, un agente doble escurrido en el sistema de gobierno de Equestria, que en vez de dar esa información a potenciales naciones enemigas, va y la publica con el alias de un escritor fantasma, ¿no sería una trama fantástica para una novela de misterio… una novela más bien paródica?

–¿Sabes qué? A mí me llama la atención lo que dice acerca de esos "fantasmas de venganza" que vendrán a darle muerte, y la afirmación de que no tiene miedo de que las princesas lo persigan. – Sweet hizo un chistido con la lengua, abriendo los ojos al darse cuenta de algo, y releyó los últimos párrafos para cerciorarse de que estaba sobre la idea correcta – ¿Y si alguien más lo está persiguiendo? Es decir… eso explicaría la reserva y el hermetismo, y por qué no dice nada concreto sobre él mismo.

–Ahora que lo pienso, eso que dice sobre la muerte lo hace parecer como que no tiene miedo de ella, sabe que lo van a enganchar en cualquier momento. La cosa es ¿quién lo persigue, además de las princesas, obviamente?

La pregunta quedó flotando en el aire. Durante unos cuantos minutos, ninguna de las ponis dijo nada, inmersas en sus cavilaciones…. bueno, más que nada Sweet Prose, que anotó en su libreta lo que hasta ahora sabía o podía deducir de Ghost Letter:

-es un poni (?) que protege su identidad, no puede revelarla directamente pues sabe que lo están buscando, probablemente desde dos lugares distintos.

-es consciente del peligro que corre, sabe cosas importantes pero no las dice de forma directa; quiere transmitir un secreto.

-da la imagen de ser alguien erudito y conocedor de la política, alguien que ha estudiado y ha estado además en trabajo de campo.

-ha escrito todo lo que podía decir, mientras la muerte lo acecha.

Por esa noche, al ver que Catal medio se dormía en su sillón, quizá pensando en Pepper, y notando que también a ella le entraba cierta somnolencia, resolvió dejar ahí las cosas. Guardó su libro y sus cuadernos, dio un suave empujoncito a su compañera y ambas se prepararon para dormir. Mañana sería otro día.


Archiver se levantó ese día con la impresión de que había soñado en blanco, como si no se hubiera dormido completamente sino a medias. Cuando se fijó en el reloj, extrañado de no escuchar la alarma, se dio cuenta de que a ésta todavía le faltaba una hora para sonar. Permaneció en su cama, pensativo, aunque ya no tenía sueño. Se sentó en la cama, se pasó los cascos por el rostro y así se mantuvo por un rato. Una preocupación se agrandaba en su pecho. ¿En qué me estoy metiendo? se preguntó, deliberando si decantarse por la salida fácil y enviar toda la quinta caja al sitio del cual vino, o escarbar e investigar hasta el fondo de la cuestión. No podía evitarlo, era un caso muy llamativo.

Después de una ducha caliente, de ponerse una camisa limpia y un saco gris, contempló su aspecto en el espejo mientras se peinaba. A veces deseaba fuertemente salirse de la rutina, intentar actividades diferentes o acercarse a otros ponis más allá de su círculo intelectual o laboral. ¿Por qué un poni que triunfa en el academicismo no tiene las mismas posibilidades de triunfar en otros aspectos de su vida, como lo afectivo? Quería algo más en que invertir una parte de su tiempo, desentenderse de conceptos y metodologías por unas cuantas horas al día… Recordó a la poni de los caramelos de menta, y de inmediato rebotó en su mente la sugerencia de Catal Fast. Fue hasta el perchero del living, junto a la puerta de calle; donde todavía colgaba el saco que llevaba puesto el otro día, allí, en un bolsillo interno, aguardaba la bolsita de chocomentas. Mientras ponía a hervir agua para el café, se comió un par, apuntando mentalmente que, si se cruzaba con la dulce poni que los había fabricado, debía animarse a invitarla a un café, aunque pudiera verse ridículo. No obstante, se sentía confuso con la idea… pese a que existían más oportunidades con dicha poni que con quien más admiraba en secreto.

Preparó unas tostadas con mermelada, calentó un poco de leche para cortar el café y le agregó dos cucharaditas de azúcar. En su agenda marcaba para ese día un almuerzo con Gloomy Sonnet, poni terrestre, poeta y crítico literario que frecuentaba el Caleidoscopio de Equinotrología aunque nunca acababa de asimilarse como miembro, quizá porque cada quince días se le superponía la reunión con su Salón Literario, un pequeño grupo de literatos y aficionados que se congregaba en casa del poeta. Gloomy invitaba al archivero a participar cuando se suspendían las reuniones del Caleidoscopio. Pese a que Archiver no se consideraba mucho dentro del entorno de la literatura más que de un modo tangencial, una amistad profunda los unía, se conocían desde sus tiempos de escuela. Lo apreciaba mucho, razón por la cual accedía a compartir un rato con él cada vez que podía.

No debía olvidar tampoco la conferencia del Caleidoscopio y la preparación de su tema, al que tenía algo descuidado. Ya que le sobraba un poquito de tiempo antes de ir al trabajo, decidió ponerse con eso, que estaba en su cuaderno de notas, justo donde unas páginas más adelante había escrito el inventario de la quinta caja. No pudo resistir el impulso de echarle una ojeada, a veces descubres cosas interesantes cuando relees un texto que escribiste el día anterior. Leyó cada renglón, intentando encontrar algún enlace entre cada ítem, a pesar de que resultara absurdo porque, en primer lugar, le faltaba el resto de la colección, y en segundo lugar, porque no todos se relacionaban de forma precisa. A excepción de la marca que los distinguía… las únicas excepciones se encontraban en los papeles sueltos, en el cartapacio con documentos de la oficina de criminalística y en el misterioso Diario N° 4. "Probablemente me conviene empezar con la excepción y no con la norma", pensó, con la portada de aquel diario en mente.

Sin embargo, sus ideas se despejaron de pronto y, dejando un espacio para completar la lista de los manojos 1 y 2, escribió la palabra "Observaciones" y la subrayó, pasando a redactar un breve texto con una síntesis de sus hipótesis preliminares:

En base a los datos que he recogido y analizado previamente, estipulo que el símbolo representado en casi todos los libros pertenece a la familia Vermilion, de Red Hollows, ubicado en el suroeste de Equestria. No dispongo de información suficiente para afirmarlo con total seguridad, por falta de documentación específica. Además, estos libros y documentos parecen una parte de lo que presumiblemente ha sido un robo de importantes proporciones a los Vermilion, hurto cuyos motivos y dirección no están claros. Lo cierto es que, por lo que he podido observar, hay información extremadamente delicada en medio.

Y existe la posibilidad de que los estén rastreando...

Sin más ideas por el momento, continuó con su desayuno centrándose en su otro tema pendiente.


Por la mañana se mantuvo un poco más sociable en la Biblioteca y con sus colegas, para tomarse un descanso de su ardua investigación. Además, recordó que no había acabado de limpiar los estantes, y se ocupó de ello, esta vez usando un barbijo para evitar estornudos calamitosos. Notó que Sweet y Catal andaban un poco soñolientas, la razón de ello se debía a que la noche anterior se habían quedado hasta tarde con la lectura del prefacio de "La Supernova del Crepúsculo" (sin mencionar las sidras de por medio), y por eso les costó bastante levantarse, más que nada a la catalogadora. Mientras se tomaban una pausa los tres, les preguntó si tenían algún avance, y Sweet le comentó sobre las deducciones realizadas por ellas acerca del autor, basándose en lo escrito en su prólogo. Al archivero le resultó muy llamativa la idea de escribir un libro bajo seudónimo para dar una advertencia al gobierno sobre una posible conspiración, porque si alguien se toma semejante trabajo y corre grandes riesgos, algo tiene que haber detrás. Cuando Sweet mencionó lo extraño del último párrafo, sobre que probablemente el escritor esté muerto cuando lo encuentren, y que el Autor, la figura discursiva, seguiría vigente por medio del discurso, una bandera roja se alzó en la mente del poni terrestre, aunque su racionalidad no pudo decodificar su significado. El concepto de desdoblamiento material/discursivo entre Escritor y Autor, explicó Archiver, puede ser considerado como otra pista sobre la identidad secreta de Ghost Letter, dejando otro hilo abierto al debate: ¿quién podría ser el verdadero autor del libro? Se pasaron un buen rato respondiendo a esa pregunta con la postulación de candidatos posibles, teniendo en cuenta algunas importantes suposiciones. Por ejemplo, si el autor decía conocer detalles del sistema de gobierno ecuestriano y de la forma de gobernar de las princesas, entonces debía ser alguien cercano a ellas, alguien con cierta jerarquía, incluso podía tratarse de un militar, ¿por qué no? Y si el autor era extranjero, de todas formas tendría que ser alguien con mucho contacto con las cúpulas de poder. Así, la lista preliminar incluía los primeros nombres que a los bibliotecarios se les vinieron enseguida a la cabeza:

-el Príncipe Shining Armor, Consorte de la Princesa Mi Amore Cadenza en el Imperio de Cristal, ex Capitán de la Guardia Real y además hermano de la Princesa Twilight Sparkle, lo que ya lo conectaba con dos princesas.

-el Príncipe Blueblood, nombrado sobrino de la Princesa Celestia en Canterlot, quien por defecto también podría estar cerca de la Princesa Luna. A pesar de su comportamiento aristocrático y un tanto afeminado, no convenía descartarlo aún.

-alguno de los capitanes de la Guardia Solar, la Guardia Lunar o la Guardia de Cristal.

-alguno de los líderes de otras especies, que cohabitan con los ponis, como los herméticos venados del Bosque Everfree, los yaks en el Norte, los changelings…

Y hubieran continuado de no ser porque el deber llamaba. Una fila de ponis aguardaba detrás del mostrador mientras ellos conversaban, y justo la directora Spokesmare no estaba para avisarles de ello. Lo bueno fue que entre esa larga fila se encontraba Choco Mint, y ya fuera casualidad o destino, quien la atendió nuevamente fue Archiver. Aunque no tuvo suficiente valor para hablar con franqueza, al menos pudo garabatear un mensaje en un papelito y deslizarlo dentro del libro solicitado por la poni, con suficiente disimulo para no ser visto por ella. Luego se arrepentiría cuando Choco Mint cruzara la puerta, pero ya era tarde. Sólo podía esperar a que la suerte estuviera a su favor.

El resto de la mañana pasó velozmente, Archiver se quedó pensando en que podía haber sido algo ridículo invitar a una poni a tomar un café mediante una esquela escrita a las apuradas. Quizá debió ser su ansiedad oculta por buscar otra compañía. De todas formas iría al café después del trabajo, en esto reflexionaba mientras se dirigía al restaurante "La Quinta Herradura", a cuatro cuadras de la Biblioteca, bien sobre la calle céntrica. A todo el mundo le daba curiosidad el nombre del local de comidas, no obstante esa rareza, la mayoría puntuaba muy positivamente su atención y servicio.

Al llegar, en una de las mesas del interior, lejos de las ventanas, ya se encontraba Gloomy Sonnet revisando el menú, más por pasar el rato que otra cosa. No costaba reconocerlo gracias a su pelaje ámbar, la crin de color naranja con algunos bucles marrones, y una inconfundible bufanda azul, que le daba un aire propio de poeta, entre melancólico y sensible. Sus ojos verdes enfocaron a Archiver cuando lo vio entrar, y éste notó que su amigo traía un ánimo distinto al estrechar sus cascos.

–¿Cómo has estado? Te veo bastante contento hoy.

–En efecto, me siento feliz de poder compartir algo contigo. Después de varias semanas en que he estado flojo de trabajo, he recibido un buena noticia. Hace unos días, me escribió una lectora, preguntándome si yo aceptaría corregir un libro que ella ha estado escribiendo con su hermana sobre la experiencia que tuvieron en un viaje.

–¿Un libro con experiencias de viaje? – preguntó Archiver, mientras echaba una ojeada al menú. Tenía hambre y ganas de comer algo abundante, aunque las opciones de platos no le convencían mucho.

–Algo así, ella no me dio muchos detalles en su carta… – Gloomy ya había decidido cuál plato pediría, una ensalada de verduras y una porción de berenjenas asadas, previamente había encargado un vino – pero dejó muy en claro que el relato de su experiencia de viaje merecía ser contado, porque hay una historia importante detrás de ello. Hay una verdad que ellas quieren comunicar, y les importa mucho cómo la comunicarán.

–Es decir, se preocupan por la forma, más que por el contenido. – dedujo el archivero, que resolvió pedir un estofado de verduras y hongos al ver al mozo acercarse. Ambos corceles hicieron su pedido y el mesero se retiró con elegancia – Por eso quiere que tú lo corrijas, ¿no? Estoy seguro de que ha hecho una buena elección.

–Sí, probablemente, – admitió el poni terrestre, con sincera modestia – ella me escribió a mí, dice en su carta, porque admira mi trabajo como crítico literario y porque confía en que puedo ayudarla, al menos con su parte.

–¿Con su parte?

–Así es – Gloomy se recostó sobre el asiento, se mojó los labios – como dijiste, ella y su hermana se preocupan por la forma de su relato; lamentablemente no se han puesto de acuerdo por un formato determinado, por eso decidieron que cada una contaría la historia desde su perspectiva, desde lo que cada una vio. Y cada una, entonces, podía elegir a quién pedir ayuda para corregir sus escritos.

–De modo que quedaría un testimonio desdoblado. Eso va a ser doble trabajo… pero supongo que, si se ejecuta bien, y si la historia es interesante, puede funcionar. Supongo que las dos hermanas en cuestión son gemelas, ¿verdad?

–Exactamente. Una es Pineseed, quien me escribió, y su hermana se llama Pitchpine, ella escribió a un famoso periodista de la ciudad.

–Con el trabajo que tienen los periodistas, dudo que reciba una respuesta. Por otro lado, parece un caso interesante.

"Sobre todo teniendo en cuenta que ahora todos deben estar ocupados con la historia de Ghost Letter y su libro" pensó Archiver, suponiendo que el periodista al que Pitchpine escribió debía ser Critic Journal.

Durante el almuerzo, Gloomy Sonnet le contó que debía reunirse con las gemelas y sus padres (porque aún eran menores de edad) a eso de las dos de la tarde en "La Casa de los Secretos", una cabaña turística ubicada a unos quince kilómetros, dentro del bosque que rodeaba el sur de Fillydelphia. Era una cabaña muy famosa por su increíble variedad de chucherías y objetos presuntamente "paranormales", "malditos" y cosas misteriosas por el estilo; su fama era alimentada además por las leyendas que circulaban acerca del bosque, por lo que recibía visitantes durante todo el año. Se podía llegar allí a través de un sendero de grava, en un carruaje alquilado, dijo el poeta. Con ese comentario, Archiver comprendió lo que dejaba entrever, y le preguntó si quería que lo acompañara. Ruborizándose levemente, tal vez por culpa del vino, cosecha Purple Grapes, Gloomy respondió que no era obligación, que si no se le complicaba para llegar a horario al trabajo, podía ir también. Por su expresión de sorpresa y alegría al recibir una contestación afirmativa, parecía que esperaba lo contrario.

Para salir con tiempo de sobra, apuraron un poco la comida, pagaron y se marcharon enseguida para contratar un coche de alquiler. En eso, el corcel literato aprovechó para preguntarle al bibliotecario sobre su vida y cómo le iba con sus proyectos. Omitiendo lo referido a la Quinta caja, Archiver le habló de su estornudo incidental con la limpieza de estantes, los preparativos para la conferencia del Caleidoscopio, el chisme sobre "La Supernova del Crepúsculo", de Ghost Letter, y la visita a la Biblioteca de Subtle Gossip, el periodista de la Hooves, en busca del mismo. También había estado Critic Journal, quien en cierta forma le llevaba ventaja al amarillista porque ya lo había conseguido, y antes de que Archiver lo dijera, Sonnet dedujo que Sweet Prose, la brillante hija del periodista, se puso por su cuenta con el estudio del libro. La conocía bien, porque la unicornio asistía al Salón Literario, y de seguro ella compartiría algo al respecto en el próximo taller. La forma en que hablaba de la joven bibliotecaria le hacía pensar a Archiver que tal vez le pasara algo… pero siempre bloqueaba esos pensamientos porque le parecían más propios de Catal Fast. Finalmente, le comentó de la tontería que había hecho para pedirle una cita a una poni que apenas vio dos veces. Hasta le ofreció unas chocomentas de su bolsa, y Gloomy aceptó una solo por cortesía.

El camino por el sendero forestal fue muy agradable, se notaba el buen mantenimiento que le daban. Con el leve movimiento de la carroza y la modorra que sigue a la panza llena, sumado a madrugar antes de lo previsto, Archiver lentamente cayó en un sueño profundo. Por una parte del trayecto, el escritor se lo quedó mirando, le pasó un casco por la crin con suavidad, y mantuvo la vista hacia adelante, a la espera de ver las primeras señales que indicaban la cercanía de "La Casa de los Secretos". A simple vista, parecía una cabaña de madera robusta, construida hacia una buena cantidad de años, pese a todo daba cuenta del buen mantenimiento que le daban sus dueños. Un enorme tótem se alzaba a unos pocos metros, marcando la entrada, y sobre la parte superior de la fachada se destacaba un gran cartel con el nombre del lugar. Una cerca de alambre delimitaba los dominios de la propiedad con los dominios del campo salvaje. Dado que ese era el horario de cierre, no había ponis por ningún lado.

Afuera, sentado en una mecedora, aguardaba un corcel terrestre, de unos cuarenta y tantos años, pelaje marrón y crin dorada, quien se levantó y se acercó a ellos ni bien los vio bajar del carruaje.

–Buenas tardes, mi nombre es Wencesford Pones… – se detuvo a mirar a los dos corceles, y preguntó, confundido, señalando a uno y a otro – ¿Gloomin Sonnet?

–Soy yo – contestó el poni de pelaje color ámbar, alzando su casco derecho – Gloomy Sonnet, es un gusto. Este es mi amigo Clear Archiver, solo viene de compañía, si no le molesta.

–Eh, no, no hay problema. Pasen, por aquí.

Con un galope de trancos largos, siguieron al señor Wencesford al interior de la cabaña por una puerta lateral, pues la principal se encontraba cerrada. Ingresaron a un recibidor modesto y acogedor, había un pasillo a la izquierda que conducía a la tienda, y una puerta a la derecha que daba acceso a la cocina y las otras habitaciones. Era la zona restringida, claro. Sin ofrecerles siquiera asiento, demostrando un carácter un tanto frío y hosco, Wencesford se dirigió a Gloomy Sonnet.

–Quisiera hablar algunas cosas con usted antes de que lleguen mi esposa y mis hijas; no es nada malo, sino que me siento en la obligación de explicarle de dónde viene todo este proyecto de Pitchpine y Pineseed. Espero que sepa comprenderme, yo sólo quiero lo mejor para ellas, por eso le seré absolutamente sincero.

–Oh… está bien. Es la actitud que todo padre adoptaría con sus hijos.

–Su colega puede pasar a mirar la tienda, si quiere. Mi padre duerme siestas muy cortas así que ya debe andar por allí.

A pesar de no agradarle mucho la actitud del corcel de la cabaña, Archiver tomó el pasillo de la izquierda, sin saber si tampoco sería bien recibido allí. No sabía si el fundador de la cabaña, Stallford Pones, según le había dicho Gloomy, estaría de buen humor a esa hora del día. La estancia se hallaba en penumbras por la poca luz que se colaba por las cortinas, al menos permitía ver los obstáculos en el camino. Se trataba de una sala amplia, que ocupaba el aproximado a tres habitaciones, contenía gran cantidad de muebles y estanterías con los más raros objetos en exhibición. Cualquier cosa que pudiera salir de la imaginación de un poni, desde partes de cuerpo cercenadas o supuestas criaturas mitológicas embalsamadas (algunas de las cuales eran notorias falsificaciones), ornamentos y joyería encantada, piedras y cristales con propiedades inimaginables, fotografías realistas de presuntos seres de otro mundo, artefactos y cajas con símbolos desconocidos y cerraduras curiosas, etc. Sin embargo, de todo lo que había allí, Archiver se fijó en una pared determinada, donde colgaban algunas fotografías, que se diferenciaban de las que había visto antes porque mostraban a quienes debían ser la familia que administraba ese lugar. En una de las fotografías enmarcadas, una en blanco y negro captó su atención. En ella, dos ponis terrestres posaban, abrazados, delante de un bote con la inscripción Ford-of-War, por sus rasgos casi iguales debían ser gemelos. El que estaba a la derecha era más corpulento, sonreía con completa seguridad, mientras que el de la izquierda tenía un porte más serio, una sonrisa más reservada, y una expresión extraña en su mirada. No debían alcanzar los veinticinco años, más o menos. Debajo, en el marco, una plaqueta gastada permitía leer la siguiente inscripción: "Stallford y Stratford Pones, Cazadores de Misterios".

Stratford Pones.

Archiver reconoció ese nombre de inmediato. No podía caber duda… no después de haber visto, en un anaquel cerrado, tres cuadernos con una marca peculiar: un número por encima de una herradura, 1, 2 y 3. Los Diarios 1, 2 y 3, los que precedían al N° 4, el que se encontraba en la Quinta Caja.

"No puede ser…" susurró el bibliotecario para sí mismo, mientras su mente intentaba procesar todas las conexiones en ese momento, sin reparar en la figura acercándose por detrás.