—Así que te iras —dijo Vaggie tras un largo silencio, justo hasta ese momento, Alastor había optado por contarles de su pequeña excursión, dejando sorprendido a más de uno.
Alastor había comido con calma pero sin levantar la vista del plato, normalmente habría esperado a que todos se fueran pero no quería quedarse mucho tiempo a solas con Ángel, menos luego de que lo uso para masturbarse, se sentía un poco mal por eso.
Además de que lo creía bastante capaz de empezar con sus bromas de doble sentido y planeaba disfrutar de ese ultimo desayuno.
—Solo será un mes —comentó risueño por fin mirando a los presentes y su error fue ver de reojo a Angel, pues se encontró con su sonrisa burlona que lo hizo fruncir levemente el ceño. Eso era humillante y Angel parecía disfrutarlo—, en el cual tendré que pedirles que cuiden de Angel por mí.
Vaggie y Husk se rieron por eso, ganando que Angel resoplará molesto, rodando los ojos.
—¿En serio? —pregunto riendo.
Alastor ladeó levemente la cabeza para luego asentir. Con todo lo ocurrido, naturalmente confiaba un poco mas en Angel, pero él no estaría presente en mucho tiempo y no era que le preocupara Angel precisamente, si no los demonios que podían rondarlo por culpa suya.
—Nosotros lo cuidamos —dijo Molly riendo con malicia. Angel le dio un suave golpe en el hombro tras escucharla
—Gracias hermanita —le siseo a la chica, quien le guiño un ojo divertida.
Alastor se puso de pie e invoco su bastón, se acomodo su ropa y un portal se abrió en la cocina, liberando una fuerte ventisca de aire y humo. Todos entonces se pusieron de pie también.
—Me retiro —comentó haciendo una leve reverencia, sus ojos bailaron por todos los presentes hasta detenerse en Angel, que ya no tenía una sonrisa altanera en el rostro. Alastor entonces sonrió y la sombra de él se desprendió, moviéndose hasta los pies de Angel.
Este al verla, al igual que todos los presentes, vieron curiosos hacia Alastor.
—Si por algún motivo algo ocurre, por más pequeño que sea —comentó notando como su sombra se desvanecía—, ella me llamara de inmediato. No dejaré que vuelvan a pasar por lo mismo otra vez.
Aquella declaración tomó por sorpresa a más de uno.
—Estaremos bien, Alastor —comentó Charlie con una sonrisa tomada de la mano de Vaggie, definitivamente tenía que admitir que el Alastor que estaba por marcharse era muy diferente al que había llegado hace casi cuatro meses.
Angel camino hacia Alastor y este le sostuvo la mirada.
—¿Podremos platicar cuando regreses? —comento con media sonrisa, Alastor estiró su mano derecha y lo tomó de la cintura.
—Comportante, corazón —entonces lo beso delante de los presentes que en conjunto soltaron un jadeo de sorpresa, pues era la primera vez que veían esa clase de demostración de afecto entre ambos.
Angel se rió y lo rodeo con sus cuatro brazos, disfrutando de aquella cercanía.
—Espero que mini fresita vuelva con tanto ímpetu tal como se vio hoy por la mañana—comento contra los labios de Alastor, este río incómodo ante la broma y lo soltó, suavemente, queriendo retrasar un poco su despedida.
—Solo comportate Angel —dicho esto le guiño el ojo derecho y atravesó el portal. Este inmediatamente se cerro detras de el.
Angel de pronto se sintió un poco solo, no esperaba que en algún momento Alastor tuviera que irse, pero si el había dicho que volvería, no le quedaba más que esperar.
—Ugh, odio esta mierda —Angel volteo al escuchar a Husk, notando como la sombra le sonreía y lo rodeaba con sus brazos, Baxter a su lado soltó una suave risa—, ¿por que tenia que dejartela? —gruño manoteando tratando de hacer que lo soltara.
Niffty comenzó a reír al tiempo que le quitaba un pedazo de comida al plato de Baxter, este vio a Niffty con dolor en su mirada.
—Aún le caes bien —comentó la chica divertida mirando a Husk cada vez más molesto.
—La prefiero a ella que a su dueño... pero es igual de molesta —se quejó moviéndose de lugar, la sombra se fundio y voló hacia Angel, que veía divertido la escena al igual que el resto de personas en aquella sala.
—Así que, ¿tu y la sombra? —se burló Angel, haciendo que Husk le levantara el dedo corazón.
—Jodete —gruño golpeando la mesa. Tanto Niffty como Baxter movieron sus platos para evitar que se tirara su contenido.
—Prefiero esperar a Alastor, gracias —rió al decirlo moviendo sus hombros de manera altanera.
Charlie miró curiosa hacia la sombra y ésta miró hacia ella también, sonriéndole abiertamente.
—¿Tiene conciencia propia? —comentó mirando como esta le seguía viendo mientras la rodeaba. Adoptó la forma de Alastor y la tomó por la mano, haciéndola girar en su sitio.
Vaggie a su lado se encogió de hombros. Para ella, era como si estuviera el mismo Alastor ahí.
—Mientras no cause problemas, no me preocuparia por detalles menores —dijo Vaggie.
Husk resoplo aún molesto por la sombra y abandonó la cocina siendo seguido como Molly y Niffty, quienes habían desarrollado una muy buena amistad a lo largo de los días. Baxter se fue un instante después siendo seguido por la sombra muy de cerca.
Angel al ver que solo quedaron Charlie y Vaggie, llamó la atención de ambas.
—¿Preocupado por Alastor? —apuro a decir Vaggie al ver la expresión de Angel, pero contraria a la respuesta que esperaba, la negación con la cabeza del chico la sorprendio.
—No es sobre él... —Angel miro hacia el ventanal de la cocina y suspiro—, siento un mal presentimiento desde hace días, pero no era culpa de Alastor como yo pensaba, es algo más... como si una tormenta se acercara.
Charlie camino hacia Angel con una creciente preocupación.
—¿Estas bien Angel?
El chico negó lentamente con la cabeza.
—Estoy preocupado, la última vez que tuve una sensacion asi... —Angel quiso reprimir sus recuerdos pero estos volvieron como un torrente, haciéndolo sentir pequeño e inseguro—, Valentino me hizo firmar su estúpido contrato.
Ante la mención de ese demonio, ambas chicas se pusieron en alerta.
—Escucha bien Pelusa —dijo Vaggie tomándolo por los hombros, haciendo que la viera directamente a los ojos—, si ese hijo de perra piensa que dejaremos que te lleve ahora que Alastor no esta, tendrá muchos problemas ese cabron.
—Así es —acoto Charlie tomando una de sus manos—, ahora Dazzle y Razzle ya saben que hacer en caso de que un evento similar ocurra, mientras nosotros estemos aquí, no dejaremos que nada te pase —dijo con una enorme sonrisa en su rostro, totalmente segura de sus palabras—, eres nuestro querido amigo, Angie.
Angel, al escucharlas, se sintió tan afortunado, nunca pensó que lo diría, pero a esas personas, podía llamarlas familia sin temor a equivocarse. Jamás en tantas décadas, se había sentido tan amado como en ese lugar y deseo que esos instantes fueran eternos.
—Gracias —soltó por fin con la voz rota y su corazón más tranquilo.
