Matt
Él quiso cambiar. De verdad. Él quiso seguir adelante, avanzar, continuar con su vida o más bien, volver a vivir, porque ha estado en pausa desde que le arrebataron a su hermano. Quiso tomar mejores decisiones, quiso hacer lo correcto. Porque es lo que su hermano habría querido, porque es lo que sus padres quieren y porque en el fondo, él también lo deseó. Pero él no es Takeru, él es harina de otro costal, él no está hecho para ser decente ni hacer lo correcto, aunque en su corazón siempre sepa lo que está bien y lo que está mal. Al final, lo que importa es que hay oscuridad dentro de él. Y nunca había hecho nada por frenarla. Dejarse llevar por esos instintos le es tan natural como respirar. Es que él siempre hizo lo que quiso, sin importarle más que sus propios deseos. Fue así cuando besó a la chica que le gustaba a su mejor amigo, fue así cuando mantuvo en secreto una relación con la hermana de su mejor amigo, Fue así cuando besó y abrazó a la novia de su hermano.
Él quiso dejar de verla. Él quiso alejarse, borrarle de su vida, y seguir adelante. Pero ella está rota y Matt lo sabe perfectamente. Siente, por razones que él no quiere cavilar a profundidad, que debe hacerse responsable. Él no sabe si es su cosciencia o no. ¿Acaso tiene una? Quiere creer que sí. Y que fue eso lo que le llevo a hablar con ella nuevamente, a aceptar verse nuevamente.
Acostarse con ella había sido un error. Ha sido la llamada de atención que necesitaba para dejar de borrarse con alcohol por las noches. Había buscado a Hikari en todo lo que ella le había ofrecido. Admitirlo lo pone enfermo, pero cree que es tiempo de hacerse responsable de esos pensamientos también. Está dispuesto a reconocer que necesita trabajar sobre sus sentimientos por Hikari, porque esa noche él la vio a ella, y no a Mimi. Y aunque una parte de sí mismo se sienta asqueado por su comportamiento, hay otra a la que lo tiene sin cuidado, porque mal que mal, Mimi creyó en todo momento que estuvo haciendo el amor con Takeru. Le gustaría sentirse indignado por eso, pero no puede reprocharle nada. Ella no lo dice, pero él está seguro que ambos llegaron a un acuerdo mudo de que esa noche ambos se usaron. Yamato puede vivir cargando con ese error, con esa vergüenza y culpa. Porque él es así. Porque ya tiene costumbre. Lo que sí tiene muy claro, lo supo después de pasar horas pensando en lo que había pasado entre ellos dos, es que no debe repetirse. Porque Mimi quiere seguir enamorada de Takeru, pero Yamato quiere sacarse a Hikari de todas partes. Ambos tienen objetivos totalmente opuestos. Yamato cree que puede ayudar a Mimi de alguna manera, aunque no está muy seguro de cómo todavía.
Se apoya en la baranda del mirador de un parque cercano al barrio donde él solía vivir. Es el mismo sector donde se ubican la casa de Sora y la casa de Mimi. Todos habían crecido juntos, de ahí el que fueran todos amigos. Las familias de Jou y Koshiro seguían viviendo por ahí, pero él no les había vuelto a ver desde los funerales de sus amigos. Le da una calada al cigarro que sostiene en su mano, preguntándose cuánto tiempo había pasado. Piensa en la fecha y siente un malestar en el estómago. Porque faltan dos meses para que se cumpla un año.
Siente pánico porque ya no tiene sus píldoras, pero se distrae porque Mimi llega. Se ubica a su lado, sin decir nada. Yamato apaga el cigarrillo, porque cree que el humo dañará su salud. Se quedan en silencio por varios minutos, y Yamato ya no se siente incómodo, y tampoco se siente ahogado por el recuerdo de su hermano. No es la primera vez desde que se acostaron que se reúnen. Se han visto otras veces, de forma esporádica, intermitente. Y Yamato se descubre disfrutando de estos encuentros. Y se obliga a decirse que no es porque le recuerde a sus encuentros con Hikari. A pesar de la similitud entre las situaciones, él siente que hay algo, aunque sea mínimo, que es diferente. Trata de descubrir qué es, pero está pérdido.
-Las luces se ven hermosas -dice ella, de repente, suspirando.
Y entonces él lo sabe. La diferencia entre Hikari y Mimi, en como esto, que es tan similar a sus encuentros secretos con Hikari, es distinto. Es que Hikari jamás habló con él. Pero Mimi siempre tiene algo que decir.
-Sí -dice él, porque no sabe qué otra cosa decir.
Mimi le sorprende, cogiéndose de su brazo y apoyando su cabeza en él. Matt traga saliva cuando su perfume llega a su nariz. Se queda así, con ella, por otros incontables minutos más.
-Me gusta cómo te ves -le dice él.
-¿Es por la chaqueta?
Él se ríe, porque ella está usando una chaqueta de denim suya. Y no dice nada.
Él quiere cambiar. Él quiere hacer lo correcto. Él quiere dejar de decepcionar a la gente. Y quiere hacerle caso a Sora, y quiere poder mirar a Taichi a los ojos sin vergüenza y culpa. Quiere creer que está avanzando y que, por una vez, está haciendo lo correcto.
Mimi se aprieta contra su brazo y él siente la más leve sacudida en el vientre. Y suspira, inperceptiblemente, preguntándose de dónde ha venido eso, si acaso está bien sentir algo así. Por una vez, no quiere sentirse culpable por lo que sea que esté comenzando a sentir. Y se repite en su fuero interno que está bien, que es lo correcto. Él quiere hacer lo correcto.
